
No hay grandes epifanías, ni momentos asombrosos. No son conciertos que pasmen ni que marquen un antes y un después en la vida de quien los escucha, de los que sale bajo los efectos de una conmoción. Suzanne Vega es como la vida misma, una pequeña colección de acontecimientos que gana peso en su conjunto, viviéndose sin grandes aspavientos, sin alharacas, casi sin ruido. En un momento en el que parece que la música es estrépito mediante ventas descomunales, suma de conciertos enormes, grandes montajes y giras sin fin, esta artista que ya vivió la explosión de la fama de jovencita es ahora esa hermana mayor que cuenta sus historias agridulces siempre con dulzura, y que como todo espectáculo se pone un sombrero de copa al iniciar y acabar con su ristra de relatos. Es como salir de casa para estar en casa fuera de ella.
La cantante de Santa Mónica inició en Barcelona una pequeña gira por España 
No hay grandes epifanías, ni momentos asombrosos. No son conciertos que pasmen ni que marquen un antes y un después en la vida de quien los escucha, de los que sale bajo los efectos de una conmoción. Suzanne Vega es como la vida misma, una pequeña colección de acontecimientos que gana peso en su conjunto, viviéndose sin grandes aspavientos, sin alharacas, casi sin ruido. En un momento en el que parece que la música es estrépito mediante ventas descomunales, suma de conciertos enormes, grandes montajes y giras sin fin, esta artista que ya vivió la explosión de la fama de jovencita es ahora esa hermana mayor que cuenta sus historias agridulces siempre con dulzura, y que como todo espectáculo se pone un sombrero de copa al iniciar y acabar con su ristra de relatos. Es como salir de casa para estar en casa fuera de ella.
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