Hay noches que marcan el camino. El presente y sobre todo el futuro. Si el Sevilla desea salvarse -como es lógico-, es imperativo que consiga una victoria ante el Valencia en el Sánchez-Pizjuán. No hacerlo conllevaría que la zona de descenso o los rivales que pelean por alejarse o salir de ellas estuvieran un paso más cerca. O tres. Porque en este mismo sábado de drama se enfrentan el Elche con el Mallorca -quien marca la línea del descenso y quien le antecede- además de los dos últimos, que no han tirado ni mucho menos la toalla. Por tanto, dos de ellos e incluso los cuatro podrán sumar en este inicio de recta final de diez partidos por la permanencia. Siempre mirando de reojo, como cerca a dos puntos y ahora a cinco, se ha mantenido un Sevilla que en ningún momento ha entrado en la zona peligrosa, pero que tampoco ha aprovechado para escaparse o dar un salto definitivo entre tanto empate como local frente a adversarios de su Liga. Ahora le visita un Valencia que quiere escaparse y ha cogido fuerza en Mestalla mientras pierde gas fuera. Sin embargo, no pierde en Nervión desde hace algunos años. Ganar sería mantener el ritmo de una victoria al mes. Empatar, el mal menos. Perder, meterse en un lío de dimensiones desconocidas. Aparece en el horizonte el parón de selecciones y afrontarlo con miedo en el cuerpo, viendo pasar a un Jesús sevillano crucificado por tus narices, no es la mejor de las recetas para soñar con la salvación del cuerpo, sólo la del alma.Por todo esto tiene tanto valor el encuentro ante el conjunto valencianista. Una final. Sin más aderezo. Es cierto que ese calificativo se utiliza tanto que por momentos pierde su significado. Todas las jornadas del campeonato valen lo mismo. Sin embargo, en un club donde todo es un terremoto como el Sevilla actual, donde entre ofertas de compra y ganas relativas de venta no se sabe exactamente a quién pedirle explicaciones en lo institucional ni tampoco en lo deportivo. Porque la figura de Matías Almeyda apenas ha sido cuestionada en lo que va de curso y casi nadie duda de que terminará la temporada al frente del equipo. No obstante, las próximas semanas, empezando por esta noche ante el Valencia, además de las visitas a Oviedo y Levante marcarán su camino. El del equipo y del propio entrenador, quien sabe que la relativa tranquilidad con la que ha navegado el Sevilla en Liga no es suficiente.Porque en el debe del argentino están los numerosos partidos donde no ha sido capaz de cambiar el recorrido de los mismos, empeorando desde las sustituciones una situación compleja o insalvable. Además, va cogiendo esos tics de todos los técnicos en cuanto a sus decisiones con algunos de los jugadores de la plantilla. Habrá que ver si vuelve a cargarse de su once al canterano Oso, uno de los pocos que tiene ritmo y velocidad para generar una ocasión desde la individualidad. Con la vuelta de Kike Salas y con Suazo entre los disponibles, queda por ver cómo solucionará la banda izquierda, puesto que lo normal sea que repita esquema con cuatro atrás, pudiendo hacer el central de Morón de falso lateral izquierdo, con un jugador con recorrido por delante. El chileno Suazo está lejos de un estado óptimo en lo físico. Almeyda decide.Sevilla FC Vlachodimos; Azpilicueta, Nianzou, Gudelj, Kike Salas; Juanlu, Sow, Agoumé, Oso; Alexis Sánchez y Akor Adams. Valencia CF Dimitrievski; Unai Núñez, Tárrega, Cömert, Gayá; Javi Guerra, Guido Rodríguez; Ramazani, Danjuma y Lucas Beltrán Sadiq. Árbitro Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán (21.00) MovistarTambién en cuanto al compatriota de Suazo, un Alexis Sánchez que ha dejado pinceladas de su calidad en determinados momentos, pero que sigue sin ser ese hombre que desatasca partidos. Almeyda lo quiere por su veteranía. Por esa experiencia de saber salir del atolladero en determinados momentos. Sin embargo, el equipo pierde maldad en los últimos metros y no carga el área como necesitaría jugando con tantos hombres por fuera. El acompañante de Akor Adams también debe mirar a portería. Encontrar esos caminos al gol que tanto se le resisten a los sevillistas. En este esquema comienza a brillar como llegador Sow, aunque un segundo punta que también aporte es lo que necesita un Sevilla con sus extremos demasiado pendientes de ofrecer centros al área y poco de hallar caminos al gol.Nervios a flor de pielEs evidente que el sevillismo se volcará con su equipo. Nadie duda sobre la relevancia de este encuentro. Se parece a otras finales por alejarse del descenso de años anteriores. No hay que olvidar que el año pasado hubo que esperar a derrotar de aquella manera a la UD Las Palmas para liberarse de la pesadilla. Mejor no llegar hasta ese punto, pese a que los nervios estarán a flor de piel por el simple hecho de conocer qué han hecho tus rivales por el descenso. El vestuario también estará enterado de su situación en la clasificación y los nervios de la grada irán creciendo conforme el partido avance.Al sevillista se le han dado demasiadas pocas alegrías en su feudo. Casi ninguna. La última ante un Athletic que presentó batalla y con un penalti anotado por Akor Adams, quien hizo el último gol en Nervión ante el Rayo Vallecano, donde el miedo a perder el punto que sumaba el Sevilla provocó que el equipo se quedara a medio camino. No buscó la victoria con ahínco. Es parte de ese nuevo Almeyda más conservador y que prefiere sumar por encima del riesgo de perderlo todo. Sus números en la segunda vuelta no alcanzan los de la primera con la mitad casi consumida. Es ahora. Sólo queda el hoy. No queda otra. Hay noches que marcan el camino. El presente y sobre todo el futuro. Si el Sevilla desea salvarse -como es lógico-, es imperativo que consiga una victoria ante el Valencia en el Sánchez-Pizjuán. No hacerlo conllevaría que la zona de descenso o los rivales que pelean por alejarse o salir de ellas estuvieran un paso más cerca. O tres. Porque en este mismo sábado de drama se enfrentan el Elche con el Mallorca -quien marca la línea del descenso y quien le antecede- además de los dos últimos, que no han tirado ni mucho menos la toalla. Por tanto, dos de ellos e incluso los cuatro podrán sumar en este inicio de recta final de diez partidos por la permanencia. Siempre mirando de reojo, como cerca a dos puntos y ahora a cinco, se ha mantenido un Sevilla que en ningún momento ha entrado en la zona peligrosa, pero que tampoco ha aprovechado para escaparse o dar un salto definitivo entre tanto empate como local frente a adversarios de su Liga. Ahora le visita un Valencia que quiere escaparse y ha cogido fuerza en Mestalla mientras pierde gas fuera. Sin embargo, no pierde en Nervión desde hace algunos años. Ganar sería mantener el ritmo de una victoria al mes. Empatar, el mal menos. Perder, meterse en un lío de dimensiones desconocidas. Aparece en el horizonte el parón de selecciones y afrontarlo con miedo en el cuerpo, viendo pasar a un Jesús sevillano crucificado por tus narices, no es la mejor de las recetas para soñar con la salvación del cuerpo, sólo la del alma.Por todo esto tiene tanto valor el encuentro ante el conjunto valencianista. Una final. Sin más aderezo. Es cierto que ese calificativo se utiliza tanto que por momentos pierde su significado. Todas las jornadas del campeonato valen lo mismo. Sin embargo, en un club donde todo es un terremoto como el Sevilla actual, donde entre ofertas de compra y ganas relativas de venta no se sabe exactamente a quién pedirle explicaciones en lo institucional ni tampoco en lo deportivo. Porque la figura de Matías Almeyda apenas ha sido cuestionada en lo que va de curso y casi nadie duda de que terminará la temporada al frente del equipo. No obstante, las próximas semanas, empezando por esta noche ante el Valencia, además de las visitas a Oviedo y Levante marcarán su camino. El del equipo y del propio entrenador, quien sabe que la relativa tranquilidad con la que ha navegado el Sevilla en Liga no es suficiente.Porque en el debe del argentino están los numerosos partidos donde no ha sido capaz de cambiar el recorrido de los mismos, empeorando desde las sustituciones una situación compleja o insalvable. Además, va cogiendo esos tics de todos los técnicos en cuanto a sus decisiones con algunos de los jugadores de la plantilla. Habrá que ver si vuelve a cargarse de su once al canterano Oso, uno de los pocos que tiene ritmo y velocidad para generar una ocasión desde la individualidad. Con la vuelta de Kike Salas y con Suazo entre los disponibles, queda por ver cómo solucionará la banda izquierda, puesto que lo normal sea que repita esquema con cuatro atrás, pudiendo hacer el central de Morón de falso lateral izquierdo, con un jugador con recorrido por delante. El chileno Suazo está lejos de un estado óptimo en lo físico. Almeyda decide.Sevilla FC Vlachodimos; Azpilicueta, Nianzou, Gudelj, Kike Salas; Juanlu, Sow, Agoumé, Oso; Alexis Sánchez y Akor Adams. Valencia CF Dimitrievski; Unai Núñez, Tárrega, Cömert, Gayá; Javi Guerra, Guido Rodríguez; Ramazani, Danjuma y Lucas Beltrán Sadiq. Árbitro Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán (21.00) MovistarTambién en cuanto al compatriota de Suazo, un Alexis Sánchez que ha dejado pinceladas de su calidad en determinados momentos, pero que sigue sin ser ese hombre que desatasca partidos. Almeyda lo quiere por su veteranía. Por esa experiencia de saber salir del atolladero en determinados momentos. Sin embargo, el equipo pierde maldad en los últimos metros y no carga el área como necesitaría jugando con tantos hombres por fuera. El acompañante de Akor Adams también debe mirar a portería. Encontrar esos caminos al gol que tanto se le resisten a los sevillistas. En este esquema comienza a brillar como llegador Sow, aunque un segundo punta que también aporte es lo que necesita un Sevilla con sus extremos demasiado pendientes de ofrecer centros al área y poco de hallar caminos al gol.Nervios a flor de pielEs evidente que el sevillismo se volcará con su equipo. Nadie duda sobre la relevancia de este encuentro. Se parece a otras finales por alejarse del descenso de años anteriores. No hay que olvidar que el año pasado hubo que esperar a derrotar de aquella manera a la UD Las Palmas para liberarse de la pesadilla. Mejor no llegar hasta ese punto, pese a que los nervios estarán a flor de piel por el simple hecho de conocer qué han hecho tus rivales por el descenso. El vestuario también estará enterado de su situación en la clasificación y los nervios de la grada irán creciendo conforme el partido avance.Al sevillista se le han dado demasiadas pocas alegrías en su feudo. Casi ninguna. La última ante un Athletic que presentó batalla y con un penalti anotado por Akor Adams, quien hizo el último gol en Nervión ante el Rayo Vallecano, donde el miedo a perder el punto que sumaba el Sevilla provocó que el equipo se quedara a medio camino. No buscó la victoria con ahínco. Es parte de ese nuevo Almeyda más conservador y que prefiere sumar por encima del riesgo de perderlo todo. Sus números en la segunda vuelta no alcanzan los de la primera con la mitad casi consumida. Es ahora. Sólo queda el hoy. No queda otra. Hay noches que marcan el camino. El presente y sobre todo el futuro. Si el Sevilla desea salvarse -como es lógico-, es imperativo que consiga una victoria ante el Valencia en el Sánchez-Pizjuán. No hacerlo conllevaría que la zona de descenso o los rivales que pelean por alejarse o salir de ellas estuvieran un paso más cerca. O tres. Porque en este mismo sábado de drama se enfrentan el Elche con el Mallorca -quien marca la línea del descenso y quien le antecede- además de los dos últimos, que no han tirado ni mucho menos la toalla. Por tanto, dos de ellos e incluso los cuatro podrán sumar en este inicio de recta final de diez partidos por la permanencia. Siempre mirando de reojo, como cerca a dos puntos y ahora a cinco, se ha mantenido un Sevilla que en ningún momento ha entrado en la zona peligrosa, pero que tampoco ha aprovechado para escaparse o dar un salto definitivo entre tanto empate como local frente a adversarios de su Liga. Ahora le visita un Valencia que quiere escaparse y ha cogido fuerza en Mestalla mientras pierde gas fuera. Sin embargo, no pierde en Nervión desde hace algunos años. Ganar sería mantener el ritmo de una victoria al mes. Empatar, el mal menos. Perder, meterse en un lío de dimensiones desconocidas. Aparece en el horizonte el parón de selecciones y afrontarlo con miedo en el cuerpo, viendo pasar a un Jesús sevillano crucificado por tus narices, no es la mejor de las recetas para soñar con la salvación del cuerpo, sólo la del alma.Por todo esto tiene tanto valor el encuentro ante el conjunto valencianista. Una final. Sin más aderezo. Es cierto que ese calificativo se utiliza tanto que por momentos pierde su significado. Todas las jornadas del campeonato valen lo mismo. Sin embargo, en un club donde todo es un terremoto como el Sevilla actual, donde entre ofertas de compra y ganas relativas de venta no se sabe exactamente a quién pedirle explicaciones en lo institucional ni tampoco en lo deportivo. Porque la figura de Matías Almeyda apenas ha sido cuestionada en lo que va de curso y casi nadie duda de que terminará la temporada al frente del equipo. No obstante, las próximas semanas, empezando por esta noche ante el Valencia, además de las visitas a Oviedo y Levante marcarán su camino. El del equipo y del propio entrenador, quien sabe que la relativa tranquilidad con la que ha navegado el Sevilla en Liga no es suficiente.Porque en el debe del argentino están los numerosos partidos donde no ha sido capaz de cambiar el recorrido de los mismos, empeorando desde las sustituciones una situación compleja o insalvable. Además, va cogiendo esos tics de todos los técnicos en cuanto a sus decisiones con algunos de los jugadores de la plantilla. Habrá que ver si vuelve a cargarse de su once al canterano Oso, uno de los pocos que tiene ritmo y velocidad para generar una ocasión desde la individualidad. Con la vuelta de Kike Salas y con Suazo entre los disponibles, queda por ver cómo solucionará la banda izquierda, puesto que lo normal sea que repita esquema con cuatro atrás, pudiendo hacer el central de Morón de falso lateral izquierdo, con un jugador con recorrido por delante. El chileno Suazo está lejos de un estado óptimo en lo físico. Almeyda decide.Sevilla FC Vlachodimos; Azpilicueta, Nianzou, Gudelj, Kike Salas; Juanlu, Sow, Agoumé, Oso; Alexis Sánchez y Akor Adams. Valencia CF Dimitrievski; Unai Núñez, Tárrega, Cömert, Gayá; Javi Guerra, Guido Rodríguez; Ramazani, Danjuma y Lucas Beltrán Sadiq. Árbitro Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán (21.00) MovistarTambién en cuanto al compatriota de Suazo, un Alexis Sánchez que ha dejado pinceladas de su calidad en determinados momentos, pero que sigue sin ser ese hombre que desatasca partidos. Almeyda lo quiere por su veteranía. Por esa experiencia de saber salir del atolladero en determinados momentos. Sin embargo, el equipo pierde maldad en los últimos metros y no carga el área como necesitaría jugando con tantos hombres por fuera. El acompañante de Akor Adams también debe mirar a portería. Encontrar esos caminos al gol que tanto se le resisten a los sevillistas. En este esquema comienza a brillar como llegador Sow, aunque un segundo punta que también aporte es lo que necesita un Sevilla con sus extremos demasiado pendientes de ofrecer centros al área y poco de hallar caminos al gol.Nervios a flor de pielEs evidente que el sevillismo se volcará con su equipo. Nadie duda sobre la relevancia de este encuentro. Se parece a otras finales por alejarse del descenso de años anteriores. No hay que olvidar que el año pasado hubo que esperar a derrotar de aquella manera a la UD Las Palmas para liberarse de la pesadilla. Mejor no llegar hasta ese punto, pese a que los nervios estarán a flor de piel por el simple hecho de conocer qué han hecho tus rivales por el descenso. El vestuario también estará enterado de su situación en la clasificación y los nervios de la grada irán creciendo conforme el partido avance.Al sevillista se le han dado demasiadas pocas alegrías en su feudo. Casi ninguna. La última ante un Athletic que presentó batalla y con un penalti anotado por Akor Adams, quien hizo el último gol en Nervión ante el Rayo Vallecano, donde el miedo a perder el punto que sumaba el Sevilla provocó que el equipo se quedara a medio camino. No buscó la victoria con ahínco. Es parte de ese nuevo Almeyda más conservador y que prefiere sumar por encima del riesgo de perderlo todo. Sus números en la segunda vuelta no alcanzan los de la primera con la mitad casi consumida. Es ahora. Sólo queda el hoy. No queda otra. RSS de noticias de deportes
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