Salvo para las gentes con muchas tragaderas o con mucha hambre atrasada, la política es un ocupación ingrata. Con los políticos en activo, la población común, es decir, el grueso del padrón, suele tener escasa consideración, y así es el caso de que cuando pisan asfalto son recibidos en unas ocasiones a pedradas (que no diremos que esté bien) y en otras a denuestos muy directos y con diversidad apelativa (ladrón y otros epítetos consonantes, ustedes disimulen). No puede decirse que servidor sea devoto del alcalde de la ciudad que habita (Lugo) -murada, mojada y amustiada-, pero tampoco lo tengo por el peor de los que se cuentan desde la reparcelación de Javier de Burgos. Dejémoslo en esa medianía que cobija a todo lo tibio e insustancial. Lo peor es que a este hombre le crecen los enanos. También es mala pata. Tranquilícense los de la corrección política: no lo decimos por nada que lo pueda relacionar con la acondroplasia (que en todo caso tiene el hombre porte de buen mozo), sino por la tacha de gafe que le cuelgan sus adversarios: accedió al cargo por ‘articulo mortis’ y lleva anotados un obituario y algunas bajas por estreses y otras ansiedades. Aún más: cuando el temporal parecía amainar, va una concejala recién aposentada en el escaño y no sólo se le pasa al inexistente grupo de ‘no adscritos’ sino que, desde ese refugio, se pone a las órdenes y servicio de la oposición. Como en aquella historieta de Escobar: Petra, criada para todo. Por lo visto, a la buena señora le habían ofrecido ser subdelegada del Gobierno, pero llegado el momento le regalaron el momio a una alcaldesa con mejor padrinazgo. Y la ahora autotransferida se cabreó, claro. Todo esto, por si ya no fuera bastante peliagudo gobernar con una mayoría cogida por los pelos y sometida a las extorsiones de un quinteto prorrateado entre la observancia ‘nazi-onalista’ y la práctica ‘naci-onanista’. Otra cosa no sé, pero al alcalde de esta ciudad nadie podrá negarle paciencia y resignación. A su lado, el santo Job era un culo inquieto. Salvo para las gentes con muchas tragaderas o con mucha hambre atrasada, la política es un ocupación ingrata. Con los políticos en activo, la población común, es decir, el grueso del padrón, suele tener escasa consideración, y así es el caso de que cuando pisan asfalto son recibidos en unas ocasiones a pedradas (que no diremos que esté bien) y en otras a denuestos muy directos y con diversidad apelativa (ladrón y otros epítetos consonantes, ustedes disimulen). No puede decirse que servidor sea devoto del alcalde de la ciudad que habita (Lugo) -murada, mojada y amustiada-, pero tampoco lo tengo por el peor de los que se cuentan desde la reparcelación de Javier de Burgos. Dejémoslo en esa medianía que cobija a todo lo tibio e insustancial. Lo peor es que a este hombre le crecen los enanos. También es mala pata. Tranquilícense los de la corrección política: no lo decimos por nada que lo pueda relacionar con la acondroplasia (que en todo caso tiene el hombre porte de buen mozo), sino por la tacha de gafe que le cuelgan sus adversarios: accedió al cargo por ‘articulo mortis’ y lleva anotados un obituario y algunas bajas por estreses y otras ansiedades. Aún más: cuando el temporal parecía amainar, va una concejala recién aposentada en el escaño y no sólo se le pasa al inexistente grupo de ‘no adscritos’ sino que, desde ese refugio, se pone a las órdenes y servicio de la oposición. Como en aquella historieta de Escobar: Petra, criada para todo. Por lo visto, a la buena señora le habían ofrecido ser subdelegada del Gobierno, pero llegado el momento le regalaron el momio a una alcaldesa con mejor padrinazgo. Y la ahora autotransferida se cabreó, claro. Todo esto, por si ya no fuera bastante peliagudo gobernar con una mayoría cogida por los pelos y sometida a las extorsiones de un quinteto prorrateado entre la observancia ‘nazi-onalista’ y la práctica ‘naci-onanista’. Otra cosa no sé, pero al alcalde de esta ciudad nadie podrá negarle paciencia y resignación. A su lado, el santo Job era un culo inquieto. Salvo para las gentes con muchas tragaderas o con mucha hambre atrasada, la política es un ocupación ingrata. Con los políticos en activo, la población común, es decir, el grueso del padrón, suele tener escasa consideración, y así es el caso de que cuando pisan asfalto son recibidos en unas ocasiones a pedradas (que no diremos que esté bien) y en otras a denuestos muy directos y con diversidad apelativa (ladrón y otros epítetos consonantes, ustedes disimulen). No puede decirse que servidor sea devoto del alcalde de la ciudad que habita (Lugo) -murada, mojada y amustiada-, pero tampoco lo tengo por el peor de los que se cuentan desde la reparcelación de Javier de Burgos. Dejémoslo en esa medianía que cobija a todo lo tibio e insustancial. Lo peor es que a este hombre le crecen los enanos. También es mala pata. Tranquilícense los de la corrección política: no lo decimos por nada que lo pueda relacionar con la acondroplasia (que en todo caso tiene el hombre porte de buen mozo), sino por la tacha de gafe que le cuelgan sus adversarios: accedió al cargo por ‘articulo mortis’ y lleva anotados un obituario y algunas bajas por estreses y otras ansiedades. Aún más: cuando el temporal parecía amainar, va una concejala recién aposentada en el escaño y no sólo se le pasa al inexistente grupo de ‘no adscritos’ sino que, desde ese refugio, se pone a las órdenes y servicio de la oposición. Como en aquella historieta de Escobar: Petra, criada para todo. Por lo visto, a la buena señora le habían ofrecido ser subdelegada del Gobierno, pero llegado el momento le regalaron el momio a una alcaldesa con mejor padrinazgo. Y la ahora autotransferida se cabreó, claro. Todo esto, por si ya no fuera bastante peliagudo gobernar con una mayoría cogida por los pelos y sometida a las extorsiones de un quinteto prorrateado entre la observancia ‘nazi-onalista’ y la práctica ‘naci-onanista’. Otra cosa no sé, pero al alcalde de esta ciudad nadie podrá negarle paciencia y resignación. A su lado, el santo Job era un culo inquieto. RSS de noticias de espana
España También es mala pata
También es mala pata
febrero 9, 2026
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