El juicio por la Primitiva millonaria de La Coruña encara su recta final con dos cuestiones esenciales sobre la mesa: quién era el dueño del boleto premiado con 4,7 millones y si el lotero acusado lo estafó para quedárselo. Sobre lo primero, la vista oral ha ido decantando la balanza hacia una de las dos familias aspirantes. Y, en cuanto a la actuación del lotero, la Policía no duda de que mintió al afirmar que encontró el boleto en el mostrador. Manuel Reija deberá ahora defenderse de los indicios que lo incriminan.Quedan un par de sesiones para que, casi 14 años después de los hechos, el juicio, que se celebra en la Audiencia de La Coruña, quede visto para sentencia y trate de despejar ambas incógnitas: las responsabilidades penales del lotero y de su hermano Miguel, entonces delegado territorial de Loterías en la provincia, y si confirma que los 4,7 millones deben ser para la viuda y la hija de José Luis Alonso, un jubilado que habría muerto sin saber que era el agraciado.La Policía no duda de que el lotero mintió al decir que se encontró el boleto en el mostradorEn la sesión del miércoles, probablemente la más trascendental en lo que va de juicio, los agentes de la Policía que asumieron la investigación en 2018 —cuando ya habían pasado más de seis años y fue imposible recuperar las imágenes de las cámaras que habrían aclarado lo sucedido— detallaron los indicios que les llevan a concluir que el lotero mintió. Destaca uno: la actividad registrada en la terminal de apuestas y comprobaciones de su administración entre las 11.25 y las 11.27 horas del 2 de julio de 2012.Noticia relacionada general No No Juicio en La Coruña La hermana del lotero acusado lo defiende: «No tendría huevos» para apropiarse del boleto Jesús HierroLos agentes descubrieron que la Primitiva premiada era un boleto automático sellado junto a varios más en otra administración de la ciudad, en el centro comercial Carrefour de la avenida Alfonso Molina. Eso ocurrió el 26 de junio. El sorteo se celebró el 30 y, dos días después, este cliente —entonces desconocido— fue a comprobarlos a la administración de Reija, en el mercado de San Agustín. En menos de dos minutos la terminal registró no solo que el cliente había comprobado los números y que uno tenía un premio millonario, sino también que, inmediatamente después, se realizaron apuestas en buena parte con los mismos números.Seis años de cárcelEso es lo que lleva a los investigadores a concluir que el cliente estaba en el establecimiento cuando Reija comprobó los boletos, cuestionando la versión del acusado de que estaba solo cuando verificó el billete que, según él, había encontrado en el mostrador. Junto a él se juzga a su hermano Miguel, aunque contra él, por ahora, los indicios parecen menos consistentes. Los dos hermanos, que se enfrentan a una pena de hasta seis años de prisión, tendrán la oportunidad de defenderse en sus declaraciones previstas para el lunes y mates.Ese patrón de juego detectado sirvió también para identificar a la persona presuntamente estafada: José Luis Alonso, que murió poco después sin saber que le había tocado el premio. Los agentes tienen claro que fue él y descartan a los otros aspirantes, la familia de otro jubilado, también fallecido, que lo reclama. Los investigadores rechazan por completo que fuera suyo. El juicio por la Primitiva millonaria de La Coruña encara su recta final con dos cuestiones esenciales sobre la mesa: quién era el dueño del boleto premiado con 4,7 millones y si el lotero acusado lo estafó para quedárselo. Sobre lo primero, la vista oral ha ido decantando la balanza hacia una de las dos familias aspirantes. Y, en cuanto a la actuación del lotero, la Policía no duda de que mintió al afirmar que encontró el boleto en el mostrador. Manuel Reija deberá ahora defenderse de los indicios que lo incriminan.Quedan un par de sesiones para que, casi 14 años después de los hechos, el juicio, que se celebra en la Audiencia de La Coruña, quede visto para sentencia y trate de despejar ambas incógnitas: las responsabilidades penales del lotero y de su hermano Miguel, entonces delegado territorial de Loterías en la provincia, y si confirma que los 4,7 millones deben ser para la viuda y la hija de José Luis Alonso, un jubilado que habría muerto sin saber que era el agraciado.La Policía no duda de que el lotero mintió al decir que se encontró el boleto en el mostradorEn la sesión del miércoles, probablemente la más trascendental en lo que va de juicio, los agentes de la Policía que asumieron la investigación en 2018 —cuando ya habían pasado más de seis años y fue imposible recuperar las imágenes de las cámaras que habrían aclarado lo sucedido— detallaron los indicios que les llevan a concluir que el lotero mintió. Destaca uno: la actividad registrada en la terminal de apuestas y comprobaciones de su administración entre las 11.25 y las 11.27 horas del 2 de julio de 2012.Noticia relacionada general No No Juicio en La Coruña La hermana del lotero acusado lo defiende: «No tendría huevos» para apropiarse del boleto Jesús HierroLos agentes descubrieron que la Primitiva premiada era un boleto automático sellado junto a varios más en otra administración de la ciudad, en el centro comercial Carrefour de la avenida Alfonso Molina. Eso ocurrió el 26 de junio. El sorteo se celebró el 30 y, dos días después, este cliente —entonces desconocido— fue a comprobarlos a la administración de Reija, en el mercado de San Agustín. En menos de dos minutos la terminal registró no solo que el cliente había comprobado los números y que uno tenía un premio millonario, sino también que, inmediatamente después, se realizaron apuestas en buena parte con los mismos números.Seis años de cárcelEso es lo que lleva a los investigadores a concluir que el cliente estaba en el establecimiento cuando Reija comprobó los boletos, cuestionando la versión del acusado de que estaba solo cuando verificó el billete que, según él, había encontrado en el mostrador. Junto a él se juzga a su hermano Miguel, aunque contra él, por ahora, los indicios parecen menos consistentes. Los dos hermanos, que se enfrentan a una pena de hasta seis años de prisión, tendrán la oportunidad de defenderse en sus declaraciones previstas para el lunes y mates.Ese patrón de juego detectado sirvió también para identificar a la persona presuntamente estafada: José Luis Alonso, que murió poco después sin saber que le había tocado el premio. Los agentes tienen claro que fue él y descartan a los otros aspirantes, la familia de otro jubilado, también fallecido, que lo reclama. Los investigadores rechazan por completo que fuera suyo. El juicio por la Primitiva millonaria de La Coruña encara su recta final con dos cuestiones esenciales sobre la mesa: quién era el dueño del boleto premiado con 4,7 millones y si el lotero acusado lo estafó para quedárselo. Sobre lo primero, la vista oral ha ido decantando la balanza hacia una de las dos familias aspirantes. Y, en cuanto a la actuación del lotero, la Policía no duda de que mintió al afirmar que encontró el boleto en el mostrador. Manuel Reija deberá ahora defenderse de los indicios que lo incriminan.Quedan un par de sesiones para que, casi 14 años después de los hechos, el juicio, que se celebra en la Audiencia de La Coruña, quede visto para sentencia y trate de despejar ambas incógnitas: las responsabilidades penales del lotero y de su hermano Miguel, entonces delegado territorial de Loterías en la provincia, y si confirma que los 4,7 millones deben ser para la viuda y la hija de José Luis Alonso, un jubilado que habría muerto sin saber que era el agraciado.La Policía no duda de que el lotero mintió al decir que se encontró el boleto en el mostradorEn la sesión del miércoles, probablemente la más trascendental en lo que va de juicio, los agentes de la Policía que asumieron la investigación en 2018 —cuando ya habían pasado más de seis años y fue imposible recuperar las imágenes de las cámaras que habrían aclarado lo sucedido— detallaron los indicios que les llevan a concluir que el lotero mintió. Destaca uno: la actividad registrada en la terminal de apuestas y comprobaciones de su administración entre las 11.25 y las 11.27 horas del 2 de julio de 2012.Noticia relacionada general No No Juicio en La Coruña La hermana del lotero acusado lo defiende: «No tendría huevos» para apropiarse del boleto Jesús HierroLos agentes descubrieron que la Primitiva premiada era un boleto automático sellado junto a varios más en otra administración de la ciudad, en el centro comercial Carrefour de la avenida Alfonso Molina. Eso ocurrió el 26 de junio. El sorteo se celebró el 30 y, dos días después, este cliente —entonces desconocido— fue a comprobarlos a la administración de Reija, en el mercado de San Agustín. En menos de dos minutos la terminal registró no solo que el cliente había comprobado los números y que uno tenía un premio millonario, sino también que, inmediatamente después, se realizaron apuestas en buena parte con los mismos números.Seis años de cárcelEso es lo que lleva a los investigadores a concluir que el cliente estaba en el establecimiento cuando Reija comprobó los boletos, cuestionando la versión del acusado de que estaba solo cuando verificó el billete que, según él, había encontrado en el mostrador. Junto a él se juzga a su hermano Miguel, aunque contra él, por ahora, los indicios parecen menos consistentes. Los dos hermanos, que se enfrentan a una pena de hasta seis años de prisión, tendrán la oportunidad de defenderse en sus declaraciones previstas para el lunes y mates.Ese patrón de juego detectado sirvió también para identificar a la persona presuntamente estafada: José Luis Alonso, que murió poco después sin saber que le había tocado el premio. Los agentes tienen claro que fue él y descartan a los otros aspirantes, la familia de otro jubilado, también fallecido, que lo reclama. Los investigadores rechazan por completo que fuera suyo. RSS de noticias de espana
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