La última vez que Sánchez llamó a la movilización de su partido, declarando en X su amor por su esposa y anunciando que se retiraba a reflexionar sobre la manera de continuar, acabó interfiriendo en la agenda del Rey para comunicarle, con su arrogante solemnidad sultánica, que, por supuesto, mantenía intacta su voluntad de durar. Luego se dirigió a los españoles para decirles que perseguiría a los medios desafectos. Ese día, en Ferraz, algunos de sus más estrechos colaboradores crearon las cloacas para instigar también a jueces, fiscales y policías que investigaban los casos de corrupción que le circundaban.
La última vez que Sánchez llamó a la movilización de su partido, declarando en X su amor por su esposa y anunciando que se retiraba a reflexionar sobre la maner
La última vez que Sánchez llamó a la movilización de su partido, declarando en X su amor por su esposa y anunciando que se retiraba a reflexionar sobre la manera de continuar, acabó interfiriendo en la agenda del Rey para comunicarle, con su arrogante solemnidad sultánica, que, por supuesto, mantenía intacta su voluntad de durar. Luego se dirigió a los españoles para decirles que perseguiría a los medios desafectos. Ese día, en Ferraz, algunos de sus más estrechos colaboradores crearon las cloacas para instigar también a jueces, fiscales y policías que investigaban los casos de corrupción que le circundaban.
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