Aunque supo competir durante tres cuartos, el Barça palideció con un arrebato de Sylvain Francisco, el único suyo en el partido, 14 puntos que descosieron al equipo azulgrana, sumido en una montaña rusa desde que comenzara el curso, conjunto sin grises, todo o nada. Comenzó con una concatenación de tropiezos que dio con el despido del técnico Peñarroya ‑ahora en el Partizán‑ para que Xavi Pascual volviera a casa. Y su llegada, exigente y detallista como es en lo deportivo, dio nuevos bríos a un equipo que pronto despuntó en Europa y recobró el color en la ACB. Pero las lesiones y la falta de capital para acometer fichajes dejaron al Barça sin aliento, apeado en semifinales de Copa y en el precipicio de la Euroliga, fuera incluso del play-in tras cuatro derrotas consecutivas. Parecía que, alicaídos como estaban los azulgranas, lo que restaba de competición sería un tormento. Pero, conjunto con callo para las penalidades, ha sido capaz de ofrecer, ante mayores retos, mejor respuesta. Porque el Barça recuperó el pulso en la Liga -viene de vencer al Unicaja- y en el continente sumaba tres triunfos de carrerilla, el último ante un rival directo como el Estrella Roja, que le arrimaban a los playoffs. Del lodo a la miel. Y entonces apareció Francisco.
El base del equipo lituano aparece en el último cuarto para vencer a un Barça que se jugará su futuro en Europa
Aunque supo competir durante tres cuartos, el Barça palideció con un arrebato de Sylvain Francisco, el único suyo en el partido, 14 puntos que descosieron al equipo azulgrana, sumido en una montaña rusa desde que comenzara el curso, conjunto sin grises, todo o nada. Comenzó con una concatenación de tropiezos que dio con el despido del técnico Peñarroya ‑ahora en el Partizán‑ para que Xavi Pascual volviera a casa. Y su llegada, exigente y detallista como es en lo deportivo, dio nuevos bríos a un equipo que pronto despuntó en Europa y recobró el color en la ACB. Pero las lesiones y la falta de capital para acometer fichajes dejaron al Barça sin aliento, apeado en semifinales de Copa y en el precipicio de la Euroliga, fuera incluso del play-in tras cuatro derrotas consecutivas. Parecía que, alicaídos como estaban los azulgranas, lo que restaba de competición sería un tormento. Pero, conjunto con callo para las penalidades, ha sido capaz de ofrecer, ante mayores retos, mejor respuesta. Porque el Barça recuperó el pulso en la Liga -viene de vencer al Unicaja- y en el continente sumaba tres triunfos de carrerilla, el último ante un rival directo como el Estrella Roja, que le arrimaban a los playoffs. Del lodo a la miel. Y entonces apareció Francisco.
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