El lugar en el que vivimos suele determinar muchas veces buena parte de lo que somos. Desde el sentimiento de pertenencia a una tierra o región hasta incluso nuestra personalidad. Todo ello puede venir dado por multitud de características y circunstancias, desde la cercanía al mar a lo aislado que esté nuestro municipio. Por ello, no es de extrañar que las personas que viven cerca de la playa suelen ser más cercanas y abiertas, mientras que las que viven en la montaña suelen ser más hogareñas y reservadas. Pero el lugar en el que vivimos también afecta a nuestra salud, llegando incluso a modificarla de manera muy trascendental. Por ello, siempre genera un cierto impacto a aquellos que viven en altitud acercarse al mar, y a la inversa. Para aquellos acostumbrados a vivir entre montañas bajar a los famosos ‘0 metros’ no es nada fácil.Analizar este tipo de situaciones es precisamente lo que pretende ahora la empresa Eurac Research, un instituto de investigación que ha lanzado una convocatoria internacional con el objetivo de seleccionar a doce voluntarios que estén dispuestos a someterse a un gran experimento: pasar cuatro semanas en el corazón de los Alpes italianos bajo condiciones de gran altitud.Se trata de un proyecto de lo más novedoso y pocas veces visto que se ha denominado MAHE y que ha sido publicado a través de una oferta lanzada por el portal especializado infoemplea2 donde se detallan las principales características del mismo. Una experiencia que no tiene coste alguno y que además ofrece una pequeña compensación económica para aquellos que decidan lanzarse a esta aventura que además permite disfrutar de un paraje único con un encanto difícilmente comparable.La estancia, totalmente gratuita, se lleva a cabo en el refugio Nino Corsi, el cual se encuentra ubicado en el Parque Nacional del colosal Stelvio, una de las cimas de los Alpes italianos más icónica. Aunque estas particulares vacaciones no tienen coste alguno, las ventajas no se quedan ahí, ya que además se ofrece una compensación de 400 euros a modo de sueldo, es decir, unos 100 euros por semana.¿Qué personas pueden participar en el experimento?Esta aventura de solo cuatro semanas no tiene fines comerciales, sino más bien una ambición científica, ya que se trata de un experimento médico. El reto es intentar monitorizar de forma sistemática cómo afecta la vida a una altitud de entre 2.000 y 2.500 metros a estas personas. Y algunos de los factores a analizar son el comportamiento metabólico, la calidad del sueño o cómo se comporta la salud cardiovascular.Sin embargo, no todas las personas son aptas para formar parte de este peculiar experimento ya que los criterios de selección son muy estrictos con el fin de que los resultados sean lo más puros posibles. Los dos principales requisitos son que los voluntarios deben tener entre 18 y 40 años y tienen que residir en zonas situadas al nivel del mar, para que haya ese gran contraste.Además, se han tomado las precauciones de excluir a perfiles muy explícitos. Primero, a personas fumadoras o con enfermedades crónicas. También a deportistas de élite cuyo metabolismo esté acostumbrado a pasar periodos de tiempo entrenando en altitud. Y por último, individuos que no puedan mantener su rutina de teletrabajo o estudios durante la estancia.Las expectativas de Eurac Research eran altas, pero sin duda alguna han sido más que superadas. A pesar de que solo hay 12 plazas, solo en las primeras horas se recibieron más de 160 solicitudes.«La idea es estudiar el efecto de la montaña tal y como es»Aunque muchos de los solicitantes pensaban que se trataba de una especie de vacaciones, desde la compañía matizan que no es así. De hecho, necesitan que los elegidos puedan seguir con su vida y obligaciones habituales, aunque sea a distancia, para medir el impacto real de la montaña sin alterar el comportamiento normal del individuo.Para controlar cómo se manifiesten los voluntarios habrá un equipo médico que haga un estudio constante. Los puntos claves del experimento serán la calidad del sueño, la nutrición y la actividad física, pero fuera del entorno normal, con menor presión atmosférica y niveles reducidos de oxígeno para determinar si el cuerpo humano rinde mejor, o de manera diferente, en dichas condiciones.¿Por qué se hace este estudio?Eurac Research ha lanzado el proyecto MAHE bajo la premisa de que vivir a más de 1.500 metros de altitud puede tener efectos protectores frente a enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Aunque no todo dentro de este programa es beneficioso, ya que también conlleva riesgos, como una mayor exposición a la radiación ultravioleta.Una vez concluya el experimento, el instituto de investigación tendrá una base para medir la influencia de algunos factores medioambientales que influyen en la longevidad humana junto a la carga genética o el estilo de vida. Así se pueden abrir nuevas puertas a la medicina preventiva y al estudio de la aclimatación humana en entornos como estos. El lugar en el que vivimos suele determinar muchas veces buena parte de lo que somos. Desde el sentimiento de pertenencia a una tierra o región hasta incluso nuestra personalidad. Todo ello puede venir dado por multitud de características y circunstancias, desde la cercanía al mar a lo aislado que esté nuestro municipio. Por ello, no es de extrañar que las personas que viven cerca de la playa suelen ser más cercanas y abiertas, mientras que las que viven en la montaña suelen ser más hogareñas y reservadas. Pero el lugar en el que vivimos también afecta a nuestra salud, llegando incluso a modificarla de manera muy trascendental. Por ello, siempre genera un cierto impacto a aquellos que viven en altitud acercarse al mar, y a la inversa. Para aquellos acostumbrados a vivir entre montañas bajar a los famosos ‘0 metros’ no es nada fácil.Analizar este tipo de situaciones es precisamente lo que pretende ahora la empresa Eurac Research, un instituto de investigación que ha lanzado una convocatoria internacional con el objetivo de seleccionar a doce voluntarios que estén dispuestos a someterse a un gran experimento: pasar cuatro semanas en el corazón de los Alpes italianos bajo condiciones de gran altitud.Se trata de un proyecto de lo más novedoso y pocas veces visto que se ha denominado MAHE y que ha sido publicado a través de una oferta lanzada por el portal especializado infoemplea2 donde se detallan las principales características del mismo. Una experiencia que no tiene coste alguno y que además ofrece una pequeña compensación económica para aquellos que decidan lanzarse a esta aventura que además permite disfrutar de un paraje único con un encanto difícilmente comparable.La estancia, totalmente gratuita, se lleva a cabo en el refugio Nino Corsi, el cual se encuentra ubicado en el Parque Nacional del colosal Stelvio, una de las cimas de los Alpes italianos más icónica. Aunque estas particulares vacaciones no tienen coste alguno, las ventajas no se quedan ahí, ya que además se ofrece una compensación de 400 euros a modo de sueldo, es decir, unos 100 euros por semana.¿Qué personas pueden participar en el experimento?Esta aventura de solo cuatro semanas no tiene fines comerciales, sino más bien una ambición científica, ya que se trata de un experimento médico. El reto es intentar monitorizar de forma sistemática cómo afecta la vida a una altitud de entre 2.000 y 2.500 metros a estas personas. Y algunos de los factores a analizar son el comportamiento metabólico, la calidad del sueño o cómo se comporta la salud cardiovascular.Sin embargo, no todas las personas son aptas para formar parte de este peculiar experimento ya que los criterios de selección son muy estrictos con el fin de que los resultados sean lo más puros posibles. Los dos principales requisitos son que los voluntarios deben tener entre 18 y 40 años y tienen que residir en zonas situadas al nivel del mar, para que haya ese gran contraste.Además, se han tomado las precauciones de excluir a perfiles muy explícitos. Primero, a personas fumadoras o con enfermedades crónicas. También a deportistas de élite cuyo metabolismo esté acostumbrado a pasar periodos de tiempo entrenando en altitud. Y por último, individuos que no puedan mantener su rutina de teletrabajo o estudios durante la estancia.Las expectativas de Eurac Research eran altas, pero sin duda alguna han sido más que superadas. A pesar de que solo hay 12 plazas, solo en las primeras horas se recibieron más de 160 solicitudes.«La idea es estudiar el efecto de la montaña tal y como es»Aunque muchos de los solicitantes pensaban que se trataba de una especie de vacaciones, desde la compañía matizan que no es así. De hecho, necesitan que los elegidos puedan seguir con su vida y obligaciones habituales, aunque sea a distancia, para medir el impacto real de la montaña sin alterar el comportamiento normal del individuo.Para controlar cómo se manifiesten los voluntarios habrá un equipo médico que haga un estudio constante. Los puntos claves del experimento serán la calidad del sueño, la nutrición y la actividad física, pero fuera del entorno normal, con menor presión atmosférica y niveles reducidos de oxígeno para determinar si el cuerpo humano rinde mejor, o de manera diferente, en dichas condiciones.¿Por qué se hace este estudio?Eurac Research ha lanzado el proyecto MAHE bajo la premisa de que vivir a más de 1.500 metros de altitud puede tener efectos protectores frente a enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Aunque no todo dentro de este programa es beneficioso, ya que también conlleva riesgos, como una mayor exposición a la radiación ultravioleta.Una vez concluya el experimento, el instituto de investigación tendrá una base para medir la influencia de algunos factores medioambientales que influyen en la longevidad humana junto a la carga genética o el estilo de vida. Así se pueden abrir nuevas puertas a la medicina preventiva y al estudio de la aclimatación humana en entornos como estos. El lugar en el que vivimos suele determinar muchas veces buena parte de lo que somos. Desde el sentimiento de pertenencia a una tierra o región hasta incluso nuestra personalidad. Todo ello puede venir dado por multitud de características y circunstancias, desde la cercanía al mar a lo aislado que esté nuestro municipio. Por ello, no es de extrañar que las personas que viven cerca de la playa suelen ser más cercanas y abiertas, mientras que las que viven en la montaña suelen ser más hogareñas y reservadas. Pero el lugar en el que vivimos también afecta a nuestra salud, llegando incluso a modificarla de manera muy trascendental. Por ello, siempre genera un cierto impacto a aquellos que viven en altitud acercarse al mar, y a la inversa. Para aquellos acostumbrados a vivir entre montañas bajar a los famosos ‘0 metros’ no es nada fácil.Analizar este tipo de situaciones es precisamente lo que pretende ahora la empresa Eurac Research, un instituto de investigación que ha lanzado una convocatoria internacional con el objetivo de seleccionar a doce voluntarios que estén dispuestos a someterse a un gran experimento: pasar cuatro semanas en el corazón de los Alpes italianos bajo condiciones de gran altitud.Se trata de un proyecto de lo más novedoso y pocas veces visto que se ha denominado MAHE y que ha sido publicado a través de una oferta lanzada por el portal especializado infoemplea2 donde se detallan las principales características del mismo. Una experiencia que no tiene coste alguno y que además ofrece una pequeña compensación económica para aquellos que decidan lanzarse a esta aventura que además permite disfrutar de un paraje único con un encanto difícilmente comparable.La estancia, totalmente gratuita, se lleva a cabo en el refugio Nino Corsi, el cual se encuentra ubicado en el Parque Nacional del colosal Stelvio, una de las cimas de los Alpes italianos más icónica. Aunque estas particulares vacaciones no tienen coste alguno, las ventajas no se quedan ahí, ya que además se ofrece una compensación de 400 euros a modo de sueldo, es decir, unos 100 euros por semana.¿Qué personas pueden participar en el experimento?Esta aventura de solo cuatro semanas no tiene fines comerciales, sino más bien una ambición científica, ya que se trata de un experimento médico. El reto es intentar monitorizar de forma sistemática cómo afecta la vida a una altitud de entre 2.000 y 2.500 metros a estas personas. Y algunos de los factores a analizar son el comportamiento metabólico, la calidad del sueño o cómo se comporta la salud cardiovascular.Sin embargo, no todas las personas son aptas para formar parte de este peculiar experimento ya que los criterios de selección son muy estrictos con el fin de que los resultados sean lo más puros posibles. Los dos principales requisitos son que los voluntarios deben tener entre 18 y 40 años y tienen que residir en zonas situadas al nivel del mar, para que haya ese gran contraste.Además, se han tomado las precauciones de excluir a perfiles muy explícitos. Primero, a personas fumadoras o con enfermedades crónicas. También a deportistas de élite cuyo metabolismo esté acostumbrado a pasar periodos de tiempo entrenando en altitud. Y por último, individuos que no puedan mantener su rutina de teletrabajo o estudios durante la estancia.Las expectativas de Eurac Research eran altas, pero sin duda alguna han sido más que superadas. A pesar de que solo hay 12 plazas, solo en las primeras horas se recibieron más de 160 solicitudes.«La idea es estudiar el efecto de la montaña tal y como es»Aunque muchos de los solicitantes pensaban que se trataba de una especie de vacaciones, desde la compañía matizan que no es así. De hecho, necesitan que los elegidos puedan seguir con su vida y obligaciones habituales, aunque sea a distancia, para medir el impacto real de la montaña sin alterar el comportamiento normal del individuo.Para controlar cómo se manifiesten los voluntarios habrá un equipo médico que haga un estudio constante. Los puntos claves del experimento serán la calidad del sueño, la nutrición y la actividad física, pero fuera del entorno normal, con menor presión atmosférica y niveles reducidos de oxígeno para determinar si el cuerpo humano rinde mejor, o de manera diferente, en dichas condiciones.¿Por qué se hace este estudio?Eurac Research ha lanzado el proyecto MAHE bajo la premisa de que vivir a más de 1.500 metros de altitud puede tener efectos protectores frente a enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Aunque no todo dentro de este programa es beneficioso, ya que también conlleva riesgos, como una mayor exposición a la radiación ultravioleta.Una vez concluya el experimento, el instituto de investigación tendrá una base para medir la influencia de algunos factores medioambientales que influyen en la longevidad humana junto a la carga genética o el estilo de vida. Así se pueden abrir nuevas puertas a la medicina preventiva y al estudio de la aclimatación humana en entornos como estos. RSS de noticias de economia
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