A Tatiana Ballesteros, criminóloga y autora de ‘Honrar la vida’, no le tiembla la voz al asegurar con la rotundidad que la caracteriza que «todos nos vamos a morir». Este es su punto de partida para reivindicar una filosofía vital basada en el amor como eje central de la existencia, aunque reconoce que llevarla a la práctica no es sencillo. «Hay que vivir con amor, a pesar de todo y pese a todo, y no es fácil porque requiere mucha honestidad e introspección», afirma.Esta criminóloga plantea realizar una reflexión profunda sobre la forma en que habitamos el presente, marcado por la prisa, la hiperproductividad y la desconexión emocional. Por este motivo, su propuesta, que denomina ‘virmor’, invita a replantear las prioridades vitales desde la conciencia y el amor.Explica que ‘virmor’ «nace de una necesidad personal que después descubrí que era colectiva. Vivimos rápido, opinamos rápido, juzgamos rápido… pero sentimos poco y pensamos menos», lamenta Ballesteros, quien define esta idea como « una invitación a detenernos , a unir pensamiento crítico y emoción consciente, a darnos cuenta de que el tiempo es finito, a no perder la ternura por el camino…». Noticia relacionada general No No Ciara Molina, psicóloga «Para amar sin cicatrices hay que curar las heridas emocionales» Laura PeraitaEn su opinión, «hay que tener una visión clara de lo que es la vida, porque es frágil, finita y no hemos venido a ella más que a vivir y a amar y, por ello, es importante preguntarnos si estamos viviendo en coherencia con lo que realmente importa porque estamos confundiendo estar ocupados con estar vivos».No duda al asegurar que vivimos bajo una rutina marcada por la inercia de levantarnos, cumplir, producir… lo que hace que al final del día estemos agotados, «pero no necesariamente presentes». Por ello, considera que es importante plantearse la posibilidad de cambiar esa actitud, «lo que empieza por cuestionar la narrativa que nos ha enseñado que descansar es fracasar o que parar es perder el tiempo».Igualmente aborda el duelo desde una perspectiva poco habitual en la cultura contemporánea. «El duelo no es un error que haya que corregir: es una expresión profunda de amor», señala, reivindicando la necesidad de «permitirnos sentir la pérdida sin maquillarla ni huir de ella». Para la autora, asumir la finitud tiene un efecto transformador, puesto que «comprender que la vida es finita no debería hundirnos, sino despertarnos».En definitiva, hace una llamada a vivir con mayor autenticidad . «Cultivar el ‘virmor’ no consiste en cambiar de vida, sino en modificar la forma en que nos vinculamos con ella. Cuando recordamos que la vida es finita, las prioridades se reordenan casi solas. Debemos reconciliarnos con la conciencia de que el tiempo es limitado», afirma la autora.MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Buscamos la aprobación externa y somos maestros en esconder cómo somos» noticia No Tori Dunlap: «Un trabajo tóxico te hace sentir ansiosa y sin poder» noticia Si Cuando el descanso pasa de ser un alivio a convertirse en culpaFinalmente, reconoce que su manera personal de «honrar la vida» es volver a lo esencial : «Procuro mirarme al espejo y saber quién soy. Me gusta dormir tranquila». Y concluye con una declaración que sintetiza su filosofía: «Cuando mire atrás, quiero decir: ‘¡ole tú y la vida que has vivido!’. Así que amando mucho honro la vida». A Tatiana Ballesteros, criminóloga y autora de ‘Honrar la vida’, no le tiembla la voz al asegurar con la rotundidad que la caracteriza que «todos nos vamos a morir». Este es su punto de partida para reivindicar una filosofía vital basada en el amor como eje central de la existencia, aunque reconoce que llevarla a la práctica no es sencillo. «Hay que vivir con amor, a pesar de todo y pese a todo, y no es fácil porque requiere mucha honestidad e introspección», afirma.Esta criminóloga plantea realizar una reflexión profunda sobre la forma en que habitamos el presente, marcado por la prisa, la hiperproductividad y la desconexión emocional. Por este motivo, su propuesta, que denomina ‘virmor’, invita a replantear las prioridades vitales desde la conciencia y el amor.Explica que ‘virmor’ «nace de una necesidad personal que después descubrí que era colectiva. Vivimos rápido, opinamos rápido, juzgamos rápido… pero sentimos poco y pensamos menos», lamenta Ballesteros, quien define esta idea como « una invitación a detenernos , a unir pensamiento crítico y emoción consciente, a darnos cuenta de que el tiempo es finito, a no perder la ternura por el camino…». Noticia relacionada general No No Ciara Molina, psicóloga «Para amar sin cicatrices hay que curar las heridas emocionales» Laura PeraitaEn su opinión, «hay que tener una visión clara de lo que es la vida, porque es frágil, finita y no hemos venido a ella más que a vivir y a amar y, por ello, es importante preguntarnos si estamos viviendo en coherencia con lo que realmente importa porque estamos confundiendo estar ocupados con estar vivos».No duda al asegurar que vivimos bajo una rutina marcada por la inercia de levantarnos, cumplir, producir… lo que hace que al final del día estemos agotados, «pero no necesariamente presentes». Por ello, considera que es importante plantearse la posibilidad de cambiar esa actitud, «lo que empieza por cuestionar la narrativa que nos ha enseñado que descansar es fracasar o que parar es perder el tiempo».Igualmente aborda el duelo desde una perspectiva poco habitual en la cultura contemporánea. «El duelo no es un error que haya que corregir: es una expresión profunda de amor», señala, reivindicando la necesidad de «permitirnos sentir la pérdida sin maquillarla ni huir de ella». Para la autora, asumir la finitud tiene un efecto transformador, puesto que «comprender que la vida es finita no debería hundirnos, sino despertarnos».En definitiva, hace una llamada a vivir con mayor autenticidad . «Cultivar el ‘virmor’ no consiste en cambiar de vida, sino en modificar la forma en que nos vinculamos con ella. Cuando recordamos que la vida es finita, las prioridades se reordenan casi solas. Debemos reconciliarnos con la conciencia de que el tiempo es limitado», afirma la autora.MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Buscamos la aprobación externa y somos maestros en esconder cómo somos» noticia No Tori Dunlap: «Un trabajo tóxico te hace sentir ansiosa y sin poder» noticia Si Cuando el descanso pasa de ser un alivio a convertirse en culpaFinalmente, reconoce que su manera personal de «honrar la vida» es volver a lo esencial : «Procuro mirarme al espejo y saber quién soy. Me gusta dormir tranquila». Y concluye con una declaración que sintetiza su filosofía: «Cuando mire atrás, quiero decir: ‘¡ole tú y la vida que has vivido!’. Así que amando mucho honro la vida». A Tatiana Ballesteros, criminóloga y autora de ‘Honrar la vida’, no le tiembla la voz al asegurar con la rotundidad que la caracteriza que «todos nos vamos a morir». Este es su punto de partida para reivindicar una filosofía vital basada en el amor como eje central de la existencia, aunque reconoce que llevarla a la práctica no es sencillo. «Hay que vivir con amor, a pesar de todo y pese a todo, y no es fácil porque requiere mucha honestidad e introspección», afirma.Esta criminóloga plantea realizar una reflexión profunda sobre la forma en que habitamos el presente, marcado por la prisa, la hiperproductividad y la desconexión emocional. Por este motivo, su propuesta, que denomina ‘virmor’, invita a replantear las prioridades vitales desde la conciencia y el amor.Explica que ‘virmor’ «nace de una necesidad personal que después descubrí que era colectiva. Vivimos rápido, opinamos rápido, juzgamos rápido… pero sentimos poco y pensamos menos», lamenta Ballesteros, quien define esta idea como « una invitación a detenernos , a unir pensamiento crítico y emoción consciente, a darnos cuenta de que el tiempo es finito, a no perder la ternura por el camino…». Noticia relacionada general No No Ciara Molina, psicóloga «Para amar sin cicatrices hay que curar las heridas emocionales» Laura PeraitaEn su opinión, «hay que tener una visión clara de lo que es la vida, porque es frágil, finita y no hemos venido a ella más que a vivir y a amar y, por ello, es importante preguntarnos si estamos viviendo en coherencia con lo que realmente importa porque estamos confundiendo estar ocupados con estar vivos».No duda al asegurar que vivimos bajo una rutina marcada por la inercia de levantarnos, cumplir, producir… lo que hace que al final del día estemos agotados, «pero no necesariamente presentes». Por ello, considera que es importante plantearse la posibilidad de cambiar esa actitud, «lo que empieza por cuestionar la narrativa que nos ha enseñado que descansar es fracasar o que parar es perder el tiempo».Igualmente aborda el duelo desde una perspectiva poco habitual en la cultura contemporánea. «El duelo no es un error que haya que corregir: es una expresión profunda de amor», señala, reivindicando la necesidad de «permitirnos sentir la pérdida sin maquillarla ni huir de ella». Para la autora, asumir la finitud tiene un efecto transformador, puesto que «comprender que la vida es finita no debería hundirnos, sino despertarnos».En definitiva, hace una llamada a vivir con mayor autenticidad . «Cultivar el ‘virmor’ no consiste en cambiar de vida, sino en modificar la forma en que nos vinculamos con ella. Cuando recordamos que la vida es finita, las prioridades se reordenan casi solas. Debemos reconciliarnos con la conciencia de que el tiempo es limitado», afirma la autora.MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Buscamos la aprobación externa y somos maestros en esconder cómo somos» noticia No Tori Dunlap: «Un trabajo tóxico te hace sentir ansiosa y sin poder» noticia Si Cuando el descanso pasa de ser un alivio a convertirse en culpaFinalmente, reconoce que su manera personal de «honrar la vida» es volver a lo esencial : «Procuro mirarme al espejo y saber quién soy. Me gusta dormir tranquila». Y concluye con una declaración que sintetiza su filosofía: «Cuando mire atrás, quiero decir: ‘¡ole tú y la vida que has vivido!’. Así que amando mucho honro la vida». RSS de noticias de bienestar
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