Debate sobre la situación derivada de la guerra en Irán , pero aroma a precampaña. La vicepresidenta María Jesús Montero se despidió en su última sesión de control del Congreso y el fervor en el aplauso de la bancada azul y la socialista se dejó sentir en las intervenciones. El presidente enhebró un discurso muy ideológico en su primera alocución, retrotrayéndose 23 años, a las reminiscencias de la invasión de Irak, y pasó al ataque frontal, casi personal, en la réplica. Argumentario más propio de un mitin que de la carrera de San Jerónimo. El guion estaba escrito. Pedro Sánchez se subió a la tribuna con una estrategia en dos direcciones. La primera, trasladar el absoluto rechazo del Gobierno al conflicto en Oriente Próximo, ondeando la bandera del ‘No a la guerra’ que le está permitiendo asfixiar al espacio político a su izquierda. Y en segundo término, confrontar modelos de gestión con el PP. Para ello, se puso el traje de líder de la oposición; la oposición a José María Aznar en 2003 cuando participó en la guerra de Irak. Lo hizo recordando las consecuencias que tuvo aquel conflicto para los españoles y reivindicando el despliegue de medidas que el actual Ejecutivo ha puesto sobre la mesa y que tienen que convalidarse este jueves en el Congreso. «Es importante recordar, no olvidar, para no cometer los errores del pasado», sentenció. El jefe del Ejecutivo dibujó un contexto actual «más grave», «mucho peor» que aquel: «Un desastre absoluto». Desastre «al que sus señorías de Vox y PP han contribuido con su apoyo o su silencio», recriminó, para puntualizar que «callar ante una guerra injusta o ilegal no es prudencia, ni lealtad, es un acto de cobardía y complicidad».Noticia relacionada general No No Congreso La izquierda dedica un aplauso crítico a Sánchez por su ‘No a la guerra’ en Irán Patricia RomeroEstas andanadas podrían calificarse de guante blanco si se comparan con el tono virulento que utilizó horas después en el turno de réplica. Sánchez salió con toda la munición y se centró en infligir ataques personales a Alberto Núñez Feijóo y a Santiago Abascal. Al presidente del PP lo dibujó como un líder con un «profundo desconocimiento de Irán» con una cascada de preguntas que no buscaba más respuesta que dejarle en evidencia. «Es importante recordar, no olvidar, para no cometer los errores del pasado» Pedro Sánchez Presidente del Gobierno«No sabe poner Huelva en el mapa, pero sabe dónde están las armas nucleares de Irán. No hagan caso al señor Feijóo y sí a los servicios de inteligencia de Estados Unidos: no había riesgo pronto de escalada atómica», sentenció. El jefe del Ejecutivo incluso llegó a animar a Feijóo a «currarse un poco sus intervenciones» y le espetó: «No está preparado para llevar el timón de este país. Se lo dije hace tiempo cuando llegó de Galicia, a usted la política nacional o le queda lejos o le queda grande, y ninguna es en interés de los españoles». Tal fue el cambio de tercio que incluso Feijóo le reprochó después que se comportase como «un matón». El popular, eso sí, también escondía su propia pulla y repitió, como la semana anterior, que Sánchez es un «perdedor». «No es un insulto, es un hecho», apuntaló. Próxima parada, Andalucía.En la misma línea, Sánchez se desquitó con un Abascal ausente en ese momento de la sesión —desde Vox explicaron a ABC que tenía programada una llamada internacional—, a quien tildó de «cobarde». Obvió la crisis de Irán y se centró en dar sobrada cuenta de las polémicas internas de Vox. «El señor Abascal se tiene que ir porque a mí no me puede expulsar», ironizó, en alusión a sus últimas purgas. El presidente aseguró que el líder de Vox solo está en política «para forrarse» aunque se muestre muy preocupado por la patria. Para ello, recuperó algunas de las declaraciones de exdirigentes de la formación como Juan García-Gallardo e Iván Espinosa de los Monteros, apuntando al beneficio económico personal que Abascal estaría obteniendo. «Viene del PP, ha aprendido bien», incidió, y señaló que se ha pasado de «la caja B de Bárcenas a la caja A de Abascal».«No vamos a elegir entre la guerra y el Gobierno. No a la guerra y no a usted» Alberto Núñez Feijóo Presidente del PPLa comparecencia, de cinco horas y media, duró algo menos que las últimas, a pesar del relieve que le confiere el Gobierno a esta guerra. Y como acostumbra, la réplica sirvió a Sánchez para descalificar a sus oponentes por asuntos que nada tenían que ver con el conflicto. Enfrente se encontró un PP y Vox que coincidieron en el diagnóstico, que el presidente utiliza la crisis geopolítica para tapar sus problemas domésticos, pero que difirieron en las formas. Feijóo, ante la disyuntiva de posicionarse con el Ejecutivo o con la violencia, lo dejó claro: «No a la guerra y no a usted». Un mensaje repetido estas semanas en el argumentario de Génova, pero que cobra especial relevancia por el escenario.La intervención del líder de la oposición fue muy aplaudida, con su grupo puesto en pie sin atisbo de impostura ni duda, en un discurso en el que acusó a Sánchez de parapetarse tras el ‘No a la guerra’ para ocultar «su proyecto político agonizante». Abascal fue incluso más allá al asegurar que el presidente «quiere» que haya guerra porque, aseveró: «El ruido de las explosiones oculta las corruptelas». El jefe de filas de Vox acumuló su tiempo en una sola intervención, muy dura, y afirmó que Sánchez se había vestido con el «disfraz» de pacifista mientras recibe el aplauso de Irán. En la mano, el derechista aireaba la imagen supuestamente usada en misiles iraníes con una fotografía de Sánchez y un mensaje de agradecimiento.«El señor Sánchez quiere la guerra porque el ruido de las explosiones tapa las corruptelas» Santiago Abascal Presidente de VoxFeijóo también aludió a esto último, mientras Sánchez renegaba en su escaño incómodo, antes de echarle en cara que ponga la excusa de la guerra para atrasar la presentación de los presupuestos, que ni se han asomado por las Cortes desde que arrancó la legislatura. «Este Gobierno pacifista tiene el mayor gasto militar de la historia de la democracia», apostilló con sorna el popular, quien lamentó que no se hayan votado el rearme ni el envío de tropas al exterior. Debate sobre la situación derivada de la guerra en Irán , pero aroma a precampaña. La vicepresidenta María Jesús Montero se despidió en su última sesión de control del Congreso y el fervor en el aplauso de la bancada azul y la socialista se dejó sentir en las intervenciones. El presidente enhebró un discurso muy ideológico en su primera alocución, retrotrayéndose 23 años, a las reminiscencias de la invasión de Irak, y pasó al ataque frontal, casi personal, en la réplica. Argumentario más propio de un mitin que de la carrera de San Jerónimo. El guion estaba escrito. Pedro Sánchez se subió a la tribuna con una estrategia en dos direcciones. La primera, trasladar el absoluto rechazo del Gobierno al conflicto en Oriente Próximo, ondeando la bandera del ‘No a la guerra’ que le está permitiendo asfixiar al espacio político a su izquierda. Y en segundo término, confrontar modelos de gestión con el PP. Para ello, se puso el traje de líder de la oposición; la oposición a José María Aznar en 2003 cuando participó en la guerra de Irak. Lo hizo recordando las consecuencias que tuvo aquel conflicto para los españoles y reivindicando el despliegue de medidas que el actual Ejecutivo ha puesto sobre la mesa y que tienen que convalidarse este jueves en el Congreso. «Es importante recordar, no olvidar, para no cometer los errores del pasado», sentenció. El jefe del Ejecutivo dibujó un contexto actual «más grave», «mucho peor» que aquel: «Un desastre absoluto». Desastre «al que sus señorías de Vox y PP han contribuido con su apoyo o su silencio», recriminó, para puntualizar que «callar ante una guerra injusta o ilegal no es prudencia, ni lealtad, es un acto de cobardía y complicidad».Noticia relacionada general No No Congreso La izquierda dedica un aplauso crítico a Sánchez por su ‘No a la guerra’ en Irán Patricia RomeroEstas andanadas podrían calificarse de guante blanco si se comparan con el tono virulento que utilizó horas después en el turno de réplica. Sánchez salió con toda la munición y se centró en infligir ataques personales a Alberto Núñez Feijóo y a Santiago Abascal. Al presidente del PP lo dibujó como un líder con un «profundo desconocimiento de Irán» con una cascada de preguntas que no buscaba más respuesta que dejarle en evidencia. «Es importante recordar, no olvidar, para no cometer los errores del pasado» Pedro Sánchez Presidente del Gobierno«No sabe poner Huelva en el mapa, pero sabe dónde están las armas nucleares de Irán. No hagan caso al señor Feijóo y sí a los servicios de inteligencia de Estados Unidos: no había riesgo pronto de escalada atómica», sentenció. El jefe del Ejecutivo incluso llegó a animar a Feijóo a «currarse un poco sus intervenciones» y le espetó: «No está preparado para llevar el timón de este país. Se lo dije hace tiempo cuando llegó de Galicia, a usted la política nacional o le queda lejos o le queda grande, y ninguna es en interés de los españoles». Tal fue el cambio de tercio que incluso Feijóo le reprochó después que se comportase como «un matón». El popular, eso sí, también escondía su propia pulla y repitió, como la semana anterior, que Sánchez es un «perdedor». «No es un insulto, es un hecho», apuntaló. Próxima parada, Andalucía.En la misma línea, Sánchez se desquitó con un Abascal ausente en ese momento de la sesión —desde Vox explicaron a ABC que tenía programada una llamada internacional—, a quien tildó de «cobarde». Obvió la crisis de Irán y se centró en dar sobrada cuenta de las polémicas internas de Vox. «El señor Abascal se tiene que ir porque a mí no me puede expulsar», ironizó, en alusión a sus últimas purgas. El presidente aseguró que el líder de Vox solo está en política «para forrarse» aunque se muestre muy preocupado por la patria. Para ello, recuperó algunas de las declaraciones de exdirigentes de la formación como Juan García-Gallardo e Iván Espinosa de los Monteros, apuntando al beneficio económico personal que Abascal estaría obteniendo. «Viene del PP, ha aprendido bien», incidió, y señaló que se ha pasado de «la caja B de Bárcenas a la caja A de Abascal».«No vamos a elegir entre la guerra y el Gobierno. No a la guerra y no a usted» Alberto Núñez Feijóo Presidente del PPLa comparecencia, de cinco horas y media, duró algo menos que las últimas, a pesar del relieve que le confiere el Gobierno a esta guerra. Y como acostumbra, la réplica sirvió a Sánchez para descalificar a sus oponentes por asuntos que nada tenían que ver con el conflicto. Enfrente se encontró un PP y Vox que coincidieron en el diagnóstico, que el presidente utiliza la crisis geopolítica para tapar sus problemas domésticos, pero que difirieron en las formas. Feijóo, ante la disyuntiva de posicionarse con el Ejecutivo o con la violencia, lo dejó claro: «No a la guerra y no a usted». Un mensaje repetido estas semanas en el argumentario de Génova, pero que cobra especial relevancia por el escenario.La intervención del líder de la oposición fue muy aplaudida, con su grupo puesto en pie sin atisbo de impostura ni duda, en un discurso en el que acusó a Sánchez de parapetarse tras el ‘No a la guerra’ para ocultar «su proyecto político agonizante». Abascal fue incluso más allá al asegurar que el presidente «quiere» que haya guerra porque, aseveró: «El ruido de las explosiones oculta las corruptelas». El jefe de filas de Vox acumuló su tiempo en una sola intervención, muy dura, y afirmó que Sánchez se había vestido con el «disfraz» de pacifista mientras recibe el aplauso de Irán. En la mano, el derechista aireaba la imagen supuestamente usada en misiles iraníes con una fotografía de Sánchez y un mensaje de agradecimiento.«El señor Sánchez quiere la guerra porque el ruido de las explosiones tapa las corruptelas» Santiago Abascal Presidente de VoxFeijóo también aludió a esto último, mientras Sánchez renegaba en su escaño incómodo, antes de echarle en cara que ponga la excusa de la guerra para atrasar la presentación de los presupuestos, que ni se han asomado por las Cortes desde que arrancó la legislatura. «Este Gobierno pacifista tiene el mayor gasto militar de la historia de la democracia», apostilló con sorna el popular, quien lamentó que no se hayan votado el rearme ni el envío de tropas al exterior. Debate sobre la situación derivada de la guerra en Irán , pero aroma a precampaña. La vicepresidenta María Jesús Montero se despidió en su última sesión de control del Congreso y el fervor en el aplauso de la bancada azul y la socialista se dejó sentir en las intervenciones. El presidente enhebró un discurso muy ideológico en su primera alocución, retrotrayéndose 23 años, a las reminiscencias de la invasión de Irak, y pasó al ataque frontal, casi personal, en la réplica. Argumentario más propio de un mitin que de la carrera de San Jerónimo. El guion estaba escrito. Pedro Sánchez se subió a la tribuna con una estrategia en dos direcciones. La primera, trasladar el absoluto rechazo del Gobierno al conflicto en Oriente Próximo, ondeando la bandera del ‘No a la guerra’ que le está permitiendo asfixiar al espacio político a su izquierda. Y en segundo término, confrontar modelos de gestión con el PP. Para ello, se puso el traje de líder de la oposición; la oposición a José María Aznar en 2003 cuando participó en la guerra de Irak. Lo hizo recordando las consecuencias que tuvo aquel conflicto para los españoles y reivindicando el despliegue de medidas que el actual Ejecutivo ha puesto sobre la mesa y que tienen que convalidarse este jueves en el Congreso. «Es importante recordar, no olvidar, para no cometer los errores del pasado», sentenció. El jefe del Ejecutivo dibujó un contexto actual «más grave», «mucho peor» que aquel: «Un desastre absoluto». Desastre «al que sus señorías de Vox y PP han contribuido con su apoyo o su silencio», recriminó, para puntualizar que «callar ante una guerra injusta o ilegal no es prudencia, ni lealtad, es un acto de cobardía y complicidad».Noticia relacionada general No No Congreso La izquierda dedica un aplauso crítico a Sánchez por su ‘No a la guerra’ en Irán Patricia RomeroEstas andanadas podrían calificarse de guante blanco si se comparan con el tono virulento que utilizó horas después en el turno de réplica. Sánchez salió con toda la munición y se centró en infligir ataques personales a Alberto Núñez Feijóo y a Santiago Abascal. Al presidente del PP lo dibujó como un líder con un «profundo desconocimiento de Irán» con una cascada de preguntas que no buscaba más respuesta que dejarle en evidencia. «Es importante recordar, no olvidar, para no cometer los errores del pasado» Pedro Sánchez Presidente del Gobierno«No sabe poner Huelva en el mapa, pero sabe dónde están las armas nucleares de Irán. No hagan caso al señor Feijóo y sí a los servicios de inteligencia de Estados Unidos: no había riesgo pronto de escalada atómica», sentenció. El jefe del Ejecutivo incluso llegó a animar a Feijóo a «currarse un poco sus intervenciones» y le espetó: «No está preparado para llevar el timón de este país. Se lo dije hace tiempo cuando llegó de Galicia, a usted la política nacional o le queda lejos o le queda grande, y ninguna es en interés de los españoles». Tal fue el cambio de tercio que incluso Feijóo le reprochó después que se comportase como «un matón». El popular, eso sí, también escondía su propia pulla y repitió, como la semana anterior, que Sánchez es un «perdedor». «No es un insulto, es un hecho», apuntaló. Próxima parada, Andalucía.En la misma línea, Sánchez se desquitó con un Abascal ausente en ese momento de la sesión —desde Vox explicaron a ABC que tenía programada una llamada internacional—, a quien tildó de «cobarde». Obvió la crisis de Irán y se centró en dar sobrada cuenta de las polémicas internas de Vox. «El señor Abascal se tiene que ir porque a mí no me puede expulsar», ironizó, en alusión a sus últimas purgas. El presidente aseguró que el líder de Vox solo está en política «para forrarse» aunque se muestre muy preocupado por la patria. Para ello, recuperó algunas de las declaraciones de exdirigentes de la formación como Juan García-Gallardo e Iván Espinosa de los Monteros, apuntando al beneficio económico personal que Abascal estaría obteniendo. «Viene del PP, ha aprendido bien», incidió, y señaló que se ha pasado de «la caja B de Bárcenas a la caja A de Abascal».«No vamos a elegir entre la guerra y el Gobierno. No a la guerra y no a usted» Alberto Núñez Feijóo Presidente del PPLa comparecencia, de cinco horas y media, duró algo menos que las últimas, a pesar del relieve que le confiere el Gobierno a esta guerra. Y como acostumbra, la réplica sirvió a Sánchez para descalificar a sus oponentes por asuntos que nada tenían que ver con el conflicto. Enfrente se encontró un PP y Vox que coincidieron en el diagnóstico, que el presidente utiliza la crisis geopolítica para tapar sus problemas domésticos, pero que difirieron en las formas. Feijóo, ante la disyuntiva de posicionarse con el Ejecutivo o con la violencia, lo dejó claro: «No a la guerra y no a usted». Un mensaje repetido estas semanas en el argumentario de Génova, pero que cobra especial relevancia por el escenario.La intervención del líder de la oposición fue muy aplaudida, con su grupo puesto en pie sin atisbo de impostura ni duda, en un discurso en el que acusó a Sánchez de parapetarse tras el ‘No a la guerra’ para ocultar «su proyecto político agonizante». Abascal fue incluso más allá al asegurar que el presidente «quiere» que haya guerra porque, aseveró: «El ruido de las explosiones oculta las corruptelas». El jefe de filas de Vox acumuló su tiempo en una sola intervención, muy dura, y afirmó que Sánchez se había vestido con el «disfraz» de pacifista mientras recibe el aplauso de Irán. En la mano, el derechista aireaba la imagen supuestamente usada en misiles iraníes con una fotografía de Sánchez y un mensaje de agradecimiento.«El señor Sánchez quiere la guerra porque el ruido de las explosiones tapa las corruptelas» Santiago Abascal Presidente de VoxFeijóo también aludió a esto último, mientras Sánchez renegaba en su escaño incómodo, antes de echarle en cara que ponga la excusa de la guerra para atrasar la presentación de los presupuestos, que ni se han asomado por las Cortes desde que arrancó la legislatura. «Este Gobierno pacifista tiene el mayor gasto militar de la historia de la democracia», apostilló con sorna el popular, quien lamentó que no se hayan votado el rearme ni el envío de tropas al exterior. RSS de noticias de espana
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