María Jesús Montero ha acompañado a Pedro Sánchez durante toda su andadura en el Gobierno. Sus caminos se separan ahora que tiene que asumir las riendas de la candidatura del PSOE a las elecciones en Andalucía. Un desenlace forzado por las urnas y no deseado por la hasta este jueves vicepresidenta y ministra de Hacienda, a quien le hubiera gustado seguir integrando el grupo de irreductibles —con Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas— que entraron en la Moncloa tras la moción de censura de 2018 y parecen encauzados a cerrar el ciclo en 2027. El presidente dedicó una elogiosa despedida a Montero, después de «ocho años de trabajo incansable al servicio de España». «María Jesús Montero es una de las mejores políticas, para mí, la mejor política que he conocido, y ha sido un pilar fundamental en este Gobierno y en las distintas administraciones que he tenido el honor de presidir desde hace casi ocho años», señaló el presidente. Sánchez hace partícipe a la ya exministra de Hacienda del «éxito económico» del país, para el que le atribuye un «papel fundamental». «Se ha encargado de que España contase siempre con los recursos necesarios para capear crisis inéditas, como la pandemia o ahora la guerra de Irán y sus efectos económicos sobre nuestros hogares».El presidente también quiso destacar su «acertada gestión» de los fondos europeos, lo que en la Moncloa se considera «uno de los principales logros de la administración». En su discurso, Sánchez también quiso dejar algún mensaje en clave electoral, recordando que, al frente de Hacienda, se ha promovido una inyección histórica de recursos tanto a las comunidades autónomas como a los entes locales y se consiguió cumplir con los objetivos de déficit marcados por Europa.Noticia relacionada general No No El PP ve en los cambios de Cuerpo y Arcadi España una «eterna huida hacia adelante» de Sánchez Paloma EstebanEl «agujero» que deja Montero no se ubica solo en lo económico, como vicepresidenta primera ha capitaneado las negociaciones más sensibles, «llevando el diálogo parlamentario a sus mayores cotas de responsabilidad y de democracia». Sin embargo, esta implicación en las cesiones a los partidos independentistas, en numerosas ocasiones íntimamente ligadas a su cartera, pesan en la mochila con la que se presenta a las elecciones en Andalucía. En este sentido, Sánchez ya fue abriendo camino para la difícil campaña que Montero tendrá que asumir en los próximos días. «A partir de ahora, aportará su experiencia y su talento a su tierra, Andalucía, y desde allí seguirá haciendo lo que más le llena, que es ayudar a construir una España más próspera, una Andalucía más próspera, más sostenible y más justa para todos y para todas», avanzó. Las expectativas de Montero no son buenas. La que fuera todopoderosa mano derecha de Sánchez en el Gobierno y en el partido —donde seguirá como vicesecretaria general— hace exhibición de esta concentración de cargos para reivindicar que su tardanza en aterrizar en el territorio no ha sido una elección, sino un gesto de responsabilidad y que ahora pone todo ese caudal al servicio de su tierra. Sin embargo, este ánimo de ensalzarse para cubrir el vacío de presencia en el territorio no ha sentado bien en amplios sectores de la formación, que animan a asumir la condición de cabeza de cartel con humildad, en vista de las malas perspectivas.Sánchez no solo la colocó en Andalucía como candidata, también como líder del partido. Un movimiento que se ha repetido con otros ministros que también lideran federaciones y que supone una palanca de control interno, de cara al futuro. Un futuro en el que ya no se esté en el poder y exista el riesgo cierto de que se desate la madre de todas las batallas en el seno de un Partido Socialista que aguarda al ‘día después’ de Sánchez para volver a reconstruirse y ser pujante en las elecciones. En el sector crítico no darán ningún paso hasta que se abandone el Gobierno y con la previsión de espadas en alto, Sánchez ya ha ido desplegando a sus peones por el tablero. Aunque sucumban en las urnas. María Jesús Montero ha acompañado a Pedro Sánchez durante toda su andadura en el Gobierno. Sus caminos se separan ahora que tiene que asumir las riendas de la candidatura del PSOE a las elecciones en Andalucía. Un desenlace forzado por las urnas y no deseado por la hasta este jueves vicepresidenta y ministra de Hacienda, a quien le hubiera gustado seguir integrando el grupo de irreductibles —con Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas— que entraron en la Moncloa tras la moción de censura de 2018 y parecen encauzados a cerrar el ciclo en 2027. El presidente dedicó una elogiosa despedida a Montero, después de «ocho años de trabajo incansable al servicio de España». «María Jesús Montero es una de las mejores políticas, para mí, la mejor política que he conocido, y ha sido un pilar fundamental en este Gobierno y en las distintas administraciones que he tenido el honor de presidir desde hace casi ocho años», señaló el presidente. Sánchez hace partícipe a la ya exministra de Hacienda del «éxito económico» del país, para el que le atribuye un «papel fundamental». «Se ha encargado de que España contase siempre con los recursos necesarios para capear crisis inéditas, como la pandemia o ahora la guerra de Irán y sus efectos económicos sobre nuestros hogares».El presidente también quiso destacar su «acertada gestión» de los fondos europeos, lo que en la Moncloa se considera «uno de los principales logros de la administración». En su discurso, Sánchez también quiso dejar algún mensaje en clave electoral, recordando que, al frente de Hacienda, se ha promovido una inyección histórica de recursos tanto a las comunidades autónomas como a los entes locales y se consiguió cumplir con los objetivos de déficit marcados por Europa.Noticia relacionada general No No El PP ve en los cambios de Cuerpo y Arcadi España una «eterna huida hacia adelante» de Sánchez Paloma EstebanEl «agujero» que deja Montero no se ubica solo en lo económico, como vicepresidenta primera ha capitaneado las negociaciones más sensibles, «llevando el diálogo parlamentario a sus mayores cotas de responsabilidad y de democracia». Sin embargo, esta implicación en las cesiones a los partidos independentistas, en numerosas ocasiones íntimamente ligadas a su cartera, pesan en la mochila con la que se presenta a las elecciones en Andalucía. En este sentido, Sánchez ya fue abriendo camino para la difícil campaña que Montero tendrá que asumir en los próximos días. «A partir de ahora, aportará su experiencia y su talento a su tierra, Andalucía, y desde allí seguirá haciendo lo que más le llena, que es ayudar a construir una España más próspera, una Andalucía más próspera, más sostenible y más justa para todos y para todas», avanzó. Las expectativas de Montero no son buenas. La que fuera todopoderosa mano derecha de Sánchez en el Gobierno y en el partido —donde seguirá como vicesecretaria general— hace exhibición de esta concentración de cargos para reivindicar que su tardanza en aterrizar en el territorio no ha sido una elección, sino un gesto de responsabilidad y que ahora pone todo ese caudal al servicio de su tierra. Sin embargo, este ánimo de ensalzarse para cubrir el vacío de presencia en el territorio no ha sentado bien en amplios sectores de la formación, que animan a asumir la condición de cabeza de cartel con humildad, en vista de las malas perspectivas.Sánchez no solo la colocó en Andalucía como candidata, también como líder del partido. Un movimiento que se ha repetido con otros ministros que también lideran federaciones y que supone una palanca de control interno, de cara al futuro. Un futuro en el que ya no se esté en el poder y exista el riesgo cierto de que se desate la madre de todas las batallas en el seno de un Partido Socialista que aguarda al ‘día después’ de Sánchez para volver a reconstruirse y ser pujante en las elecciones. En el sector crítico no darán ningún paso hasta que se abandone el Gobierno y con la previsión de espadas en alto, Sánchez ya ha ido desplegando a sus peones por el tablero. Aunque sucumban en las urnas. María Jesús Montero ha acompañado a Pedro Sánchez durante toda su andadura en el Gobierno. Sus caminos se separan ahora que tiene que asumir las riendas de la candidatura del PSOE a las elecciones en Andalucía. Un desenlace forzado por las urnas y no deseado por la hasta este jueves vicepresidenta y ministra de Hacienda, a quien le hubiera gustado seguir integrando el grupo de irreductibles —con Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas— que entraron en la Moncloa tras la moción de censura de 2018 y parecen encauzados a cerrar el ciclo en 2027. El presidente dedicó una elogiosa despedida a Montero, después de «ocho años de trabajo incansable al servicio de España». «María Jesús Montero es una de las mejores políticas, para mí, la mejor política que he conocido, y ha sido un pilar fundamental en este Gobierno y en las distintas administraciones que he tenido el honor de presidir desde hace casi ocho años», señaló el presidente. Sánchez hace partícipe a la ya exministra de Hacienda del «éxito económico» del país, para el que le atribuye un «papel fundamental». «Se ha encargado de que España contase siempre con los recursos necesarios para capear crisis inéditas, como la pandemia o ahora la guerra de Irán y sus efectos económicos sobre nuestros hogares».El presidente también quiso destacar su «acertada gestión» de los fondos europeos, lo que en la Moncloa se considera «uno de los principales logros de la administración». En su discurso, Sánchez también quiso dejar algún mensaje en clave electoral, recordando que, al frente de Hacienda, se ha promovido una inyección histórica de recursos tanto a las comunidades autónomas como a los entes locales y se consiguió cumplir con los objetivos de déficit marcados por Europa.Noticia relacionada general No No El PP ve en los cambios de Cuerpo y Arcadi España una «eterna huida hacia adelante» de Sánchez Paloma EstebanEl «agujero» que deja Montero no se ubica solo en lo económico, como vicepresidenta primera ha capitaneado las negociaciones más sensibles, «llevando el diálogo parlamentario a sus mayores cotas de responsabilidad y de democracia». Sin embargo, esta implicación en las cesiones a los partidos independentistas, en numerosas ocasiones íntimamente ligadas a su cartera, pesan en la mochila con la que se presenta a las elecciones en Andalucía. En este sentido, Sánchez ya fue abriendo camino para la difícil campaña que Montero tendrá que asumir en los próximos días. «A partir de ahora, aportará su experiencia y su talento a su tierra, Andalucía, y desde allí seguirá haciendo lo que más le llena, que es ayudar a construir una España más próspera, una Andalucía más próspera, más sostenible y más justa para todos y para todas», avanzó. Las expectativas de Montero no son buenas. La que fuera todopoderosa mano derecha de Sánchez en el Gobierno y en el partido —donde seguirá como vicesecretaria general— hace exhibición de esta concentración de cargos para reivindicar que su tardanza en aterrizar en el territorio no ha sido una elección, sino un gesto de responsabilidad y que ahora pone todo ese caudal al servicio de su tierra. Sin embargo, este ánimo de ensalzarse para cubrir el vacío de presencia en el territorio no ha sentado bien en amplios sectores de la formación, que animan a asumir la condición de cabeza de cartel con humildad, en vista de las malas perspectivas.Sánchez no solo la colocó en Andalucía como candidata, también como líder del partido. Un movimiento que se ha repetido con otros ministros que también lideran federaciones y que supone una palanca de control interno, de cara al futuro. Un futuro en el que ya no se esté en el poder y exista el riesgo cierto de que se desate la madre de todas las batallas en el seno de un Partido Socialista que aguarda al ‘día después’ de Sánchez para volver a reconstruirse y ser pujante en las elecciones. En el sector crítico no darán ningún paso hasta que se abandone el Gobierno y con la previsión de espadas en alto, Sánchez ya ha ido desplegando a sus peones por el tablero. Aunque sucumban en las urnas. RSS de noticias de espana
Noticias Similares
