La resaca del Comité Federal del PSOE del sábado, el más largo de los últimos años, no dejó ayer buenas sensaciones en el partido. Bastó un vistazo a los primeros resúmenes de la prensa para constatar que la similitud de los enfoques de cabeceras y medios de muy diverso pelaje no era fruto de la casualidad, ni de ninguna extraña maniobra, sino de la constatación uniforme de que Pedro Sánchez no salió de Ferraz -tras una intensa jornada dedicada únicamente a sus funciones como secretario general- más fortalecido, o al menos con un nuevo voto de confianza. Nada que ver, claro, con el sentir mayoritario expresado en la reunión interna, con la habitual excepción del cada vez más aislado presidente de Castilla-La Mancha Emiliano García-Page y de apenas una dirigente más, la alcaldesa de Palencia, Míriam de Andrés, quien le reclamó que no repitiese como candidato. Pero muchos apuntaron a que quizás la reunión del máximo órgano entre congresos de la formación evidenció hasta qué punto la casi una década de control del partido por parte de José Luis Ábalos, primero, y de Santos Cerdán, después, han dejado una organización sin atisbo de contrapeso o crítica interna. El reducidísimo número de seguidores que durante toda la jornada jalearon en la calle a los dirigentes socialistas salvo a García-Page, al que tildaron de «traidor» o «facha», fue un mero reflejo, para muchos, de la burbuja interna que vive la cúpula del partido, sin atisbo de crítica interna. «Nos insultan a quienes sacamos mayorías absolutas, pero no hemos oído ningún grito contra Ábalos o Cerdán», lamentaban en la delegación de Castilla-La Mancha, donde se recordaba cómo hace apenas un año García-Page acudió a defender al presidente del Gobierno en el Comité Federal que, organizado por Cerdán, se convirtió en toda una performance de súplica a Sánchez para que no dimitiese, cuando amagó tras hacerlo ante la investigación judicial a su esposa, Begoña Gómez. Noticia Relacionada estandar Si Un PSOE roto por dentro y por fuera Patricia RomeroPreguntados varios dirigentes y cargos del partido por lo que se vivió el sábado la respuesta socarrona de una de ellas es suficientemente elocuente: «Pues no lo vi, me quitó del Comité Federal un tal Santos Cerdán». Contestando menos irónicamente, el juicio sobre lo ocurrido en la jornada en la que se ratificó a la nueva Ejecutiva Federal, con la valenciana Rebeca Torró como sustituta de Cerdán en la secretaría de Organización, es muy negativo por parte de varios dirigentes. «Terrible», sintetiza alguien que se ha sentado en primera fila en la Ejecutiva Federal. Una persona que ha tenido importantes responsabilidades con Sánchez enumera el fiasco: «Lo de Paco Salazar, que asciendan a Juanfran [Juan Francisco Serrano, el número dos de Cerdán en Organización], ni un análisis crítico, ni una medida seria…». Varios señalan que pocos puede llamarse a engaño o fingir sorpresa ante las revelaciones de supuestas conductas de acoso machista como las descritas por ‘El Diario’ sobre Salazar, fulminado del cargo que iba a ocupar en Organización, tras haber sonado incluso como el responsable del área durante las últimas semanas, y también del puesto que ostentaba en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno, donde ha trabajado desde 2018 muy cerca de Sánchez a las órdenes directas de sus tres jefes de Gabinete: Iván Redondo hasta 2021, luego el hoy ministro Óscar López y desde el año pasado el académico Diego Rubio. Con Salazar trabajó muy estrechamente también la portavoz Pilar Alegría, quien el sábado protagonizó un severo resbalón al llegar a Ferraz defendiendo su inocencia y calificándole como alguien «íntegro», para poco después convocar a los medios y rectificar, cuando Moncloa ya le había sacrificado, algo a lo que el propio Salazar, según las fuentes consultadas, no opuso resistencia, sabedor por su bagaje de lo difícil que resulta gestionar una crisis reputacional de este tipo. Varios dirigentes apuntan a la persistencia de «la cuadrilla» de Cerdán en puestos de responsabilidad en el partido«Yo desconocía la magnitud del caso, pero fama de manos largas tenía desde hace años», advierte una dirigente, otra apunta a su «comportamiento y carácter machista» y varias recuerdan que «los tres tenores del pedrismo eran Ábalos, Santos y él». La pregunta más incómoda que sobrevuela en el el seno de los socialistas, y que se parece, mutatis mutandis, a las relacionadas con el cobro de mordidas de los dos últimos números 3 de la formación, en comandita con el inefable Koldo García, es cómo puede haber sospechas tan serias, frecuentes y elevadas sobre la conducta de alguien y no haber llegado al propio Sánchez, cuando según publicaba este domingo ‘El País’ el presidente del Gobierno ha tenido con Salazar una relación tan estrecha como para haber incluso pernoctado en su casa. Como también, por lo demás, en la de Ábalos en Valencia. Mujeres «hartas»«Las mujeres del partido están hartas», sintetiza una dirigente de peso. En el Comité Federal ni se habló de Salazar. No lo hizo Sánchez en su discurso en abierto ni tampoco a puerta cerrada, ni siquiera para volver a pedir perdón. Pero aunque pasase algo desapercibido en las crónicas del domingo, ante la magnitud del enfrentamiento que en la reunión protagonizaron los ministros Óscar Puente y Óscar López, la ex número dos del partido, Adriana Lastra, lanzó una carga de profundidad cuando se dirigió a Torro para darle ánimos y ofrecerle apoyo en caso de que sea acosada. Algo que le ocurrió a ella con Cerdán, según denunció tras el estallido del escándalo. Otra dirigente que tuvo altas responsabilidades en una federación describe así la particular configuración del poder de la cúpula socialista en los últimos años: «Aquí no se ha perimetrado nada. Juanfran era de la cuadrilla nueva de Santos, Salazar de la original… es decir: los mismos. Junto a los chicos de Pepe Blanco. Todo testosterona, fantástico», concluye irónica. Se refiere al padrinazgo político que, como es público y notorio, ejerció el que fuera secretario de Organización con José Luis Rodríguez Zapatero y también su ministro de Fomento (no es en la era de Sánchez la primera vez que se han mezclado ambas áreas orgánica y gubernamental) sobre unos entonces imberbes políticamente Sánchez, Óscar López y Antonio Hernando. Este último, el que fuera portavoz parlamentario en la primera etapa de Sánchez y que hasta el año pasado sirviera como número dos de López en el gabinete presidencial, antes de irse con él al Ministerio de Transformación Digital, donde ejerce ahora como secretario de Estado. Hernando ha sido incorporado ahora a la nueva Ejecutiva, que se estrena hoy con su primera reunión y con la primera rueda de prensa de la nueva portavoz del partido, la diputada del PSC Montse Mínguez. La misma Ejecutiva en la que su mujer, Anabel Mateos, ha sido nombrada adjunta a Organización y Coordinación Territorial, trabajando cerca de Torró.La entrada de Hernando en la Ejecutiva se observa desde algunos ámbitos como la perpetuación de ‘los chicos de Blanco’En definitiva, el balance del fin de semana es que Sánchez parece haber malbaratado o desaprovechado el primer cartucho para sacar la cabeza políticamente ante el escándalo Cerdán. Un primer cartucho orgánico, a la espera de las decisiones que pueda tomar en y desde el Gobierno.Pasado mañana el presidente se presentará en el Congreso de los Diputados para otra intensa jornada como la del sábado. Aunque esta vez cambiará la camisa vaquera y los tejanos por el traje y la corbata, y a los dirigentes territoriales del PSOE por los distintos portavoces de la oposición, incluido su líder Alberto Núñez Feijóo, reelegido sin oposición alguna en el congreso del Partido Popular de este fin de semana en Madrid. Con él habrá choque, claro, pero del futuro de su mandato dependerá más cómo se desarrolle el debate con los socios, desde el de coalición, Sumar, hasta los parlamentarios a izquierda y derecha. Ya en la reunión del Comité Federal del sábado varios secretarios generales autonómicos le pidieron no descuidar a los aliados, e incluso pactar con ellos las medidas que reclaman contra la corrupción, así como otras de carácter social que ayuden, en palabras de los propios socios, a «cambiar la conversación y salir de la ciénaga». En esa dirección se pronunciaron los líderes de Castilla y León, Carlos Martínez, y la de Baleares, Francina Armengol, quien por razones obvias verá los toros desde la barrera en el debate del miércoles, como presidenta del Congreso. Moncloa ultima las medidas y los anuncios, sabedora de que no se puede fallar de nuevo. La resaca del Comité Federal del PSOE del sábado, el más largo de los últimos años, no dejó ayer buenas sensaciones en el partido. Bastó un vistazo a los primeros resúmenes de la prensa para constatar que la similitud de los enfoques de cabeceras y medios de muy diverso pelaje no era fruto de la casualidad, ni de ninguna extraña maniobra, sino de la constatación uniforme de que Pedro Sánchez no salió de Ferraz -tras una intensa jornada dedicada únicamente a sus funciones como secretario general- más fortalecido, o al menos con un nuevo voto de confianza. Nada que ver, claro, con el sentir mayoritario expresado en la reunión interna, con la habitual excepción del cada vez más aislado presidente de Castilla-La Mancha Emiliano García-Page y de apenas una dirigente más, la alcaldesa de Palencia, Míriam de Andrés, quien le reclamó que no repitiese como candidato. Pero muchos apuntaron a que quizás la reunión del máximo órgano entre congresos de la formación evidenció hasta qué punto la casi una década de control del partido por parte de José Luis Ábalos, primero, y de Santos Cerdán, después, han dejado una organización sin atisbo de contrapeso o crítica interna. El reducidísimo número de seguidores que durante toda la jornada jalearon en la calle a los dirigentes socialistas salvo a García-Page, al que tildaron de «traidor» o «facha», fue un mero reflejo, para muchos, de la burbuja interna que vive la cúpula del partido, sin atisbo de crítica interna. «Nos insultan a quienes sacamos mayorías absolutas, pero no hemos oído ningún grito contra Ábalos o Cerdán», lamentaban en la delegación de Castilla-La Mancha, donde se recordaba cómo hace apenas un año García-Page acudió a defender al presidente del Gobierno en el Comité Federal que, organizado por Cerdán, se convirtió en toda una performance de súplica a Sánchez para que no dimitiese, cuando amagó tras hacerlo ante la investigación judicial a su esposa, Begoña Gómez. Noticia Relacionada estandar Si Un PSOE roto por dentro y por fuera Patricia RomeroPreguntados varios dirigentes y cargos del partido por lo que se vivió el sábado la respuesta socarrona de una de ellas es suficientemente elocuente: «Pues no lo vi, me quitó del Comité Federal un tal Santos Cerdán». Contestando menos irónicamente, el juicio sobre lo ocurrido en la jornada en la que se ratificó a la nueva Ejecutiva Federal, con la valenciana Rebeca Torró como sustituta de Cerdán en la secretaría de Organización, es muy negativo por parte de varios dirigentes. «Terrible», sintetiza alguien que se ha sentado en primera fila en la Ejecutiva Federal. Una persona que ha tenido importantes responsabilidades con Sánchez enumera el fiasco: «Lo de Paco Salazar, que asciendan a Juanfran [Juan Francisco Serrano, el número dos de Cerdán en Organización], ni un análisis crítico, ni una medida seria…». Varios señalan que pocos puede llamarse a engaño o fingir sorpresa ante las revelaciones de supuestas conductas de acoso machista como las descritas por ‘El Diario’ sobre Salazar, fulminado del cargo que iba a ocupar en Organización, tras haber sonado incluso como el responsable del área durante las últimas semanas, y también del puesto que ostentaba en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno, donde ha trabajado desde 2018 muy cerca de Sánchez a las órdenes directas de sus tres jefes de Gabinete: Iván Redondo hasta 2021, luego el hoy ministro Óscar López y desde el año pasado el académico Diego Rubio. Con Salazar trabajó muy estrechamente también la portavoz Pilar Alegría, quien el sábado protagonizó un severo resbalón al llegar a Ferraz defendiendo su inocencia y calificándole como alguien «íntegro», para poco después convocar a los medios y rectificar, cuando Moncloa ya le había sacrificado, algo a lo que el propio Salazar, según las fuentes consultadas, no opuso resistencia, sabedor por su bagaje de lo difícil que resulta gestionar una crisis reputacional de este tipo. Varios dirigentes apuntan a la persistencia de «la cuadrilla» de Cerdán en puestos de responsabilidad en el partido«Yo desconocía la magnitud del caso, pero fama de manos largas tenía desde hace años», advierte una dirigente, otra apunta a su «comportamiento y carácter machista» y varias recuerdan que «los tres tenores del pedrismo eran Ábalos, Santos y él». La pregunta más incómoda que sobrevuela en el el seno de los socialistas, y que se parece, mutatis mutandis, a las relacionadas con el cobro de mordidas de los dos últimos números 3 de la formación, en comandita con el inefable Koldo García, es cómo puede haber sospechas tan serias, frecuentes y elevadas sobre la conducta de alguien y no haber llegado al propio Sánchez, cuando según publicaba este domingo ‘El País’ el presidente del Gobierno ha tenido con Salazar una relación tan estrecha como para haber incluso pernoctado en su casa. Como también, por lo demás, en la de Ábalos en Valencia. Mujeres «hartas»«Las mujeres del partido están hartas», sintetiza una dirigente de peso. En el Comité Federal ni se habló de Salazar. No lo hizo Sánchez en su discurso en abierto ni tampoco a puerta cerrada, ni siquiera para volver a pedir perdón. Pero aunque pasase algo desapercibido en las crónicas del domingo, ante la magnitud del enfrentamiento que en la reunión protagonizaron los ministros Óscar Puente y Óscar López, la ex número dos del partido, Adriana Lastra, lanzó una carga de profundidad cuando se dirigió a Torro para darle ánimos y ofrecerle apoyo en caso de que sea acosada. Algo que le ocurrió a ella con Cerdán, según denunció tras el estallido del escándalo. Otra dirigente que tuvo altas responsabilidades en una federación describe así la particular configuración del poder de la cúpula socialista en los últimos años: «Aquí no se ha perimetrado nada. Juanfran era de la cuadrilla nueva de Santos, Salazar de la original… es decir: los mismos. Junto a los chicos de Pepe Blanco. Todo testosterona, fantástico», concluye irónica. Se refiere al padrinazgo político que, como es público y notorio, ejerció el que fuera secretario de Organización con José Luis Rodríguez Zapatero y también su ministro de Fomento (no es en la era de Sánchez la primera vez que se han mezclado ambas áreas orgánica y gubernamental) sobre unos entonces imberbes políticamente Sánchez, Óscar López y Antonio Hernando. Este último, el que fuera portavoz parlamentario en la primera etapa de Sánchez y que hasta el año pasado sirviera como número dos de López en el gabinete presidencial, antes de irse con él al Ministerio de Transformación Digital, donde ejerce ahora como secretario de Estado. Hernando ha sido incorporado ahora a la nueva Ejecutiva, que se estrena hoy con su primera reunión y con la primera rueda de prensa de la nueva portavoz del partido, la diputada del PSC Montse Mínguez. La misma Ejecutiva en la que su mujer, Anabel Mateos, ha sido nombrada adjunta a Organización y Coordinación Territorial, trabajando cerca de Torró.La entrada de Hernando en la Ejecutiva se observa desde algunos ámbitos como la perpetuación de ‘los chicos de Blanco’En definitiva, el balance del fin de semana es que Sánchez parece haber malbaratado o desaprovechado el primer cartucho para sacar la cabeza políticamente ante el escándalo Cerdán. Un primer cartucho orgánico, a la espera de las decisiones que pueda tomar en y desde el Gobierno.Pasado mañana el presidente se presentará en el Congreso de los Diputados para otra intensa jornada como la del sábado. Aunque esta vez cambiará la camisa vaquera y los tejanos por el traje y la corbata, y a los dirigentes territoriales del PSOE por los distintos portavoces de la oposición, incluido su líder Alberto Núñez Feijóo, reelegido sin oposición alguna en el congreso del Partido Popular de este fin de semana en Madrid. Con él habrá choque, claro, pero del futuro de su mandato dependerá más cómo se desarrolle el debate con los socios, desde el de coalición, Sumar, hasta los parlamentarios a izquierda y derecha. Ya en la reunión del Comité Federal del sábado varios secretarios generales autonómicos le pidieron no descuidar a los aliados, e incluso pactar con ellos las medidas que reclaman contra la corrupción, así como otras de carácter social que ayuden, en palabras de los propios socios, a «cambiar la conversación y salir de la ciénaga». En esa dirección se pronunciaron los líderes de Castilla y León, Carlos Martínez, y la de Baleares, Francina Armengol, quien por razones obvias verá los toros desde la barrera en el debate del miércoles, como presidenta del Congreso. Moncloa ultima las medidas y los anuncios, sabedora de que no se puede fallar de nuevo. La resaca del Comité Federal del PSOE del sábado, el más largo de los últimos años, no dejó ayer buenas sensaciones en el partido. Bastó un vistazo a los primeros resúmenes de la prensa para constatar que la similitud de los enfoques de cabeceras y medios de muy diverso pelaje no era fruto de la casualidad, ni de ninguna extraña maniobra, sino de la constatación uniforme de que Pedro Sánchez no salió de Ferraz -tras una intensa jornada dedicada únicamente a sus funciones como secretario general- más fortalecido, o al menos con un nuevo voto de confianza. Nada que ver, claro, con el sentir mayoritario expresado en la reunión interna, con la habitual excepción del cada vez más aislado presidente de Castilla-La Mancha Emiliano García-Page y de apenas una dirigente más, la alcaldesa de Palencia, Míriam de Andrés, quien le reclamó que no repitiese como candidato. Pero muchos apuntaron a que quizás la reunión del máximo órgano entre congresos de la formación evidenció hasta qué punto la casi una década de control del partido por parte de José Luis Ábalos, primero, y de Santos Cerdán, después, han dejado una organización sin atisbo de contrapeso o crítica interna. El reducidísimo número de seguidores que durante toda la jornada jalearon en la calle a los dirigentes socialistas salvo a García-Page, al que tildaron de «traidor» o «facha», fue un mero reflejo, para muchos, de la burbuja interna que vive la cúpula del partido, sin atisbo de crítica interna. «Nos insultan a quienes sacamos mayorías absolutas, pero no hemos oído ningún grito contra Ábalos o Cerdán», lamentaban en la delegación de Castilla-La Mancha, donde se recordaba cómo hace apenas un año García-Page acudió a defender al presidente del Gobierno en el Comité Federal que, organizado por Cerdán, se convirtió en toda una performance de súplica a Sánchez para que no dimitiese, cuando amagó tras hacerlo ante la investigación judicial a su esposa, Begoña Gómez. Noticia Relacionada estandar Si Un PSOE roto por dentro y por fuera Patricia RomeroPreguntados varios dirigentes y cargos del partido por lo que se vivió el sábado la respuesta socarrona de una de ellas es suficientemente elocuente: «Pues no lo vi, me quitó del Comité Federal un tal Santos Cerdán». Contestando menos irónicamente, el juicio sobre lo ocurrido en la jornada en la que se ratificó a la nueva Ejecutiva Federal, con la valenciana Rebeca Torró como sustituta de Cerdán en la secretaría de Organización, es muy negativo por parte de varios dirigentes. «Terrible», sintetiza alguien que se ha sentado en primera fila en la Ejecutiva Federal. Una persona que ha tenido importantes responsabilidades con Sánchez enumera el fiasco: «Lo de Paco Salazar, que asciendan a Juanfran [Juan Francisco Serrano, el número dos de Cerdán en Organización], ni un análisis crítico, ni una medida seria…». Varios señalan que pocos puede llamarse a engaño o fingir sorpresa ante las revelaciones de supuestas conductas de acoso machista como las descritas por ‘El Diario’ sobre Salazar, fulminado del cargo que iba a ocupar en Organización, tras haber sonado incluso como el responsable del área durante las últimas semanas, y también del puesto que ostentaba en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno, donde ha trabajado desde 2018 muy cerca de Sánchez a las órdenes directas de sus tres jefes de Gabinete: Iván Redondo hasta 2021, luego el hoy ministro Óscar López y desde el año pasado el académico Diego Rubio. Con Salazar trabajó muy estrechamente también la portavoz Pilar Alegría, quien el sábado protagonizó un severo resbalón al llegar a Ferraz defendiendo su inocencia y calificándole como alguien «íntegro», para poco después convocar a los medios y rectificar, cuando Moncloa ya le había sacrificado, algo a lo que el propio Salazar, según las fuentes consultadas, no opuso resistencia, sabedor por su bagaje de lo difícil que resulta gestionar una crisis reputacional de este tipo. Varios dirigentes apuntan a la persistencia de «la cuadrilla» de Cerdán en puestos de responsabilidad en el partido«Yo desconocía la magnitud del caso, pero fama de manos largas tenía desde hace años», advierte una dirigente, otra apunta a su «comportamiento y carácter machista» y varias recuerdan que «los tres tenores del pedrismo eran Ábalos, Santos y él». La pregunta más incómoda que sobrevuela en el el seno de los socialistas, y que se parece, mutatis mutandis, a las relacionadas con el cobro de mordidas de los dos últimos números 3 de la formación, en comandita con el inefable Koldo García, es cómo puede haber sospechas tan serias, frecuentes y elevadas sobre la conducta de alguien y no haber llegado al propio Sánchez, cuando según publicaba este domingo ‘El País’ el presidente del Gobierno ha tenido con Salazar una relación tan estrecha como para haber incluso pernoctado en su casa. Como también, por lo demás, en la de Ábalos en Valencia. Mujeres «hartas»«Las mujeres del partido están hartas», sintetiza una dirigente de peso. En el Comité Federal ni se habló de Salazar. No lo hizo Sánchez en su discurso en abierto ni tampoco a puerta cerrada, ni siquiera para volver a pedir perdón. Pero aunque pasase algo desapercibido en las crónicas del domingo, ante la magnitud del enfrentamiento que en la reunión protagonizaron los ministros Óscar Puente y Óscar López, la ex número dos del partido, Adriana Lastra, lanzó una carga de profundidad cuando se dirigió a Torro para darle ánimos y ofrecerle apoyo en caso de que sea acosada. Algo que le ocurrió a ella con Cerdán, según denunció tras el estallido del escándalo. Otra dirigente que tuvo altas responsabilidades en una federación describe así la particular configuración del poder de la cúpula socialista en los últimos años: «Aquí no se ha perimetrado nada. Juanfran era de la cuadrilla nueva de Santos, Salazar de la original… es decir: los mismos. Junto a los chicos de Pepe Blanco. Todo testosterona, fantástico», concluye irónica. Se refiere al padrinazgo político que, como es público y notorio, ejerció el que fuera secretario de Organización con José Luis Rodríguez Zapatero y también su ministro de Fomento (no es en la era de Sánchez la primera vez que se han mezclado ambas áreas orgánica y gubernamental) sobre unos entonces imberbes políticamente Sánchez, Óscar López y Antonio Hernando. Este último, el que fuera portavoz parlamentario en la primera etapa de Sánchez y que hasta el año pasado sirviera como número dos de López en el gabinete presidencial, antes de irse con él al Ministerio de Transformación Digital, donde ejerce ahora como secretario de Estado. Hernando ha sido incorporado ahora a la nueva Ejecutiva, que se estrena hoy con su primera reunión y con la primera rueda de prensa de la nueva portavoz del partido, la diputada del PSC Montse Mínguez. La misma Ejecutiva en la que su mujer, Anabel Mateos, ha sido nombrada adjunta a Organización y Coordinación Territorial, trabajando cerca de Torró.La entrada de Hernando en la Ejecutiva se observa desde algunos ámbitos como la perpetuación de ‘los chicos de Blanco’En definitiva, el balance del fin de semana es que Sánchez parece haber malbaratado o desaprovechado el primer cartucho para sacar la cabeza políticamente ante el escándalo Cerdán. Un primer cartucho orgánico, a la espera de las decisiones que pueda tomar en y desde el Gobierno.Pasado mañana el presidente se presentará en el Congreso de los Diputados para otra intensa jornada como la del sábado. Aunque esta vez cambiará la camisa vaquera y los tejanos por el traje y la corbata, y a los dirigentes territoriales del PSOE por los distintos portavoces de la oposición, incluido su líder Alberto Núñez Feijóo, reelegido sin oposición alguna en el congreso del Partido Popular de este fin de semana en Madrid. Con él habrá choque, claro, pero del futuro de su mandato dependerá más cómo se desarrolle el debate con los socios, desde el de coalición, Sumar, hasta los parlamentarios a izquierda y derecha. Ya en la reunión del Comité Federal del sábado varios secretarios generales autonómicos le pidieron no descuidar a los aliados, e incluso pactar con ellos las medidas que reclaman contra la corrupción, así como otras de carácter social que ayuden, en palabras de los propios socios, a «cambiar la conversación y salir de la ciénaga». En esa dirección se pronunciaron los líderes de Castilla y León, Carlos Martínez, y la de Baleares, Francina Armengol, quien por razones obvias verá los toros desde la barrera en el debate del miércoles, como presidenta del Congreso. Moncloa ultima las medidas y los anuncios, sabedora de que no se puede fallar de nuevo. RSS de noticias de espana
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