
El candado que se abrió la medianoche del 15 de diciembre de 1982 en la verja de Gibraltar ni era el que se había pasado 13 años sin uso tras el cerrojazo franquista, ni era uno solo. “Estaban oxidados y se cambiaron días antes porque estaban impracticables. No era una puerta, sino tres”, cuenta, entre risas, Juan Carmona, el alcalde de La Línea de la Concepción de entonces, que vivió aquel momento clave para el Campo de Gibraltar. La mayor parte de las veces, la historia es más cómo se escribe que cómo fue. Lo que ocurrirá en la medianoche de otro día 15, pero de este julio, momento en el que se hará efectiva el fin del paso fronterizo gibraltareño, aún está por plasmar. Pero Carmona tiene claro que será aún más icónico que lo de hace 44 años: “Aquello fue importante, pero esto va a ser trascendental”.

La desaparición de las barreras marcan un hito a ambos lados de la frontera: “Para La Línea va a ser espectacular. Abrir fue importante, pero esto va a ser trascendental” 
El candado que se abrió la medianoche del 15 de diciembre de 1982 en la verja de Gibraltar ni era el que se había pasado 13 años sin uso tras el cerrojazo franquista, ni era uno solo. “Estaban oxidados y se cambiaron días antes porque estaban impracticables. No era una puerta, sino tres”, cuenta, entre risas, Juan Carmona, el alcalde de La Línea de la Concepción de entonces, que vivió aquel momento clave para el Campo de Gibraltar. La mayor parte de las veces, la historia es más cómo se escribe que cómo fue. Lo que ocurrirá en la medianoche de otro día 15, pero de este julio, momento en el que se hará efectiva el fin del paso fronterizo gibraltareño, aún está por plasmar. Pero Carmona tiene claro que será aún más icónico que lo de hace 44 años: “Aquello fue importante, pero esto va a ser trascendental”.

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