La llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, en mayo de 2018 tras ganar una moción de censura contra Mariano Rajoy, empezó a cambiar por completo la relación entre Moncloa y las comunidades autónomas . Si bien al principio, con la mayoría de los gobiernos autonómicos todavía en manos del Partido Socialista, Sánchez mantuvo la compostura y actuó prácticamente siempre en base a una lealtad institucional exigible a cualquier mandatario —con excepción de la Madrid de Isabel Díaz Ayuso, a la que situó en la diana desde el principio—, el vuelco en la mayoría de comunidades en 2023 movió al presidente resistir en un enfrentamiento constante.Esa guerra descarnada, a veces fruto de la campaña electoral permanente en la que se ha instalado España y otras por pura supervivencia política, tratando de exculparse pese a ser el último responsable de la actuación de cualquier representante o Administración estatal, se ha visibilizado especialmente cuando el país, o una parte de él, ha tenido que lidiar con una emergencia o una crisis sobrevenida. Y, en los últimos años, se llame pandemia, erupción volcánica, llegada masiva de inmigrantes, dana o hantavirus, no son pocas las situaciones sobrevenidas que nos han tocado vivir. El Gobierno, cuando la comunidad no es del PSOE, se empeña en repetir que «las competencias son autonómicas», que los errores son regionales y la necesidad de que la comunidad solicite formalmente ayuda.Aunque a lo largo de la historia son muchas las emergencias a las que Gobierno y comunidades autónomas han tenido que hacer frente, la respuesta a las mismas no siempre ha sido igual. Tampoco la colaboración ni la lealtad institucional entre dirigentes de una y otra Administración, pese a que en varias ocasiones el color político que gobernaba las instituciones no fuera el mismo. Incluso en lo más crítico de las relaciones entre el Estado y Cataluña, en pleno desafío separatista, el gabinete de Mariano Rajoy y los de Artur Mas y Carles Puigdemont mantuvieron una relación fluida e incluso colaborativa en situaciones de máxima gravedad.Noticia relacionada general No No HANTAVIRUS Clavijo, sobre el Gobierno y el hantavirus: «Vinieron con arrogancia, caciquismo y mentiras» Laura BautistaEl antecesor de Sánchez en el cargo, pese a las discrepancias con el inquilino del Palau de la Generalitat de entonces, Artur Mas, cuya relación entre ambos se rompió tras una reunión en Moncloa en 2011, hizo parar su avión presidencial en Barcelona–El Prat, el 24 de marzo de 2015, para recoger al presidente catalán y volar juntos a Francia, donde unas horas antes el copiloto de un avión de la compañía Germanwings estrelló en los Alpes un aparato que volaba de Barcelona a Düsseldorf con 150 personas a bordo —la mayoría de ellos catalanes—. Unos años más tarde, en 2017, con Puigdemont ya amenazando con perpetrar el mayor golpe a la democracia que ha sufrido nuestro país, Rajoy y él colaboraron estrechamente, incluso compareciendo juntos, durante las horas posteriores a los atentados en Las Ramblas. También el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y el ‘conseller’ Joaquim Forn, trabajaron codo con codo durante esa jornada. Esa cooperación se enrareció tiempo más tarde por la persecución del separatismo al CNI y su vinculación con el imán de Ripoll, considerado el cerebro de la masacre.Un furgón funerario saliendo del Palacio de Hielo de Madrid durante el Covid Lorena SopenaLa pandemia y las conferencias de presidentesTras varios años sin celebrar una conferencia de presidentes autonómicos —la última la había convocado Rajoy en enero de 2017, meses antes del referéndum en Cataluña y un año y cinco meses antes de ser desalojado de la Moncloa—, Pedro Sánchez aprovechó este foro para canalizar las comunicaciones entre la Presidencia del Gobierno y las autonomías durante la pandemia. Aunque el socialista no había convocado ninguna conferencia desde su llegada al poder, lo hizo hasta veinte veces entre 2020 y 2022, tiempo en el que estuvo activa la emergencia sanitaria.Pese a que esas reuniones, la mayoría de ellas telemáticas, fueron el principal órgano de cogobernanza , palabra que Moncloa acuñó y repitió hasta la saciedad, durante la pandemia también cobró un papel muy importante el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), el órgano permanente de coordinación, cooperación y comunicación entre el Ministerio de Sanidad y los servicios de salud de las distintas comunidades autónomas. Mientras Sánchez y los presidentes autonómicos trataban de trasladar una imagen de unidad, a veces también con momentos de fuertes críticas y tensión, la guerra competencial se dirimía en dicho consejo presidido por Salvador Illa primero y por Carolina Darias después.El propio Sánchez, cuando anunció el estado de alarma, se encargó de dejar claro que «la autoridad competente en todo el territorio es ahora el Gobierno de España». Si bien llegó a afirmar que se pasaba «de la cogobernanza a la gobernanza plena de las comunidades», en otras ocasiones negó «cambios legales» porque, en su opinión, «las comunidades tienen instrumentos». Desde el Ejecutivo, Salvador Illa y María Jesús Montero repitieron también en distintas ocasiones que «no se puede responsabilizar solo a una Administración en una crisis sanitaria», intentando repartir así la responsabilidad entre las autonomías, o que «las comunidades autónomas tienen legislación ordinaria suficiente para gestionar la pandemia». «Mi adversario es el virus, no los presidentes autonómicos», verbalizó varias veces el exministro de Sanidad en su cruzada contra las comunidades.Ayuso durante la pandemia del Covid Jaime GarcíaEl cierre perimetral de MadridA raíz de un incremento de casos de covid-19 en la Comunidad de Madrid, cuando ya se habían empezado a levantar las duras restricciones impuestas, Sánchez y la exvicepresidenta Carmen Calvo exigieron en distintas ocasiones a Díaz Ayuso un cierre perimetral de la región . «Madrid no se va a cerrar», repitió entonces la presidenta madrileña, argumentando que «Madrid es España dentro de España», en referencia a la movilidad entre la capital y otras autonomías. Finalmente, tras varias amenazas de Moncloa, Ayuso retó a Sánchez diciéndole que «si considera que tan mal está la cosa, que cierre la Comunidad y que actúe». Es lo que hizo el Gobierno, en un Consejo de Ministros extraordinario presidido por Calvo en ausencia del presidente, el 9 de octubre del 2020. « Estamos ante una guerra total », dijo Sánchez sobre la resistencia del gabinete de Ayuso. Illa lo remató con un «no podemos permitir que haya territorios que actúen por libre». El choque provocó una situación de no retorno enquistada aún a día de hoy.Incluso en lo más duro del ‘procés’ Rajoy colaboró activamente con Mas y Puigdemont en situaciones críticas en CataluñaMadrileños esquiando sobre la Gran Vía de Madrid Isabel PermuyFilomena en MadridLa gran nevada que cubrió Madrid en enero de 2021 generó el segundo gran choque entre Gobierno e instituciones madrileñas . Moncloa se desentendió en un principio de la respuesta a la mayor nevada de las últimas décadas, alegando que se trataba de una competencia autonómica. El Ejecutivo, además, tardó entre seis y diez horas en activar la Unidad Militar de Emergencias (UME), pese a las llamadas de socorro de las administraciones regional y municipal. « El Gobierno estaba preparado desde el inicio» , defendió el gabinete de Sánchez, aunque apostillando que «las competencias están claramente definidas». «No hubo desatención, sino despliegue escalonado», afirmaban en Moncloa, en respuesta a mensajes de Sol o Cibeles como «el Gobierno central llegó tarde» o «se necesitó más apoyo del Estado».Sánchez y Torres visitando a desalojados por el volcán EpEl volcán de La PalmaUnos meses más tarde, en septiembre de 2021, la entrada del volcán Cumbre Vieja en erupción, en la isla de La Palma, evidenció un clima político distinto entre la Administración del Estado y la de Canarias. La diferencia clave es que la autonomía estaba gobernada por el PSOE junto con otras fuerzas de izquierda, algunas de ellas miembros de la coalición que dirigía el país. Eso se tradujo en más presencia de Sánchez desde el minuto uno , cancelando inicialmente y luego reduciendo a un único día un viaje a Nueva York para acudir a la cumbre de Naciones Unidas, desplazándose a La Palma la misma noche de la erupción. En total, el presidente estuvo allí ocho jornadas , compareciendo junto al socialista Ángel Víctor Torres con un discurso de «unidad» y promesas de ayudas rápidas. De los 22 ministros del gabinete, diez viajaron en distintas ocasiones a lo largo de tres meses. Varios años después muchos afectados siguen viviendo en contenedores, pese a las promesas del Gobierno de España.Centenares de migrantes hacinados en el muelle de Arguineguin AbcLa crisis migratoria en CanariasDurante esos mismos meses Canarias fue la protagonista, también, de la peor crisis migratoria que ha vivido nuestro país . Con el PSOE de Torres en el Gobierno regional, los ministros de Sánchez implicados en la gestión se volcaron en encontrar una solución, con viajes de Fernando Grande-Marlaska, José Luis Ábalos o José Luis Escrivá a las zonas más afectadas, como el muelle de Arguineguín. Unas visitas que se frenaron con la llegada de Coalición Canaria y el PP al Ejecutivo regional. A partir de ese momento Moncloa utilizó la inmigración contra la autonomía, llegando a retener dinero europeo para dicho fin y asfixiando así las cuentas regionales.Vecinos de Castilla y León viendo sus montes arder Lorena SopenaLos incendiosOtro ámbito donde se ha evidenciado la utilización política de las catástrofes por parte del Gobierno de España ha sido los incendios forestales que han acechado a nuestro país . Cuando gobernaba el PP en una comunidad, como Castilla y León, Galicia o Extremadura, el Gobierno insistía mucho en que «las competencias son autonómicas» y que «las comunidades deben prevenir mejor». Cuando gobernaba el PSOE, el discurso tendía más hacia la «cooperación institucional». « La coordinación y colaboración están siendo extraordinarias », dijo Sánchez durante una visita a Asturias junto a Adrián Barbón, mientras desde su gobierno respondían a las críticas al gabinete de Castilla y León de Alfonso Fernández Mañueco por la falta de recursos que «no usen esta tragedia como arma de confrontación política».Voluntarios durante las primeras horas de la dana Europa PressLa dana de ValenciaEspecialmente dura fue la reacción del Gobierno de España con la Generalitat valenciana y su entonces presidente, Carlos Mazón, durante la gestión de la dana. « Si quieren ayuda, que la pidan », llegó a verbalizar Pedro Sánchez, durante una comparecencia, ante las críticas del gobierno valenciano por el desentendimiento inicial del Ejecutivo con la crisis. Desde el PP, que reclamaron la activación del estado de emergencia, defendieron la gestión de Mazón asegurando que «el Gobierno ha abandonado a Valencia». La exvicepresidenta primera, María Jesús Montero, respondió con un «el Gobierno estuvo desde el minuto uno», mientras Moncloa reiteraba que «la Generalitat tiene el mando de la emergencia». En noviembre de 2018, con Francina Armengol como presidenta de Baleares, Sánchez viajó a la mañana siguiente a Mallorca para arropar a su compañera tras las inundaciones de Sant Llorenç. El apoyo del Ejecutivo fue total.«Si quieren ayuda, que la pidan»: fue la frase verbalizada por Sánchez que generó una gran polémica durante la gestión de la danaLos ministros frente al buque infectado ReutersEl crucero del hantavirusEl último gran choque entre el Gobierno central y una autonomía se produjo la semana pasada en Canarias, a raíz de la acogida por parte de España del crucero infectado con hantavirus . Pese a la cooperación entre los técnicos de ambos gobiernos, la ocultación de algunos informes por parte del Ministerio de Sanidad a la autonomía, así como un choque sobre el fondeo y atraque del buque y las horas que este iba a permanecer en Tenerife, provocaron una crisis institucional sin precedentes. Finalmente ningún representante autonómico se desplazó al puerto para la foto, imagen en la que sí estuvieron los ministros de Sanidad y de Interior, responsables de la crisis, y el de Política Territorial y candidato del PSOE a la presidencia de Canarias, cuyas competencias en la emergencia son más que dudosas. El Gobierno de Fernando Clavijo, que fue muy crítico contra Moncloa como Moncloa lo fue con él , delegó en el director del Servicio Canario de Salud la representación regional en el Puesto de Mando Avanzado. La llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, en mayo de 2018 tras ganar una moción de censura contra Mariano Rajoy, empezó a cambiar por completo la relación entre Moncloa y las comunidades autónomas . Si bien al principio, con la mayoría de los gobiernos autonómicos todavía en manos del Partido Socialista, Sánchez mantuvo la compostura y actuó prácticamente siempre en base a una lealtad institucional exigible a cualquier mandatario —con excepción de la Madrid de Isabel Díaz Ayuso, a la que situó en la diana desde el principio—, el vuelco en la mayoría de comunidades en 2023 movió al presidente resistir en un enfrentamiento constante.Esa guerra descarnada, a veces fruto de la campaña electoral permanente en la que se ha instalado España y otras por pura supervivencia política, tratando de exculparse pese a ser el último responsable de la actuación de cualquier representante o Administración estatal, se ha visibilizado especialmente cuando el país, o una parte de él, ha tenido que lidiar con una emergencia o una crisis sobrevenida. Y, en los últimos años, se llame pandemia, erupción volcánica, llegada masiva de inmigrantes, dana o hantavirus, no son pocas las situaciones sobrevenidas que nos han tocado vivir. El Gobierno, cuando la comunidad no es del PSOE, se empeña en repetir que «las competencias son autonómicas», que los errores son regionales y la necesidad de que la comunidad solicite formalmente ayuda.Aunque a lo largo de la historia son muchas las emergencias a las que Gobierno y comunidades autónomas han tenido que hacer frente, la respuesta a las mismas no siempre ha sido igual. Tampoco la colaboración ni la lealtad institucional entre dirigentes de una y otra Administración, pese a que en varias ocasiones el color político que gobernaba las instituciones no fuera el mismo. Incluso en lo más crítico de las relaciones entre el Estado y Cataluña, en pleno desafío separatista, el gabinete de Mariano Rajoy y los de Artur Mas y Carles Puigdemont mantuvieron una relación fluida e incluso colaborativa en situaciones de máxima gravedad.Noticia relacionada general No No HANTAVIRUS Clavijo, sobre el Gobierno y el hantavirus: «Vinieron con arrogancia, caciquismo y mentiras» Laura BautistaEl antecesor de Sánchez en el cargo, pese a las discrepancias con el inquilino del Palau de la Generalitat de entonces, Artur Mas, cuya relación entre ambos se rompió tras una reunión en Moncloa en 2011, hizo parar su avión presidencial en Barcelona–El Prat, el 24 de marzo de 2015, para recoger al presidente catalán y volar juntos a Francia, donde unas horas antes el copiloto de un avión de la compañía Germanwings estrelló en los Alpes un aparato que volaba de Barcelona a Düsseldorf con 150 personas a bordo —la mayoría de ellos catalanes—. Unos años más tarde, en 2017, con Puigdemont ya amenazando con perpetrar el mayor golpe a la democracia que ha sufrido nuestro país, Rajoy y él colaboraron estrechamente, incluso compareciendo juntos, durante las horas posteriores a los atentados en Las Ramblas. También el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y el ‘conseller’ Joaquim Forn, trabajaron codo con codo durante esa jornada. Esa cooperación se enrareció tiempo más tarde por la persecución del separatismo al CNI y su vinculación con el imán de Ripoll, considerado el cerebro de la masacre.Un furgón funerario saliendo del Palacio de Hielo de Madrid durante el Covid Lorena SopenaLa pandemia y las conferencias de presidentesTras varios años sin celebrar una conferencia de presidentes autonómicos —la última la había convocado Rajoy en enero de 2017, meses antes del referéndum en Cataluña y un año y cinco meses antes de ser desalojado de la Moncloa—, Pedro Sánchez aprovechó este foro para canalizar las comunicaciones entre la Presidencia del Gobierno y las autonomías durante la pandemia. Aunque el socialista no había convocado ninguna conferencia desde su llegada al poder, lo hizo hasta veinte veces entre 2020 y 2022, tiempo en el que estuvo activa la emergencia sanitaria.Pese a que esas reuniones, la mayoría de ellas telemáticas, fueron el principal órgano de cogobernanza , palabra que Moncloa acuñó y repitió hasta la saciedad, durante la pandemia también cobró un papel muy importante el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), el órgano permanente de coordinación, cooperación y comunicación entre el Ministerio de Sanidad y los servicios de salud de las distintas comunidades autónomas. Mientras Sánchez y los presidentes autonómicos trataban de trasladar una imagen de unidad, a veces también con momentos de fuertes críticas y tensión, la guerra competencial se dirimía en dicho consejo presidido por Salvador Illa primero y por Carolina Darias después.El propio Sánchez, cuando anunció el estado de alarma, se encargó de dejar claro que «la autoridad competente en todo el territorio es ahora el Gobierno de España». Si bien llegó a afirmar que se pasaba «de la cogobernanza a la gobernanza plena de las comunidades», en otras ocasiones negó «cambios legales» porque, en su opinión, «las comunidades tienen instrumentos». Desde el Ejecutivo, Salvador Illa y María Jesús Montero repitieron también en distintas ocasiones que «no se puede responsabilizar solo a una Administración en una crisis sanitaria», intentando repartir así la responsabilidad entre las autonomías, o que «las comunidades autónomas tienen legislación ordinaria suficiente para gestionar la pandemia». «Mi adversario es el virus, no los presidentes autonómicos», verbalizó varias veces el exministro de Sanidad en su cruzada contra las comunidades.Ayuso durante la pandemia del Covid Jaime GarcíaEl cierre perimetral de MadridA raíz de un incremento de casos de covid-19 en la Comunidad de Madrid, cuando ya se habían empezado a levantar las duras restricciones impuestas, Sánchez y la exvicepresidenta Carmen Calvo exigieron en distintas ocasiones a Díaz Ayuso un cierre perimetral de la región . «Madrid no se va a cerrar», repitió entonces la presidenta madrileña, argumentando que «Madrid es España dentro de España», en referencia a la movilidad entre la capital y otras autonomías. Finalmente, tras varias amenazas de Moncloa, Ayuso retó a Sánchez diciéndole que «si considera que tan mal está la cosa, que cierre la Comunidad y que actúe». Es lo que hizo el Gobierno, en un Consejo de Ministros extraordinario presidido por Calvo en ausencia del presidente, el 9 de octubre del 2020. « Estamos ante una guerra total », dijo Sánchez sobre la resistencia del gabinete de Ayuso. Illa lo remató con un «no podemos permitir que haya territorios que actúen por libre». El choque provocó una situación de no retorno enquistada aún a día de hoy.Incluso en lo más duro del ‘procés’ Rajoy colaboró activamente con Mas y Puigdemont en situaciones críticas en CataluñaMadrileños esquiando sobre la Gran Vía de Madrid Isabel PermuyFilomena en MadridLa gran nevada que cubrió Madrid en enero de 2021 generó el segundo gran choque entre Gobierno e instituciones madrileñas . Moncloa se desentendió en un principio de la respuesta a la mayor nevada de las últimas décadas, alegando que se trataba de una competencia autonómica. El Ejecutivo, además, tardó entre seis y diez horas en activar la Unidad Militar de Emergencias (UME), pese a las llamadas de socorro de las administraciones regional y municipal. « El Gobierno estaba preparado desde el inicio» , defendió el gabinete de Sánchez, aunque apostillando que «las competencias están claramente definidas». «No hubo desatención, sino despliegue escalonado», afirmaban en Moncloa, en respuesta a mensajes de Sol o Cibeles como «el Gobierno central llegó tarde» o «se necesitó más apoyo del Estado».Sánchez y Torres visitando a desalojados por el volcán EpEl volcán de La PalmaUnos meses más tarde, en septiembre de 2021, la entrada del volcán Cumbre Vieja en erupción, en la isla de La Palma, evidenció un clima político distinto entre la Administración del Estado y la de Canarias. La diferencia clave es que la autonomía estaba gobernada por el PSOE junto con otras fuerzas de izquierda, algunas de ellas miembros de la coalición que dirigía el país. Eso se tradujo en más presencia de Sánchez desde el minuto uno , cancelando inicialmente y luego reduciendo a un único día un viaje a Nueva York para acudir a la cumbre de Naciones Unidas, desplazándose a La Palma la misma noche de la erupción. En total, el presidente estuvo allí ocho jornadas , compareciendo junto al socialista Ángel Víctor Torres con un discurso de «unidad» y promesas de ayudas rápidas. De los 22 ministros del gabinete, diez viajaron en distintas ocasiones a lo largo de tres meses. Varios años después muchos afectados siguen viviendo en contenedores, pese a las promesas del Gobierno de España.Centenares de migrantes hacinados en el muelle de Arguineguin AbcLa crisis migratoria en CanariasDurante esos mismos meses Canarias fue la protagonista, también, de la peor crisis migratoria que ha vivido nuestro país . Con el PSOE de Torres en el Gobierno regional, los ministros de Sánchez implicados en la gestión se volcaron en encontrar una solución, con viajes de Fernando Grande-Marlaska, José Luis Ábalos o José Luis Escrivá a las zonas más afectadas, como el muelle de Arguineguín. Unas visitas que se frenaron con la llegada de Coalición Canaria y el PP al Ejecutivo regional. A partir de ese momento Moncloa utilizó la inmigración contra la autonomía, llegando a retener dinero europeo para dicho fin y asfixiando así las cuentas regionales.Vecinos de Castilla y León viendo sus montes arder Lorena SopenaLos incendiosOtro ámbito donde se ha evidenciado la utilización política de las catástrofes por parte del Gobierno de España ha sido los incendios forestales que han acechado a nuestro país . Cuando gobernaba el PP en una comunidad, como Castilla y León, Galicia o Extremadura, el Gobierno insistía mucho en que «las competencias son autonómicas» y que «las comunidades deben prevenir mejor». Cuando gobernaba el PSOE, el discurso tendía más hacia la «cooperación institucional». « La coordinación y colaboración están siendo extraordinarias », dijo Sánchez durante una visita a Asturias junto a Adrián Barbón, mientras desde su gobierno respondían a las críticas al gabinete de Castilla y León de Alfonso Fernández Mañueco por la falta de recursos que «no usen esta tragedia como arma de confrontación política».Voluntarios durante las primeras horas de la dana Europa PressLa dana de ValenciaEspecialmente dura fue la reacción del Gobierno de España con la Generalitat valenciana y su entonces presidente, Carlos Mazón, durante la gestión de la dana. « Si quieren ayuda, que la pidan », llegó a verbalizar Pedro Sánchez, durante una comparecencia, ante las críticas del gobierno valenciano por el desentendimiento inicial del Ejecutivo con la crisis. Desde el PP, que reclamaron la activación del estado de emergencia, defendieron la gestión de Mazón asegurando que «el Gobierno ha abandonado a Valencia». La exvicepresidenta primera, María Jesús Montero, respondió con un «el Gobierno estuvo desde el minuto uno», mientras Moncloa reiteraba que «la Generalitat tiene el mando de la emergencia». En noviembre de 2018, con Francina Armengol como presidenta de Baleares, Sánchez viajó a la mañana siguiente a Mallorca para arropar a su compañera tras las inundaciones de Sant Llorenç. El apoyo del Ejecutivo fue total.«Si quieren ayuda, que la pidan»: fue la frase verbalizada por Sánchez que generó una gran polémica durante la gestión de la danaLos ministros frente al buque infectado ReutersEl crucero del hantavirusEl último gran choque entre el Gobierno central y una autonomía se produjo la semana pasada en Canarias, a raíz de la acogida por parte de España del crucero infectado con hantavirus . Pese a la cooperación entre los técnicos de ambos gobiernos, la ocultación de algunos informes por parte del Ministerio de Sanidad a la autonomía, así como un choque sobre el fondeo y atraque del buque y las horas que este iba a permanecer en Tenerife, provocaron una crisis institucional sin precedentes. Finalmente ningún representante autonómico se desplazó al puerto para la foto, imagen en la que sí estuvieron los ministros de Sanidad y de Interior, responsables de la crisis, y el de Política Territorial y candidato del PSOE a la presidencia de Canarias, cuyas competencias en la emergencia son más que dudosas. El Gobierno de Fernando Clavijo, que fue muy crítico contra Moncloa como Moncloa lo fue con él , delegó en el director del Servicio Canario de Salud la representación regional en el Puesto de Mando Avanzado. La llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, en mayo de 2018 tras ganar una moción de censura contra Mariano Rajoy, empezó a cambiar por completo la relación entre Moncloa y las comunidades autónomas . Si bien al principio, con la mayoría de los gobiernos autonómicos todavía en manos del Partido Socialista, Sánchez mantuvo la compostura y actuó prácticamente siempre en base a una lealtad institucional exigible a cualquier mandatario —con excepción de la Madrid de Isabel Díaz Ayuso, a la que situó en la diana desde el principio—, el vuelco en la mayoría de comunidades en 2023 movió al presidente resistir en un enfrentamiento constante.Esa guerra descarnada, a veces fruto de la campaña electoral permanente en la que se ha instalado España y otras por pura supervivencia política, tratando de exculparse pese a ser el último responsable de la actuación de cualquier representante o Administración estatal, se ha visibilizado especialmente cuando el país, o una parte de él, ha tenido que lidiar con una emergencia o una crisis sobrevenida. Y, en los últimos años, se llame pandemia, erupción volcánica, llegada masiva de inmigrantes, dana o hantavirus, no son pocas las situaciones sobrevenidas que nos han tocado vivir. El Gobierno, cuando la comunidad no es del PSOE, se empeña en repetir que «las competencias son autonómicas», que los errores son regionales y la necesidad de que la comunidad solicite formalmente ayuda.Aunque a lo largo de la historia son muchas las emergencias a las que Gobierno y comunidades autónomas han tenido que hacer frente, la respuesta a las mismas no siempre ha sido igual. Tampoco la colaboración ni la lealtad institucional entre dirigentes de una y otra Administración, pese a que en varias ocasiones el color político que gobernaba las instituciones no fuera el mismo. Incluso en lo más crítico de las relaciones entre el Estado y Cataluña, en pleno desafío separatista, el gabinete de Mariano Rajoy y los de Artur Mas y Carles Puigdemont mantuvieron una relación fluida e incluso colaborativa en situaciones de máxima gravedad.Noticia relacionada general No No HANTAVIRUS Clavijo, sobre el Gobierno y el hantavirus: «Vinieron con arrogancia, caciquismo y mentiras» Laura BautistaEl antecesor de Sánchez en el cargo, pese a las discrepancias con el inquilino del Palau de la Generalitat de entonces, Artur Mas, cuya relación entre ambos se rompió tras una reunión en Moncloa en 2011, hizo parar su avión presidencial en Barcelona–El Prat, el 24 de marzo de 2015, para recoger al presidente catalán y volar juntos a Francia, donde unas horas antes el copiloto de un avión de la compañía Germanwings estrelló en los Alpes un aparato que volaba de Barcelona a Düsseldorf con 150 personas a bordo —la mayoría de ellos catalanes—. Unos años más tarde, en 2017, con Puigdemont ya amenazando con perpetrar el mayor golpe a la democracia que ha sufrido nuestro país, Rajoy y él colaboraron estrechamente, incluso compareciendo juntos, durante las horas posteriores a los atentados en Las Ramblas. También el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y el ‘conseller’ Joaquim Forn, trabajaron codo con codo durante esa jornada. Esa cooperación se enrareció tiempo más tarde por la persecución del separatismo al CNI y su vinculación con el imán de Ripoll, considerado el cerebro de la masacre.Un furgón funerario saliendo del Palacio de Hielo de Madrid durante el Covid Lorena SopenaLa pandemia y las conferencias de presidentesTras varios años sin celebrar una conferencia de presidentes autonómicos —la última la había convocado Rajoy en enero de 2017, meses antes del referéndum en Cataluña y un año y cinco meses antes de ser desalojado de la Moncloa—, Pedro Sánchez aprovechó este foro para canalizar las comunicaciones entre la Presidencia del Gobierno y las autonomías durante la pandemia. Aunque el socialista no había convocado ninguna conferencia desde su llegada al poder, lo hizo hasta veinte veces entre 2020 y 2022, tiempo en el que estuvo activa la emergencia sanitaria.Pese a que esas reuniones, la mayoría de ellas telemáticas, fueron el principal órgano de cogobernanza , palabra que Moncloa acuñó y repitió hasta la saciedad, durante la pandemia también cobró un papel muy importante el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), el órgano permanente de coordinación, cooperación y comunicación entre el Ministerio de Sanidad y los servicios de salud de las distintas comunidades autónomas. Mientras Sánchez y los presidentes autonómicos trataban de trasladar una imagen de unidad, a veces también con momentos de fuertes críticas y tensión, la guerra competencial se dirimía en dicho consejo presidido por Salvador Illa primero y por Carolina Darias después.El propio Sánchez, cuando anunció el estado de alarma, se encargó de dejar claro que «la autoridad competente en todo el territorio es ahora el Gobierno de España». Si bien llegó a afirmar que se pasaba «de la cogobernanza a la gobernanza plena de las comunidades», en otras ocasiones negó «cambios legales» porque, en su opinión, «las comunidades tienen instrumentos». Desde el Ejecutivo, Salvador Illa y María Jesús Montero repitieron también en distintas ocasiones que «no se puede responsabilizar solo a una Administración en una crisis sanitaria», intentando repartir así la responsabilidad entre las autonomías, o que «las comunidades autónomas tienen legislación ordinaria suficiente para gestionar la pandemia». «Mi adversario es el virus, no los presidentes autonómicos», verbalizó varias veces el exministro de Sanidad en su cruzada contra las comunidades.Ayuso durante la pandemia del Covid Jaime GarcíaEl cierre perimetral de MadridA raíz de un incremento de casos de covid-19 en la Comunidad de Madrid, cuando ya se habían empezado a levantar las duras restricciones impuestas, Sánchez y la exvicepresidenta Carmen Calvo exigieron en distintas ocasiones a Díaz Ayuso un cierre perimetral de la región . «Madrid no se va a cerrar», repitió entonces la presidenta madrileña, argumentando que «Madrid es España dentro de España», en referencia a la movilidad entre la capital y otras autonomías. Finalmente, tras varias amenazas de Moncloa, Ayuso retó a Sánchez diciéndole que «si considera que tan mal está la cosa, que cierre la Comunidad y que actúe». Es lo que hizo el Gobierno, en un Consejo de Ministros extraordinario presidido por Calvo en ausencia del presidente, el 9 de octubre del 2020. « Estamos ante una guerra total », dijo Sánchez sobre la resistencia del gabinete de Ayuso. Illa lo remató con un «no podemos permitir que haya territorios que actúen por libre». El choque provocó una situación de no retorno enquistada aún a día de hoy.Incluso en lo más duro del ‘procés’ Rajoy colaboró activamente con Mas y Puigdemont en situaciones críticas en CataluñaMadrileños esquiando sobre la Gran Vía de Madrid Isabel PermuyFilomena en MadridLa gran nevada que cubrió Madrid en enero de 2021 generó el segundo gran choque entre Gobierno e instituciones madrileñas . Moncloa se desentendió en un principio de la respuesta a la mayor nevada de las últimas décadas, alegando que se trataba de una competencia autonómica. El Ejecutivo, además, tardó entre seis y diez horas en activar la Unidad Militar de Emergencias (UME), pese a las llamadas de socorro de las administraciones regional y municipal. « El Gobierno estaba preparado desde el inicio» , defendió el gabinete de Sánchez, aunque apostillando que «las competencias están claramente definidas». «No hubo desatención, sino despliegue escalonado», afirmaban en Moncloa, en respuesta a mensajes de Sol o Cibeles como «el Gobierno central llegó tarde» o «se necesitó más apoyo del Estado».Sánchez y Torres visitando a desalojados por el volcán EpEl volcán de La PalmaUnos meses más tarde, en septiembre de 2021, la entrada del volcán Cumbre Vieja en erupción, en la isla de La Palma, evidenció un clima político distinto entre la Administración del Estado y la de Canarias. La diferencia clave es que la autonomía estaba gobernada por el PSOE junto con otras fuerzas de izquierda, algunas de ellas miembros de la coalición que dirigía el país. Eso se tradujo en más presencia de Sánchez desde el minuto uno , cancelando inicialmente y luego reduciendo a un único día un viaje a Nueva York para acudir a la cumbre de Naciones Unidas, desplazándose a La Palma la misma noche de la erupción. En total, el presidente estuvo allí ocho jornadas , compareciendo junto al socialista Ángel Víctor Torres con un discurso de «unidad» y promesas de ayudas rápidas. De los 22 ministros del gabinete, diez viajaron en distintas ocasiones a lo largo de tres meses. Varios años después muchos afectados siguen viviendo en contenedores, pese a las promesas del Gobierno de España.Centenares de migrantes hacinados en el muelle de Arguineguin AbcLa crisis migratoria en CanariasDurante esos mismos meses Canarias fue la protagonista, también, de la peor crisis migratoria que ha vivido nuestro país . Con el PSOE de Torres en el Gobierno regional, los ministros de Sánchez implicados en la gestión se volcaron en encontrar una solución, con viajes de Fernando Grande-Marlaska, José Luis Ábalos o José Luis Escrivá a las zonas más afectadas, como el muelle de Arguineguín. Unas visitas que se frenaron con la llegada de Coalición Canaria y el PP al Ejecutivo regional. A partir de ese momento Moncloa utilizó la inmigración contra la autonomía, llegando a retener dinero europeo para dicho fin y asfixiando así las cuentas regionales.Vecinos de Castilla y León viendo sus montes arder Lorena SopenaLos incendiosOtro ámbito donde se ha evidenciado la utilización política de las catástrofes por parte del Gobierno de España ha sido los incendios forestales que han acechado a nuestro país . Cuando gobernaba el PP en una comunidad, como Castilla y León, Galicia o Extremadura, el Gobierno insistía mucho en que «las competencias son autonómicas» y que «las comunidades deben prevenir mejor». Cuando gobernaba el PSOE, el discurso tendía más hacia la «cooperación institucional». « La coordinación y colaboración están siendo extraordinarias », dijo Sánchez durante una visita a Asturias junto a Adrián Barbón, mientras desde su gobierno respondían a las críticas al gabinete de Castilla y León de Alfonso Fernández Mañueco por la falta de recursos que «no usen esta tragedia como arma de confrontación política».Voluntarios durante las primeras horas de la dana Europa PressLa dana de ValenciaEspecialmente dura fue la reacción del Gobierno de España con la Generalitat valenciana y su entonces presidente, Carlos Mazón, durante la gestión de la dana. « Si quieren ayuda, que la pidan », llegó a verbalizar Pedro Sánchez, durante una comparecencia, ante las críticas del gobierno valenciano por el desentendimiento inicial del Ejecutivo con la crisis. Desde el PP, que reclamaron la activación del estado de emergencia, defendieron la gestión de Mazón asegurando que «el Gobierno ha abandonado a Valencia». La exvicepresidenta primera, María Jesús Montero, respondió con un «el Gobierno estuvo desde el minuto uno», mientras Moncloa reiteraba que «la Generalitat tiene el mando de la emergencia». En noviembre de 2018, con Francina Armengol como presidenta de Baleares, Sánchez viajó a la mañana siguiente a Mallorca para arropar a su compañera tras las inundaciones de Sant Llorenç. El apoyo del Ejecutivo fue total.«Si quieren ayuda, que la pidan»: fue la frase verbalizada por Sánchez que generó una gran polémica durante la gestión de la danaLos ministros frente al buque infectado ReutersEl crucero del hantavirusEl último gran choque entre el Gobierno central y una autonomía se produjo la semana pasada en Canarias, a raíz de la acogida por parte de España del crucero infectado con hantavirus . Pese a la cooperación entre los técnicos de ambos gobiernos, la ocultación de algunos informes por parte del Ministerio de Sanidad a la autonomía, así como un choque sobre el fondeo y atraque del buque y las horas que este iba a permanecer en Tenerife, provocaron una crisis institucional sin precedentes. Finalmente ningún representante autonómico se desplazó al puerto para la foto, imagen en la que sí estuvieron los ministros de Sanidad y de Interior, responsables de la crisis, y el de Política Territorial y candidato del PSOE a la presidencia de Canarias, cuyas competencias en la emergencia son más que dudosas. El Gobierno de Fernando Clavijo, que fue muy crítico contra Moncloa como Moncloa lo fue con él , delegó en el director del Servicio Canario de Salud la representación regional en el Puesto de Mando Avanzado. RSS de noticias de espana
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