No hay precedentes de que el mismo día en el que se convocan elecciones generales, los sindicatos convoque una huelga general. Es lo que va a ocurrir este otoño. Los sindicatos UGT y CC.OO., que durante las legislaturas del Gobierno de Pedro Sánchez no han movido ficha, ni protestado por la corrupción, los bajos sueldos o la inestabilidad laboral, caldearán las calles este otoño para exigir vivienda y sueldos dignos y para protestar por la falta de acuerdo salarial con los empresarios en los convenios. La decisión está pendiente de ratificación por los órganos de dirección de la centrales que dirigen Pepe Álvarez y Unai Sordo y supone un respaldo a los manifestantes de la Puerta del Sol. Ambos sindicatos dan así el paso que adelantaban el pasado viernes, cuando, tras el rechazo del Congreso de los Diputados a los dos reales decretos sobre vivienda, amagaron con protestas. La fecha de la movilización se pactará con «las organizaciones sociales y el sindicato de inquilinas», han asegurado las centrales en un comunicado hecho público este lunes. El «efecto contagio» es ya una realidad. Las propuestas sindicales reclaman a los empresarios la firma de un VI Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) con incrementos salariales entre el 4% y el 7%, cláusulas de revisión salarial para proteger de la espiral inflacionista, y para facilitar el acceso a la vivienda. Reivindican también un decálogo por el derecho a la vivienda, con un pacto social y político, un parque público de vivienda protegida y permanente, la limitación del precio de los alquileres y la «aplicación efectiva» de la Ley por el Derecho a la Vivienda en todos los territorios.El 31 de diciembre pasado concluyeron los tres años de vigencia del V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) y las posibilidades de que haya un VI para el periodo 2026-2028 son nulas. El contexto no ha ayudado a pactar lo que en los últimos años ha sido una guía con las recomendaciones para los negociadores de los convenios colectivos y símbolo de la fortaleza del diálogo social. Son varios los motivos, pero el nuclear es la falta de confianza . La organización que dirige Antonio Garamendi no ha digerido el goteo de descalificaciones recibidas por parte de los secretarios generales de UGT y CC.OO., que se han mantenido del lado del Gobierno y de su vicepresidenta Yolanda Díaz en las dos últimas legislaturas, por no respaldar los cinco pactos suscritos por ellos con el Gobierno sobre riesgos laborales, permisos por fallecimiento, rebaja de la jornada, la reforma del desempleo o las subidas del salario mínimo durante estos años.Los sindicatos interpela a las diferentes administraciones públicas que tienen competencias en materia de vivienda y a las organizaciones empresariales, «que deben asumir que los salarios tienen que garantizar el acceso a un bien básico como es la vivienda; la renovación del AENC y el desbloqueo de los convenios colectivos». No hay precedentes de que el mismo día en el que se convocan elecciones generales, los sindicatos convoque una huelga general. Es lo que va a ocurrir este otoño. Los sindicatos UGT y CC.OO., que durante las legislaturas del Gobierno de Pedro Sánchez no han movido ficha, ni protestado por la corrupción, los bajos sueldos o la inestabilidad laboral, caldearán las calles este otoño para exigir vivienda y sueldos dignos y para protestar por la falta de acuerdo salarial con los empresarios en los convenios. La decisión está pendiente de ratificación por los órganos de dirección de la centrales que dirigen Pepe Álvarez y Unai Sordo y supone un respaldo a los manifestantes de la Puerta del Sol. Ambos sindicatos dan así el paso que adelantaban el pasado viernes, cuando, tras el rechazo del Congreso de los Diputados a los dos reales decretos sobre vivienda, amagaron con protestas. La fecha de la movilización se pactará con «las organizaciones sociales y el sindicato de inquilinas», han asegurado las centrales en un comunicado hecho público este lunes. El «efecto contagio» es ya una realidad. Las propuestas sindicales reclaman a los empresarios la firma de un VI Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) con incrementos salariales entre el 4% y el 7%, cláusulas de revisión salarial para proteger de la espiral inflacionista, y para facilitar el acceso a la vivienda. Reivindican también un decálogo por el derecho a la vivienda, con un pacto social y político, un parque público de vivienda protegida y permanente, la limitación del precio de los alquileres y la «aplicación efectiva» de la Ley por el Derecho a la Vivienda en todos los territorios.El 31 de diciembre pasado concluyeron los tres años de vigencia del V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) y las posibilidades de que haya un VI para el periodo 2026-2028 son nulas. El contexto no ha ayudado a pactar lo que en los últimos años ha sido una guía con las recomendaciones para los negociadores de los convenios colectivos y símbolo de la fortaleza del diálogo social. Son varios los motivos, pero el nuclear es la falta de confianza . La organización que dirige Antonio Garamendi no ha digerido el goteo de descalificaciones recibidas por parte de los secretarios generales de UGT y CC.OO., que se han mantenido del lado del Gobierno y de su vicepresidenta Yolanda Díaz en las dos últimas legislaturas, por no respaldar los cinco pactos suscritos por ellos con el Gobierno sobre riesgos laborales, permisos por fallecimiento, rebaja de la jornada, la reforma del desempleo o las subidas del salario mínimo durante estos años.Los sindicatos interpela a las diferentes administraciones públicas que tienen competencias en materia de vivienda y a las organizaciones empresariales, «que deben asumir que los salarios tienen que garantizar el acceso a un bien básico como es la vivienda; la renovación del AENC y el desbloqueo de los convenios colectivos». No hay precedentes de que el mismo día en el que se convocan elecciones generales, los sindicatos convoque una huelga general. Es lo que va a ocurrir este otoño. Los sindicatos UGT y CC.OO., que durante las legislaturas del Gobierno de Pedro Sánchez no han movido ficha, ni protestado por la corrupción, los bajos sueldos o la inestabilidad laboral, caldearán las calles este otoño para exigir vivienda y sueldos dignos y para protestar por la falta de acuerdo salarial con los empresarios en los convenios. La decisión está pendiente de ratificación por los órganos de dirección de la centrales que dirigen Pepe Álvarez y Unai Sordo y supone un respaldo a los manifestantes de la Puerta del Sol. Ambos sindicatos dan así el paso que adelantaban el pasado viernes, cuando, tras el rechazo del Congreso de los Diputados a los dos reales decretos sobre vivienda, amagaron con protestas. La fecha de la movilización se pactará con «las organizaciones sociales y el sindicato de inquilinas», han asegurado las centrales en un comunicado hecho público este lunes. El «efecto contagio» es ya una realidad. Las propuestas sindicales reclaman a los empresarios la firma de un VI Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) con incrementos salariales entre el 4% y el 7%, cláusulas de revisión salarial para proteger de la espiral inflacionista, y para facilitar el acceso a la vivienda. Reivindican también un decálogo por el derecho a la vivienda, con un pacto social y político, un parque público de vivienda protegida y permanente, la limitación del precio de los alquileres y la «aplicación efectiva» de la Ley por el Derecho a la Vivienda en todos los territorios.El 31 de diciembre pasado concluyeron los tres años de vigencia del V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) y las posibilidades de que haya un VI para el periodo 2026-2028 son nulas. El contexto no ha ayudado a pactar lo que en los últimos años ha sido una guía con las recomendaciones para los negociadores de los convenios colectivos y símbolo de la fortaleza del diálogo social. Son varios los motivos, pero el nuclear es la falta de confianza . La organización que dirige Antonio Garamendi no ha digerido el goteo de descalificaciones recibidas por parte de los secretarios generales de UGT y CC.OO., que se han mantenido del lado del Gobierno y de su vicepresidenta Yolanda Díaz en las dos últimas legislaturas, por no respaldar los cinco pactos suscritos por ellos con el Gobierno sobre riesgos laborales, permisos por fallecimiento, rebaja de la jornada, la reforma del desempleo o las subidas del salario mínimo durante estos años.Los sindicatos interpela a las diferentes administraciones públicas que tienen competencias en materia de vivienda y a las organizaciones empresariales, «que deben asumir que los salarios tienen que garantizar el acceso a un bien básico como es la vivienda; la renovación del AENC y el desbloqueo de los convenios colectivos». RSS de noticias de economia
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