<p>España contaba en noviembre de 2025 con 329.764 viviendas de uso turístico (VUT), según el <strong>INE.</strong> Es el último dato oficial y, aunque supone una caída del 12,4% respecto a los registros del año anterior, no oculta la dura realidad de una transformación urbana que afecta sobre todo a los centros históricos de las grandes ciudades. Quien pasea por las áreas más hermosas de Sevilla, Barcelona o Madrid observa los efectos de una gentrificación al cuadrado permitida por las autoridades durante largo tiempo y sólo ahora delimitada y reordenada. Ese salvaje oeste ha disparado los precios del alquiler, encarecido los de compra, dado entrada a grandes fondos de inversión ávidos de ingresos vía AT (el dichoso cartelito) y multiplicado la factura media en la hostelería. Si al principio los barrios más castizos quedaban poco a poco desvirtuados por la llegada de una clase media dispuesta a instalarse en el corazón de la urbe, hoy esa clase media también se marcha a la periferia asqueada por la voracidad del turismo contemporáneo.</p>
La catalana Talk&Code colabora con diversas AAPP para depurar un fenómeno que tensiona el mercado inmobiliario, y cuenta cada vez con más detractores.
<p>España contaba en noviembre de 2025 con 329.764 viviendas de uso turístico (VUT), según el <strong>INE.</strong> Es el último dato oficial y, aunque supone una caída del 12,4% respecto a los registros del año anterior, no oculta la dura realidad de una transformación urbana que afecta sobre todo a los centros históricos de las grandes ciudades. Quien pasea por las áreas más hermosas de Sevilla, Barcelona o Madrid observa los efectos de una gentrificación al cuadrado permitida por las autoridades durante largo tiempo y sólo ahora delimitada y reordenada. Ese salvaje oeste ha disparado los precios del alquiler, encarecido los de compra, dado entrada a grandes fondos de inversión ávidos de ingresos vía AT (el dichoso cartelito) y multiplicado la factura media en la hostelería. Si al principio los barrios más castizos quedaban poco a poco desvirtuados por la llegada de una clase media dispuesta a instalarse en el corazón de la urbe, hoy esa clase media también se marcha a la periferia asqueada por la voracidad del turismo contemporáneo.</p>
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