«La amenaza nuestra no es una Rusia que lleve sus tropas por los Pirineos a la Península Ibérica». En el clímax del debate europeo sobre el gasto militar, Pedro Sánchez se despachó con esta declaración en Bruselas. Era marzo de 2025, en el tercer aniversario de la Guerra de Ucrania, que desde entonces ya ha cumplido un cuarto. Ante aliados que sufrían de manera directa la amenaza de Putin, que habían tenido que incrementar la inversión en Defensa de forma drástica por un conflicto que no habían buscado ni provocado y que vivían un momento existencial en el que sentían que su propio futuro estaba en juego, el presidente español, al frente de la cuarta economía de la UE, venía a decir que esto no iba con él porque la zona de riesgo estaba muy lejos.
La crisis ha cogido a España aislada de Europa, de espaldas a las políticas de consenso comunitarias y con muchas cuentas que saldar.
«La amenaza nuestra no es una Rusia que lleve sus tropas por los Pirineos a la Península Ibérica». En el clímax del debate europeo sobre el gasto militar, Pedro Sánchez se despachó con esta declaración en Bruselas. Era marzo de 2025, en el tercer aniversario de la Guerra de Ucrania, que desde entonces ya ha cumplido un cuarto. Ante aliados que sufrían de manera directa la amenaza de Putin, que habían tenido que incrementar la inversión en Defensa de forma drástica por un conflicto que no habían buscado ni provocado y que vivían un momento existencial en el que sentían que su propio futuro estaba en juego, el presidente español, al frente de la cuarta economía de la UE, venía a decir que esto no iba con él porque la zona de riesgo estaba muy lejos.
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