Ahora que llega la temporada de frío, llegan también las llamadas y los encargos a profesionales que se dedican a oficios de toda la vida . Y es que poner a punto las estufas de leña o los conductos de humo antes de encenderlos por primera vez en la temporada es una obligación, pero encontrar a alguien disponible no siempre es tarea fácil, ya que no abundan los especialistas en este sector. Un gremio en el que sobresale una cara muy joven que se está abriendo paso en una profesión tan tradicional como esta.Saray tiene 21 años y compagina las clases de un grado superior de Educación Infantil con el oficio de deshollinadora, siguiendo los pasos de su padre. Aunque es un mundo en el que predominan los hombres y a algunos clientes todavía les llama la atención verla llegar, ella lo vive con total normalidad y divide su tiempo entre las clases y las viviendas de sus clientes.El peligro de no llevar un mantenimientoAunque para mucha gente seguramente encender una chimenea no parezca algo complicado, los profesionales recuerdan que es imprescindible llevar un mantenimiento de la misma, ya que acumular hollín y restos de combustión sin limpiar de un año para otro puede provocar graves problemas en cualquier vivienda .En el reportaje que le hicieron a esta empresa en Andalucía Directo , un especialista explicaba previamente cuáles son los riesgos que se corren por no revisar estas instalaciones y la conveniencia de llamar a expertos: «Si no cuidamos bien esas chimeneas, el conducto de humo, los restos de hollín se nos van a poder incendiar. Esto es un incendio de un tubo de hollín. Está un poco oscuro porque era por la noche, pero aquí vemos cómo salen las llamas por la parte de arriba. Nosotros siempre recomendamos que, si se puede, siempre se cuente con un deshollinador , que son los que están especializados».Una empresa familiarLa rutina de Saray y su padre Toni se basa en esta época del año en ir visitando los distintos lugares desde los que los llaman para dejar las estufas listas antes de que apriete el frío. Toni suma ya más de diecisiete años de experiencia en el sector y cuenta con su hija como ayudante desde hace año y medio .Mientras viajan en coche hacia la localidad granadina de Peligros para hacer un servicio, la joven cuenta cómo se incorporó al negocio familiar y cómo organiza su día a día: «Yo llevo un año y medio trabajando, porque no podía estudiar lo que yo quería. Y dije: «Pues bueno, déjame entrar». Y ahora estoy estudiando y trabajando . Un grado superior de Educación Infantil».Para limpiar conductos largos y estrechos sin desmontar nada de la estructura, hace falta maña y un equipo adaptado. El padre de Saray explica cuáles son las herramientas que llevan siempre en la furgoneta: «Pues nosotros utilizamos estas varas, que son flexibles para que salven los codos hasta 45 grados. Metemos erizo de nylon. Esto vamos uniéndolo unos con otros y hasta que lleguemos».La sorpresa de los clientes y el coste del servicioAunque los amigos de Saray ya están acostumbrados, todavía hay clientes que se sorprenden al abrir la puerta o al llamar por teléfono: «Para mis amigos es raro, siempre me dicen que qué raro es que esté yo aquí. Los clientes sí se sorprenden o, cuando cojo el teléfono, me dicen: «No, no, yo quiero hablar con tu padre». Digo: «Pero me lo puedes explicar a mí también». Hay gente que no lo termina de entender».Un conocimiento sobre la materia que Saray también traslada a los precios del mercado: «Pues aquí en la provincia lo estamos cobrando a 100, 120 , según la distancia. Pero ya saliendo de la provincia lo estamos cobrando más caro».Cuando le preguntan por su futuro y si se ve dando clases a niños pequeños o subida a los tejados limpiando chimeneas, Saray responde con una sonrisa que no piensa renunciar a ninguna de las dos cosas: «De las dos. Yo se lo he dicho a mi padre, que yo trabaje de lo que trabaje, siempre voy a estar pegada a él ». Ahora que llega la temporada de frío, llegan también las llamadas y los encargos a profesionales que se dedican a oficios de toda la vida . Y es que poner a punto las estufas de leña o los conductos de humo antes de encenderlos por primera vez en la temporada es una obligación, pero encontrar a alguien disponible no siempre es tarea fácil, ya que no abundan los especialistas en este sector. Un gremio en el que sobresale una cara muy joven que se está abriendo paso en una profesión tan tradicional como esta.Saray tiene 21 años y compagina las clases de un grado superior de Educación Infantil con el oficio de deshollinadora, siguiendo los pasos de su padre. Aunque es un mundo en el que predominan los hombres y a algunos clientes todavía les llama la atención verla llegar, ella lo vive con total normalidad y divide su tiempo entre las clases y las viviendas de sus clientes.El peligro de no llevar un mantenimientoAunque para mucha gente seguramente encender una chimenea no parezca algo complicado, los profesionales recuerdan que es imprescindible llevar un mantenimiento de la misma, ya que acumular hollín y restos de combustión sin limpiar de un año para otro puede provocar graves problemas en cualquier vivienda .En el reportaje que le hicieron a esta empresa en Andalucía Directo , un especialista explicaba previamente cuáles son los riesgos que se corren por no revisar estas instalaciones y la conveniencia de llamar a expertos: «Si no cuidamos bien esas chimeneas, el conducto de humo, los restos de hollín se nos van a poder incendiar. Esto es un incendio de un tubo de hollín. Está un poco oscuro porque era por la noche, pero aquí vemos cómo salen las llamas por la parte de arriba. Nosotros siempre recomendamos que, si se puede, siempre se cuente con un deshollinador , que son los que están especializados».Una empresa familiarLa rutina de Saray y su padre Toni se basa en esta época del año en ir visitando los distintos lugares desde los que los llaman para dejar las estufas listas antes de que apriete el frío. Toni suma ya más de diecisiete años de experiencia en el sector y cuenta con su hija como ayudante desde hace año y medio .Mientras viajan en coche hacia la localidad granadina de Peligros para hacer un servicio, la joven cuenta cómo se incorporó al negocio familiar y cómo organiza su día a día: «Yo llevo un año y medio trabajando, porque no podía estudiar lo que yo quería. Y dije: «Pues bueno, déjame entrar». Y ahora estoy estudiando y trabajando . Un grado superior de Educación Infantil».Para limpiar conductos largos y estrechos sin desmontar nada de la estructura, hace falta maña y un equipo adaptado. El padre de Saray explica cuáles son las herramientas que llevan siempre en la furgoneta: «Pues nosotros utilizamos estas varas, que son flexibles para que salven los codos hasta 45 grados. Metemos erizo de nylon. Esto vamos uniéndolo unos con otros y hasta que lleguemos».La sorpresa de los clientes y el coste del servicioAunque los amigos de Saray ya están acostumbrados, todavía hay clientes que se sorprenden al abrir la puerta o al llamar por teléfono: «Para mis amigos es raro, siempre me dicen que qué raro es que esté yo aquí. Los clientes sí se sorprenden o, cuando cojo el teléfono, me dicen: «No, no, yo quiero hablar con tu padre». Digo: «Pero me lo puedes explicar a mí también». Hay gente que no lo termina de entender».Un conocimiento sobre la materia que Saray también traslada a los precios del mercado: «Pues aquí en la provincia lo estamos cobrando a 100, 120 , según la distancia. Pero ya saliendo de la provincia lo estamos cobrando más caro».Cuando le preguntan por su futuro y si se ve dando clases a niños pequeños o subida a los tejados limpiando chimeneas, Saray responde con una sonrisa que no piensa renunciar a ninguna de las dos cosas: «De las dos. Yo se lo he dicho a mi padre, que yo trabaje de lo que trabaje, siempre voy a estar pegada a él ». Ahora que llega la temporada de frío, llegan también las llamadas y los encargos a profesionales que se dedican a oficios de toda la vida . Y es que poner a punto las estufas de leña o los conductos de humo antes de encenderlos por primera vez en la temporada es una obligación, pero encontrar a alguien disponible no siempre es tarea fácil, ya que no abundan los especialistas en este sector. Un gremio en el que sobresale una cara muy joven que se está abriendo paso en una profesión tan tradicional como esta.Saray tiene 21 años y compagina las clases de un grado superior de Educación Infantil con el oficio de deshollinadora, siguiendo los pasos de su padre. Aunque es un mundo en el que predominan los hombres y a algunos clientes todavía les llama la atención verla llegar, ella lo vive con total normalidad y divide su tiempo entre las clases y las viviendas de sus clientes.El peligro de no llevar un mantenimientoAunque para mucha gente seguramente encender una chimenea no parezca algo complicado, los profesionales recuerdan que es imprescindible llevar un mantenimiento de la misma, ya que acumular hollín y restos de combustión sin limpiar de un año para otro puede provocar graves problemas en cualquier vivienda .En el reportaje que le hicieron a esta empresa en Andalucía Directo , un especialista explicaba previamente cuáles son los riesgos que se corren por no revisar estas instalaciones y la conveniencia de llamar a expertos: «Si no cuidamos bien esas chimeneas, el conducto de humo, los restos de hollín se nos van a poder incendiar. Esto es un incendio de un tubo de hollín. Está un poco oscuro porque era por la noche, pero aquí vemos cómo salen las llamas por la parte de arriba. Nosotros siempre recomendamos que, si se puede, siempre se cuente con un deshollinador , que son los que están especializados».Una empresa familiarLa rutina de Saray y su padre Toni se basa en esta época del año en ir visitando los distintos lugares desde los que los llaman para dejar las estufas listas antes de que apriete el frío. Toni suma ya más de diecisiete años de experiencia en el sector y cuenta con su hija como ayudante desde hace año y medio .Mientras viajan en coche hacia la localidad granadina de Peligros para hacer un servicio, la joven cuenta cómo se incorporó al negocio familiar y cómo organiza su día a día: «Yo llevo un año y medio trabajando, porque no podía estudiar lo que yo quería. Y dije: «Pues bueno, déjame entrar». Y ahora estoy estudiando y trabajando . Un grado superior de Educación Infantil».Para limpiar conductos largos y estrechos sin desmontar nada de la estructura, hace falta maña y un equipo adaptado. El padre de Saray explica cuáles son las herramientas que llevan siempre en la furgoneta: «Pues nosotros utilizamos estas varas, que son flexibles para que salven los codos hasta 45 grados. Metemos erizo de nylon. Esto vamos uniéndolo unos con otros y hasta que lleguemos».La sorpresa de los clientes y el coste del servicioAunque los amigos de Saray ya están acostumbrados, todavía hay clientes que se sorprenden al abrir la puerta o al llamar por teléfono: «Para mis amigos es raro, siempre me dicen que qué raro es que esté yo aquí. Los clientes sí se sorprenden o, cuando cojo el teléfono, me dicen: «No, no, yo quiero hablar con tu padre». Digo: «Pero me lo puedes explicar a mí también». Hay gente que no lo termina de entender».Un conocimiento sobre la materia que Saray también traslada a los precios del mercado: «Pues aquí en la provincia lo estamos cobrando a 100, 120 , según la distancia. Pero ya saliendo de la provincia lo estamos cobrando más caro».Cuando le preguntan por su futuro y si se ve dando clases a niños pequeños o subida a los tejados limpiando chimeneas, Saray responde con una sonrisa que no piensa renunciar a ninguna de las dos cosas: «De las dos. Yo se lo he dicho a mi padre, que yo trabaje de lo que trabaje, siempre voy a estar pegada a él ». RSS de noticias de espana/andalucia
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