El consorcio vasco que controla el capital de Talgo se compromete a un reparto de dividendos que suponga el 30% del beneficio neto consolidado de cada ejercicio. Fuera de esta política de retribución quedan los fondos aportados por estos accionistas y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para sanear el balance del fabricante de trenes.
Los fondos aportados por los socios quedan fuera del reparto
El consorcio vasco que controla el capital de Talgo se compromete a un reparto de dividendos que suponga el 30% del beneficio neto consolidado de cada ejercicio. Fuera de esta política de retribución quedan los fondos aportados por estos accionistas y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para sanear el balance del fabricante de trenes.
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