Cada día, decenas de familias malagueñas salen del comedor social de la Asociación Solidaridad Asistencial en Compañía (ASAEC) con la comida lista y empaquetada en un ‘tupper’. Tras 32 años de trayectoria, la entidad advierte de que el perfil de quienes llaman a su puerta «está cambiando« y de que los recursos públicos ya no están a la altura de la demanda, debido a la »incesante« subida de precios de los alimentos y de la energía .El comedor atiende a 200 personas , que vienen derivadas por entidades como Cáritas y repartidas por los barrios de Cruz del Humilladero y Teatinos. Según su presidente, Antonio José Paneque, «el 72% de quienes acuden no tiene recursos» .Ahora mismo, lo que más preocupa a la asociación es el público que está tocando a sus puerta, siempre en busca de ayuda. «Nos encontramos con personas que nunca habían estado en la puerta de una ONG, que están trabajando y aun así no llegan a final de mes», explica Paneque a este periódico. La entidad está detectando un cambio de perfil que les mantiene en vilo, por ello han decidido mandar un comunicado alertando de la situación. «Muchos de los nuevos usuarios nunca se habían visto en una situación así, vienen de la clase trabajadora», agrega Paneque, quien insiste en que la labor del comedor no se queda solo en repartir alimentos, sino en promover que salgan de la situación en la que se encuentran, y comienzan una vida más cómoda. El comedor social también es un punto de encuentro. Hay una rotación del 45%, y quienes pasan por él permanecen unos dos meses de media . En este tiempo, cuentan con acompañamiento de su equipo técnico. « Le ponemos rostro a las personas que atendemos . No queremos limitarnos a dar un plato de comida», subraya Paneque, quien se ha visto obligado a pedir ayuda económica, para poder «seguir ayudando». Más subvencionesEl presupuesto anual del comedor asciende a 240.000 euros, que están íntegramente destinados a la compra de mercancía y de todos los utensilios para la comida. Cada año, la entidad ha recibido una subvención de 90.000 euros . Sin embargo, este 2026 solo han recibido 70.000 euros, y esa diferencia «se nota», según Paneque. «Nos cubre solo cuatro o cinco meses«, expresa el presidente, quien agrega que la asociación sigue solicitando ayudas, y este año cuentan con la subvención de la Fundación Unicaja.Solidaridad «de los que menos tienen»La asociación cuenta con la colaboración de empresas y de ciudadanos que aportan su granito de arena de forma habitual. Entre ellos destaca un grupo de senderistas que cada año organiza una recogida de alimentos para el comedor. También hay voluntarios que colaboran en el día a día, aunque la mayoría de ellos son personas sin recursos. «Colaboran los que menos tienen» , afirma su presidente, quien invita a todo el mundo que lo desee a visitar el comedor y comprobar de primera mano el trabajo que realizan.Paneque no solo lanza un llamamiento a la sociedad, también a las administraciones. «Estamos en la trinchera» , resume su director, quien descarta la idea de cerrar sus puertas. Ahora, comienza una nueva etapa en el comedor social, que comienza, más en serio que nunca, la búsqueda de ayuda para seguir sirviendo a la sociedad que más lo necesita. Cada día, decenas de familias malagueñas salen del comedor social de la Asociación Solidaridad Asistencial en Compañía (ASAEC) con la comida lista y empaquetada en un ‘tupper’. Tras 32 años de trayectoria, la entidad advierte de que el perfil de quienes llaman a su puerta «está cambiando« y de que los recursos públicos ya no están a la altura de la demanda, debido a la »incesante« subida de precios de los alimentos y de la energía .El comedor atiende a 200 personas , que vienen derivadas por entidades como Cáritas y repartidas por los barrios de Cruz del Humilladero y Teatinos. Según su presidente, Antonio José Paneque, «el 72% de quienes acuden no tiene recursos» .Ahora mismo, lo que más preocupa a la asociación es el público que está tocando a sus puerta, siempre en busca de ayuda. «Nos encontramos con personas que nunca habían estado en la puerta de una ONG, que están trabajando y aun así no llegan a final de mes», explica Paneque a este periódico. La entidad está detectando un cambio de perfil que les mantiene en vilo, por ello han decidido mandar un comunicado alertando de la situación. «Muchos de los nuevos usuarios nunca se habían visto en una situación así, vienen de la clase trabajadora», agrega Paneque, quien insiste en que la labor del comedor no se queda solo en repartir alimentos, sino en promover que salgan de la situación en la que se encuentran, y comienzan una vida más cómoda. El comedor social también es un punto de encuentro. Hay una rotación del 45%, y quienes pasan por él permanecen unos dos meses de media . En este tiempo, cuentan con acompañamiento de su equipo técnico. « Le ponemos rostro a las personas que atendemos . No queremos limitarnos a dar un plato de comida», subraya Paneque, quien se ha visto obligado a pedir ayuda económica, para poder «seguir ayudando». Más subvencionesEl presupuesto anual del comedor asciende a 240.000 euros, que están íntegramente destinados a la compra de mercancía y de todos los utensilios para la comida. Cada año, la entidad ha recibido una subvención de 90.000 euros . Sin embargo, este 2026 solo han recibido 70.000 euros, y esa diferencia «se nota», según Paneque. «Nos cubre solo cuatro o cinco meses«, expresa el presidente, quien agrega que la asociación sigue solicitando ayudas, y este año cuentan con la subvención de la Fundación Unicaja.Solidaridad «de los que menos tienen»La asociación cuenta con la colaboración de empresas y de ciudadanos que aportan su granito de arena de forma habitual. Entre ellos destaca un grupo de senderistas que cada año organiza una recogida de alimentos para el comedor. También hay voluntarios que colaboran en el día a día, aunque la mayoría de ellos son personas sin recursos. «Colaboran los que menos tienen» , afirma su presidente, quien invita a todo el mundo que lo desee a visitar el comedor y comprobar de primera mano el trabajo que realizan.Paneque no solo lanza un llamamiento a la sociedad, también a las administraciones. «Estamos en la trinchera» , resume su director, quien descarta la idea de cerrar sus puertas. Ahora, comienza una nueva etapa en el comedor social, que comienza, más en serio que nunca, la búsqueda de ayuda para seguir sirviendo a la sociedad que más lo necesita. Cada día, decenas de familias malagueñas salen del comedor social de la Asociación Solidaridad Asistencial en Compañía (ASAEC) con la comida lista y empaquetada en un ‘tupper’. Tras 32 años de trayectoria, la entidad advierte de que el perfil de quienes llaman a su puerta «está cambiando« y de que los recursos públicos ya no están a la altura de la demanda, debido a la »incesante« subida de precios de los alimentos y de la energía .El comedor atiende a 200 personas , que vienen derivadas por entidades como Cáritas y repartidas por los barrios de Cruz del Humilladero y Teatinos. Según su presidente, Antonio José Paneque, «el 72% de quienes acuden no tiene recursos» .Ahora mismo, lo que más preocupa a la asociación es el público que está tocando a sus puerta, siempre en busca de ayuda. «Nos encontramos con personas que nunca habían estado en la puerta de una ONG, que están trabajando y aun así no llegan a final de mes», explica Paneque a este periódico. La entidad está detectando un cambio de perfil que les mantiene en vilo, por ello han decidido mandar un comunicado alertando de la situación. «Muchos de los nuevos usuarios nunca se habían visto en una situación así, vienen de la clase trabajadora», agrega Paneque, quien insiste en que la labor del comedor no se queda solo en repartir alimentos, sino en promover que salgan de la situación en la que se encuentran, y comienzan una vida más cómoda. El comedor social también es un punto de encuentro. Hay una rotación del 45%, y quienes pasan por él permanecen unos dos meses de media . En este tiempo, cuentan con acompañamiento de su equipo técnico. « Le ponemos rostro a las personas que atendemos . No queremos limitarnos a dar un plato de comida», subraya Paneque, quien se ha visto obligado a pedir ayuda económica, para poder «seguir ayudando». Más subvencionesEl presupuesto anual del comedor asciende a 240.000 euros, que están íntegramente destinados a la compra de mercancía y de todos los utensilios para la comida. Cada año, la entidad ha recibido una subvención de 90.000 euros . Sin embargo, este 2026 solo han recibido 70.000 euros, y esa diferencia «se nota», según Paneque. «Nos cubre solo cuatro o cinco meses«, expresa el presidente, quien agrega que la asociación sigue solicitando ayudas, y este año cuentan con la subvención de la Fundación Unicaja.Solidaridad «de los que menos tienen»La asociación cuenta con la colaboración de empresas y de ciudadanos que aportan su granito de arena de forma habitual. Entre ellos destaca un grupo de senderistas que cada año organiza una recogida de alimentos para el comedor. También hay voluntarios que colaboran en el día a día, aunque la mayoría de ellos son personas sin recursos. «Colaboran los que menos tienen» , afirma su presidente, quien invita a todo el mundo que lo desee a visitar el comedor y comprobar de primera mano el trabajo que realizan.Paneque no solo lanza un llamamiento a la sociedad, también a las administraciones. «Estamos en la trinchera» , resume su director, quien descarta la idea de cerrar sus puertas. Ahora, comienza una nueva etapa en el comedor social, que comienza, más en serio que nunca, la búsqueda de ayuda para seguir sirviendo a la sociedad que más lo necesita. RSS de noticias de espana/andalucia
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