Entre col y col, lechuga podría ser un buen lema para el siglo XVIII: y es que en un tiempo de barbecho sembrado de teatros críticos, informes agrarios y poesía rococó brillan con fuerza algunas excepciones de valor como la figura y la obra de Torres Villarroel . Fue un verdadero todoterreno, de esos que aparecen una vez cada siglo: profesor en la Universidad de Salamanca y verdadero tahúr de las letras, hizo de su vida un sayo y se convirtió en una de las primeras ‘celebrities’.La mejor prueba se encuentra en su ‘Vida’ (publicada por primera vez en 1743 y ampliada con dos «trozos» más en 1750, 1752 y 1758), donde Torres Villarroel se cuenta a sí mismo como quiere en una autobiografía de lo más divertida donde parece jugar a mostrarse y esconderse. Autobiografía ficcionada ‘Vida’ Autor Diego de Torres Villarroel Editorial Espasa Año 2025 Páginas 512 Precio 54,05 Valoración ****De hecho, Torres encierra en realidad «una multitud de Torres» como dice su editor, que –en un truco de birlibirloque– es capaz de hacer interesantes las peripecias de un hombre común: el resultado es estupendo, ya que logra hacer interesantes las peleas por una cátedra , la persecución de un libro (con la Inquisición hemos topado) y hasta sus achaques y algún que otro peloteo más o menos disimulado. Noticia relacionada general No No Libros Paradojas de Luis Alberto de Cuenca Adrián J. Sáez«Torres conformó con Torres una sociedad ilimitada para la historia de la literatura española», que ficcionaliza lo que tiene a bien contar y que conviene contrastar –cuando se puede– con los documentos, porque más de una y dos veces este pícaro remozado cambia o inventa lo que le viene en gana en un ejercicio de lo que hoy se llama ‘self-fashioning’ y seguramente él vería como una jugada maestra con la sonrisa algo torcida. Y ya se sabe que hay quien nace estrellado y quien nace con estrella, y a Torres Villarroel le sonríe la fortuna hasta después de muerto, pues nadie mejor que Gómez Canseco para la tarea de editar esta curiosísima y divertidísima biografía: con su erudición amable y su prosa canallesca (en el buen sentido de la palabra) hace mejor la obra. Es el mejor aderezo: sin duda, Torres Villarroel estaría contento. Entre col y col, lechuga podría ser un buen lema para el siglo XVIII: y es que en un tiempo de barbecho sembrado de teatros críticos, informes agrarios y poesía rococó brillan con fuerza algunas excepciones de valor como la figura y la obra de Torres Villarroel . Fue un verdadero todoterreno, de esos que aparecen una vez cada siglo: profesor en la Universidad de Salamanca y verdadero tahúr de las letras, hizo de su vida un sayo y se convirtió en una de las primeras ‘celebrities’.La mejor prueba se encuentra en su ‘Vida’ (publicada por primera vez en 1743 y ampliada con dos «trozos» más en 1750, 1752 y 1758), donde Torres Villarroel se cuenta a sí mismo como quiere en una autobiografía de lo más divertida donde parece jugar a mostrarse y esconderse. Autobiografía ficcionada ‘Vida’ Autor Diego de Torres Villarroel Editorial Espasa Año 2025 Páginas 512 Precio 54,05 Valoración ****De hecho, Torres encierra en realidad «una multitud de Torres» como dice su editor, que –en un truco de birlibirloque– es capaz de hacer interesantes las peripecias de un hombre común: el resultado es estupendo, ya que logra hacer interesantes las peleas por una cátedra , la persecución de un libro (con la Inquisición hemos topado) y hasta sus achaques y algún que otro peloteo más o menos disimulado. Noticia relacionada general No No Libros Paradojas de Luis Alberto de Cuenca Adrián J. Sáez«Torres conformó con Torres una sociedad ilimitada para la historia de la literatura española», que ficcionaliza lo que tiene a bien contar y que conviene contrastar –cuando se puede– con los documentos, porque más de una y dos veces este pícaro remozado cambia o inventa lo que le viene en gana en un ejercicio de lo que hoy se llama ‘self-fashioning’ y seguramente él vería como una jugada maestra con la sonrisa algo torcida. Y ya se sabe que hay quien nace estrellado y quien nace con estrella, y a Torres Villarroel le sonríe la fortuna hasta después de muerto, pues nadie mejor que Gómez Canseco para la tarea de editar esta curiosísima y divertidísima biografía: con su erudición amable y su prosa canallesca (en el buen sentido de la palabra) hace mejor la obra. Es el mejor aderezo: sin duda, Torres Villarroel estaría contento. Entre col y col, lechuga podría ser un buen lema para el siglo XVIII: y es que en un tiempo de barbecho sembrado de teatros críticos, informes agrarios y poesía rococó brillan con fuerza algunas excepciones de valor como la figura y la obra de Torres Villarroel . Fue un verdadero todoterreno, de esos que aparecen una vez cada siglo: profesor en la Universidad de Salamanca y verdadero tahúr de las letras, hizo de su vida un sayo y se convirtió en una de las primeras ‘celebrities’.La mejor prueba se encuentra en su ‘Vida’ (publicada por primera vez en 1743 y ampliada con dos «trozos» más en 1750, 1752 y 1758), donde Torres Villarroel se cuenta a sí mismo como quiere en una autobiografía de lo más divertida donde parece jugar a mostrarse y esconderse. Autobiografía ficcionada ‘Vida’ Autor Diego de Torres Villarroel Editorial Espasa Año 2025 Páginas 512 Precio 54,05 Valoración ****De hecho, Torres encierra en realidad «una multitud de Torres» como dice su editor, que –en un truco de birlibirloque– es capaz de hacer interesantes las peripecias de un hombre común: el resultado es estupendo, ya que logra hacer interesantes las peleas por una cátedra , la persecución de un libro (con la Inquisición hemos topado) y hasta sus achaques y algún que otro peloteo más o menos disimulado. Noticia relacionada general No No Libros Paradojas de Luis Alberto de Cuenca Adrián J. Sáez«Torres conformó con Torres una sociedad ilimitada para la historia de la literatura española», que ficcionaliza lo que tiene a bien contar y que conviene contrastar –cuando se puede– con los documentos, porque más de una y dos veces este pícaro remozado cambia o inventa lo que le viene en gana en un ejercicio de lo que hoy se llama ‘self-fashioning’ y seguramente él vería como una jugada maestra con la sonrisa algo torcida. Y ya se sabe que hay quien nace estrellado y quien nace con estrella, y a Torres Villarroel le sonríe la fortuna hasta después de muerto, pues nadie mejor que Gómez Canseco para la tarea de editar esta curiosísima y divertidísima biografía: con su erudición amable y su prosa canallesca (en el buen sentido de la palabra) hace mejor la obra. Es el mejor aderezo: sin duda, Torres Villarroel estaría contento. RSS de noticias de cultura
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