Lola Romero ya está al mando de la Liga F, tras la dimisión de Beatriz Álvarez presentada este lunes. La salida llega antes de lo previsto, ya que su mandato se extendía hasta el 30 de junio y muchos creíamos que lo iba a culminar. Aunque estuviera sancionada por el TAD por cometer una infracción administrativa (presidir una asamblea extraordinaria en la que se le hizo una moción de censura al vicepresidente). Además, su gestión ha dispuesto de 42 millones de euros de dinero público, que parecen haber sido insuficientes en algunos asuntos. Por ejemplo, saber motivar a una afición que está desilusionada y desganada. Contrariamente a lo que se debería esperar de un país cuya selección femenina es vigente campeona del mundo, cada vez hay menos gente en los campos. Este fin de semana, en el Levante Badalona-Alhama: 42 espectadores. En su mandato también se ha tenido que negociar la retransmisión de los partidos en abierto, al menos, para tener unas audiencias mínimas. Se salvaron con Dazn, que rescindió unilateralmente el contrato este verano y que siguió a costa de que La Liga F cediera en sus pretensiones. Esa gestión ha derivado en una situación financiera más que preocupante: el fondo de maniobra, según las últimas cuentas presentadas, está en negativo por un valor de más de cuatro millones de euros. Noticia relacionada general No No El TAD desestima la inhabilitación de Beatriz Álvarez Miguel ZarzaCapítulo aparte merecen los sueldos de los cargos de dirección de La Liga F, que cobran más que el 80 % de las plantillas de los equipos, a lo que hay que sumar el desproporcionado costo de las oficinas de la calle Fortuny, a razón de 500.000 euros anuales en concepto de alquiler. Pero el gran problema que tiene Beatriz (a pesar de haber dimitido), y su equipo gestor, es el poder justificar detalladamente parte del dinero dado por el CSD de los años 2022, 2023 y 2025, que, de momento, no se les ha reclamado de manera oficial, aunque tarde o temprano llegará. Beatriz Álvarez se va solo un día después de verla con gesto serio e incómodo en el palco del estadio Alfredo Di Stefano. Dadas las circunstancias, no era para menos; hay que recordar que su legado acumula denuncias del Real Madrid a la Liga F, amén del de dos de sus jugadoras: Alba Redondo y Athenea del Castillo. ¿Y a partir de ahora, qué? Se ha convocado la Asamblea General para este miércoles 1 de abril y con ello comienza el proceso para llegar a las futuras elecciones. Se sortearán tres clubes para formar la Comisión Electoral, que lanzará el calendario en tres días hábiles. Las candidaturas deben estar avaladas por al menos el 25 % de los clubes, y quien se presente, no puede tener vínculos con ningún club. Si solo hay una candidatura, se proclama directamente. Si hay más de una, la Asamblea vota: mayoría de dos tercios en primera vuelta, o la más votada en segunda. Todo debe resolverse en un máximo de 45 días, con Lola Romero al frente como vicepresidenta en funciones. Beatriz Álvarez, si se presenta, ganará, porque tiene el apoyo de casi todos, del CSD ya que el fútbol femenino es una apuesta estratégica del gobierno y hay que recordar que su nombramiento fue una imposición (antes fue directora general de deportes del Principado de Asturias). Cuenta también con el apoyo de Javier Tebas y de Rafael Louzán, aunque no de Reyes Bellver, la directora de fútbol femenino de la RFEF. Y, sobre todo, y sorprendentemente, de los clubes, que al final son los que votan, con la excepción del Real Madrid, la Real Sociedad y el Deportivo de la Coruña. Otros dependen del día y del tiempo, como el Athletic de Bilbao y el Madrid CFF, aunque al final casi siempre acaban apuntándose a caballo ganador. La gran duda que tengo es si los que internamente manejan los hilos de La Liga F, Lola Romero y Pedro Malabia, lucharán por Bea o la traicionarán, porque la gestión de la Liga F se resume justamente en ese matiz, traición. Traición a quienes durante años levantaron el fútbol femenino desde abajo, sin recursos y sin focos. Mientras unos pocos se acomodaban en los sillones y se repartían los despachos, se ha ignorado, desgastado y utilizado el trabajo duro, el esfuerzo y la ilusión de todos quienes de verdad hicieron crecer este deporte. Ojalá no se deje pasar una vez más la ocasión de mejorar las cosas. Lola Romero ya está al mando de la Liga F, tras la dimisión de Beatriz Álvarez presentada este lunes. La salida llega antes de lo previsto, ya que su mandato se extendía hasta el 30 de junio y muchos creíamos que lo iba a culminar. Aunque estuviera sancionada por el TAD por cometer una infracción administrativa (presidir una asamblea extraordinaria en la que se le hizo una moción de censura al vicepresidente). Además, su gestión ha dispuesto de 42 millones de euros de dinero público, que parecen haber sido insuficientes en algunos asuntos. Por ejemplo, saber motivar a una afición que está desilusionada y desganada. Contrariamente a lo que se debería esperar de un país cuya selección femenina es vigente campeona del mundo, cada vez hay menos gente en los campos. Este fin de semana, en el Levante Badalona-Alhama: 42 espectadores. En su mandato también se ha tenido que negociar la retransmisión de los partidos en abierto, al menos, para tener unas audiencias mínimas. Se salvaron con Dazn, que rescindió unilateralmente el contrato este verano y que siguió a costa de que La Liga F cediera en sus pretensiones. Esa gestión ha derivado en una situación financiera más que preocupante: el fondo de maniobra, según las últimas cuentas presentadas, está en negativo por un valor de más de cuatro millones de euros. Noticia relacionada general No No El TAD desestima la inhabilitación de Beatriz Álvarez Miguel ZarzaCapítulo aparte merecen los sueldos de los cargos de dirección de La Liga F, que cobran más que el 80 % de las plantillas de los equipos, a lo que hay que sumar el desproporcionado costo de las oficinas de la calle Fortuny, a razón de 500.000 euros anuales en concepto de alquiler. Pero el gran problema que tiene Beatriz (a pesar de haber dimitido), y su equipo gestor, es el poder justificar detalladamente parte del dinero dado por el CSD de los años 2022, 2023 y 2025, que, de momento, no se les ha reclamado de manera oficial, aunque tarde o temprano llegará. Beatriz Álvarez se va solo un día después de verla con gesto serio e incómodo en el palco del estadio Alfredo Di Stefano. Dadas las circunstancias, no era para menos; hay que recordar que su legado acumula denuncias del Real Madrid a la Liga F, amén del de dos de sus jugadoras: Alba Redondo y Athenea del Castillo. ¿Y a partir de ahora, qué? Se ha convocado la Asamblea General para este miércoles 1 de abril y con ello comienza el proceso para llegar a las futuras elecciones. Se sortearán tres clubes para formar la Comisión Electoral, que lanzará el calendario en tres días hábiles. Las candidaturas deben estar avaladas por al menos el 25 % de los clubes, y quien se presente, no puede tener vínculos con ningún club. Si solo hay una candidatura, se proclama directamente. Si hay más de una, la Asamblea vota: mayoría de dos tercios en primera vuelta, o la más votada en segunda. Todo debe resolverse en un máximo de 45 días, con Lola Romero al frente como vicepresidenta en funciones. Beatriz Álvarez, si se presenta, ganará, porque tiene el apoyo de casi todos, del CSD ya que el fútbol femenino es una apuesta estratégica del gobierno y hay que recordar que su nombramiento fue una imposición (antes fue directora general de deportes del Principado de Asturias). Cuenta también con el apoyo de Javier Tebas y de Rafael Louzán, aunque no de Reyes Bellver, la directora de fútbol femenino de la RFEF. Y, sobre todo, y sorprendentemente, de los clubes, que al final son los que votan, con la excepción del Real Madrid, la Real Sociedad y el Deportivo de la Coruña. Otros dependen del día y del tiempo, como el Athletic de Bilbao y el Madrid CFF, aunque al final casi siempre acaban apuntándose a caballo ganador. La gran duda que tengo es si los que internamente manejan los hilos de La Liga F, Lola Romero y Pedro Malabia, lucharán por Bea o la traicionarán, porque la gestión de la Liga F se resume justamente en ese matiz, traición. Traición a quienes durante años levantaron el fútbol femenino desde abajo, sin recursos y sin focos. Mientras unos pocos se acomodaban en los sillones y se repartían los despachos, se ha ignorado, desgastado y utilizado el trabajo duro, el esfuerzo y la ilusión de todos quienes de verdad hicieron crecer este deporte. Ojalá no se deje pasar una vez más la ocasión de mejorar las cosas. Lola Romero ya está al mando de la Liga F, tras la dimisión de Beatriz Álvarez presentada este lunes. La salida llega antes de lo previsto, ya que su mandato se extendía hasta el 30 de junio y muchos creíamos que lo iba a culminar. Aunque estuviera sancionada por el TAD por cometer una infracción administrativa (presidir una asamblea extraordinaria en la que se le hizo una moción de censura al vicepresidente). Además, su gestión ha dispuesto de 42 millones de euros de dinero público, que parecen haber sido insuficientes en algunos asuntos. Por ejemplo, saber motivar a una afición que está desilusionada y desganada. Contrariamente a lo que se debería esperar de un país cuya selección femenina es vigente campeona del mundo, cada vez hay menos gente en los campos. Este fin de semana, en el Levante Badalona-Alhama: 42 espectadores. En su mandato también se ha tenido que negociar la retransmisión de los partidos en abierto, al menos, para tener unas audiencias mínimas. Se salvaron con Dazn, que rescindió unilateralmente el contrato este verano y que siguió a costa de que La Liga F cediera en sus pretensiones. Esa gestión ha derivado en una situación financiera más que preocupante: el fondo de maniobra, según las últimas cuentas presentadas, está en negativo por un valor de más de cuatro millones de euros. Noticia relacionada general No No El TAD desestima la inhabilitación de Beatriz Álvarez Miguel ZarzaCapítulo aparte merecen los sueldos de los cargos de dirección de La Liga F, que cobran más que el 80 % de las plantillas de los equipos, a lo que hay que sumar el desproporcionado costo de las oficinas de la calle Fortuny, a razón de 500.000 euros anuales en concepto de alquiler. Pero el gran problema que tiene Beatriz (a pesar de haber dimitido), y su equipo gestor, es el poder justificar detalladamente parte del dinero dado por el CSD de los años 2022, 2023 y 2025, que, de momento, no se les ha reclamado de manera oficial, aunque tarde o temprano llegará. Beatriz Álvarez se va solo un día después de verla con gesto serio e incómodo en el palco del estadio Alfredo Di Stefano. Dadas las circunstancias, no era para menos; hay que recordar que su legado acumula denuncias del Real Madrid a la Liga F, amén del de dos de sus jugadoras: Alba Redondo y Athenea del Castillo. ¿Y a partir de ahora, qué? Se ha convocado la Asamblea General para este miércoles 1 de abril y con ello comienza el proceso para llegar a las futuras elecciones. Se sortearán tres clubes para formar la Comisión Electoral, que lanzará el calendario en tres días hábiles. Las candidaturas deben estar avaladas por al menos el 25 % de los clubes, y quien se presente, no puede tener vínculos con ningún club. Si solo hay una candidatura, se proclama directamente. Si hay más de una, la Asamblea vota: mayoría de dos tercios en primera vuelta, o la más votada en segunda. Todo debe resolverse en un máximo de 45 días, con Lola Romero al frente como vicepresidenta en funciones. Beatriz Álvarez, si se presenta, ganará, porque tiene el apoyo de casi todos, del CSD ya que el fútbol femenino es una apuesta estratégica del gobierno y hay que recordar que su nombramiento fue una imposición (antes fue directora general de deportes del Principado de Asturias). Cuenta también con el apoyo de Javier Tebas y de Rafael Louzán, aunque no de Reyes Bellver, la directora de fútbol femenino de la RFEF. Y, sobre todo, y sorprendentemente, de los clubes, que al final son los que votan, con la excepción del Real Madrid, la Real Sociedad y el Deportivo de la Coruña. Otros dependen del día y del tiempo, como el Athletic de Bilbao y el Madrid CFF, aunque al final casi siempre acaban apuntándose a caballo ganador. La gran duda que tengo es si los que internamente manejan los hilos de La Liga F, Lola Romero y Pedro Malabia, lucharán por Bea o la traicionarán, porque la gestión de la Liga F se resume justamente en ese matiz, traición. Traición a quienes durante años levantaron el fútbol femenino desde abajo, sin recursos y sin focos. Mientras unos pocos se acomodaban en los sillones y se repartían los despachos, se ha ignorado, desgastado y utilizado el trabajo duro, el esfuerzo y la ilusión de todos quienes de verdad hicieron crecer este deporte. Ojalá no se deje pasar una vez más la ocasión de mejorar las cosas. RSS de noticias de deportes
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