29 ediciones del Sonorama Ribera ya son. No todos los festivales patrios pueden presumir de haberlos cumplido. De hecho, algunos que en su día marcaron el camino han desaparecido (Festimad, Doctor Music…) y eso engrandece aún más los que perduran. Es el caso del Sonorama Ribera, que nació siendo «una cita pequeñita, muy modesta» allá por finales de los 90 y que ha sabido crecer manteniendo su esencia, que no es otra que la de hacer «familia». «Siempre hemos intentado mantener un trato muy cercano con los artistas, que se sientan como en casa y que convivan entre ellos, grandes cabezas de cartel y emergentes», defiende su portavoz, Rebeca Ruano.En Aranda de Duero, capital de la Ribera del Duero y epicentro de la cita, quedan horas para que la maquinaria eche a andar y se ultiman los preparativos para lograr una edición redonda. Lo que comenzó como una cita para aficionados de la música indie y alternativa se ha convertido en un evento para todos los públicos donde tiene cabida todo tipo de corrientes y estilos musicales: desde ritmos urbanos pasando por el flamenco, la música latina, el rock o el punk, un eclecticismo que desde la organización defienden como parte de la «evolución natural» de este festival: «Ha habido un relevo generacional, tenemos a un público más joven, que ama muchos estilos, tiene sus propias tendencias y sus artistas fetiche». A punto de cumplir 30 años, la cita sigue sumando novedades, que ahora se centran en mejorar «todo lo referente a la accesibilidad». «Nuestra intención es que el festival esté hecho realmente para todos los públicos, y que se disfrute en igualdad de condiciones», defiende Ruano, que cita también entre las ‘mejoras’ la incorporación de más ‘puntos violetas’ (hasta 500) «para garantizar la seguridad», así como «un impresionante sistema de pantallas para poder ver los conciertos desde cualquier lugar como si se estuviera en primera fila».Sobre estas líneas, Rigoberta Bandini, Guitarricadelafuente y Valeria Castro V. MERINO / R. DOBLADO / J. FLORESEl festival abrirá sus puertas este miércoles de la mano del indie de los londinenses Crystal Fighter, dos de sus habituales -Ivan Ferreiro y León Benavente- y las rumbas de La Pegatina. A los escenarios subirán en los próximos días, como cabezas de cartel, algunos de los referentes en la renovación de la escena musical como Rigoberta Bandini, Guitarricadelafuente, Rusowsky, Samuraï o Carlos Ares, que se alternarán con veteranos de la escena indie como Love of Lesbian o el argentino Coti para dar paso, el sábado, a algunos de los principales protagonistas de esta edición, bien por lo que representa en la escena musical como es el caso de Leiva, o por jugar en casa como ocurre con los burgaleses La M.O.D.A., que vuelven al festival en el que hace unos años se presentaban como banda emergente: «Para nosotros no hay mayor orgullo que dar la oportunidad a gente con talento y que se convierta luego en imprescindible para todo el público nacional e internacional. Lo de La M.O.D.A. tenía que pasar. Son unos muchachos que han convertido nuestra música tradicional en un legado para todos. Era escucharles y saber que iban a triunfar. Nos ha pasado muchas veces y estamos muy orgullosos de habernos convertido en una plataforma», sostiene la portavoz.«Destino prioritario» en agostoSonorama es Aranda y Aranda es Sonorama, ha defendido en más de una ocasión el director del festival, Javier Ajenjo. Rebeca Ruano coincide con su ‘jefe’. Si no estuviera en la capital ribereña «sería una realidad muy diferente». Destaca que la localidad «es maravillosa», la comarca «tiene un patrimonio único» y aunque el enoturismo «es un atractivo que se disfruta durante el año», sin esta cita el enclave no sería un «destino prioritario» en agosto tal y como lo es hoy, considera. Lo demuestra con los datos recogidos por la Universidad de Burgos. Según estos, el impacto económico del Sonorama Ribera ronda los 30 millones de euros en sectores como los alojamientos, la restauración, los servicios… «No solo se trata de algo sentimental y cultural. Es tangible». Como lo serán también los alrededor de 40.000 asistentes diarios que esperan recibir para ver a los más de 200 artistas que tienen programados.¿Sueños por cumplir? «¡Muchos! Algunos ya no se podrán, como poder ver en nuestros escenarios a gente como Serrat o José Luis Perales», sostiene la portavoz, quien no pierde la esperanza con Rosalía. No obstante, su principal deseo de cara al 30 cumpleaños del festival será ver como «cabeza de cartel alguna banda emergente actual». «Garantizamos que va a ser así, como también volverá a ser una gran reunión familiar en la que estarán quienes lo hicieron desde el principio», augura. 29 ediciones del Sonorama Ribera ya son. No todos los festivales patrios pueden presumir de haberlos cumplido. De hecho, algunos que en su día marcaron el camino han desaparecido (Festimad, Doctor Music…) y eso engrandece aún más los que perduran. Es el caso del Sonorama Ribera, que nació siendo «una cita pequeñita, muy modesta» allá por finales de los 90 y que ha sabido crecer manteniendo su esencia, que no es otra que la de hacer «familia». «Siempre hemos intentado mantener un trato muy cercano con los artistas, que se sientan como en casa y que convivan entre ellos, grandes cabezas de cartel y emergentes», defiende su portavoz, Rebeca Ruano.En Aranda de Duero, capital de la Ribera del Duero y epicentro de la cita, quedan horas para que la maquinaria eche a andar y se ultiman los preparativos para lograr una edición redonda. Lo que comenzó como una cita para aficionados de la música indie y alternativa se ha convertido en un evento para todos los públicos donde tiene cabida todo tipo de corrientes y estilos musicales: desde ritmos urbanos pasando por el flamenco, la música latina, el rock o el punk, un eclecticismo que desde la organización defienden como parte de la «evolución natural» de este festival: «Ha habido un relevo generacional, tenemos a un público más joven, que ama muchos estilos, tiene sus propias tendencias y sus artistas fetiche». A punto de cumplir 30 años, la cita sigue sumando novedades, que ahora se centran en mejorar «todo lo referente a la accesibilidad». «Nuestra intención es que el festival esté hecho realmente para todos los públicos, y que se disfrute en igualdad de condiciones», defiende Ruano, que cita también entre las ‘mejoras’ la incorporación de más ‘puntos violetas’ (hasta 500) «para garantizar la seguridad», así como «un impresionante sistema de pantallas para poder ver los conciertos desde cualquier lugar como si se estuviera en primera fila».Sobre estas líneas, Rigoberta Bandini, Guitarricadelafuente y Valeria Castro V. MERINO / R. DOBLADO / J. FLORESEl festival abrirá sus puertas este miércoles de la mano del indie de los londinenses Crystal Fighter, dos de sus habituales -Ivan Ferreiro y León Benavente- y las rumbas de La Pegatina. A los escenarios subirán en los próximos días, como cabezas de cartel, algunos de los referentes en la renovación de la escena musical como Rigoberta Bandini, Guitarricadelafuente, Rusowsky, Samuraï o Carlos Ares, que se alternarán con veteranos de la escena indie como Love of Lesbian o el argentino Coti para dar paso, el sábado, a algunos de los principales protagonistas de esta edición, bien por lo que representa en la escena musical como es el caso de Leiva, o por jugar en casa como ocurre con los burgaleses La M.O.D.A., que vuelven al festival en el que hace unos años se presentaban como banda emergente: «Para nosotros no hay mayor orgullo que dar la oportunidad a gente con talento y que se convierta luego en imprescindible para todo el público nacional e internacional. Lo de La M.O.D.A. tenía que pasar. Son unos muchachos que han convertido nuestra música tradicional en un legado para todos. Era escucharles y saber que iban a triunfar. Nos ha pasado muchas veces y estamos muy orgullosos de habernos convertido en una plataforma», sostiene la portavoz.«Destino prioritario» en agostoSonorama es Aranda y Aranda es Sonorama, ha defendido en más de una ocasión el director del festival, Javier Ajenjo. Rebeca Ruano coincide con su ‘jefe’. Si no estuviera en la capital ribereña «sería una realidad muy diferente». Destaca que la localidad «es maravillosa», la comarca «tiene un patrimonio único» y aunque el enoturismo «es un atractivo que se disfruta durante el año», sin esta cita el enclave no sería un «destino prioritario» en agosto tal y como lo es hoy, considera. Lo demuestra con los datos recogidos por la Universidad de Burgos. Según estos, el impacto económico del Sonorama Ribera ronda los 30 millones de euros en sectores como los alojamientos, la restauración, los servicios… «No solo se trata de algo sentimental y cultural. Es tangible». Como lo serán también los alrededor de 40.000 asistentes diarios que esperan recibir para ver a los más de 200 artistas que tienen programados.¿Sueños por cumplir? «¡Muchos! Algunos ya no se podrán, como poder ver en nuestros escenarios a gente como Serrat o José Luis Perales», sostiene la portavoz, quien no pierde la esperanza con Rosalía. No obstante, su principal deseo de cara al 30 cumpleaños del festival será ver como «cabeza de cartel alguna banda emergente actual». «Garantizamos que va a ser así, como también volverá a ser una gran reunión familiar en la que estarán quienes lo hicieron desde el principio», augura. 29 ediciones del Sonorama Ribera ya son. No todos los festivales patrios pueden presumir de haberlos cumplido. De hecho, algunos que en su día marcaron el camino han desaparecido (Festimad, Doctor Music…) y eso engrandece aún más los que perduran. Es el caso del Sonorama Ribera, que nació siendo «una cita pequeñita, muy modesta» allá por finales de los 90 y que ha sabido crecer manteniendo su esencia, que no es otra que la de hacer «familia». «Siempre hemos intentado mantener un trato muy cercano con los artistas, que se sientan como en casa y que convivan entre ellos, grandes cabezas de cartel y emergentes», defiende su portavoz, Rebeca Ruano.En Aranda de Duero, capital de la Ribera del Duero y epicentro de la cita, quedan horas para que la maquinaria eche a andar y se ultiman los preparativos para lograr una edición redonda. Lo que comenzó como una cita para aficionados de la música indie y alternativa se ha convertido en un evento para todos los públicos donde tiene cabida todo tipo de corrientes y estilos musicales: desde ritmos urbanos pasando por el flamenco, la música latina, el rock o el punk, un eclecticismo que desde la organización defienden como parte de la «evolución natural» de este festival: «Ha habido un relevo generacional, tenemos a un público más joven, que ama muchos estilos, tiene sus propias tendencias y sus artistas fetiche». A punto de cumplir 30 años, la cita sigue sumando novedades, que ahora se centran en mejorar «todo lo referente a la accesibilidad». «Nuestra intención es que el festival esté hecho realmente para todos los públicos, y que se disfrute en igualdad de condiciones», defiende Ruano, que cita también entre las ‘mejoras’ la incorporación de más ‘puntos violetas’ (hasta 500) «para garantizar la seguridad», así como «un impresionante sistema de pantallas para poder ver los conciertos desde cualquier lugar como si se estuviera en primera fila».Sobre estas líneas, Rigoberta Bandini, Guitarricadelafuente y Valeria Castro V. MERINO / R. DOBLADO / J. FLORESEl festival abrirá sus puertas este miércoles de la mano del indie de los londinenses Crystal Fighter, dos de sus habituales -Ivan Ferreiro y León Benavente- y las rumbas de La Pegatina. A los escenarios subirán en los próximos días, como cabezas de cartel, algunos de los referentes en la renovación de la escena musical como Rigoberta Bandini, Guitarricadelafuente, Rusowsky, Samuraï o Carlos Ares, que se alternarán con veteranos de la escena indie como Love of Lesbian o el argentino Coti para dar paso, el sábado, a algunos de los principales protagonistas de esta edición, bien por lo que representa en la escena musical como es el caso de Leiva, o por jugar en casa como ocurre con los burgaleses La M.O.D.A., que vuelven al festival en el que hace unos años se presentaban como banda emergente: «Para nosotros no hay mayor orgullo que dar la oportunidad a gente con talento y que se convierta luego en imprescindible para todo el público nacional e internacional. Lo de La M.O.D.A. tenía que pasar. Son unos muchachos que han convertido nuestra música tradicional en un legado para todos. Era escucharles y saber que iban a triunfar. Nos ha pasado muchas veces y estamos muy orgullosos de habernos convertido en una plataforma», sostiene la portavoz.«Destino prioritario» en agostoSonorama es Aranda y Aranda es Sonorama, ha defendido en más de una ocasión el director del festival, Javier Ajenjo. Rebeca Ruano coincide con su ‘jefe’. Si no estuviera en la capital ribereña «sería una realidad muy diferente». Destaca que la localidad «es maravillosa», la comarca «tiene un patrimonio único» y aunque el enoturismo «es un atractivo que se disfruta durante el año», sin esta cita el enclave no sería un «destino prioritario» en agosto tal y como lo es hoy, considera. Lo demuestra con los datos recogidos por la Universidad de Burgos. Según estos, el impacto económico del Sonorama Ribera ronda los 30 millones de euros en sectores como los alojamientos, la restauración, los servicios… «No solo se trata de algo sentimental y cultural. Es tangible». Como lo serán también los alrededor de 40.000 asistentes diarios que esperan recibir para ver a los más de 200 artistas que tienen programados.¿Sueños por cumplir? «¡Muchos! Algunos ya no se podrán, como poder ver en nuestros escenarios a gente como Serrat o José Luis Perales», sostiene la portavoz, quien no pierde la esperanza con Rosalía. No obstante, su principal deseo de cara al 30 cumpleaños del festival será ver como «cabeza de cartel alguna banda emergente actual». «Garantizamos que va a ser así, como también volverá a ser una gran reunión familiar en la que estarán quienes lo hicieron desde el principio», augura. RSS de noticias de espana
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