Torremirona Golf & Spa afronta el final del verano y el otoño con una doble evolución de su propuesta turística y gastronómica. El complejo de Navata (Girona) ha incorporado ocho nuevas eco suites concebidas para alojarse dentro del paisaje con una huella ambiental reducida, mientras que su restaurante El Canigó inicia la transición hacia una nueva identidad: Terrenal. El nombre, con reminiscencias paradisiacas, quiere reforzar el vínculo con el Empordà , sus productores, sus vinos y una cocina en la que el territorio actúa como punto de partida, pero no como límite. Yassine Bouallala, gerente de Torremirona, explica que el cambio de El Canigó a Terrenal no se limitará a sustituir el rótulo. La transformación alcanzará los valores de la marca, la formación del equipo y la relación con los proveedores que abastecen al restaurante. El establecimiento proyecta organizar talleres y catas y abrir sus espacios a las bodegas y productores con los que trabaja, de modo que puedan presentar personalmente sus proyectos a los clientes. La nueva marca resume una filosofía que Bouallala define con una expresión: «producto local con visión internacional» . La despensa procede principalmente del entorno, desde el chocolate elaborado por un pastelero de Navata hasta los quesos de proximidad, al igual que los vinos de la DO Empordà ocupan un lugar protagonista. Entre ellos, el gerente destaca Llavors, de La Vinyeta, por su relación calidad-precio y por reflejar el suelo y el viento ampurdaneses.La carta, sin embargo, no pretende encerrarse en un recetario estrictamente local. Bajo la dirección del chef Pablo González, el producto del territorio convivirá con platos y técnicas procedentes de distintos patrimonios culinarios . Ceviches, tiraditos, tacos o nachos comparten espacio con una carrillera, un filete o un magret. Bouallala elige precisamente un tiradito de salmón como el plato capaz de explicar la personalidad de Torremirona al representar una cocina reconocible, abierta y sin fronteras rígidas. Una cocina para clientes muy diferentesLa flexibilidad constituye una necesidad en un resort que recibe públicos con horarios y expectativas difícilmente comparables. Hay golfistas que, después de recorrer el campo de 18 hoyos, quieren tomar algo y comer con rapidez antes de regresar al trabajo o reunirse con la familia. Otros huéspedes disponen de toda la tarde o la noche y buscan una experiencia pausada. A ellos se suman equipos profesionales de fútbol, ciclismo y rugby, grupos de golf, viajeros vacacionales, participantes en reuniones empresariales, asistentes a celebraciones y residentes del entorno.El propio Bouallala describe la clientela como una «coctelera amplia» . Aproximadamente el 45% es de procedencia nacional y el 55% internacional, con un peso especialmente elevado del mercado francés. Entre el 45% y el 50% de la actividad está relacionada con el deporte, mientras que el turismo vacacional puro representa entre el 20% y 25%. El resto se reparte entre público de reuniones, incentivos, celebraciones y otros perfiles. Para atender esa diversidad, la oferta gastronómica del complejo se extiende prácticamente desde las siete de la mañana hasta las once de la noche y se distribuye entre distintos espacios y conceptos. Algunos ofrecen un servicio informal y rápido, pensado especialmente para golfistas, deportistas y residentes; otros permiten detener el reloj y desarrollar una comida o una cena completas.Al mediodía, El Canigó en tránsito hacia Terrenal ofrece una propuesta cambiante y flexible que incorporará progresivamente más producto del territorio. El menú actual tiene el competitivo precio de 26 euros de lunes a viernes y de 29 euros durante el fin de semana y lo integran siete entrantes y siete platos principales a elegir en cada caso, además de cinco postres, con la particularidad de que cada día cambian los platos «para que los huéspedes no se aburran». Por la noche, la carta permite a Pablo González y a su equipo desplegar una cocina más creativa. Para los eventos se preparan menús gastronómicos; para las reuniones corporativas, fórmulas funcionales, y para las pausas de trabajo, una amplia variedad de coffee breaks, además de la oferta permanente en el lobby bar, con distintos platos, tapas y bocadillos.La amplitud horaria y la diversidad de formatos responden también al emplazamiento del resort. Dentro del complejo no existen otros restaurantes a los que acudir sin desplazarse, por lo que, según Bouallala, el establecimiento tiene la responsabilidad de ofrecer «a todo el mundo lo que necesita» . Terrenal aspira así a funcionar como restaurante de hotel, mesa para el territorio, servicio deportivo y espacio gastronómico para quienes acuden expresamente a comer.Ocho eco suites para vivir dentro del paisajeEl hotel dispone de 48 habitaciones. Y la otra novedad de la temporada es el aumento del alojamiento con una oferta diferenciada. Noelia Díaz, responsable comercial de Torremirona, detalla que el nuevo conjunto está formado en la actualidad por cuatro unidades en forma de casitas pareadas y situadas entre el campo de golf y el paisaje de montaña y en otoño aumentará en 4 más. En total, se trata de ocho eco suites, una de ellas completamente adaptada para personas con movilidad reducida, y otra eco suite de lujo .De las siete eco suites, la de lujo y tres de ellas ya están en funcionamiento este verano y disponen de una estancia de 29 metros cuadrados, un baño de 5,3 metros y una terraza privada de siete metros abierta al jardín. Están pensadas para dos huéspedes y cuentan con cama queen size, cocina integrada completamente equipada, ducha de lluvia, ventilación cruzada y abundante luz natural. La eco suite de lujo también inaugurada este verano amplía el espacio disponible hasta los 60 metros cuadrados con una estancia de 34 metros e incorpora un baño de 10,3 metros además de ofrecer una terraza de 15 metros con doble orientación. A la cocina integrada y la cama queen size suma una bañera exenta, una ducha independiente y una mayor privacidad. El interiorismo combina madera de nogal, elementos trenzados a mano, iluminación cálida, piedra natural y herrajes negros. Las suites se construyen con estructura de madera procedente de bosques sostenibles y aislamientos naturales de fibra de madera . Han obtenido la calificación energética A y registran un consumo energético final de 21 kWh por metro cuadrado y año, frente a los 149 kWh de media indicados para edificios equivalentes. Según la ficha técnica, consumen hasta siete veces menos energía que esa referencia.El agua caliente se genera mediante aerotermia, la climatización emplea sistemas eléctricos de alta eficiencia y la instalación fotovoltaica propia puede cubrir hasta el 52,5% del consumo energético de las suites. La voluntad, señala Bouallala, es que la sostenibilidad no dependa únicamente del comportamiento del huésped , sino que esté incorporada desde la propia construcción y el funcionamiento de los alojamientos. Desde 135 euros en septiembreLas tarifas facilitadas por Noelia Díaz para la primera semana de septiembre son orientativas y dinámicas. La habitación doble del hotel parte de 135 euros; la habitación doble Garden Golf View, de 165 euros; la Eco Suite, de 210 euros; y la Eco Suite Luxe, de 250 euros . Los importes permiten apreciar la diferencia entre las distintas tipologías, aunque pueden variar según la demanda y la disponibilidad. Con las nuevas suites y la conversión de El Canigó en Terrenal, Torremirona refuerza un modelo que combina deporte, descanso, bienestar y gastronomía. La misma flexibilidad que permite servir rápidamente a un golfista o prolongar la sobremesa de una pareja se traslada al alojamiento: desde una habitación convencional hasta una suite de madera abierta al jardín. Una manera de entender el lujo que Bouallala resume como disponer de espacio y tiempo para compartir . Torremirona Golf & Spa afronta el final del verano y el otoño con una doble evolución de su propuesta turística y gastronómica. El complejo de Navata (Girona) ha incorporado ocho nuevas eco suites concebidas para alojarse dentro del paisaje con una huella ambiental reducida, mientras que su restaurante El Canigó inicia la transición hacia una nueva identidad: Terrenal. El nombre, con reminiscencias paradisiacas, quiere reforzar el vínculo con el Empordà , sus productores, sus vinos y una cocina en la que el territorio actúa como punto de partida, pero no como límite. Yassine Bouallala, gerente de Torremirona, explica que el cambio de El Canigó a Terrenal no se limitará a sustituir el rótulo. La transformación alcanzará los valores de la marca, la formación del equipo y la relación con los proveedores que abastecen al restaurante. El establecimiento proyecta organizar talleres y catas y abrir sus espacios a las bodegas y productores con los que trabaja, de modo que puedan presentar personalmente sus proyectos a los clientes. La nueva marca resume una filosofía que Bouallala define con una expresión: «producto local con visión internacional» . La despensa procede principalmente del entorno, desde el chocolate elaborado por un pastelero de Navata hasta los quesos de proximidad, al igual que los vinos de la DO Empordà ocupan un lugar protagonista. Entre ellos, el gerente destaca Llavors, de La Vinyeta, por su relación calidad-precio y por reflejar el suelo y el viento ampurdaneses.La carta, sin embargo, no pretende encerrarse en un recetario estrictamente local. Bajo la dirección del chef Pablo González, el producto del territorio convivirá con platos y técnicas procedentes de distintos patrimonios culinarios . Ceviches, tiraditos, tacos o nachos comparten espacio con una carrillera, un filete o un magret. Bouallala elige precisamente un tiradito de salmón como el plato capaz de explicar la personalidad de Torremirona al representar una cocina reconocible, abierta y sin fronteras rígidas. Una cocina para clientes muy diferentesLa flexibilidad constituye una necesidad en un resort que recibe públicos con horarios y expectativas difícilmente comparables. Hay golfistas que, después de recorrer el campo de 18 hoyos, quieren tomar algo y comer con rapidez antes de regresar al trabajo o reunirse con la familia. Otros huéspedes disponen de toda la tarde o la noche y buscan una experiencia pausada. A ellos se suman equipos profesionales de fútbol, ciclismo y rugby, grupos de golf, viajeros vacacionales, participantes en reuniones empresariales, asistentes a celebraciones y residentes del entorno.El propio Bouallala describe la clientela como una «coctelera amplia» . Aproximadamente el 45% es de procedencia nacional y el 55% internacional, con un peso especialmente elevado del mercado francés. Entre el 45% y el 50% de la actividad está relacionada con el deporte, mientras que el turismo vacacional puro representa entre el 20% y 25%. El resto se reparte entre público de reuniones, incentivos, celebraciones y otros perfiles. Para atender esa diversidad, la oferta gastronómica del complejo se extiende prácticamente desde las siete de la mañana hasta las once de la noche y se distribuye entre distintos espacios y conceptos. Algunos ofrecen un servicio informal y rápido, pensado especialmente para golfistas, deportistas y residentes; otros permiten detener el reloj y desarrollar una comida o una cena completas.Al mediodía, El Canigó en tránsito hacia Terrenal ofrece una propuesta cambiante y flexible que incorporará progresivamente más producto del territorio. El menú actual tiene el competitivo precio de 26 euros de lunes a viernes y de 29 euros durante el fin de semana y lo integran siete entrantes y siete platos principales a elegir en cada caso, además de cinco postres, con la particularidad de que cada día cambian los platos «para que los huéspedes no se aburran». Por la noche, la carta permite a Pablo González y a su equipo desplegar una cocina más creativa. Para los eventos se preparan menús gastronómicos; para las reuniones corporativas, fórmulas funcionales, y para las pausas de trabajo, una amplia variedad de coffee breaks, además de la oferta permanente en el lobby bar, con distintos platos, tapas y bocadillos.La amplitud horaria y la diversidad de formatos responden también al emplazamiento del resort. Dentro del complejo no existen otros restaurantes a los que acudir sin desplazarse, por lo que, según Bouallala, el establecimiento tiene la responsabilidad de ofrecer «a todo el mundo lo que necesita» . Terrenal aspira así a funcionar como restaurante de hotel, mesa para el territorio, servicio deportivo y espacio gastronómico para quienes acuden expresamente a comer.Ocho eco suites para vivir dentro del paisajeEl hotel dispone de 48 habitaciones. Y la otra novedad de la temporada es el aumento del alojamiento con una oferta diferenciada. Noelia Díaz, responsable comercial de Torremirona, detalla que el nuevo conjunto está formado en la actualidad por cuatro unidades en forma de casitas pareadas y situadas entre el campo de golf y el paisaje de montaña y en otoño aumentará en 4 más. En total, se trata de ocho eco suites, una de ellas completamente adaptada para personas con movilidad reducida, y otra eco suite de lujo .De las siete eco suites, la de lujo y tres de ellas ya están en funcionamiento este verano y disponen de una estancia de 29 metros cuadrados, un baño de 5,3 metros y una terraza privada de siete metros abierta al jardín. Están pensadas para dos huéspedes y cuentan con cama queen size, cocina integrada completamente equipada, ducha de lluvia, ventilación cruzada y abundante luz natural. La eco suite de lujo también inaugurada este verano amplía el espacio disponible hasta los 60 metros cuadrados con una estancia de 34 metros e incorpora un baño de 10,3 metros además de ofrecer una terraza de 15 metros con doble orientación. A la cocina integrada y la cama queen size suma una bañera exenta, una ducha independiente y una mayor privacidad. El interiorismo combina madera de nogal, elementos trenzados a mano, iluminación cálida, piedra natural y herrajes negros. Las suites se construyen con estructura de madera procedente de bosques sostenibles y aislamientos naturales de fibra de madera . Han obtenido la calificación energética A y registran un consumo energético final de 21 kWh por metro cuadrado y año, frente a los 149 kWh de media indicados para edificios equivalentes. Según la ficha técnica, consumen hasta siete veces menos energía que esa referencia.El agua caliente se genera mediante aerotermia, la climatización emplea sistemas eléctricos de alta eficiencia y la instalación fotovoltaica propia puede cubrir hasta el 52,5% del consumo energético de las suites. La voluntad, señala Bouallala, es que la sostenibilidad no dependa únicamente del comportamiento del huésped , sino que esté incorporada desde la propia construcción y el funcionamiento de los alojamientos. Desde 135 euros en septiembreLas tarifas facilitadas por Noelia Díaz para la primera semana de septiembre son orientativas y dinámicas. La habitación doble del hotel parte de 135 euros; la habitación doble Garden Golf View, de 165 euros; la Eco Suite, de 210 euros; y la Eco Suite Luxe, de 250 euros . Los importes permiten apreciar la diferencia entre las distintas tipologías, aunque pueden variar según la demanda y la disponibilidad. Con las nuevas suites y la conversión de El Canigó en Terrenal, Torremirona refuerza un modelo que combina deporte, descanso, bienestar y gastronomía. La misma flexibilidad que permite servir rápidamente a un golfista o prolongar la sobremesa de una pareja se traslada al alojamiento: desde una habitación convencional hasta una suite de madera abierta al jardín. Una manera de entender el lujo que Bouallala resume como disponer de espacio y tiempo para compartir . Torremirona Golf & Spa afronta el final del verano y el otoño con una doble evolución de su propuesta turística y gastronómica. El complejo de Navata (Girona) ha incorporado ocho nuevas eco suites concebidas para alojarse dentro del paisaje con una huella ambiental reducida, mientras que su restaurante El Canigó inicia la transición hacia una nueva identidad: Terrenal. El nombre, con reminiscencias paradisiacas, quiere reforzar el vínculo con el Empordà , sus productores, sus vinos y una cocina en la que el territorio actúa como punto de partida, pero no como límite. Yassine Bouallala, gerente de Torremirona, explica que el cambio de El Canigó a Terrenal no se limitará a sustituir el rótulo. La transformación alcanzará los valores de la marca, la formación del equipo y la relación con los proveedores que abastecen al restaurante. El establecimiento proyecta organizar talleres y catas y abrir sus espacios a las bodegas y productores con los que trabaja, de modo que puedan presentar personalmente sus proyectos a los clientes. La nueva marca resume una filosofía que Bouallala define con una expresión: «producto local con visión internacional» . La despensa procede principalmente del entorno, desde el chocolate elaborado por un pastelero de Navata hasta los quesos de proximidad, al igual que los vinos de la DO Empordà ocupan un lugar protagonista. Entre ellos, el gerente destaca Llavors, de La Vinyeta, por su relación calidad-precio y por reflejar el suelo y el viento ampurdaneses.La carta, sin embargo, no pretende encerrarse en un recetario estrictamente local. Bajo la dirección del chef Pablo González, el producto del territorio convivirá con platos y técnicas procedentes de distintos patrimonios culinarios . Ceviches, tiraditos, tacos o nachos comparten espacio con una carrillera, un filete o un magret. Bouallala elige precisamente un tiradito de salmón como el plato capaz de explicar la personalidad de Torremirona al representar una cocina reconocible, abierta y sin fronteras rígidas. Una cocina para clientes muy diferentesLa flexibilidad constituye una necesidad en un resort que recibe públicos con horarios y expectativas difícilmente comparables. Hay golfistas que, después de recorrer el campo de 18 hoyos, quieren tomar algo y comer con rapidez antes de regresar al trabajo o reunirse con la familia. Otros huéspedes disponen de toda la tarde o la noche y buscan una experiencia pausada. A ellos se suman equipos profesionales de fútbol, ciclismo y rugby, grupos de golf, viajeros vacacionales, participantes en reuniones empresariales, asistentes a celebraciones y residentes del entorno.El propio Bouallala describe la clientela como una «coctelera amplia» . Aproximadamente el 45% es de procedencia nacional y el 55% internacional, con un peso especialmente elevado del mercado francés. Entre el 45% y el 50% de la actividad está relacionada con el deporte, mientras que el turismo vacacional puro representa entre el 20% y 25%. El resto se reparte entre público de reuniones, incentivos, celebraciones y otros perfiles. Para atender esa diversidad, la oferta gastronómica del complejo se extiende prácticamente desde las siete de la mañana hasta las once de la noche y se distribuye entre distintos espacios y conceptos. Algunos ofrecen un servicio informal y rápido, pensado especialmente para golfistas, deportistas y residentes; otros permiten detener el reloj y desarrollar una comida o una cena completas.Al mediodía, El Canigó en tránsito hacia Terrenal ofrece una propuesta cambiante y flexible que incorporará progresivamente más producto del territorio. El menú actual tiene el competitivo precio de 26 euros de lunes a viernes y de 29 euros durante el fin de semana y lo integran siete entrantes y siete platos principales a elegir en cada caso, además de cinco postres, con la particularidad de que cada día cambian los platos «para que los huéspedes no se aburran». Por la noche, la carta permite a Pablo González y a su equipo desplegar una cocina más creativa. Para los eventos se preparan menús gastronómicos; para las reuniones corporativas, fórmulas funcionales, y para las pausas de trabajo, una amplia variedad de coffee breaks, además de la oferta permanente en el lobby bar, con distintos platos, tapas y bocadillos.La amplitud horaria y la diversidad de formatos responden también al emplazamiento del resort. Dentro del complejo no existen otros restaurantes a los que acudir sin desplazarse, por lo que, según Bouallala, el establecimiento tiene la responsabilidad de ofrecer «a todo el mundo lo que necesita» . Terrenal aspira así a funcionar como restaurante de hotel, mesa para el territorio, servicio deportivo y espacio gastronómico para quienes acuden expresamente a comer.Ocho eco suites para vivir dentro del paisajeEl hotel dispone de 48 habitaciones. Y la otra novedad de la temporada es el aumento del alojamiento con una oferta diferenciada. Noelia Díaz, responsable comercial de Torremirona, detalla que el nuevo conjunto está formado en la actualidad por cuatro unidades en forma de casitas pareadas y situadas entre el campo de golf y el paisaje de montaña y en otoño aumentará en 4 más. En total, se trata de ocho eco suites, una de ellas completamente adaptada para personas con movilidad reducida, y otra eco suite de lujo .De las siete eco suites, la de lujo y tres de ellas ya están en funcionamiento este verano y disponen de una estancia de 29 metros cuadrados, un baño de 5,3 metros y una terraza privada de siete metros abierta al jardín. Están pensadas para dos huéspedes y cuentan con cama queen size, cocina integrada completamente equipada, ducha de lluvia, ventilación cruzada y abundante luz natural. La eco suite de lujo también inaugurada este verano amplía el espacio disponible hasta los 60 metros cuadrados con una estancia de 34 metros e incorpora un baño de 10,3 metros además de ofrecer una terraza de 15 metros con doble orientación. A la cocina integrada y la cama queen size suma una bañera exenta, una ducha independiente y una mayor privacidad. El interiorismo combina madera de nogal, elementos trenzados a mano, iluminación cálida, piedra natural y herrajes negros. Las suites se construyen con estructura de madera procedente de bosques sostenibles y aislamientos naturales de fibra de madera . Han obtenido la calificación energética A y registran un consumo energético final de 21 kWh por metro cuadrado y año, frente a los 149 kWh de media indicados para edificios equivalentes. Según la ficha técnica, consumen hasta siete veces menos energía que esa referencia.El agua caliente se genera mediante aerotermia, la climatización emplea sistemas eléctricos de alta eficiencia y la instalación fotovoltaica propia puede cubrir hasta el 52,5% del consumo energético de las suites. La voluntad, señala Bouallala, es que la sostenibilidad no dependa únicamente del comportamiento del huésped , sino que esté incorporada desde la propia construcción y el funcionamiento de los alojamientos. Desde 135 euros en septiembreLas tarifas facilitadas por Noelia Díaz para la primera semana de septiembre son orientativas y dinámicas. La habitación doble del hotel parte de 135 euros; la habitación doble Garden Golf View, de 165 euros; la Eco Suite, de 210 euros; y la Eco Suite Luxe, de 250 euros . Los importes permiten apreciar la diferencia entre las distintas tipologías, aunque pueden variar según la demanda y la disponibilidad. Con las nuevas suites y la conversión de El Canigó en Terrenal, Torremirona refuerza un modelo que combina deporte, descanso, bienestar y gastronomía. La misma flexibilidad que permite servir rápidamente a un golfista o prolongar la sobremesa de una pareja se traslada al alojamiento: desde una habitación convencional hasta una suite de madera abierta al jardín. Una manera de entender el lujo que Bouallala resume como disponer de espacio y tiempo para compartir . RSS de noticias de espana
España Torremirona transforma su restaurante El Canigó en Terrenal y estrena ocho eco suites en el Empordà
Torremirona transforma su restaurante El Canigó en Terrenal y estrena ocho eco suites en el Empordà
agosto 29, 2026
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