No ha desempaquetado aún las maletas García Plaza y ya algunos lo están mandando de vuelta. Sería un nuevo récord para el Sevilla, que solo hace alimentar negros registros. La derrota en el Tartiere ha sido un golpetazo de realidad, pero ningún club que se precie tiene tanto talento autodestructivo como para poner entre las cuerdas a un entrenador que casi no ha terminado de conocer a su plantilla. A la capacidad de inmolación del Sevilla se le unen las ganas que tienen algunos de que el segundazo se materialice. Bien por llevar la razón, bien por otras motivaciones más enrevesadas. La realidad es que García Plaza tiene 8 partidos para salvar al Sevilla y ninguna varita mágica para acelerar los procesos. Muchos confían en la supuesta relajación del Atlético. Desde luego, si hay un momento para meterle mano a los del Cholo, es ahora. Pero no puntuar, aunque sea un desastre para todos, es lo más lógico este fin de semana. Luego entrarán en juego otros factores, pero sobre el papel la lógica que se impone es que el Sevilla tendrá que sudar para no perder. Y no es cuestión de García Plaza, sino de la gestión de esta temporada en la que los deberes se han dejado para última hora.El ultimátum real es el de LaLiga al Sevilla. Que queden 24 puntos por disputarse y que el el equipo necesite la mitad aún para salvarse. Es muy fácil cargar contra el nuevo, la pieza más débil, pero ahora es el club el que debe estar a la altura de la situación. Para variar. No obstante, lo que en realidad parece es que están más pendientes de consumar la venta lo más rápido posible para escurrir el bulto y que se lo coman otros. Pero el negocio se les puede truncar, y mucho, si el equipo desciende de categoría. Ya no se puede enmendar lo caminado, pero urge que alguien tome el timón con seriedad aunque sea por dignidad. Una cosa es no presentar a García Plaza con el empaque que tuvieron sus antecesores y otra muy distinta dar alas a la rumorología para incrementar la presión al menos de los culpables de la ruina sevillista. No ha desempaquetado aún las maletas García Plaza y ya algunos lo están mandando de vuelta. Sería un nuevo récord para el Sevilla, que solo hace alimentar negros registros. La derrota en el Tartiere ha sido un golpetazo de realidad, pero ningún club que se precie tiene tanto talento autodestructivo como para poner entre las cuerdas a un entrenador que casi no ha terminado de conocer a su plantilla. A la capacidad de inmolación del Sevilla se le unen las ganas que tienen algunos de que el segundazo se materialice. Bien por llevar la razón, bien por otras motivaciones más enrevesadas. La realidad es que García Plaza tiene 8 partidos para salvar al Sevilla y ninguna varita mágica para acelerar los procesos. Muchos confían en la supuesta relajación del Atlético. Desde luego, si hay un momento para meterle mano a los del Cholo, es ahora. Pero no puntuar, aunque sea un desastre para todos, es lo más lógico este fin de semana. Luego entrarán en juego otros factores, pero sobre el papel la lógica que se impone es que el Sevilla tendrá que sudar para no perder. Y no es cuestión de García Plaza, sino de la gestión de esta temporada en la que los deberes se han dejado para última hora.El ultimátum real es el de LaLiga al Sevilla. Que queden 24 puntos por disputarse y que el el equipo necesite la mitad aún para salvarse. Es muy fácil cargar contra el nuevo, la pieza más débil, pero ahora es el club el que debe estar a la altura de la situación. Para variar. No obstante, lo que en realidad parece es que están más pendientes de consumar la venta lo más rápido posible para escurrir el bulto y que se lo coman otros. Pero el negocio se les puede truncar, y mucho, si el equipo desciende de categoría. Ya no se puede enmendar lo caminado, pero urge que alguien tome el timón con seriedad aunque sea por dignidad. Una cosa es no presentar a García Plaza con el empaque que tuvieron sus antecesores y otra muy distinta dar alas a la rumorología para incrementar la presión al menos de los culpables de la ruina sevillista. No ha desempaquetado aún las maletas García Plaza y ya algunos lo están mandando de vuelta. Sería un nuevo récord para el Sevilla, que solo hace alimentar negros registros. La derrota en el Tartiere ha sido un golpetazo de realidad, pero ningún club que se precie tiene tanto talento autodestructivo como para poner entre las cuerdas a un entrenador que casi no ha terminado de conocer a su plantilla. A la capacidad de inmolación del Sevilla se le unen las ganas que tienen algunos de que el segundazo se materialice. Bien por llevar la razón, bien por otras motivaciones más enrevesadas. La realidad es que García Plaza tiene 8 partidos para salvar al Sevilla y ninguna varita mágica para acelerar los procesos. Muchos confían en la supuesta relajación del Atlético. Desde luego, si hay un momento para meterle mano a los del Cholo, es ahora. Pero no puntuar, aunque sea un desastre para todos, es lo más lógico este fin de semana. Luego entrarán en juego otros factores, pero sobre el papel la lógica que se impone es que el Sevilla tendrá que sudar para no perder. Y no es cuestión de García Plaza, sino de la gestión de esta temporada en la que los deberes se han dejado para última hora.El ultimátum real es el de LaLiga al Sevilla. Que queden 24 puntos por disputarse y que el el equipo necesite la mitad aún para salvarse. Es muy fácil cargar contra el nuevo, la pieza más débil, pero ahora es el club el que debe estar a la altura de la situación. Para variar. No obstante, lo que en realidad parece es que están más pendientes de consumar la venta lo más rápido posible para escurrir el bulto y que se lo coman otros. Pero el negocio se les puede truncar, y mucho, si el equipo desciende de categoría. Ya no se puede enmendar lo caminado, pero urge que alguien tome el timón con seriedad aunque sea por dignidad. Una cosa es no presentar a García Plaza con el empaque que tuvieron sus antecesores y otra muy distinta dar alas a la rumorología para incrementar la presión al menos de los culpables de la ruina sevillista. RSS de noticias de deportes
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abril 11, 2026
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