<p>El devenir de Europa hace tiempo que dejó de se un cuento de hadas, por más que los líderes de la UE se reúnan en un castillo del siglo XI. La incertidumbre geopolítica, la amenaza de Rusia y los movimientos de gigantes como EEUU y China sitúan al Viejo Continente en la tesitura de elegir su propia aventura. Y en el club de los 27 hay espadas en lo alto. Este jueves, el presidente del Consejo Europeo convocó una reunión informal de los líderes europeos en la fortaleza de <strong>Alden Biesen</strong>. Antes, en la previa, <strong>Alemania, Italia</strong> -que están tejiendo una dupla motor de la nueva Europa- y <strong>Bélgica </strong>organizaron en un hotel cercano una cumbre clave a la citaron a otros 16 socios -para un total de 19 asistentes- y a la presidenta de la Comisión Europa, <strong>Úrsula von der Leyen</strong>. Entre los convocados no estaba España.</p>
El presidente del Gobierno no fue invitado a una cumbre paralela a la oficial organizada por Alemania, Italia y Bélgica, pero sólo se quejó a la primera ministra italiana, referente de la ultraderecha
<p>El devenir de Europa hace tiempo que dejó de se un cuento de hadas, por más que los líderes de la UE se reúnan en un castillo del siglo XI. La incertidumbre geopolítica, la amenaza de Rusia y los movimientos de gigantes como EEUU y China sitúan al Viejo Continente en la tesitura de elegir su propia aventura. Y en el club de los 27 hay espadas en lo alto. Este jueves, el presidente del Consejo Europeo convocó una reunión informal de los líderes europeos en la fortaleza de <strong>Alden Biesen</strong>. Antes, en la previa, <strong>Alemania, Italia</strong> -que están tejiendo una dupla motor de la nueva Europa- y <strong>Bélgica </strong>organizaron en un hotel cercano una cumbre clave a la citaron a otros 16 socios -para un total de 19 asistentes- y a la presidenta de la Comisión Europa, <strong>Úrsula von der Leyen</strong>. Entre los convocados no estaba España.</p>
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