El peso específico que Carlos Cuerpo ha ido adquiriendo progresivamente en los últimos meses tuvo su colofón el jueves con su ascenso hasta la Vicepresidencia primera del Gobierno. El movimiento de promoción interna entraña varias claves políticas, entre ellas, una clara proyección electoral que supone la culminación de una estrategia y el inicio de una nueva fase. Una jugada en dos direcciones cuando resta algo más de un año de mandato. Pedro Sánchez consuma la opa hostil a su izquierda y emprende un giro al centro que le permita ensanchar su base electoral. La recta final de la legislatura, con la guerra en Irán como telón de fondo, se enmarcará en un contexto en el que el grueso del electorado reclamará estabilidad y orden ante un horizonte volátil e incierto. En este escenario, Sánchez apuesta por un vicepresidente que proyecta solvencia y confianza , tanto para el ciudadano de a pie como para los empresarios y los mercados. También para la Unión Europea, donde hizo carrera y conoce los resortes del poder. El presidente ha priorizado lo técnico sobre lo político para tratar de poner la gestión por delante del regate corto y las polémicas. Los buenos datos económicos como escaparate , que tantas veces quedan eclipsados por el último tuit o el enésimo escándalo. Esta elección también revela la actitud con la que se quiere afrontar el futuro. No se opta por un pata negra del PSOE ni un experto fajador en repeler y repartir golpes a la oposición. No se adopta una posición defensiva, sino que se despliega una hoja de ruta propia, ante lo que la Moncloa cree que será un contexto de guerra larga.Sánchez ha preferido mantener a Félix Bolaños, quien ya ejerce como vicepresidente político, entre bambalinas, donde verá incrementado su poder, dado que asumirá en exclusiva las competencias que antes compartía con María Jesús Montero. Ahora, pilotará el grueso de las negociaciones. Cuerpo cuenta con cierto reconocimiento entre los ciudadanos. Es el ministro mejor valorado , según el CIS, y el único que aprueba (5,27 de media), pese a tener una escasa tasa de conocimiento. Su ascenso le sitúa, además, en una posición jerárquicamente superior a Yolanda Díaz, en lo que supone el último movimiento de asfixia política al espacio de Sumar. Desde el socio minoritario se revolvieron ante la mera expectativa de que ganase poder y, una vez que se le reconocieron estos galones, se lee internamente como la puntilla política hacia una vicepresidenta segunda que va perdiendo lustre, pese al braceo constante quien se ahoga.Noticia relacionada reportaje No No Cuerpo y Díaz, una relación tortuosa con las empresas como arma arrojadiza Susana AlcelayEsta culminación del vaciamiento electoral a su izquierda comienza a hacerse compatible y da paso a una estrategia de expansión hacia el centro . La elección de un perfil moderado, cuya ortodoxia incluso genera recelos en el propio socialismo, busca ensanchar el espacio en el que se mueve el partido, después de que Sánchez se haya escorado a la izquierda en los últimos años. De abrir el curso político en Casa América rodeado de representantes del IBEX en 2020 a perpetrar un viraje indisimulado en 2022 para convertirse en el «Gobierno de la gente» y alertar contra los «poderes oscuros» a los que el Ejecutivo de coalición les generaba «incomodidad». Esta maniobra se perpetró con la imposición de sendos impuestos a la banca y a las energéticas, algo que no sentó nada bien entre el empresariado y cuyas quejas se utilizaron como acicate electoral: «He escuchado a algunos dirigentes de bancos, a la señora Botín, al señor Galán, en fin. Creo que si protestan, es que vamos en la buena dirección », aseguró Sánchez, en el discurso del único debate sobre el estado de la nación al que se ha sometido en sus casi ocho años en el poder. Ahora, con la elección de Cuerpo se busca recomponer estos afectos fracturados y trasladar una imagen de certidumbre también a los mercados. Sánchez pasó en 2020 de abrir el curso con el IBEX a virar a la izquierda con los impuestos a bancos y energéticasDe este modo, Sánchez comienza una tarea de compensación ideológica que está por ver si resulta creíble entre el electorado; un electorado que tiene muy reciente en la retina algunas decisiones que comprometen severamente el crédito del Gobierno. El perfil más ortodoxo e incluso liberal de Cuerpo se ve también como un activo para las negociaciones en el Congreso de los Diputados, en el que existe una mayoría conservadora. Los posicionamientos del ministro de Economía se aproximan más a los de PNV y Junts que a los de los socios de izquierda, algo que será decisivo para ahormar mayorías en torno a los sucesivos reales decretos leyes que haya que someter a convalidación con motivo del escenario bélico en Oriente Próximo. El movimiento también busca dejar sin espacio político y de réplica al PP. En el Gobierno creen que el perfil moderado del nuevo vicepresidente contribuirá a desactivar la oposición furibunda que desde Génova despliegan contra el Ejecutivo, porque será complicado mantener un nivel de confrontación equiparable al que se desplegaba contra María Jesús Montero. Exhiben, en este sentido, la falta de preguntas e interpelaciones que mientras fue titular de Economía en exclusiva le dirigieron desde el principal partido de la oposición, aunque está por calibrar la evolución de Cuerpo. Cabe recordar que su predecesora, Nadia Calviño, acabó adquiriendo y desarrollando un perfil más político y en su última etapa se convirtió en uno de los principales activos del Ejecutivo en este sentido.En la Moncloa no creen que este viraje al centro pueda comprometer la supervivencia del Ejecutivo, esto es, acabar forzando la salida de Sumar de la coalición. Un partido que ha dado ya sobradas muestras de su capacidad de resistencia a los diferentes trágalas a los que le somete el PSOE y cuya relación, asumen, se tensará con la llegada de Cuerpo a la Vicepresidencia primera. En la parte socialista son conscientes de la necesidad que tiene el socio pequeño de marcar perfil para zafarse de la presión electoral a la que se ve sometido por ambos flancos —PSOE y Podemos—. Anticipan que los pulsos se multiplicarán, aunque el presidente no será tan sensible en el futuro a resolverlos del lado de Yolanda Díaz, como ocurría hasta ahora. Un precedente que la otrora líder de Sumar siempre exhibe como garantía de éxito. «Toca empezar a marcar distancias, también por nuestra parte», anticipan desde el Gobierno. El advenimiento de Cuerpo marca una nueva etapa. El peso específico que Carlos Cuerpo ha ido adquiriendo progresivamente en los últimos meses tuvo su colofón el jueves con su ascenso hasta la Vicepresidencia primera del Gobierno. El movimiento de promoción interna entraña varias claves políticas, entre ellas, una clara proyección electoral que supone la culminación de una estrategia y el inicio de una nueva fase. Una jugada en dos direcciones cuando resta algo más de un año de mandato. Pedro Sánchez consuma la opa hostil a su izquierda y emprende un giro al centro que le permita ensanchar su base electoral. La recta final de la legislatura, con la guerra en Irán como telón de fondo, se enmarcará en un contexto en el que el grueso del electorado reclamará estabilidad y orden ante un horizonte volátil e incierto. En este escenario, Sánchez apuesta por un vicepresidente que proyecta solvencia y confianza , tanto para el ciudadano de a pie como para los empresarios y los mercados. También para la Unión Europea, donde hizo carrera y conoce los resortes del poder. El presidente ha priorizado lo técnico sobre lo político para tratar de poner la gestión por delante del regate corto y las polémicas. Los buenos datos económicos como escaparate , que tantas veces quedan eclipsados por el último tuit o el enésimo escándalo. Esta elección también revela la actitud con la que se quiere afrontar el futuro. No se opta por un pata negra del PSOE ni un experto fajador en repeler y repartir golpes a la oposición. No se adopta una posición defensiva, sino que se despliega una hoja de ruta propia, ante lo que la Moncloa cree que será un contexto de guerra larga.Sánchez ha preferido mantener a Félix Bolaños, quien ya ejerce como vicepresidente político, entre bambalinas, donde verá incrementado su poder, dado que asumirá en exclusiva las competencias que antes compartía con María Jesús Montero. Ahora, pilotará el grueso de las negociaciones. Cuerpo cuenta con cierto reconocimiento entre los ciudadanos. Es el ministro mejor valorado , según el CIS, y el único que aprueba (5,27 de media), pese a tener una escasa tasa de conocimiento. Su ascenso le sitúa, además, en una posición jerárquicamente superior a Yolanda Díaz, en lo que supone el último movimiento de asfixia política al espacio de Sumar. Desde el socio minoritario se revolvieron ante la mera expectativa de que ganase poder y, una vez que se le reconocieron estos galones, se lee internamente como la puntilla política hacia una vicepresidenta segunda que va perdiendo lustre, pese al braceo constante quien se ahoga.Noticia relacionada reportaje No No Cuerpo y Díaz, una relación tortuosa con las empresas como arma arrojadiza Susana AlcelayEsta culminación del vaciamiento electoral a su izquierda comienza a hacerse compatible y da paso a una estrategia de expansión hacia el centro . La elección de un perfil moderado, cuya ortodoxia incluso genera recelos en el propio socialismo, busca ensanchar el espacio en el que se mueve el partido, después de que Sánchez se haya escorado a la izquierda en los últimos años. De abrir el curso político en Casa América rodeado de representantes del IBEX en 2020 a perpetrar un viraje indisimulado en 2022 para convertirse en el «Gobierno de la gente» y alertar contra los «poderes oscuros» a los que el Ejecutivo de coalición les generaba «incomodidad». Esta maniobra se perpetró con la imposición de sendos impuestos a la banca y a las energéticas, algo que no sentó nada bien entre el empresariado y cuyas quejas se utilizaron como acicate electoral: «He escuchado a algunos dirigentes de bancos, a la señora Botín, al señor Galán, en fin. Creo que si protestan, es que vamos en la buena dirección », aseguró Sánchez, en el discurso del único debate sobre el estado de la nación al que se ha sometido en sus casi ocho años en el poder. Ahora, con la elección de Cuerpo se busca recomponer estos afectos fracturados y trasladar una imagen de certidumbre también a los mercados. Sánchez pasó en 2020 de abrir el curso con el IBEX a virar a la izquierda con los impuestos a bancos y energéticasDe este modo, Sánchez comienza una tarea de compensación ideológica que está por ver si resulta creíble entre el electorado; un electorado que tiene muy reciente en la retina algunas decisiones que comprometen severamente el crédito del Gobierno. El perfil más ortodoxo e incluso liberal de Cuerpo se ve también como un activo para las negociaciones en el Congreso de los Diputados, en el que existe una mayoría conservadora. Los posicionamientos del ministro de Economía se aproximan más a los de PNV y Junts que a los de los socios de izquierda, algo que será decisivo para ahormar mayorías en torno a los sucesivos reales decretos leyes que haya que someter a convalidación con motivo del escenario bélico en Oriente Próximo. El movimiento también busca dejar sin espacio político y de réplica al PP. En el Gobierno creen que el perfil moderado del nuevo vicepresidente contribuirá a desactivar la oposición furibunda que desde Génova despliegan contra el Ejecutivo, porque será complicado mantener un nivel de confrontación equiparable al que se desplegaba contra María Jesús Montero. Exhiben, en este sentido, la falta de preguntas e interpelaciones que mientras fue titular de Economía en exclusiva le dirigieron desde el principal partido de la oposición, aunque está por calibrar la evolución de Cuerpo. Cabe recordar que su predecesora, Nadia Calviño, acabó adquiriendo y desarrollando un perfil más político y en su última etapa se convirtió en uno de los principales activos del Ejecutivo en este sentido.En la Moncloa no creen que este viraje al centro pueda comprometer la supervivencia del Ejecutivo, esto es, acabar forzando la salida de Sumar de la coalición. Un partido que ha dado ya sobradas muestras de su capacidad de resistencia a los diferentes trágalas a los que le somete el PSOE y cuya relación, asumen, se tensará con la llegada de Cuerpo a la Vicepresidencia primera. En la parte socialista son conscientes de la necesidad que tiene el socio pequeño de marcar perfil para zafarse de la presión electoral a la que se ve sometido por ambos flancos —PSOE y Podemos—. Anticipan que los pulsos se multiplicarán, aunque el presidente no será tan sensible en el futuro a resolverlos del lado de Yolanda Díaz, como ocurría hasta ahora. Un precedente que la otrora líder de Sumar siempre exhibe como garantía de éxito. «Toca empezar a marcar distancias, también por nuestra parte», anticipan desde el Gobierno. El advenimiento de Cuerpo marca una nueva etapa. El peso específico que Carlos Cuerpo ha ido adquiriendo progresivamente en los últimos meses tuvo su colofón el jueves con su ascenso hasta la Vicepresidencia primera del Gobierno. El movimiento de promoción interna entraña varias claves políticas, entre ellas, una clara proyección electoral que supone la culminación de una estrategia y el inicio de una nueva fase. Una jugada en dos direcciones cuando resta algo más de un año de mandato. Pedro Sánchez consuma la opa hostil a su izquierda y emprende un giro al centro que le permita ensanchar su base electoral. La recta final de la legislatura, con la guerra en Irán como telón de fondo, se enmarcará en un contexto en el que el grueso del electorado reclamará estabilidad y orden ante un horizonte volátil e incierto. En este escenario, Sánchez apuesta por un vicepresidente que proyecta solvencia y confianza , tanto para el ciudadano de a pie como para los empresarios y los mercados. También para la Unión Europea, donde hizo carrera y conoce los resortes del poder. El presidente ha priorizado lo técnico sobre lo político para tratar de poner la gestión por delante del regate corto y las polémicas. Los buenos datos económicos como escaparate , que tantas veces quedan eclipsados por el último tuit o el enésimo escándalo. Esta elección también revela la actitud con la que se quiere afrontar el futuro. No se opta por un pata negra del PSOE ni un experto fajador en repeler y repartir golpes a la oposición. No se adopta una posición defensiva, sino que se despliega una hoja de ruta propia, ante lo que la Moncloa cree que será un contexto de guerra larga.Sánchez ha preferido mantener a Félix Bolaños, quien ya ejerce como vicepresidente político, entre bambalinas, donde verá incrementado su poder, dado que asumirá en exclusiva las competencias que antes compartía con María Jesús Montero. Ahora, pilotará el grueso de las negociaciones. Cuerpo cuenta con cierto reconocimiento entre los ciudadanos. Es el ministro mejor valorado , según el CIS, y el único que aprueba (5,27 de media), pese a tener una escasa tasa de conocimiento. Su ascenso le sitúa, además, en una posición jerárquicamente superior a Yolanda Díaz, en lo que supone el último movimiento de asfixia política al espacio de Sumar. Desde el socio minoritario se revolvieron ante la mera expectativa de que ganase poder y, una vez que se le reconocieron estos galones, se lee internamente como la puntilla política hacia una vicepresidenta segunda que va perdiendo lustre, pese al braceo constante quien se ahoga.Noticia relacionada reportaje No No Cuerpo y Díaz, una relación tortuosa con las empresas como arma arrojadiza Susana AlcelayEsta culminación del vaciamiento electoral a su izquierda comienza a hacerse compatible y da paso a una estrategia de expansión hacia el centro . La elección de un perfil moderado, cuya ortodoxia incluso genera recelos en el propio socialismo, busca ensanchar el espacio en el que se mueve el partido, después de que Sánchez se haya escorado a la izquierda en los últimos años. De abrir el curso político en Casa América rodeado de representantes del IBEX en 2020 a perpetrar un viraje indisimulado en 2022 para convertirse en el «Gobierno de la gente» y alertar contra los «poderes oscuros» a los que el Ejecutivo de coalición les generaba «incomodidad». Esta maniobra se perpetró con la imposición de sendos impuestos a la banca y a las energéticas, algo que no sentó nada bien entre el empresariado y cuyas quejas se utilizaron como acicate electoral: «He escuchado a algunos dirigentes de bancos, a la señora Botín, al señor Galán, en fin. Creo que si protestan, es que vamos en la buena dirección », aseguró Sánchez, en el discurso del único debate sobre el estado de la nación al que se ha sometido en sus casi ocho años en el poder. Ahora, con la elección de Cuerpo se busca recomponer estos afectos fracturados y trasladar una imagen de certidumbre también a los mercados. Sánchez pasó en 2020 de abrir el curso con el IBEX a virar a la izquierda con los impuestos a bancos y energéticasDe este modo, Sánchez comienza una tarea de compensación ideológica que está por ver si resulta creíble entre el electorado; un electorado que tiene muy reciente en la retina algunas decisiones que comprometen severamente el crédito del Gobierno. El perfil más ortodoxo e incluso liberal de Cuerpo se ve también como un activo para las negociaciones en el Congreso de los Diputados, en el que existe una mayoría conservadora. Los posicionamientos del ministro de Economía se aproximan más a los de PNV y Junts que a los de los socios de izquierda, algo que será decisivo para ahormar mayorías en torno a los sucesivos reales decretos leyes que haya que someter a convalidación con motivo del escenario bélico en Oriente Próximo. El movimiento también busca dejar sin espacio político y de réplica al PP. En el Gobierno creen que el perfil moderado del nuevo vicepresidente contribuirá a desactivar la oposición furibunda que desde Génova despliegan contra el Ejecutivo, porque será complicado mantener un nivel de confrontación equiparable al que se desplegaba contra María Jesús Montero. Exhiben, en este sentido, la falta de preguntas e interpelaciones que mientras fue titular de Economía en exclusiva le dirigieron desde el principal partido de la oposición, aunque está por calibrar la evolución de Cuerpo. Cabe recordar que su predecesora, Nadia Calviño, acabó adquiriendo y desarrollando un perfil más político y en su última etapa se convirtió en uno de los principales activos del Ejecutivo en este sentido.En la Moncloa no creen que este viraje al centro pueda comprometer la supervivencia del Ejecutivo, esto es, acabar forzando la salida de Sumar de la coalición. Un partido que ha dado ya sobradas muestras de su capacidad de resistencia a los diferentes trágalas a los que le somete el PSOE y cuya relación, asumen, se tensará con la llegada de Cuerpo a la Vicepresidencia primera. En la parte socialista son conscientes de la necesidad que tiene el socio pequeño de marcar perfil para zafarse de la presión electoral a la que se ve sometido por ambos flancos —PSOE y Podemos—. Anticipan que los pulsos se multiplicarán, aunque el presidente no será tan sensible en el futuro a resolverlos del lado de Yolanda Díaz, como ocurría hasta ahora. Un precedente que la otrora líder de Sumar siempre exhibe como garantía de éxito. «Toca empezar a marcar distancias, también por nuestra parte», anticipan desde el Gobierno. El advenimiento de Cuerpo marca una nueva etapa. RSS de noticias de espana
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