Si hasta los seleccionadores se quejan de tener a sus jugadores más de dos semanas seguidas, con lo poco acostumbrados que están a las concentraciones largas salvo en campeonatos cada dos años entre Eurocopa y Mundial , qué no van a pensar los clubes de fútbol, quienes han integrado tras el arranque liguero una nueva pretemporada. A algunos les habrá servido para ajustar situaciones descontroladas, mientras a los que habían empezado con paso firme les termina generando ciertas dudas si no enganchan ese mismo ritmo competitivo desde el primer día. Un parón que ha dado tiempo para que todos los protagonistas hablen (también por necesidad de los propios medios) y valoren cómo vuela este Sevilla . Quizás un exceso de azúcar dentro de un club que se ha acostumbrado a edulcorar su realidad, alegre en los parones porque no había competición. Eso va cambiando de la mano de García Plaza , quien más teme que la excitación actual actúe en su contra. Pies en el suelo y paso corto.Ya lo avisaba en la entrevista que concedió a ABC de Sevilla. «Nos pintan la cara» , repitió hasta en dos ocasiones en referencia al partido del Levante. No es que le tenga un mayor respeto al club donde dejó su impronta, sino a que su equipo necesita estar siempre al límite de sus posibilidades para conseguir buenos resultados. No le ha ganado holgadamente a nadie. Siempre con el cuchillo entre los dientes , incluso ante ese Barcelona que terminó doblegando el ímpetu inicial nervionense. Ni siquiera ese regusto agridulce se siente ya en los labios de los sevillistas. El Barcelona queda muy lejos. Aquella buena primera parte sólo fue la prueba de hasta dónde pueden competir el equipo. Aun así, muy lejos. Tiene que volver a empezar. Afilar sus colmillos. Necesita reafirmar que ha comenzado muy bien, aunque los 13 puntos conseguidos no pueda quitárselos nadie.Y es tan importante dar la cara en el Ciutat de Valencia y sumar puntos como que una derrota provocaría, con la visita al Bernabéu unos días después , que el Sevilla sintiese que la primera mala dinámica de resultados se le ha instalado dentro sin darse cuenta. Que el siguiente partido sería un examen sumarísimo para saber hacia dónde debe mirar el equipo y cuáles son sus objetivos. García Plaza se ha cansado de repetir que su objetivo es no pasarlo mal. Con eso se conforma. Otra cosa es que intuya que con la plantilla que se le ha quedado tras el mercado puede intentar dar un pasito más . No esperar al siguiente año, aunque siendo sinceros, que aguante una temporada entera en el banquillo sería poco más que una heroicidad. Va camino de ellos, pero ojito, que esto es el Sevilla FC y adelantarse a los acontecimientos es contraproducente.Regresará el Sevilla un lunes festivo, con la barriga llena y la duda de si hacer cambio de armario con el ventilador puesto . A veces la propia competición te mira con mala cara a la hora de colocar sus horarios. O, simplemente, le importas poco. Dos lunes de octubre para redondear un mes extraño. Del ruido inicial a este calma insoportable sin partidos que llevarse a la boca. Ni siquiera el trofeo Puerta ayudó a rebajar el mono por el fútbol de verdad, ese de clubes. de pasión y nervios. Vuelve la Liga. Como si un covid futbolero nos hubiese aplastado. Nadie sabe cómo responderán los equipos. Y los puntos valen ahora igual que en agosto. García Plaza mira el horizonte con incertidumbre. No quiere sentir que el castillo de naipes se le cae por el soplido de uno que pasaba por allí y se hace llamar parón de selecciones. Si hasta los seleccionadores se quejan de tener a sus jugadores más de dos semanas seguidas, con lo poco acostumbrados que están a las concentraciones largas salvo en campeonatos cada dos años entre Eurocopa y Mundial , qué no van a pensar los clubes de fútbol, quienes han integrado tras el arranque liguero una nueva pretemporada. A algunos les habrá servido para ajustar situaciones descontroladas, mientras a los que habían empezado con paso firme les termina generando ciertas dudas si no enganchan ese mismo ritmo competitivo desde el primer día. Un parón que ha dado tiempo para que todos los protagonistas hablen (también por necesidad de los propios medios) y valoren cómo vuela este Sevilla . Quizás un exceso de azúcar dentro de un club que se ha acostumbrado a edulcorar su realidad, alegre en los parones porque no había competición. Eso va cambiando de la mano de García Plaza , quien más teme que la excitación actual actúe en su contra. Pies en el suelo y paso corto.Ya lo avisaba en la entrevista que concedió a ABC de Sevilla. «Nos pintan la cara» , repitió hasta en dos ocasiones en referencia al partido del Levante. No es que le tenga un mayor respeto al club donde dejó su impronta, sino a que su equipo necesita estar siempre al límite de sus posibilidades para conseguir buenos resultados. No le ha ganado holgadamente a nadie. Siempre con el cuchillo entre los dientes , incluso ante ese Barcelona que terminó doblegando el ímpetu inicial nervionense. Ni siquiera ese regusto agridulce se siente ya en los labios de los sevillistas. El Barcelona queda muy lejos. Aquella buena primera parte sólo fue la prueba de hasta dónde pueden competir el equipo. Aun así, muy lejos. Tiene que volver a empezar. Afilar sus colmillos. Necesita reafirmar que ha comenzado muy bien, aunque los 13 puntos conseguidos no pueda quitárselos nadie.Y es tan importante dar la cara en el Ciutat de Valencia y sumar puntos como que una derrota provocaría, con la visita al Bernabéu unos días después , que el Sevilla sintiese que la primera mala dinámica de resultados se le ha instalado dentro sin darse cuenta. Que el siguiente partido sería un examen sumarísimo para saber hacia dónde debe mirar el equipo y cuáles son sus objetivos. García Plaza se ha cansado de repetir que su objetivo es no pasarlo mal. Con eso se conforma. Otra cosa es que intuya que con la plantilla que se le ha quedado tras el mercado puede intentar dar un pasito más . No esperar al siguiente año, aunque siendo sinceros, que aguante una temporada entera en el banquillo sería poco más que una heroicidad. Va camino de ellos, pero ojito, que esto es el Sevilla FC y adelantarse a los acontecimientos es contraproducente.Regresará el Sevilla un lunes festivo, con la barriga llena y la duda de si hacer cambio de armario con el ventilador puesto . A veces la propia competición te mira con mala cara a la hora de colocar sus horarios. O, simplemente, le importas poco. Dos lunes de octubre para redondear un mes extraño. Del ruido inicial a este calma insoportable sin partidos que llevarse a la boca. Ni siquiera el trofeo Puerta ayudó a rebajar el mono por el fútbol de verdad, ese de clubes. de pasión y nervios. Vuelve la Liga. Como si un covid futbolero nos hubiese aplastado. Nadie sabe cómo responderán los equipos. Y los puntos valen ahora igual que en agosto. García Plaza mira el horizonte con incertidumbre. No quiere sentir que el castillo de naipes se le cae por el soplido de uno que pasaba por allí y se hace llamar parón de selecciones. Si hasta los seleccionadores se quejan de tener a sus jugadores más de dos semanas seguidas, con lo poco acostumbrados que están a las concentraciones largas salvo en campeonatos cada dos años entre Eurocopa y Mundial , qué no van a pensar los clubes de fútbol, quienes han integrado tras el arranque liguero una nueva pretemporada. A algunos les habrá servido para ajustar situaciones descontroladas, mientras a los que habían empezado con paso firme les termina generando ciertas dudas si no enganchan ese mismo ritmo competitivo desde el primer día. Un parón que ha dado tiempo para que todos los protagonistas hablen (también por necesidad de los propios medios) y valoren cómo vuela este Sevilla . Quizás un exceso de azúcar dentro de un club que se ha acostumbrado a edulcorar su realidad, alegre en los parones porque no había competición. Eso va cambiando de la mano de García Plaza , quien más teme que la excitación actual actúe en su contra. Pies en el suelo y paso corto.Ya lo avisaba en la entrevista que concedió a ABC de Sevilla. «Nos pintan la cara» , repitió hasta en dos ocasiones en referencia al partido del Levante. No es que le tenga un mayor respeto al club donde dejó su impronta, sino a que su equipo necesita estar siempre al límite de sus posibilidades para conseguir buenos resultados. No le ha ganado holgadamente a nadie. Siempre con el cuchillo entre los dientes , incluso ante ese Barcelona que terminó doblegando el ímpetu inicial nervionense. Ni siquiera ese regusto agridulce se siente ya en los labios de los sevillistas. El Barcelona queda muy lejos. Aquella buena primera parte sólo fue la prueba de hasta dónde pueden competir el equipo. Aun así, muy lejos. Tiene que volver a empezar. Afilar sus colmillos. Necesita reafirmar que ha comenzado muy bien, aunque los 13 puntos conseguidos no pueda quitárselos nadie.Y es tan importante dar la cara en el Ciutat de Valencia y sumar puntos como que una derrota provocaría, con la visita al Bernabéu unos días después , que el Sevilla sintiese que la primera mala dinámica de resultados se le ha instalado dentro sin darse cuenta. Que el siguiente partido sería un examen sumarísimo para saber hacia dónde debe mirar el equipo y cuáles son sus objetivos. García Plaza se ha cansado de repetir que su objetivo es no pasarlo mal. Con eso se conforma. Otra cosa es que intuya que con la plantilla que se le ha quedado tras el mercado puede intentar dar un pasito más . No esperar al siguiente año, aunque siendo sinceros, que aguante una temporada entera en el banquillo sería poco más que una heroicidad. Va camino de ellos, pero ojito, que esto es el Sevilla FC y adelantarse a los acontecimientos es contraproducente.Regresará el Sevilla un lunes festivo, con la barriga llena y la duda de si hacer cambio de armario con el ventilador puesto . A veces la propia competición te mira con mala cara a la hora de colocar sus horarios. O, simplemente, le importas poco. Dos lunes de octubre para redondear un mes extraño. Del ruido inicial a este calma insoportable sin partidos que llevarse a la boca. Ni siquiera el trofeo Puerta ayudó a rebajar el mono por el fútbol de verdad, ese de clubes. de pasión y nervios. Vuelve la Liga. Como si un covid futbolero nos hubiese aplastado. Nadie sabe cómo responderán los equipos. Y los puntos valen ahora igual que en agosto. García Plaza mira el horizonte con incertidumbre. No quiere sentir que el castillo de naipes se le cae por el soplido de uno que pasaba por allí y se hace llamar parón de selecciones. RSS de noticias de deportes
Deportes Un parón interminable
Un parón interminable
octubre 8, 2026
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