
En septiembre de 2024 la Policía Nacional recuperó 17 millones de euros en criptomonedas, una de las mayores incautaciones jamás logradas en Europa. Los agentes detuvieron al presunto cabecilla de la trama y custodiaron las carteras digitales y sus claves en una cámara acorazada. Cuando fueron a acceder a ellas, el botín había desaparecido. ¿El responsable del robo? Un funcionario. Un secretario judicial hurtó las claves, las ocultó bajo el marco de una puerta en una pequeña bola de papel y se hizo con el trofeo. Buscar dónde esconden las claves de sus billeteras cripto los delincuentes se ha convertido en una tarea tan habitual para la Policía Nacional y la Guardia Civil como localizar fajos de billetes, joyas u obras de arte. Los criptoactivos cobran cada vez más protagonismo en la lucha contra el malo.

Las ‘stablecoins’, las reinas del blanqueo
Si hace años las macroestafas y las falsas inversiones dominaban los delitos con criptomonedas, ahora los casos de blanqueo de capitales son los más frecuentes en las investigaciones de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Y no hay dudas sobre cuáles son los activos más usados: las stablecoins, criptomonedas que mantienen su valor estable al estar ligadas a una divisa tradicional, como el euro o el dólar.
En el pasado, bitcoin y ethereum, los dos principales criptoactivos del mercado, fueron los más utilizados por hackers y estafadores. Pero ahora, los ciberdelincuentes prefieren criptomonedas más complejas como Monero o Zcash, que otorgan más privacidad. Los blanqueadores, en cambio, buscan otros activos menos volátiles. “Un blanqueador no puede jugarse el dinero de una organizacion criminal. Necesita monedas estables, que puedan moverse y convertirse facilmente”, inciden desde la UDEF. Stablecoins como USDT, emitida por la empresa Tether, con sede en El Salvador, y USDC de Circle, la compañía estadounidense que ha obtenido la licencia para operar en Europa son las más utilizadas.
El último informe de Chainalysis sobre crímenes cripto en 2026 señala que durante los últimos años las stablecoins han dominado el panorama de las transacciones ilícitas. “Ahora representan el 84% de todo el volumen de las transacciones ilícitas. Esto refleja tendencias más amplias del ecosistema, donde las stablecoins ocupan un porcentaje considerable y creciente de toda la actividad en criptomonedas debido a sus beneficios prácticos: facilidad de transferencia transfronteriza, menor volatilidad y una utilidad más amplia”, reconoce el estudio.
Trazar un mapa con las transacciones de los activos digitales es una práctica tan habitual en las investigaciones como buscar obras de arte o joyas, pero el gran reto pasa por intervenir los fondos 
En septiembre de 2024 la Policía Nacional recuperó 17 millones de euros en criptomonedas, una de las mayores incautaciones jamás logradas en Europa. Los agentes detuvieron al presunto cabecilla de la trama y custodiaron las carteras digitales y sus claves en una cámara acorazada. Cuando fueron a acceder a ellas, el botín había desaparecido. ¿El responsable del robo? Un funcionario. Un secretario judicial hurtó las claves, las ocultó bajo el marco de una puerta en una pequeña bola de papel y se hizo con el trofeo. Buscar dónde esconden las claves de sus billeteras cripto los delincuentes se ha convertido en una tarea tan habitual para la Policía Nacional y la Guardia Civil como localizar fajos de billetes, joyas u obras de arte. Los criptoactivos cobran cada vez más protagonismo en la lucha contra el malo.

Las ‘stablecoins’, las reinas del blanqueo
Si hace años las macroestafas y las falsas inversiones dominaban los delitos con criptomonedas, ahora los casos de blanqueo de capitales son los más frecuentes en las investigaciones de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Y no hay dudas sobre cuáles son los activos más usados: las stablecoins, criptomonedas que mantienen su valor estable al estar ligadas a una divisa tradicional, como el euro o el dólar.
En el pasado, bitcoin y ethereum, los dos principales criptoactivos del mercado, fueron los más utilizados por hackers y estafadores. Pero ahora, los ciberdelincuentes prefieren criptomonedas más complejas como Monero o Zcash, que otorgan más privacidad. Los blanqueadores, en cambio, buscan otros activos menos volátiles. “Un blanqueador no puede jugarse el dinero de una organizacion criminal. Necesita monedas estables, que puedan moverse y convertirse facilmente”, inciden desde la UDEF. Stablecoins como USDT, emitida por la empresa Tether, con sede en El Salvador, y USDC de Circle, la compañía estadounidense que ha obtenido la licencia para operar en Europa son las más utilizadas.
El último informe de Chainalysis sobre crímenes cripto en 2026 señala que durante los últimos años las stablecoins han dominado el panorama de las transacciones ilícitas. “Ahora representan el 84% de todo el volumen de las transacciones ilícitas. Esto refleja tendencias más amplias del ecosistema, donde las stablecoins ocupan un porcentaje considerable y creciente de toda la actividad en criptomonedas debido a sus beneficios prácticos: facilidad de transferencia transfronteriza, menor volatilidad y una utilidad más amplia”, reconoce el estudio.
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