El lunes por la noche, cuando se acercaba ya el 250 aniversario de Estados Unidos, Donald Trump difundió una imagen que mostraba una enorme águila dorada , de alas abiertas, colocada sobre el icónico balcón de columnas de la Casa Blanca. La presentó como «un regalo dorado a la Casa Blanca en el año de su 250 aniversario». La imagen, que después reprodujeron las cuentas oficiales de la presidencia, parecía generada con inteligencia artificial y no iba acompañada de explicación alguna sobre su coste, autor, instalación o calendario. De momento no está instalada , según ha podido comprobar ABC, pero anticipa la siguiente intervención estética del presidente en un edificio y una capital que ha convertido también en escaparates de su gusto personal y de su idea de poder. La Casa Blanca, ya cubierta de oropeles por Trump, se ha convertido en un verdadero recinto de obras . En el jardín sur, tras una valla que apenas deja ver los trabajos, avanza la construcción de un helipuerto permanente para el helicóptero Marine One, una instalación inédita en los jardines presidenciales que se financia en parte con una donación de cinco millones de dólares (4,3 millones de euros) de Lockheed Martin. La razón dada es técnica porque los nuevos helicópteros presidenciales pueden quemar el césped por la potencia de sus motores.Noticia relacionada general No No Seis meses de la captura Así preparó EE.UU. la caída de Maduro: diez meses de despliegue militar frente a Venezuela David AlandeteAl otro lado del edificio, Trump ordenó derribar el Ala Este para levantar un gran salón de baile de unos 8.300 metros cuadrados, con capacidad prevista para cerca de mil invitados . El proyecto fue anunciado inicialmente como una obra privada de 200 millones de dólares (175 millones de euros), después elevada a 400 millones de dólares (350 millones de euros). Pero el contrato sin concurso adjudicado a la empresa Clark Construction puede alcanzar los 500 millones de dólares (438 millones de euros). La Casa Blanca sostiene que la residencia ejecutiva puede contratar de ese modo y que la intervención responde también a necesidades de seguridad.La demolición y el proyecto han abierto una batalla judicial . El Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica, una organización dedicada a la protección del patrimonio, denunció que la Administración eliminó una parte histórica del complejo sin completar las revisiones patrimoniales y ambientales exigibles ni obtener autorización del Congreso. Un juez federal ordenó inicialmente parar la obra, pero el Ejecutivo recurrió y los trabajos han podido continuar mientras se dirime el caso. Trump ha extendido ese afán transformador, propio de un promotor inmobiliario, más allá de la verja presidencial. Ordenó revestir de azul la gran pileta de agua reflectante del Monumento a Lincoln, que se extiende hacia el obelisco de Washington, porque el gris original le parecía apagado. La obra, de más de 16 millones de dólares (14 millones de euros), pretendía darle un tono «azul bandera americana» , pero a los pocos días el agua comenzó a teñirse de verde oscuro por la proliferación de algas y parte del revestimiento empezó a desprenderse. La Administración atribuyó después parte de los daños a actos de vandalismo y anunció una nueva reparación. El siguiente proyecto es todavía más ambicioso: todo un arco del triunfo detrás del Monumento a Lincoln, en el extremo occidental de la explanada del National Mall, que se extiende hasta el Capitolio. Trump lo ha planteado como una pieza central de la conmemoración de los 250 años de la independencia , una estructura monumental destinada a cerrar visualmente el gran eje que une el Capitolio, el obelisco y el memorial dedicado al presidente que preservó la Unión. Será, dijo, un homenaje a América en su 250 cumpleaños.Y aún hay más proyectos. En una isla del río Potomac, a poca distancia de la Casa Blanca, Trump impulsa la renovación de un campo de golf diseñado por Tom Fazio, un experto paisajista de renombre mundial, dentro de una agenda de intervenciones que alcanza ya también los espacios recreativos de la capital. Hasta contempla ponerle su nombre, Trump, al aeropuerto internacional de la capital, ahora llamado Dulles, como trató de hacer con el centro de las artes Kennedy, hasta que un juez intervino y se lo impidió. En ese paisaje de obras, la conmemoración nacional de este 4 de julio adquiere también la forma de un proyecto personal del presidente que más ha intervenido sobre la imagen física de la nación . El lunes por la noche, cuando se acercaba ya el 250 aniversario de Estados Unidos, Donald Trump difundió una imagen que mostraba una enorme águila dorada , de alas abiertas, colocada sobre el icónico balcón de columnas de la Casa Blanca. La presentó como «un regalo dorado a la Casa Blanca en el año de su 250 aniversario». La imagen, que después reprodujeron las cuentas oficiales de la presidencia, parecía generada con inteligencia artificial y no iba acompañada de explicación alguna sobre su coste, autor, instalación o calendario. De momento no está instalada , según ha podido comprobar ABC, pero anticipa la siguiente intervención estética del presidente en un edificio y una capital que ha convertido también en escaparates de su gusto personal y de su idea de poder. La Casa Blanca, ya cubierta de oropeles por Trump, se ha convertido en un verdadero recinto de obras . En el jardín sur, tras una valla que apenas deja ver los trabajos, avanza la construcción de un helipuerto permanente para el helicóptero Marine One, una instalación inédita en los jardines presidenciales que se financia en parte con una donación de cinco millones de dólares (4,3 millones de euros) de Lockheed Martin. La razón dada es técnica porque los nuevos helicópteros presidenciales pueden quemar el césped por la potencia de sus motores.Noticia relacionada general No No Seis meses de la captura Así preparó EE.UU. la caída de Maduro: diez meses de despliegue militar frente a Venezuela David AlandeteAl otro lado del edificio, Trump ordenó derribar el Ala Este para levantar un gran salón de baile de unos 8.300 metros cuadrados, con capacidad prevista para cerca de mil invitados . El proyecto fue anunciado inicialmente como una obra privada de 200 millones de dólares (175 millones de euros), después elevada a 400 millones de dólares (350 millones de euros). Pero el contrato sin concurso adjudicado a la empresa Clark Construction puede alcanzar los 500 millones de dólares (438 millones de euros). La Casa Blanca sostiene que la residencia ejecutiva puede contratar de ese modo y que la intervención responde también a necesidades de seguridad.La demolición y el proyecto han abierto una batalla judicial . El Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica, una organización dedicada a la protección del patrimonio, denunció que la Administración eliminó una parte histórica del complejo sin completar las revisiones patrimoniales y ambientales exigibles ni obtener autorización del Congreso. Un juez federal ordenó inicialmente parar la obra, pero el Ejecutivo recurrió y los trabajos han podido continuar mientras se dirime el caso. Trump ha extendido ese afán transformador, propio de un promotor inmobiliario, más allá de la verja presidencial. Ordenó revestir de azul la gran pileta de agua reflectante del Monumento a Lincoln, que se extiende hacia el obelisco de Washington, porque el gris original le parecía apagado. La obra, de más de 16 millones de dólares (14 millones de euros), pretendía darle un tono «azul bandera americana» , pero a los pocos días el agua comenzó a teñirse de verde oscuro por la proliferación de algas y parte del revestimiento empezó a desprenderse. La Administración atribuyó después parte de los daños a actos de vandalismo y anunció una nueva reparación. El siguiente proyecto es todavía más ambicioso: todo un arco del triunfo detrás del Monumento a Lincoln, en el extremo occidental de la explanada del National Mall, que se extiende hasta el Capitolio. Trump lo ha planteado como una pieza central de la conmemoración de los 250 años de la independencia , una estructura monumental destinada a cerrar visualmente el gran eje que une el Capitolio, el obelisco y el memorial dedicado al presidente que preservó la Unión. Será, dijo, un homenaje a América en su 250 cumpleaños.Y aún hay más proyectos. En una isla del río Potomac, a poca distancia de la Casa Blanca, Trump impulsa la renovación de un campo de golf diseñado por Tom Fazio, un experto paisajista de renombre mundial, dentro de una agenda de intervenciones que alcanza ya también los espacios recreativos de la capital. Hasta contempla ponerle su nombre, Trump, al aeropuerto internacional de la capital, ahora llamado Dulles, como trató de hacer con el centro de las artes Kennedy, hasta que un juez intervino y se lo impidió. En ese paisaje de obras, la conmemoración nacional de este 4 de julio adquiere también la forma de un proyecto personal del presidente que más ha intervenido sobre la imagen física de la nación . El lunes por la noche, cuando se acercaba ya el 250 aniversario de Estados Unidos, Donald Trump difundió una imagen que mostraba una enorme águila dorada , de alas abiertas, colocada sobre el icónico balcón de columnas de la Casa Blanca. La presentó como «un regalo dorado a la Casa Blanca en el año de su 250 aniversario». La imagen, que después reprodujeron las cuentas oficiales de la presidencia, parecía generada con inteligencia artificial y no iba acompañada de explicación alguna sobre su coste, autor, instalación o calendario. De momento no está instalada , según ha podido comprobar ABC, pero anticipa la siguiente intervención estética del presidente en un edificio y una capital que ha convertido también en escaparates de su gusto personal y de su idea de poder. La Casa Blanca, ya cubierta de oropeles por Trump, se ha convertido en un verdadero recinto de obras . En el jardín sur, tras una valla que apenas deja ver los trabajos, avanza la construcción de un helipuerto permanente para el helicóptero Marine One, una instalación inédita en los jardines presidenciales que se financia en parte con una donación de cinco millones de dólares (4,3 millones de euros) de Lockheed Martin. La razón dada es técnica porque los nuevos helicópteros presidenciales pueden quemar el césped por la potencia de sus motores.Noticia relacionada general No No Seis meses de la captura Así preparó EE.UU. la caída de Maduro: diez meses de despliegue militar frente a Venezuela David AlandeteAl otro lado del edificio, Trump ordenó derribar el Ala Este para levantar un gran salón de baile de unos 8.300 metros cuadrados, con capacidad prevista para cerca de mil invitados . El proyecto fue anunciado inicialmente como una obra privada de 200 millones de dólares (175 millones de euros), después elevada a 400 millones de dólares (350 millones de euros). Pero el contrato sin concurso adjudicado a la empresa Clark Construction puede alcanzar los 500 millones de dólares (438 millones de euros). La Casa Blanca sostiene que la residencia ejecutiva puede contratar de ese modo y que la intervención responde también a necesidades de seguridad.La demolición y el proyecto han abierto una batalla judicial . El Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica, una organización dedicada a la protección del patrimonio, denunció que la Administración eliminó una parte histórica del complejo sin completar las revisiones patrimoniales y ambientales exigibles ni obtener autorización del Congreso. Un juez federal ordenó inicialmente parar la obra, pero el Ejecutivo recurrió y los trabajos han podido continuar mientras se dirime el caso. Trump ha extendido ese afán transformador, propio de un promotor inmobiliario, más allá de la verja presidencial. Ordenó revestir de azul la gran pileta de agua reflectante del Monumento a Lincoln, que se extiende hacia el obelisco de Washington, porque el gris original le parecía apagado. La obra, de más de 16 millones de dólares (14 millones de euros), pretendía darle un tono «azul bandera americana» , pero a los pocos días el agua comenzó a teñirse de verde oscuro por la proliferación de algas y parte del revestimiento empezó a desprenderse. La Administración atribuyó después parte de los daños a actos de vandalismo y anunció una nueva reparación. El siguiente proyecto es todavía más ambicioso: todo un arco del triunfo detrás del Monumento a Lincoln, en el extremo occidental de la explanada del National Mall, que se extiende hasta el Capitolio. Trump lo ha planteado como una pieza central de la conmemoración de los 250 años de la independencia , una estructura monumental destinada a cerrar visualmente el gran eje que une el Capitolio, el obelisco y el memorial dedicado al presidente que preservó la Unión. Será, dijo, un homenaje a América en su 250 cumpleaños.Y aún hay más proyectos. En una isla del río Potomac, a poca distancia de la Casa Blanca, Trump impulsa la renovación de un campo de golf diseñado por Tom Fazio, un experto paisajista de renombre mundial, dentro de una agenda de intervenciones que alcanza ya también los espacios recreativos de la capital. Hasta contempla ponerle su nombre, Trump, al aeropuerto internacional de la capital, ahora llamado Dulles, como trató de hacer con el centro de las artes Kennedy, hasta que un juez intervino y se lo impidió. En ese paisaje de obras, la conmemoración nacional de este 4 de julio adquiere también la forma de un proyecto personal del presidente que más ha intervenido sobre la imagen física de la nación . RSS de noticias de internacional
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