Fue tarde espesa, de tres horas y tres sobreros, y pese al concurso de un enclasado toro de Partido de Resina, y una buena faena, con relajo y despaciosidad, a la medida del astado, de Damián Castaño, el festejo se hizo bola. Porque, además de su duración, la tarde tuvo largos paréntesis de soporLo más relevante de la función, corrió a cargo del salmantino Damián Castaño, tanto en el citado ejemplar de los antiguos Pablo Romero, como en su primero, un sobrero que lucía el hierro portugués de Veiga Teixeira. Astado de mansa condición, que tuvo sin embargo poder y transmisión. Derribó en varas saliendo suelto antes de llegar a la muleta con fuerza y carácter. Castaño le planteó un trasteo emocionante, de muletazos cortos, pero muy sinceros. Precisamente por esa honestidad llegó al con clave, que le instó a dar una vuelta al ruedo tras petición no mayoritaria.Tuvo más poso la obra al quinto, toro largo, con desarrollo de pitón fuera del tipo de Pablo Romero, que todos tenemos en la cabeza, de cuerpo cilíndrico, hocico chato, cabeza reunida y esqueleto corto. Se definió rápido el animal, sin embargo, y ya le permitió a Castaño torearlo con buen juego de brazos a la verónica.Empujó el toro en el peto, bien picado, por cierto por Javier Martín, y lucido por su lidiador, que luego lo toreó, de con ritmo, relajo y cierto abandono. Una faena medida, porque el animal duró lo justo, pero que hubiera canjeado por una oreja de peso de no necesitar hasta cinco pinchazos para finiquitar al ejemplar.El otro momento destacado de la función, tuvo lugar en el tercero, otro animal de Partido de Resina, muy montado siempre, que sin embargo Gómez Del Pilar consiguió hacerlo descolgar dándole sitio entre un pase y otro. Hubo una serie naturales francamente destacable, aunque la falta de repetición del toro impidió que la faena cotizara en la parroquia.Las Ventas Plaza de toros Monumental de Las Ventas Domingo, 20 de septiembre de 2026. Entrada: 7582 espectadores.. Toros de Partido de Resina (1º, 3º y 5º) y Veiga Teixeira (2º, 4º y 6º). de variada presencia y juego, destacó la mansedumbre con poder del segundo y la calidad del quinto. Otro sobrero bis de San Martín (4º), blando y sin poder. Fermín Rivera, de mercurio y oro, que confirmaba alternativa: estocada trasera y cinco descabellos (silencio tras aviso); pinchazo hondo y el toro se echa (silencio). Damián Castaño, de negro y oro: estocada (vuelta tras petición); cinco pinchazos y dos descabellos (ovación tras aviso). Gómez del Pilar, de azul pavo y oro: estocada trasera (silencio); media tendida y doce descabellos (silencio tras dos avisos).El resto del festejo careció de interés, pues, ni el toledano sacó nada en claro de su vis a bis con el deslucido sexto de Veiga Teixeira que puso fin a la tarde, ni el mexicano Fermín Rivera, torero de clase, con dos décadas de alternativa dejó su sello en su debut como matador en Las Ventas. No era sin duda, un festejo acorde con la respetable trayectoria que ostenta en su país, ni con ni con el modo de interpretar el toreo que tiene el azteca. Fue tarde espesa, de tres horas y tres sobreros, y pese al concurso de un enclasado toro de Partido de Resina, y una buena faena, con relajo y despaciosidad, a la medida del astado, de Damián Castaño, el festejo se hizo bola. Porque, además de su duración, la tarde tuvo largos paréntesis de soporLo más relevante de la función, corrió a cargo del salmantino Damián Castaño, tanto en el citado ejemplar de los antiguos Pablo Romero, como en su primero, un sobrero que lucía el hierro portugués de Veiga Teixeira. Astado de mansa condición, que tuvo sin embargo poder y transmisión. Derribó en varas saliendo suelto antes de llegar a la muleta con fuerza y carácter. Castaño le planteó un trasteo emocionante, de muletazos cortos, pero muy sinceros. Precisamente por esa honestidad llegó al con clave, que le instó a dar una vuelta al ruedo tras petición no mayoritaria.Tuvo más poso la obra al quinto, toro largo, con desarrollo de pitón fuera del tipo de Pablo Romero, que todos tenemos en la cabeza, de cuerpo cilíndrico, hocico chato, cabeza reunida y esqueleto corto. Se definió rápido el animal, sin embargo, y ya le permitió a Castaño torearlo con buen juego de brazos a la verónica.Empujó el toro en el peto, bien picado, por cierto por Javier Martín, y lucido por su lidiador, que luego lo toreó, de con ritmo, relajo y cierto abandono. Una faena medida, porque el animal duró lo justo, pero que hubiera canjeado por una oreja de peso de no necesitar hasta cinco pinchazos para finiquitar al ejemplar.El otro momento destacado de la función, tuvo lugar en el tercero, otro animal de Partido de Resina, muy montado siempre, que sin embargo Gómez Del Pilar consiguió hacerlo descolgar dándole sitio entre un pase y otro. Hubo una serie naturales francamente destacable, aunque la falta de repetición del toro impidió que la faena cotizara en la parroquia.Las Ventas Plaza de toros Monumental de Las Ventas Domingo, 20 de septiembre de 2026. Entrada: 7582 espectadores.. Toros de Partido de Resina (1º, 3º y 5º) y Veiga Teixeira (2º, 4º y 6º). de variada presencia y juego, destacó la mansedumbre con poder del segundo y la calidad del quinto. Otro sobrero bis de San Martín (4º), blando y sin poder. Fermín Rivera, de mercurio y oro, que confirmaba alternativa: estocada trasera y cinco descabellos (silencio tras aviso); pinchazo hondo y el toro se echa (silencio). Damián Castaño, de negro y oro: estocada (vuelta tras petición); cinco pinchazos y dos descabellos (ovación tras aviso). Gómez del Pilar, de azul pavo y oro: estocada trasera (silencio); media tendida y doce descabellos (silencio tras dos avisos).El resto del festejo careció de interés, pues, ni el toledano sacó nada en claro de su vis a bis con el deslucido sexto de Veiga Teixeira que puso fin a la tarde, ni el mexicano Fermín Rivera, torero de clase, con dos décadas de alternativa dejó su sello en su debut como matador en Las Ventas. No era sin duda, un festejo acorde con la respetable trayectoria que ostenta en su país, ni con ni con el modo de interpretar el toreo que tiene el azteca. Fue tarde espesa, de tres horas y tres sobreros, y pese al concurso de un enclasado toro de Partido de Resina, y una buena faena, con relajo y despaciosidad, a la medida del astado, de Damián Castaño, el festejo se hizo bola. Porque, además de su duración, la tarde tuvo largos paréntesis de soporLo más relevante de la función, corrió a cargo del salmantino Damián Castaño, tanto en el citado ejemplar de los antiguos Pablo Romero, como en su primero, un sobrero que lucía el hierro portugués de Veiga Teixeira. Astado de mansa condición, que tuvo sin embargo poder y transmisión. Derribó en varas saliendo suelto antes de llegar a la muleta con fuerza y carácter. Castaño le planteó un trasteo emocionante, de muletazos cortos, pero muy sinceros. Precisamente por esa honestidad llegó al con clave, que le instó a dar una vuelta al ruedo tras petición no mayoritaria.Tuvo más poso la obra al quinto, toro largo, con desarrollo de pitón fuera del tipo de Pablo Romero, que todos tenemos en la cabeza, de cuerpo cilíndrico, hocico chato, cabeza reunida y esqueleto corto. Se definió rápido el animal, sin embargo, y ya le permitió a Castaño torearlo con buen juego de brazos a la verónica.Empujó el toro en el peto, bien picado, por cierto por Javier Martín, y lucido por su lidiador, que luego lo toreó, de con ritmo, relajo y cierto abandono. Una faena medida, porque el animal duró lo justo, pero que hubiera canjeado por una oreja de peso de no necesitar hasta cinco pinchazos para finiquitar al ejemplar.El otro momento destacado de la función, tuvo lugar en el tercero, otro animal de Partido de Resina, muy montado siempre, que sin embargo Gómez Del Pilar consiguió hacerlo descolgar dándole sitio entre un pase y otro. Hubo una serie naturales francamente destacable, aunque la falta de repetición del toro impidió que la faena cotizara en la parroquia.Las Ventas Plaza de toros Monumental de Las Ventas Domingo, 20 de septiembre de 2026. Entrada: 7582 espectadores.. Toros de Partido de Resina (1º, 3º y 5º) y Veiga Teixeira (2º, 4º y 6º). de variada presencia y juego, destacó la mansedumbre con poder del segundo y la calidad del quinto. Otro sobrero bis de San Martín (4º), blando y sin poder. Fermín Rivera, de mercurio y oro, que confirmaba alternativa: estocada trasera y cinco descabellos (silencio tras aviso); pinchazo hondo y el toro se echa (silencio). Damián Castaño, de negro y oro: estocada (vuelta tras petición); cinco pinchazos y dos descabellos (ovación tras aviso). Gómez del Pilar, de azul pavo y oro: estocada trasera (silencio); media tendida y doce descabellos (silencio tras dos avisos).El resto del festejo careció de interés, pues, ni el toledano sacó nada en claro de su vis a bis con el deslucido sexto de Veiga Teixeira que puso fin a la tarde, ni el mexicano Fermín Rivera, torero de clase, con dos décadas de alternativa dejó su sello en su debut como matador en Las Ventas. No era sin duda, un festejo acorde con la respetable trayectoria que ostenta en su país, ni con ni con el modo de interpretar el toreo que tiene el azteca. RSS de noticias de cultura
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