A falta de 28 días para la cita con las urnas, el PSOE ha buscado refugio en Gibraleón , uno de los escasos feudos que quedan de lo que fue hace décadas monocultivo político socialista en la provincia de Huelva. En una sala abarrotada que ha dejado a decenas de simpatizantes en el exterior, María Jesús Montero y Pedro Sánchez han llamado a los suyos a sobreponerse a la resignación recordando que «las urnas están vacías» desplegando una retórica de confrontación directa contra el modelo de Juanma Moreno, al que acusan de desmantelar los servicios públicos.La apertura del acto público corrió a cargo de la alcaldesa, Lourdes Martín, y la parlamentaria María Márquez, quienes precedieron a una María Jesús Montero que intervino ya en calidad de candidata y líder del PSOE-A. Unas 2.000 personas estuvieron presentes en el acto. Montero inició su discurso con un agradecimiento explícito a la gestión internacional de Sánchez, situándolo como un referente que «siempre alza la voz frente a la injusticia». La candidata no tardó en aterrizar el discurso en clave andaluza, denunciando un «desmantelamiento de lo público» y criticando lo que define como un «andalucismo de pulserita» que, a su juicio, perjudica a la mayoría social. La sanidad pública ocupó el núcleo duro de su intervención. Montero calificó la gestión del Servicio Andaluz de Salud (SAS) como la «mayor negligencia que ha tenido nunca un sistema sanitario», haciendo alusión directa al asunto de los cribados de cáncer de mama que ha marcado la precampaña. En este punto, lanzó sus principales promesas electorales: «La primera decisión que adoptaré cuando sea presidenta será garantizar que nadie tenga que esperar más de 24 horas para ser atendido por su médico». A este compromiso de atención primaria sumó el objetivo de no superar los 30 días para pruebas diagnósticas ni los seis meses para intervenciones quirúrgicas, intentando paliar el problema de las listas de espera que asola a la comunidad. Minutos antes, la parlamentaria onubense María Márquez se atrevió a afirmar que durante el periodo de gobierno socialista en Andalucía «nunca había colas en los centro de salud».La sanidad pública y la construcción de nuevas viviendas centraron los mensajes de MonteroEn materia de vivienda, la candidata se comprometió a la construcción de 10.000 en dos legislaturas y a sufragar el 20% de la entrada para facilitar el acceso de los jóvenes. Montero cerró su turno con una apelación a la movilización total: instó a la militancia a «rastrear uno a uno todos los votos cercanos» para evitar que nadie se quede en casa el 17 de mayo.El cierre del acto correspondió al secretario general, Pedro Sánchez, quien comenzó vinculando la política nacional con el reciente encuentro de líderes progresistas en Barcelona . Sánchez reivindicó los datos de afiliación a la Seguridad Social, situándolos en 22 millones de personas, y destacó que en 2027 la hucha de las pensiones alcanzará los 25.000 millones de euros.Uno de los momentos más personales de su intervención fue la defensa de la regularización de inmigrantes, vinculándola a la memoria de su propio abuelo, quien –asegura– también fue emigrante en Alemania durante la dictadura. Sánchez atacó la postura del Partido Popular en este ámbito, acusándoles de hipocresía por pedir trabajadores «de pobreza» y advirtió de que España «no va a ser de discursos racistas».El presidente elevó el tono contra los que denominó «tecnooligarcas», a quienes responsabiliza del deterioro de la salud mental de los jóvenes. Según Sánchez, estos sectores se lucran «a costa de la salud mental de nuestros jóvenes» bajo el pretexto de la libertad de expresión , citando específicamente el uso de inteligencia artificial para generar imágenes degradantes, «especialmente de las mujeres».En este contexto, Sánchez cuestionó las «lecciones de patriotismo» de la derecha, definiendo el concepto como el acto de «defender el interés de la gente» y el sentido común. «Ser patriota es no vender ese interés al mejor postor», sentenció, para vincular el sentimiento nacional con la protección de los derechos sociales frente a quienes se oponen al salario mínimo o la ley de vivienda.En el plano de la política exterior, el secretario general anunció un movimiento que pretende ser de presión diplomática en el continente: «Este martes, el Gobierno de España llevará a Europa la propuesta de que la Unión Europea rompa su acuerdo de asociación con Israel». Sánchez aclaró que no se trata de una postura contra el pueblo israelí, sino de un rechazo a las acciones de su gobierno que violan el derecho internacional.Sánchez concluyó equiparando la gestión de Juanma Moreno con la de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, asegurando que ambos buscan el «negocio para la sanidad privada» a costa de las listas de espera de la pública. Su mensaje final fue una advertencia contra la abstención y un llamamiento a no aceptar «gato por liebre», instando a los votantes de izquierdas a acudir masivamente a las urnas el próximo 17 de mayo para evitar la consolidación del modelo de privatización que, según sus palabras, representa el actual Gobierno de la Junta.El acto terminó con la plana mayor socialista tratando de insuflar una moral de victoria difícil de sostener ante los sondeos, pero necesaria para afrontar la recta final de una campaña donde localidades tradicionalmente socialistas como Gibraleón, se presentan como piezas clave para la supervivencia del proyecto de María Jesús Montero en Andalucía. A falta de 28 días para la cita con las urnas, el PSOE ha buscado refugio en Gibraleón , uno de los escasos feudos que quedan de lo que fue hace décadas monocultivo político socialista en la provincia de Huelva. En una sala abarrotada que ha dejado a decenas de simpatizantes en el exterior, María Jesús Montero y Pedro Sánchez han llamado a los suyos a sobreponerse a la resignación recordando que «las urnas están vacías» desplegando una retórica de confrontación directa contra el modelo de Juanma Moreno, al que acusan de desmantelar los servicios públicos.La apertura del acto público corrió a cargo de la alcaldesa, Lourdes Martín, y la parlamentaria María Márquez, quienes precedieron a una María Jesús Montero que intervino ya en calidad de candidata y líder del PSOE-A. Unas 2.000 personas estuvieron presentes en el acto. Montero inició su discurso con un agradecimiento explícito a la gestión internacional de Sánchez, situándolo como un referente que «siempre alza la voz frente a la injusticia». La candidata no tardó en aterrizar el discurso en clave andaluza, denunciando un «desmantelamiento de lo público» y criticando lo que define como un «andalucismo de pulserita» que, a su juicio, perjudica a la mayoría social. La sanidad pública ocupó el núcleo duro de su intervención. Montero calificó la gestión del Servicio Andaluz de Salud (SAS) como la «mayor negligencia que ha tenido nunca un sistema sanitario», haciendo alusión directa al asunto de los cribados de cáncer de mama que ha marcado la precampaña. En este punto, lanzó sus principales promesas electorales: «La primera decisión que adoptaré cuando sea presidenta será garantizar que nadie tenga que esperar más de 24 horas para ser atendido por su médico». A este compromiso de atención primaria sumó el objetivo de no superar los 30 días para pruebas diagnósticas ni los seis meses para intervenciones quirúrgicas, intentando paliar el problema de las listas de espera que asola a la comunidad. Minutos antes, la parlamentaria onubense María Márquez se atrevió a afirmar que durante el periodo de gobierno socialista en Andalucía «nunca había colas en los centro de salud».La sanidad pública y la construcción de nuevas viviendas centraron los mensajes de MonteroEn materia de vivienda, la candidata se comprometió a la construcción de 10.000 en dos legislaturas y a sufragar el 20% de la entrada para facilitar el acceso de los jóvenes. Montero cerró su turno con una apelación a la movilización total: instó a la militancia a «rastrear uno a uno todos los votos cercanos» para evitar que nadie se quede en casa el 17 de mayo.El cierre del acto correspondió al secretario general, Pedro Sánchez, quien comenzó vinculando la política nacional con el reciente encuentro de líderes progresistas en Barcelona . Sánchez reivindicó los datos de afiliación a la Seguridad Social, situándolos en 22 millones de personas, y destacó que en 2027 la hucha de las pensiones alcanzará los 25.000 millones de euros.Uno de los momentos más personales de su intervención fue la defensa de la regularización de inmigrantes, vinculándola a la memoria de su propio abuelo, quien –asegura– también fue emigrante en Alemania durante la dictadura. Sánchez atacó la postura del Partido Popular en este ámbito, acusándoles de hipocresía por pedir trabajadores «de pobreza» y advirtió de que España «no va a ser de discursos racistas».El presidente elevó el tono contra los que denominó «tecnooligarcas», a quienes responsabiliza del deterioro de la salud mental de los jóvenes. Según Sánchez, estos sectores se lucran «a costa de la salud mental de nuestros jóvenes» bajo el pretexto de la libertad de expresión , citando específicamente el uso de inteligencia artificial para generar imágenes degradantes, «especialmente de las mujeres».En este contexto, Sánchez cuestionó las «lecciones de patriotismo» de la derecha, definiendo el concepto como el acto de «defender el interés de la gente» y el sentido común. «Ser patriota es no vender ese interés al mejor postor», sentenció, para vincular el sentimiento nacional con la protección de los derechos sociales frente a quienes se oponen al salario mínimo o la ley de vivienda.En el plano de la política exterior, el secretario general anunció un movimiento que pretende ser de presión diplomática en el continente: «Este martes, el Gobierno de España llevará a Europa la propuesta de que la Unión Europea rompa su acuerdo de asociación con Israel». Sánchez aclaró que no se trata de una postura contra el pueblo israelí, sino de un rechazo a las acciones de su gobierno que violan el derecho internacional.Sánchez concluyó equiparando la gestión de Juanma Moreno con la de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, asegurando que ambos buscan el «negocio para la sanidad privada» a costa de las listas de espera de la pública. Su mensaje final fue una advertencia contra la abstención y un llamamiento a no aceptar «gato por liebre», instando a los votantes de izquierdas a acudir masivamente a las urnas el próximo 17 de mayo para evitar la consolidación del modelo de privatización que, según sus palabras, representa el actual Gobierno de la Junta.El acto terminó con la plana mayor socialista tratando de insuflar una moral de victoria difícil de sostener ante los sondeos, pero necesaria para afrontar la recta final de una campaña donde localidades tradicionalmente socialistas como Gibraleón, se presentan como piezas clave para la supervivencia del proyecto de María Jesús Montero en Andalucía. A falta de 28 días para la cita con las urnas, el PSOE ha buscado refugio en Gibraleón , uno de los escasos feudos que quedan de lo que fue hace décadas monocultivo político socialista en la provincia de Huelva. En una sala abarrotada que ha dejado a decenas de simpatizantes en el exterior, María Jesús Montero y Pedro Sánchez han llamado a los suyos a sobreponerse a la resignación recordando que «las urnas están vacías» desplegando una retórica de confrontación directa contra el modelo de Juanma Moreno, al que acusan de desmantelar los servicios públicos.La apertura del acto público corrió a cargo de la alcaldesa, Lourdes Martín, y la parlamentaria María Márquez, quienes precedieron a una María Jesús Montero que intervino ya en calidad de candidata y líder del PSOE-A. Unas 2.000 personas estuvieron presentes en el acto. Montero inició su discurso con un agradecimiento explícito a la gestión internacional de Sánchez, situándolo como un referente que «siempre alza la voz frente a la injusticia». La candidata no tardó en aterrizar el discurso en clave andaluza, denunciando un «desmantelamiento de lo público» y criticando lo que define como un «andalucismo de pulserita» que, a su juicio, perjudica a la mayoría social. La sanidad pública ocupó el núcleo duro de su intervención. Montero calificó la gestión del Servicio Andaluz de Salud (SAS) como la «mayor negligencia que ha tenido nunca un sistema sanitario», haciendo alusión directa al asunto de los cribados de cáncer de mama que ha marcado la precampaña. En este punto, lanzó sus principales promesas electorales: «La primera decisión que adoptaré cuando sea presidenta será garantizar que nadie tenga que esperar más de 24 horas para ser atendido por su médico». A este compromiso de atención primaria sumó el objetivo de no superar los 30 días para pruebas diagnósticas ni los seis meses para intervenciones quirúrgicas, intentando paliar el problema de las listas de espera que asola a la comunidad. Minutos antes, la parlamentaria onubense María Márquez se atrevió a afirmar que durante el periodo de gobierno socialista en Andalucía «nunca había colas en los centro de salud».La sanidad pública y la construcción de nuevas viviendas centraron los mensajes de MonteroEn materia de vivienda, la candidata se comprometió a la construcción de 10.000 en dos legislaturas y a sufragar el 20% de la entrada para facilitar el acceso de los jóvenes. Montero cerró su turno con una apelación a la movilización total: instó a la militancia a «rastrear uno a uno todos los votos cercanos» para evitar que nadie se quede en casa el 17 de mayo.El cierre del acto correspondió al secretario general, Pedro Sánchez, quien comenzó vinculando la política nacional con el reciente encuentro de líderes progresistas en Barcelona . Sánchez reivindicó los datos de afiliación a la Seguridad Social, situándolos en 22 millones de personas, y destacó que en 2027 la hucha de las pensiones alcanzará los 25.000 millones de euros.Uno de los momentos más personales de su intervención fue la defensa de la regularización de inmigrantes, vinculándola a la memoria de su propio abuelo, quien –asegura– también fue emigrante en Alemania durante la dictadura. Sánchez atacó la postura del Partido Popular en este ámbito, acusándoles de hipocresía por pedir trabajadores «de pobreza» y advirtió de que España «no va a ser de discursos racistas».El presidente elevó el tono contra los que denominó «tecnooligarcas», a quienes responsabiliza del deterioro de la salud mental de los jóvenes. Según Sánchez, estos sectores se lucran «a costa de la salud mental de nuestros jóvenes» bajo el pretexto de la libertad de expresión , citando específicamente el uso de inteligencia artificial para generar imágenes degradantes, «especialmente de las mujeres».En este contexto, Sánchez cuestionó las «lecciones de patriotismo» de la derecha, definiendo el concepto como el acto de «defender el interés de la gente» y el sentido común. «Ser patriota es no vender ese interés al mejor postor», sentenció, para vincular el sentimiento nacional con la protección de los derechos sociales frente a quienes se oponen al salario mínimo o la ley de vivienda.En el plano de la política exterior, el secretario general anunció un movimiento que pretende ser de presión diplomática en el continente: «Este martes, el Gobierno de España llevará a Europa la propuesta de que la Unión Europea rompa su acuerdo de asociación con Israel». Sánchez aclaró que no se trata de una postura contra el pueblo israelí, sino de un rechazo a las acciones de su gobierno que violan el derecho internacional.Sánchez concluyó equiparando la gestión de Juanma Moreno con la de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, asegurando que ambos buscan el «negocio para la sanidad privada» a costa de las listas de espera de la pública. Su mensaje final fue una advertencia contra la abstención y un llamamiento a no aceptar «gato por liebre», instando a los votantes de izquierdas a acudir masivamente a las urnas el próximo 17 de mayo para evitar la consolidación del modelo de privatización que, según sus palabras, representa el actual Gobierno de la Junta.El acto terminó con la plana mayor socialista tratando de insuflar una moral de victoria difícil de sostener ante los sondeos, pero necesaria para afrontar la recta final de una campaña donde localidades tradicionalmente socialistas como Gibraleón, se presentan como piezas clave para la supervivencia del proyecto de María Jesús Montero en Andalucía. RSS de noticias de espana/andalucia
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