Los márgenes de la Asamblea General de la ONU siempre ofrecen una oportunidad excepcional para reuniones bilaterales, negociaciones delicadas e incluso encuentros discretos, a pesar de las decenas de miles de ojos atentos a todo lo que se mueve. Donald Trump, en su sexto año ya de presidencia de la primera potencia del planeta, lo sabe muy bien, y está aprovechando todos los resortes para pisar el acelerador. Si en los parlamentos hay decretos ómnibus, en Nueva York estos días hay algo parecido a diplomacia ómnibus: Ucrania, Palestina, Irán, Cuba, Venezuela e incluso Groenlandia.
El primer mandatario estadounidense impone el control de EEUU sobre Groenlandia y agita la Asamblea de las Naciones Unidas entre promesas de paz para Ucrania y pulsos con Irán
Los márgenes de la Asamblea General de la ONU siempre ofrecen una oportunidad excepcional para reuniones bilaterales, negociaciones delicadas e incluso encuentros discretos, a pesar de las decenas de miles de ojos atentos a todo lo que se mueve. Donald Trump, en su sexto año ya de presidencia de la primera potencia del planeta, lo sabe muy bien, y está aprovechando todos los resortes para pisar el acelerador. Si en los parlamentos hay decretos ómnibus, en Nueva York estos días hay algo parecido a diplomacia ómnibus: Ucrania, Palestina, Irán, Cuba, Venezuela e incluso Groenlandia.
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