Sara Sorribes (Vall d’Uixó, Castellón; 29 años) habla con voz tenue y pausada, reflexiva. En paz consigo misma. Celebra que está de vuelta después de un proceso catártico y un parón de siete meses porque la mente y el cuerpo se lo pedían a gritos. Sencillamente, no podía más. “Vas forzando, forzando y forzando, y al final…”, relata por videconferencia la tenista, competidora de raza y que hace exactamente un año decidió frenar y emprender un viaje introspectivo para sanarse. Antes llegó a ser la 32ª del mundo y también ganó un bronce olímpico en la modalidad de dobles, pero la autoexigencia y la vorágine terminaron fundiéndole las fuerzas. Reapareció en noviembre, en el segundo plano de la competición, y ahora forma parte del equipo que intentará conseguir entre hoy y mañana (13.00, Teledeporte) en Portoroz (Eslovenia) la clasificación para la fase final de la Billie Jean King Cup. La gran reunión de septiembre en Shenzhen (China).
EN MANOS DE DOS DEBUTANTES
España se medirá este viernes con Eslovenia con una nómina novedosa. No están Paula Badosa (106ª), tampoco Cristina Bucsa (31ª) ni Jessica Bouzas (47ª). Sí, en cambio, los aires renovados que ofrecen Kaitlin Quevedo (127ª) y Leyre Romero (175ª).
La canaria, de 20 años y nacida en Florida, tendrá la responsabilidad ante Tamara Zidansek (128ª), que en su día figuró entre las veinticinco mejores del mundo. Supondrá su debut en la competición, al igual que para Romero, convocada para las últimas Finales.
La valenciana, de 24 años y que el curso pasado se estrenó en un grande, Roland Garros, recogerá el testigo para debatir por el segundo punto contra Erjavec (99ª). En función de lo que suceda, la serie podría dilatarse hasta el sábado y resolverse en el dobles.
Ante ese escenario, la capitana Carla Suárez planea que intervengan dos veteranas, Sorribes y la catalana Aliona Bolsova. Esta última (28 años y 243ª) fue citada a última hora como sustituta de Bucsa, lesionada, y colgará la raqueta el próximo mes en el WTA 125 de La Bisbal.
Para la ocasión, el equipo esloveno ha optado por la instalación de una pista de tierra batida. Según transmiten desde la RFET, las jugadoras han ido probándola a lo largo de la semana y consideran que es más bien lenta. Se prevé un cielo nuboso y unos 18 grados de temperatura.
La valenciana, de 29 años, ha vuelto al circuito tras un parón de siete meses por una depresión. Relata su proceso catártico y reflexiona sobre la erosión para triunfar
Sara Sorribes (Vall d’Uixó, Castellón; 29 años) habla con voz tenue y pausada, reflexiva. En paz consigo misma. Celebra que está de vuelta después de un proceso catártico y un parón de siete meses porque la mente y el cuerpo se lo pedían a gritos. Sencillamente, no podía más. “Vas forzando, forzando y forzando, y al final…”, relata por videconferencia la tenista, competidora de raza y que hace exactamente un año decidió frenar y emprender un viaje introspectivo para sanarse. Antes llegó a ser la 32ª del mundo y también ganó un bronce olímpico en la modalidad de dobles, pero la autoexigencia y la vorágine terminaron fundiéndole las fuerzas. Reapareció en noviembre, en el segundo plano de la competición, y ahora forma parte del equipo que intentará conseguir entre hoy y mañana (13.00, Teledeporte) en Portoroz (Eslovenia) la clasificación para la fase final de la Billie Jean King Cup. La gran reunión de septiembre en Shenzhen (China).
EN MANOS DE DOS DEBUTANTES
España se medirá este viernes con Eslovenia con una nómina novedosa. No están Paula Badosa (106ª), tampoco Cristina Bucsa (31ª) ni Jessica Bouzas (47ª). Sí, en cambio, los aires renovados que ofrecen Kaitlin Quevedo (127ª) y Leyre Romero (175ª).
La canaria, de 20 años y nacida en Florida, tendrá la responsabilidad ante Tamara Zidansek (128ª), que en su día figuró entre las veinticinco mejores del mundo. Supondrá su debut en la competición, al igual que para Romero, convocada para las últimas Finales.
La valenciana, de 24 años y que el curso pasado se estrenó en un grande, Roland Garros, recogerá el testigo para debatir por el segundo punto contra Erjavec (99ª). En función de lo que suceda, la serie podría dilatarse hasta el sábado y resolverse en el dobles.
Ante ese escenario, la capitana Carla Suárez planea que intervengan dos veteranas, Sorribes y la catalana Aliona Bolsova. Esta última (28 años y 243ª) fue citada a última hora como sustituta de Bucsa, lesionada, y colgará la raqueta el próximo mes en el WTA 125 de La Bisbal.
Para la ocasión, el equipo esloveno ha optado por la instalación de una pista de tierra batida. Según transmiten desde la RFET, las jugadoras han ido probándola a lo largo de la semana y consideran que es más bien lenta. Se prevé un cielo nuboso y unos 18 grados de temperatura.
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