Hay bares y bares. En unos te mueres de risa y en otros te mueres. Hoy estoy en el de la esquina de casa y, en una mesa cercana, un tipo graba en su móvil un mensaje de voz que concluye así: “Créeme, nada tan flipante como leer”.
Quizás la forma más justa de animar a la lectura no tenga que pasar por compararla con otra actividad, sino por indagar en su propia naturaleza
Hay bares y bares. En unos te mueres de risa y en otros te mueres. Hoy estoy en el de la esquina de casa y, en una mesa cercana, un tipo graba en su móvil un mensaje de voz que concluye así: “Créeme, nada tan flipante como leer”.
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