Casi tres mil muertos. Las Torres Gemelas, simbólico corazón financiero de la potencia hegemónica mundial -artífice principal y referente del orden internacional basado en reglas-, orgullosamente enhiestas en el perfil de Manhattan, embestidas por sendos Boeing 767, derruidas, fundidas; escombro y cenizas. El Pentágono, cerebro del poder militar, golpeado con idéntico método. Autoría de Al Qaeda, una organización terrorista. Ése fue el balance urgente del 11 de septiembre de 2001. Hoy, cumple ir más allá y preguntarnos por sus consecuencias desde una perspectiva global, por lo que aquel ataque reveló la vulnerabilidad del sistema asentado sobre la primacía estadounidense que un discurso oficial compartido juzgaba sólidamente instalado. Por cómo se abrió una nueva era.
Un cuarto de siglo parece distancia apropiada para volver sobre aquel día, distinguiendo lo que vimos de los procesos que se iniciaron o reforzaron, cuyo alcance y envergadura sólo conoceríamos mucho después
Casi tres mil muertos. Las Torres Gemelas, simbólico corazón financiero de la potencia hegemónica mundial -artífice principal y referente del orden internacional basado en reglas-, orgullosamente enhiestas en el perfil de Manhattan, embestidas por sendos Boeing 767, derruidas, fundidas; escombro y cenizas. El Pentágono, cerebro del poder militar, golpeado con idéntico método. Autoría de Al Qaeda, una organización terrorista. Ése fue el balance urgente del 11 de septiembre de 2001. Hoy, cumple ir más allá y preguntarnos por sus consecuencias desde una perspectiva global, por lo que aquel ataque reveló la vulnerabilidad del sistema asentado sobre la primacía estadounidense que un discurso oficial compartido juzgaba sólidamente instalado. Por cómo se abrió una nueva era.
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