En plena crisis de Ceuta, una eventualidad con la que el Gobierno no contaba y que ha dinamitado toda su estrategia de arranque de curso, Pedro Sánchez trata de mantener el rumbo que se había fijado para recuperar la iniciativa política. Esta estrategia pasa por hacer un esfuerzo de explicación en los medios que canalizan el mensaje progresista para tratar de llegar a unos votantes que han desconectado absolutamente de la frecuencia que emite Moncloa en la respuesta política a la entrada masiva de inmigrantes del 30 y 31 de julio. En otro registro, en clave más de humor, el presidente acudió este lunes a ‘El Intermedio’ con el mismo objetivo que lo había hecho a la ‘Cadena Ser’ o ‘TVE’ amplificar un de gestión que no cala.Pasadas las 21.30, Sánchez salió en defensa de la gestión de su Gobierno en el asalto a Ceuta tildándolo de «crisis humanitaria» y excusándose en la necesidad de tiempo para «reubicar» a los inmigrantes para su posterior devolución o aprobación en España. El presidente incidió en la necesidad de lograr una relación positiva con Marruecos y acusó al PP de tratar de utilizar a Juan Jesús Vivas para desestabilizar al Gobierno. Al igual que hizo en el Congreso y las entrevistas durante la pasada semana, Sánchez negó de nuevo la existencia de fallos en la gestión de crisis por parte de su Gobierno o de los servicios de Inteligencia. El presidente ha dividido el problema en Ceuta en cuatro fases. En primer lugar, en la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio que prohibía las ‘devoluciones en caliente’ de inmigrantes que cruzasen a nado la frontera. Tras ello, observaron un «pico de gente» en los cruces a Ceuta, pero nada parecido a la que se vio el 30 de julio. El día que comienza la crisis, la ciudad autónoma recibe «una avalancha de migrantes». Por último, mientras entraban miles de ilegales a territorio español, no se observa una «actitud pasiva» de las autoridades marroquíes, según Sánchez, sino una forma «inteligente» de gestionar la «avalancha»: «Producir el menor daño posible».Una de las principales razones que alentaron la llegada de más de 70.000 inmigrantes a Ceuta fue la sentencia del Supremo utilizado en redes sociales como «justificación para movilizarse». El CNI alertó tanto a la delegación del Gobierno —mediante Whatsapp—como a Marruecos de la existencia de varios grupos con más 180.000 personas donde se alentaba al asalto. Según Sánchez, sí se detectaron movimientos que podía alertar «de un aumento del número de personas», aunque una alerta mediante una aplicación de mensajería no pueden ser consideras «pruebas»: «Cuando hay información de inteligencia, se elaboran informes de inteligencia, se comparten con compañeros.Las relaciones con Marruecos, ha defendido el líder del Ejecutivo, deben ser positivas para evitar crisis similares en el futuro. El presidente ha justificado esta posición al afirmar que no existe información «de manera sólida» que plantee la autoría de Rabat en la crisis, sino que se propagó una «versión tergiversada» de la sentencia del Supremo sobre las ‘devoluciones en caliente’.Vivas y el PPSi para Sánchez el reino de Mohamed VI no es un activo principal en la crisis, el PP y Vivas sí lo han sido tras el asalto del 30 de julio a Ceuta. Principalmente, ha valorado el presidente, porque ha notado «un cambio» en la actitud del presidente de la ciudad autónoma posiblemente influenciado por la dirección del PP para «utilizar la crisis no para ayudar a los ceutíes», sino para desestabilizar al Gobierno.Finalmente, el presidente ha confirmado que la situación no regresará a la normalidad completamente hasta finales de año y que es necesario, aún, reubicar a todos los inmigrantes y proceder con sus expedientes. Más de un mes después de la entrada de 70.000 ilegales en Ceuta y aún en un estado de incertidumbre en la ciudad, Sánchez cree que el territorio saldrá «reforzado» de la crisis. En plena crisis de Ceuta, una eventualidad con la que el Gobierno no contaba y que ha dinamitado toda su estrategia de arranque de curso, Pedro Sánchez trata de mantener el rumbo que se había fijado para recuperar la iniciativa política. Esta estrategia pasa por hacer un esfuerzo de explicación en los medios que canalizan el mensaje progresista para tratar de llegar a unos votantes que han desconectado absolutamente de la frecuencia que emite Moncloa en la respuesta política a la entrada masiva de inmigrantes del 30 y 31 de julio. En otro registro, en clave más de humor, el presidente acudió este lunes a ‘El Intermedio’ con el mismo objetivo que lo había hecho a la ‘Cadena Ser’ o ‘TVE’ amplificar un de gestión que no cala.Pasadas las 21.30, Sánchez salió en defensa de la gestión de su Gobierno en el asalto a Ceuta tildándolo de «crisis humanitaria» y excusándose en la necesidad de tiempo para «reubicar» a los inmigrantes para su posterior devolución o aprobación en España. El presidente incidió en la necesidad de lograr una relación positiva con Marruecos y acusó al PP de tratar de utilizar a Juan Jesús Vivas para desestabilizar al Gobierno. Al igual que hizo en el Congreso y las entrevistas durante la pasada semana, Sánchez negó de nuevo la existencia de fallos en la gestión de crisis por parte de su Gobierno o de los servicios de Inteligencia. El presidente ha dividido el problema en Ceuta en cuatro fases. En primer lugar, en la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio que prohibía las ‘devoluciones en caliente’ de inmigrantes que cruzasen a nado la frontera. Tras ello, observaron un «pico de gente» en los cruces a Ceuta, pero nada parecido a la que se vio el 30 de julio. El día que comienza la crisis, la ciudad autónoma recibe «una avalancha de migrantes». Por último, mientras entraban miles de ilegales a territorio español, no se observa una «actitud pasiva» de las autoridades marroquíes, según Sánchez, sino una forma «inteligente» de gestionar la «avalancha»: «Producir el menor daño posible».Una de las principales razones que alentaron la llegada de más de 70.000 inmigrantes a Ceuta fue la sentencia del Supremo utilizado en redes sociales como «justificación para movilizarse». El CNI alertó tanto a la delegación del Gobierno —mediante Whatsapp—como a Marruecos de la existencia de varios grupos con más 180.000 personas donde se alentaba al asalto. Según Sánchez, sí se detectaron movimientos que podía alertar «de un aumento del número de personas», aunque una alerta mediante una aplicación de mensajería no pueden ser consideras «pruebas»: «Cuando hay información de inteligencia, se elaboran informes de inteligencia, se comparten con compañeros.Las relaciones con Marruecos, ha defendido el líder del Ejecutivo, deben ser positivas para evitar crisis similares en el futuro. El presidente ha justificado esta posición al afirmar que no existe información «de manera sólida» que plantee la autoría de Rabat en la crisis, sino que se propagó una «versión tergiversada» de la sentencia del Supremo sobre las ‘devoluciones en caliente’.Vivas y el PPSi para Sánchez el reino de Mohamed VI no es un activo principal en la crisis, el PP y Vivas sí lo han sido tras el asalto del 30 de julio a Ceuta. Principalmente, ha valorado el presidente, porque ha notado «un cambio» en la actitud del presidente de la ciudad autónoma posiblemente influenciado por la dirección del PP para «utilizar la crisis no para ayudar a los ceutíes», sino para desestabilizar al Gobierno.Finalmente, el presidente ha confirmado que la situación no regresará a la normalidad completamente hasta finales de año y que es necesario, aún, reubicar a todos los inmigrantes y proceder con sus expedientes. Más de un mes después de la entrada de 70.000 ilegales en Ceuta y aún en un estado de incertidumbre en la ciudad, Sánchez cree que el territorio saldrá «reforzado» de la crisis. En plena crisis de Ceuta, una eventualidad con la que el Gobierno no contaba y que ha dinamitado toda su estrategia de arranque de curso, Pedro Sánchez trata de mantener el rumbo que se había fijado para recuperar la iniciativa política. Esta estrategia pasa por hacer un esfuerzo de explicación en los medios que canalizan el mensaje progresista para tratar de llegar a unos votantes que han desconectado absolutamente de la frecuencia que emite Moncloa en la respuesta política a la entrada masiva de inmigrantes del 30 y 31 de julio. En otro registro, en clave más de humor, el presidente acudió este lunes a ‘El Intermedio’ con el mismo objetivo que lo había hecho a la ‘Cadena Ser’ o ‘TVE’ amplificar un de gestión que no cala.Pasadas las 21.30, Sánchez salió en defensa de la gestión de su Gobierno en el asalto a Ceuta tildándolo de «crisis humanitaria» y excusándose en la necesidad de tiempo para «reubicar» a los inmigrantes para su posterior devolución o aprobación en España. El presidente incidió en la necesidad de lograr una relación positiva con Marruecos y acusó al PP de tratar de utilizar a Juan Jesús Vivas para desestabilizar al Gobierno. Al igual que hizo en el Congreso y las entrevistas durante la pasada semana, Sánchez negó de nuevo la existencia de fallos en la gestión de crisis por parte de su Gobierno o de los servicios de Inteligencia. El presidente ha dividido el problema en Ceuta en cuatro fases. En primer lugar, en la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio que prohibía las ‘devoluciones en caliente’ de inmigrantes que cruzasen a nado la frontera. Tras ello, observaron un «pico de gente» en los cruces a Ceuta, pero nada parecido a la que se vio el 30 de julio. El día que comienza la crisis, la ciudad autónoma recibe «una avalancha de migrantes». Por último, mientras entraban miles de ilegales a territorio español, no se observa una «actitud pasiva» de las autoridades marroquíes, según Sánchez, sino una forma «inteligente» de gestionar la «avalancha»: «Producir el menor daño posible».Una de las principales razones que alentaron la llegada de más de 70.000 inmigrantes a Ceuta fue la sentencia del Supremo utilizado en redes sociales como «justificación para movilizarse». El CNI alertó tanto a la delegación del Gobierno —mediante Whatsapp—como a Marruecos de la existencia de varios grupos con más 180.000 personas donde se alentaba al asalto. Según Sánchez, sí se detectaron movimientos que podía alertar «de un aumento del número de personas», aunque una alerta mediante una aplicación de mensajería no pueden ser consideras «pruebas»: «Cuando hay información de inteligencia, se elaboran informes de inteligencia, se comparten con compañeros.Las relaciones con Marruecos, ha defendido el líder del Ejecutivo, deben ser positivas para evitar crisis similares en el futuro. El presidente ha justificado esta posición al afirmar que no existe información «de manera sólida» que plantee la autoría de Rabat en la crisis, sino que se propagó una «versión tergiversada» de la sentencia del Supremo sobre las ‘devoluciones en caliente’.Vivas y el PPSi para Sánchez el reino de Mohamed VI no es un activo principal en la crisis, el PP y Vivas sí lo han sido tras el asalto del 30 de julio a Ceuta. Principalmente, ha valorado el presidente, porque ha notado «un cambio» en la actitud del presidente de la ciudad autónoma posiblemente influenciado por la dirección del PP para «utilizar la crisis no para ayudar a los ceutíes», sino para desestabilizar al Gobierno.Finalmente, el presidente ha confirmado que la situación no regresará a la normalidad completamente hasta finales de año y que es necesario, aún, reubicar a todos los inmigrantes y proceder con sus expedientes. Más de un mes después de la entrada de 70.000 ilegales en Ceuta y aún en un estado de incertidumbre en la ciudad, Sánchez cree que el territorio saldrá «reforzado» de la crisis. RSS de noticias de espana
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