<p>Los que recordamos lo larga que era la sombra de <strong>Mickey Mouse</strong> en nuestra infancia sabemos que ningún icono tiene garantizada la supremacía. Hasta hace bien poco parecía que el universo cinemático Marvel había descubierto la fórmula para fabricar personajes eternos. Sin embargo lo que hoy más echan de menos los fans es que las películas funcionen como un cañón y que repitan las caras conocidas. <strong>Que salga Robert Downey Jr. aunque no haga de Iron Man. Lo que se le pide al cine desde hace siglo y pico, vamos</strong>. La hazaña de Marvel no tiene parangón, pero no han sido capaces de consolidar otro <strong>Superman</strong>. Si es que tal cosa es posible. Un <strong>James Bond</strong> puede convivir en el firmamento con un <strong>Batman</strong>, dos personajes cuyas diferencias (uno es funcionario y el otro un emprendedor) son más pequeñas que sus parecidos (si un actor vale para uno vale para el otro). Pero Superman es una combinación de cualidades tan simple que resulta imposible imaginarse otro.</p>
Los papeles de Jeffrey Epstein concretan, como nunca antes en nuestras vidas, una sospecha colectiva: el ser humano no sabe acumular poder sin acabar extirpándose de la sociedad
<p>Los que recordamos lo larga que era la sombra de <strong>Mickey Mouse</strong> en nuestra infancia sabemos que ningún icono tiene garantizada la supremacía. Hasta hace bien poco parecía que el universo cinemático Marvel había descubierto la fórmula para fabricar personajes eternos. Sin embargo lo que hoy más echan de menos los fans es que las películas funcionen como un cañón y que repitan las caras conocidas. <strong>Que salga Robert Downey Jr. aunque no haga de Iron Man. Lo que se le pide al cine desde hace siglo y pico, vamos</strong>. La hazaña de Marvel no tiene parangón, pero no han sido capaces de consolidar otro <strong>Superman</strong>. Si es que tal cosa es posible. Un <strong>James Bond</strong> puede convivir en el firmamento con un <strong>Batman</strong>, dos personajes cuyas diferencias (uno es funcionario y el otro un emprendedor) son más pequeñas que sus parecidos (si un actor vale para uno vale para el otro). Pero Superman es una combinación de cualidades tan simple que resulta imposible imaginarse otro.</p>
Cultura
