¿Con qué se podría comparar a esta Semana Santa anticipada que late antes de que haya una cruz de guía en la carrera oficial? En la larga tradición de las hermandades su presencia es nueva y aunque no paran de crecer, todavía el que se duerme ilusionado en la noche del Domingo de Ramos no sabe qué sentir ante las procesiones que han llenado los días anteriores y en especial la víspera.Podrían ser estos días como la flor que nace de la semilla que el espíritu de la Córdoba tradicional depositó en los lugares nuevos. La Semana Santa voló con sus gentes hacia la Fuensanta, Ciudad Jardín , Fátima, el Parque Figueroa y Arroyo del Moro y allí los suyos plantaron la semilla y buscaron la ciudad vieja de la que habían llegado. A quienes viven allí no se les puede decir que habiten otra ciudad y en tardes así menos que nunca: sus bloques y calles trazadas ya no son los de cualquier ciudad, sino los que han crecido mirando a los barrios viejos de Córdoba y si algún día quieren buscarlos, cuando la fruta esté madura, lo harán por caminos aprendidos.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería La Virgen de La O ilumina un brillante Sábado de Pasión Fran PérezEl Sábado de Pasión puede ser así tierra en que crece lo que un día tendrá que ser árbol para buscar con las ramas, sin perder las raíces, el sol de la carrera oficial. Ya lo hizo la Conversión y este año en Cañero había que esperar dos días más para ver al Señor de los Afligidos entre los naranjos de la plaza.Más que promesa de Semana Santa plena y de despreocupación del tiempo, el cielo azul es un dosel de la Purísima en la plaza de Mahatma Gandhi, cada año más cuajada de gente, con el aire de aquello que ya ha dejado de ser novedad. Y eso que hay cambios y la gente lo dice: la cofradía no girará hacia su izquierda tras salir del centro cívico, sino a la derecha, para buscar la calle Historiador Jaén Morente.En muy poco tiempo se llena la plaza de nazarenos de túnica verde y capa blanca con un cortejo más que respetable que sale al completo muy poco antes de que el paso de misterio esté en la calle. Si recibieron la enseñanza de sus antecesores, de las hermandades antiguas y de las que ya florecieron en otros barrios algo más cercanos, le aprovecharon a la gente de Fátima. Ha sido la tarde de calor de primavera, pero en ese momento, a las seis, empieza a levantarse el viento que tiene que llamar la atención en las horas siguientes, sin por supuesto asustar, y hace ondear las banderas.La nueva túnicaLlama la atención el Señor de la Victoria en sus Tres Caídas con la túnica de bordados en oro otomanos del siglo XIX que estrena y que le visten de rey. Sobre el austero paso, nuevos candelabros y en las flores, el rojo de la sangre. Gira el Señor y a partir de entonces su caminar es largo y sin prisa, al son de la música de Cristo de Gracia, una marcha detrás de otra, quizá algún paso atrás, aplausos y sobre todo muchas miradas que no . No hay por el momento que ganar metros para cumplir horarios que afecten a las demás, aunque tampoco la hermandad quiere detenerse, porque sabe que una cofradía se disfruta andando. Parte de la bulla se disuelve en torno al misterio, que tiene flores que cuelgan por entre la madera oscura, al modo de lo que en estos años tanto se hace, pero muchos se quedan esperando a la Virgen. Hay en su paso de palio un aire de madurez que se nota en primer lugar en los varales, restaurados y enriquecidos, y también en los respiraderos, que siguen siendo provisionales, pero ahora más cuidados y con el escudo de la hermandad. Son detalles en los que se repara una vez que se ha visto a la Virgen, siempre entre la luz fuerte y la sombra de un barrio de calles anchas, y el alma se contagia enseguida de esa belleza que siempre dice mucho más que simple estética.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería Las Lágrimas guía el camino de unas bulliciosas vísperas Rafael CarmonaLa Virgen flota entre flores, que tienen la virtud de integrarse en el conjunto y realzarlo, desde las que están en las esquinas, en un estilo de inconfundible sabor a barrio, hasta las más recogidas de las jarras. Son blancas, con frecsias delante y al bajar hacia el corazón del barrio María Santísima de la O parece más que nunca presidir un altar que se está moviendo mientras sigue alrededor de su parroquia. Las cornetas cantan en las marchas alegres – ‘Siempre la Esperanza’, ‘Reina de Triana’, ‘Virgen de los Negritos’- y la luz filtrada invitan a no pensar en qué día es, sino a darse cuenta de que no hay por qué moverse si no se quiere. En el tiempo de vísperas, es el primer palio que está en la calle desde octubre y el último antes de que empiece la Semana Santa.Pero muchos lo tienen que hacer, porque saben que el Sábado de Pasión hay plantas que han germinado en otros lugares. En la arquitectura innovadora del Parque Figueroa hay también espacios anchos y un cielo cuya luz es incapaz de engañar. No hay confusión: es primavera, es el tiempo. Junto a la parroquia de la Asunción nace el cortejo de nazarenos blancos y encarnados y llega el Cristo de las Lágrimas . En su sencillo paso se han dispuesto en este año flores rojas y moradas, con mucho verde, y en un solo de trompeta la tarde se hace prefiguración, más que víspera, porque sabe que al terminar la noche, más corta esta vez por el cambio de hora, nada habrá que esperar ya.Avanza el Cristo de las Lágrimas, quien quiera puede encontrarle la mirada y los que se han desplazado hasta allí lo acompañan mientras la tarde va cayendo y la luz empieza a hacerse dulce como sólo pueden ser los atardeceres de este tiempo.El palio de la Virgen de la O mostró los varales restaurados y enriquecidos y nuevos respiraderos de malla, más cuidadosHay otra semilla que tiene que verse cuando ya es de noche y aunque debe crecer ya se enseña. Lo hace de una forma distinta. El Cristo de las Almas yace en el regazo de la Virgen de la Salud y Traspaso y los hermanos del Traslado al Sepulcro han llenado el camino desde la Consolación hasta San Fernando de un aire recogido. Sobre el paso negro queda el aire de la música de capilla que no sabe si es de Cuaresma o de cofradía erigida y seria, que tiene que andar en la meditación austera de un pasaje final de la pasión.Entre la madera negra del paso llaman la atención los faroles, grandes en las esquinas y pequeños en la canastilla y las flores oscuras recuerdan que aquel también es barrio nuevo, pero que se hará de otra forma.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería El Traslado al Sepulcro viste el Sábado de Pasión de recogimiento Fran PérezEs tierra nueva con semillas que un día tendrán que buscar nuevos caminos, pero también estas vísperas, que empezaron unos días antes y terminan cuando los pasos del Domingo de Ramos están terminados y fragantes, son como un anticipo en miniatura, porque una Semana Santa es ante todo una sucesión de cofradías con su propia identidad y una forma de ser y de estar irrenunciable. De la bulla a la compostura, de la música al silencio, dan los pasos que quizá en algún momento, cuando sus titulares quieran, los pondrán en un camino más largo y que recodarán con cierta nostalgia quienes un día iban a verlas. ¿Con qué se podría comparar a esta Semana Santa anticipada que late antes de que haya una cruz de guía en la carrera oficial? En la larga tradición de las hermandades su presencia es nueva y aunque no paran de crecer, todavía el que se duerme ilusionado en la noche del Domingo de Ramos no sabe qué sentir ante las procesiones que han llenado los días anteriores y en especial la víspera.Podrían ser estos días como la flor que nace de la semilla que el espíritu de la Córdoba tradicional depositó en los lugares nuevos. La Semana Santa voló con sus gentes hacia la Fuensanta, Ciudad Jardín , Fátima, el Parque Figueroa y Arroyo del Moro y allí los suyos plantaron la semilla y buscaron la ciudad vieja de la que habían llegado. A quienes viven allí no se les puede decir que habiten otra ciudad y en tardes así menos que nunca: sus bloques y calles trazadas ya no son los de cualquier ciudad, sino los que han crecido mirando a los barrios viejos de Córdoba y si algún día quieren buscarlos, cuando la fruta esté madura, lo harán por caminos aprendidos.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería La Virgen de La O ilumina un brillante Sábado de Pasión Fran PérezEl Sábado de Pasión puede ser así tierra en que crece lo que un día tendrá que ser árbol para buscar con las ramas, sin perder las raíces, el sol de la carrera oficial. Ya lo hizo la Conversión y este año en Cañero había que esperar dos días más para ver al Señor de los Afligidos entre los naranjos de la plaza.Más que promesa de Semana Santa plena y de despreocupación del tiempo, el cielo azul es un dosel de la Purísima en la plaza de Mahatma Gandhi, cada año más cuajada de gente, con el aire de aquello que ya ha dejado de ser novedad. Y eso que hay cambios y la gente lo dice: la cofradía no girará hacia su izquierda tras salir del centro cívico, sino a la derecha, para buscar la calle Historiador Jaén Morente.En muy poco tiempo se llena la plaza de nazarenos de túnica verde y capa blanca con un cortejo más que respetable que sale al completo muy poco antes de que el paso de misterio esté en la calle. Si recibieron la enseñanza de sus antecesores, de las hermandades antiguas y de las que ya florecieron en otros barrios algo más cercanos, le aprovecharon a la gente de Fátima. Ha sido la tarde de calor de primavera, pero en ese momento, a las seis, empieza a levantarse el viento que tiene que llamar la atención en las horas siguientes, sin por supuesto asustar, y hace ondear las banderas.La nueva túnicaLlama la atención el Señor de la Victoria en sus Tres Caídas con la túnica de bordados en oro otomanos del siglo XIX que estrena y que le visten de rey. Sobre el austero paso, nuevos candelabros y en las flores, el rojo de la sangre. Gira el Señor y a partir de entonces su caminar es largo y sin prisa, al son de la música de Cristo de Gracia, una marcha detrás de otra, quizá algún paso atrás, aplausos y sobre todo muchas miradas que no . No hay por el momento que ganar metros para cumplir horarios que afecten a las demás, aunque tampoco la hermandad quiere detenerse, porque sabe que una cofradía se disfruta andando. Parte de la bulla se disuelve en torno al misterio, que tiene flores que cuelgan por entre la madera oscura, al modo de lo que en estos años tanto se hace, pero muchos se quedan esperando a la Virgen. Hay en su paso de palio un aire de madurez que se nota en primer lugar en los varales, restaurados y enriquecidos, y también en los respiraderos, que siguen siendo provisionales, pero ahora más cuidados y con el escudo de la hermandad. Son detalles en los que se repara una vez que se ha visto a la Virgen, siempre entre la luz fuerte y la sombra de un barrio de calles anchas, y el alma se contagia enseguida de esa belleza que siempre dice mucho más que simple estética.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería Las Lágrimas guía el camino de unas bulliciosas vísperas Rafael CarmonaLa Virgen flota entre flores, que tienen la virtud de integrarse en el conjunto y realzarlo, desde las que están en las esquinas, en un estilo de inconfundible sabor a barrio, hasta las más recogidas de las jarras. Son blancas, con frecsias delante y al bajar hacia el corazón del barrio María Santísima de la O parece más que nunca presidir un altar que se está moviendo mientras sigue alrededor de su parroquia. Las cornetas cantan en las marchas alegres – ‘Siempre la Esperanza’, ‘Reina de Triana’, ‘Virgen de los Negritos’- y la luz filtrada invitan a no pensar en qué día es, sino a darse cuenta de que no hay por qué moverse si no se quiere. En el tiempo de vísperas, es el primer palio que está en la calle desde octubre y el último antes de que empiece la Semana Santa.Pero muchos lo tienen que hacer, porque saben que el Sábado de Pasión hay plantas que han germinado en otros lugares. En la arquitectura innovadora del Parque Figueroa hay también espacios anchos y un cielo cuya luz es incapaz de engañar. No hay confusión: es primavera, es el tiempo. Junto a la parroquia de la Asunción nace el cortejo de nazarenos blancos y encarnados y llega el Cristo de las Lágrimas . En su sencillo paso se han dispuesto en este año flores rojas y moradas, con mucho verde, y en un solo de trompeta la tarde se hace prefiguración, más que víspera, porque sabe que al terminar la noche, más corta esta vez por el cambio de hora, nada habrá que esperar ya.Avanza el Cristo de las Lágrimas, quien quiera puede encontrarle la mirada y los que se han desplazado hasta allí lo acompañan mientras la tarde va cayendo y la luz empieza a hacerse dulce como sólo pueden ser los atardeceres de este tiempo.El palio de la Virgen de la O mostró los varales restaurados y enriquecidos y nuevos respiraderos de malla, más cuidadosHay otra semilla que tiene que verse cuando ya es de noche y aunque debe crecer ya se enseña. Lo hace de una forma distinta. El Cristo de las Almas yace en el regazo de la Virgen de la Salud y Traspaso y los hermanos del Traslado al Sepulcro han llenado el camino desde la Consolación hasta San Fernando de un aire recogido. Sobre el paso negro queda el aire de la música de capilla que no sabe si es de Cuaresma o de cofradía erigida y seria, que tiene que andar en la meditación austera de un pasaje final de la pasión.Entre la madera negra del paso llaman la atención los faroles, grandes en las esquinas y pequeños en la canastilla y las flores oscuras recuerdan que aquel también es barrio nuevo, pero que se hará de otra forma.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería El Traslado al Sepulcro viste el Sábado de Pasión de recogimiento Fran PérezEs tierra nueva con semillas que un día tendrán que buscar nuevos caminos, pero también estas vísperas, que empezaron unos días antes y terminan cuando los pasos del Domingo de Ramos están terminados y fragantes, son como un anticipo en miniatura, porque una Semana Santa es ante todo una sucesión de cofradías con su propia identidad y una forma de ser y de estar irrenunciable. De la bulla a la compostura, de la música al silencio, dan los pasos que quizá en algún momento, cuando sus titulares quieran, los pondrán en un camino más largo y que recodarán con cierta nostalgia quienes un día iban a verlas. ¿Con qué se podría comparar a esta Semana Santa anticipada que late antes de que haya una cruz de guía en la carrera oficial? En la larga tradición de las hermandades su presencia es nueva y aunque no paran de crecer, todavía el que se duerme ilusionado en la noche del Domingo de Ramos no sabe qué sentir ante las procesiones que han llenado los días anteriores y en especial la víspera.Podrían ser estos días como la flor que nace de la semilla que el espíritu de la Córdoba tradicional depositó en los lugares nuevos. La Semana Santa voló con sus gentes hacia la Fuensanta, Ciudad Jardín , Fátima, el Parque Figueroa y Arroyo del Moro y allí los suyos plantaron la semilla y buscaron la ciudad vieja de la que habían llegado. A quienes viven allí no se les puede decir que habiten otra ciudad y en tardes así menos que nunca: sus bloques y calles trazadas ya no son los de cualquier ciudad, sino los que han crecido mirando a los barrios viejos de Córdoba y si algún día quieren buscarlos, cuando la fruta esté madura, lo harán por caminos aprendidos.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería La Virgen de La O ilumina un brillante Sábado de Pasión Fran PérezEl Sábado de Pasión puede ser así tierra en que crece lo que un día tendrá que ser árbol para buscar con las ramas, sin perder las raíces, el sol de la carrera oficial. Ya lo hizo la Conversión y este año en Cañero había que esperar dos días más para ver al Señor de los Afligidos entre los naranjos de la plaza.Más que promesa de Semana Santa plena y de despreocupación del tiempo, el cielo azul es un dosel de la Purísima en la plaza de Mahatma Gandhi, cada año más cuajada de gente, con el aire de aquello que ya ha dejado de ser novedad. Y eso que hay cambios y la gente lo dice: la cofradía no girará hacia su izquierda tras salir del centro cívico, sino a la derecha, para buscar la calle Historiador Jaén Morente.En muy poco tiempo se llena la plaza de nazarenos de túnica verde y capa blanca con un cortejo más que respetable que sale al completo muy poco antes de que el paso de misterio esté en la calle. Si recibieron la enseñanza de sus antecesores, de las hermandades antiguas y de las que ya florecieron en otros barrios algo más cercanos, le aprovecharon a la gente de Fátima. Ha sido la tarde de calor de primavera, pero en ese momento, a las seis, empieza a levantarse el viento que tiene que llamar la atención en las horas siguientes, sin por supuesto asustar, y hace ondear las banderas.La nueva túnicaLlama la atención el Señor de la Victoria en sus Tres Caídas con la túnica de bordados en oro otomanos del siglo XIX que estrena y que le visten de rey. Sobre el austero paso, nuevos candelabros y en las flores, el rojo de la sangre. Gira el Señor y a partir de entonces su caminar es largo y sin prisa, al son de la música de Cristo de Gracia, una marcha detrás de otra, quizá algún paso atrás, aplausos y sobre todo muchas miradas que no . No hay por el momento que ganar metros para cumplir horarios que afecten a las demás, aunque tampoco la hermandad quiere detenerse, porque sabe que una cofradía se disfruta andando. Parte de la bulla se disuelve en torno al misterio, que tiene flores que cuelgan por entre la madera oscura, al modo de lo que en estos años tanto se hace, pero muchos se quedan esperando a la Virgen. Hay en su paso de palio un aire de madurez que se nota en primer lugar en los varales, restaurados y enriquecidos, y también en los respiraderos, que siguen siendo provisionales, pero ahora más cuidados y con el escudo de la hermandad. Son detalles en los que se repara una vez que se ha visto a la Virgen, siempre entre la luz fuerte y la sombra de un barrio de calles anchas, y el alma se contagia enseguida de esa belleza que siempre dice mucho más que simple estética.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería Las Lágrimas guía el camino de unas bulliciosas vísperas Rafael CarmonaLa Virgen flota entre flores, que tienen la virtud de integrarse en el conjunto y realzarlo, desde las que están en las esquinas, en un estilo de inconfundible sabor a barrio, hasta las más recogidas de las jarras. Son blancas, con frecsias delante y al bajar hacia el corazón del barrio María Santísima de la O parece más que nunca presidir un altar que se está moviendo mientras sigue alrededor de su parroquia. Las cornetas cantan en las marchas alegres – ‘Siempre la Esperanza’, ‘Reina de Triana’, ‘Virgen de los Negritos’- y la luz filtrada invitan a no pensar en qué día es, sino a darse cuenta de que no hay por qué moverse si no se quiere. En el tiempo de vísperas, es el primer palio que está en la calle desde octubre y el último antes de que empiece la Semana Santa.Pero muchos lo tienen que hacer, porque saben que el Sábado de Pasión hay plantas que han germinado en otros lugares. En la arquitectura innovadora del Parque Figueroa hay también espacios anchos y un cielo cuya luz es incapaz de engañar. No hay confusión: es primavera, es el tiempo. Junto a la parroquia de la Asunción nace el cortejo de nazarenos blancos y encarnados y llega el Cristo de las Lágrimas . En su sencillo paso se han dispuesto en este año flores rojas y moradas, con mucho verde, y en un solo de trompeta la tarde se hace prefiguración, más que víspera, porque sabe que al terminar la noche, más corta esta vez por el cambio de hora, nada habrá que esperar ya.Avanza el Cristo de las Lágrimas, quien quiera puede encontrarle la mirada y los que se han desplazado hasta allí lo acompañan mientras la tarde va cayendo y la luz empieza a hacerse dulce como sólo pueden ser los atardeceres de este tiempo.El palio de la Virgen de la O mostró los varales restaurados y enriquecidos y nuevos respiraderos de malla, más cuidadosHay otra semilla que tiene que verse cuando ya es de noche y aunque debe crecer ya se enseña. Lo hace de una forma distinta. El Cristo de las Almas yace en el regazo de la Virgen de la Salud y Traspaso y los hermanos del Traslado al Sepulcro han llenado el camino desde la Consolación hasta San Fernando de un aire recogido. Sobre el paso negro queda el aire de la música de capilla que no sabe si es de Cuaresma o de cofradía erigida y seria, que tiene que andar en la meditación austera de un pasaje final de la pasión.Entre la madera negra del paso llaman la atención los faroles, grandes en las esquinas y pequeños en la canastilla y las flores oscuras recuerdan que aquel también es barrio nuevo, pero que se hará de otra forma.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería El Traslado al Sepulcro viste el Sábado de Pasión de recogimiento Fran PérezEs tierra nueva con semillas que un día tendrán que buscar nuevos caminos, pero también estas vísperas, que empezaron unos días antes y terminan cuando los pasos del Domingo de Ramos están terminados y fragantes, son como un anticipo en miniatura, porque una Semana Santa es ante todo una sucesión de cofradías con su propia identidad y una forma de ser y de estar irrenunciable. De la bulla a la compostura, de la música al silencio, dan los pasos que quizá en algún momento, cuando sus titulares quieran, los pondrán en un camino más largo y que recodarán con cierta nostalgia quienes un día iban a verlas. RSS de noticias de espana/andalucia
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