Cerca de la frontera con Alemania, en la región de Los Vosgos, el Tour vivió otra jornada entretenida y abarrotada de público con la incertidumbre añadida del cielo: las tormentas, el granizo y los cambios continuos entre sol y lluvia añadieron riesgo a una jornada comprimida en 155 kilómetros y con 3.900 metros de desnivel, una de las más duras de esta edición.Después de permitir el viernes que una fuga gigantesca llegase a Belfort con más de siete minutos de ventaja, Tadej Pogacar había anunciado para este sábado el regreso del Tour reconocible: «Va a ser un día muy duro. Montañas grandes, de las que molan de verdad». La gran curiosidad aguardaba al final de la etapa: el Col du Haag, un antiguo camino forestal recién asfaltado, estrecho, irregular y con frecuentes rampas del 12 y el 13%. Antes, los ciclistas habrían de sobrevivir dos puertos de primera y uno de segunda.La otra resaca de la víspera era Tom Pidcock. El escurridizo ciclista inglés, que había ganado siete minutos y medio el viernes y amanecía a solo nueve segundos del podio, volvió a ser uno de los protagonistas del día, al meterse en una fuga de calidad que obligó a trabajar a UAE durante muchos kilómetros. Alpecin contuvo inicialmente la carrera para que Jasper Philipsen ganase el primer esprint intermedio y recortase terreno a Mads Pedersen en la pelea por el ‘maillot verde’. Apenas comenzó el larguísimo Grand Ballon, sin embargo, comenzaron las hostilidades. Demarraron Carapaz, Paret-Peintre, Healy, los hermanos Johannessen, Rubio, Bernal, Arensman, Tiberi y otros escaladores de prestigio, incluido Pidcock. También tres hombres de Movistar. Pablo Castrillo volvió a mostrar su generosidad: atacó junto a Ben Healy en las rampas finales del Grand Ballon, trabajó sin reservarse demasiado y contribuyó a tensar una escapada donde abundaban corredores sin voluntad de colaboración. Después logró llevar a su compañero Einer Rubio a la fuga que se consolidó de esa fuga inicial: un sexteto que llegaría con un minuto y medio de ventaja a la última ascensión. Desafortunadamente para ellos, UAE nunca dio muestras de querer desentenderse de la victoria.Uno de esos fugados, Valentin Paret-Peintre, fue recogiendo los puntos de la montaña por delante de Carapaz y pasó a ser líder virtual de esa clasificación. Por detrás, Pidcock quedó durante muchos kilómetros en un grupo intermedio, atrapado entre los hombres de cabeza y un pelotón que UAE mantenía bajo vigilancia. Arensman sufrió un pinchazo inoportuno; Vauquelin y otros aspirantes fueron perdiendo contacto, y el ritmo del equipo del líder comenzó a reducir las diferencias. En el Ballon d’Alsace, con el agua reapareciendo sobre la carretera y el pelotón cada vez más adelgazado, UAE terminó neutralizando la maniobra de Pidcock.Ataque de CarapazDespués de las cotas no puntuables del Schirm y el Hundsruck, y cuando quedaban 30 kilómetros, la etapa entraba en su verdadero territorio: los supervivientes de la fuga (Paret-Peintre, Carapaz, Rubio y los hermanos Johannessen) seguían por delante, pero ya no tenían margen suficiente para sentirse a salvo. En la meta caía una tormenta bestial que se iría a otro valle cuando llegaron los corredores.El puerto tenía 11 kilómetros; los primeros cuatro, durísimos. Decathlon marcó un ritmo dañino muy pronto, mientras Ayuso y Pidcock mostraban signos tempranos de debilidad. Por delante ya sólo quedaban el siempre admirable Carapaz y Tobias Johannessen, apenas con un minuto. Ayuso se agarraba como podía al pelotón de los elegidos mientras Decathlon hacía sufrir a todos. A Pogacar ya le quedaba únicamente Del Toro como escolta.Carapaz logró desprenderse de su compañero noruego de fuga, pero quedaban demasiados kilómetros. Visma también fue valiente y siguió tensando la subida cuando Decathlon se quedaba sin efectivos. Sólo los más fuertes aguantaban en el grupo cabecero, de apenas diez unidades. Dejó de llover. El ecuatoriano lograba mantener la ventaja de un minuto con Pogacar y compañía. Cuando Vingegaard aceleró el ritmo; ‘Pogi’ se adhirió a su rueda trasera como una lapa. Evenepoel sufrió mucho con el ritmo del danés. También Carapaz, que vio su ventaja reducirse a la mitad. Ayuso, sólido, parecía tener a tiro el podio virtual, pero no pudo con el esperado ataque final de Pogacar.El líder soltó el hachazo a siete de meta y voló hacia allí como si no le hubiesen puesto a prueba. Vingegaard trató de no perderle de vista y encabezó la reacción, soltando a todos los demás. Un magnífico Seixas (tercero ya en la general) pudo soldarse a él con el tiempo y colaborar para no perder mucho tiempo. Al final se les unió Del Toro. En la meta entraron con más de medio minuto de desventaja, resignados pero satisfechos por haberlo intentado todo frente al ciclista que está marcando una era. Cerca de la frontera con Alemania, en la región de Los Vosgos, el Tour vivió otra jornada entretenida y abarrotada de público con la incertidumbre añadida del cielo: las tormentas, el granizo y los cambios continuos entre sol y lluvia añadieron riesgo a una jornada comprimida en 155 kilómetros y con 3.900 metros de desnivel, una de las más duras de esta edición.Después de permitir el viernes que una fuga gigantesca llegase a Belfort con más de siete minutos de ventaja, Tadej Pogacar había anunciado para este sábado el regreso del Tour reconocible: «Va a ser un día muy duro. Montañas grandes, de las que molan de verdad». La gran curiosidad aguardaba al final de la etapa: el Col du Haag, un antiguo camino forestal recién asfaltado, estrecho, irregular y con frecuentes rampas del 12 y el 13%. Antes, los ciclistas habrían de sobrevivir dos puertos de primera y uno de segunda.La otra resaca de la víspera era Tom Pidcock. El escurridizo ciclista inglés, que había ganado siete minutos y medio el viernes y amanecía a solo nueve segundos del podio, volvió a ser uno de los protagonistas del día, al meterse en una fuga de calidad que obligó a trabajar a UAE durante muchos kilómetros. Alpecin contuvo inicialmente la carrera para que Jasper Philipsen ganase el primer esprint intermedio y recortase terreno a Mads Pedersen en la pelea por el ‘maillot verde’. Apenas comenzó el larguísimo Grand Ballon, sin embargo, comenzaron las hostilidades. Demarraron Carapaz, Paret-Peintre, Healy, los hermanos Johannessen, Rubio, Bernal, Arensman, Tiberi y otros escaladores de prestigio, incluido Pidcock. También tres hombres de Movistar. Pablo Castrillo volvió a mostrar su generosidad: atacó junto a Ben Healy en las rampas finales del Grand Ballon, trabajó sin reservarse demasiado y contribuyó a tensar una escapada donde abundaban corredores sin voluntad de colaboración. Después logró llevar a su compañero Einer Rubio a la fuga que se consolidó de esa fuga inicial: un sexteto que llegaría con un minuto y medio de ventaja a la última ascensión. Desafortunadamente para ellos, UAE nunca dio muestras de querer desentenderse de la victoria.Uno de esos fugados, Valentin Paret-Peintre, fue recogiendo los puntos de la montaña por delante de Carapaz y pasó a ser líder virtual de esa clasificación. Por detrás, Pidcock quedó durante muchos kilómetros en un grupo intermedio, atrapado entre los hombres de cabeza y un pelotón que UAE mantenía bajo vigilancia. Arensman sufrió un pinchazo inoportuno; Vauquelin y otros aspirantes fueron perdiendo contacto, y el ritmo del equipo del líder comenzó a reducir las diferencias. En el Ballon d’Alsace, con el agua reapareciendo sobre la carretera y el pelotón cada vez más adelgazado, UAE terminó neutralizando la maniobra de Pidcock.Ataque de CarapazDespués de las cotas no puntuables del Schirm y el Hundsruck, y cuando quedaban 30 kilómetros, la etapa entraba en su verdadero territorio: los supervivientes de la fuga (Paret-Peintre, Carapaz, Rubio y los hermanos Johannessen) seguían por delante, pero ya no tenían margen suficiente para sentirse a salvo. En la meta caía una tormenta bestial que se iría a otro valle cuando llegaron los corredores.El puerto tenía 11 kilómetros; los primeros cuatro, durísimos. Decathlon marcó un ritmo dañino muy pronto, mientras Ayuso y Pidcock mostraban signos tempranos de debilidad. Por delante ya sólo quedaban el siempre admirable Carapaz y Tobias Johannessen, apenas con un minuto. Ayuso se agarraba como podía al pelotón de los elegidos mientras Decathlon hacía sufrir a todos. A Pogacar ya le quedaba únicamente Del Toro como escolta.Carapaz logró desprenderse de su compañero noruego de fuga, pero quedaban demasiados kilómetros. Visma también fue valiente y siguió tensando la subida cuando Decathlon se quedaba sin efectivos. Sólo los más fuertes aguantaban en el grupo cabecero, de apenas diez unidades. Dejó de llover. El ecuatoriano lograba mantener la ventaja de un minuto con Pogacar y compañía. Cuando Vingegaard aceleró el ritmo; ‘Pogi’ se adhirió a su rueda trasera como una lapa. Evenepoel sufrió mucho con el ritmo del danés. También Carapaz, que vio su ventaja reducirse a la mitad. Ayuso, sólido, parecía tener a tiro el podio virtual, pero no pudo con el esperado ataque final de Pogacar.El líder soltó el hachazo a siete de meta y voló hacia allí como si no le hubiesen puesto a prueba. Vingegaard trató de no perderle de vista y encabezó la reacción, soltando a todos los demás. Un magnífico Seixas (tercero ya en la general) pudo soldarse a él con el tiempo y colaborar para no perder mucho tiempo. Al final se les unió Del Toro. En la meta entraron con más de medio minuto de desventaja, resignados pero satisfechos por haberlo intentado todo frente al ciclista que está marcando una era. Cerca de la frontera con Alemania, en la región de Los Vosgos, el Tour vivió otra jornada entretenida y abarrotada de público con la incertidumbre añadida del cielo: las tormentas, el granizo y los cambios continuos entre sol y lluvia añadieron riesgo a una jornada comprimida en 155 kilómetros y con 3.900 metros de desnivel, una de las más duras de esta edición.Después de permitir el viernes que una fuga gigantesca llegase a Belfort con más de siete minutos de ventaja, Tadej Pogacar había anunciado para este sábado el regreso del Tour reconocible: «Va a ser un día muy duro. Montañas grandes, de las que molan de verdad». La gran curiosidad aguardaba al final de la etapa: el Col du Haag, un antiguo camino forestal recién asfaltado, estrecho, irregular y con frecuentes rampas del 12 y el 13%. Antes, los ciclistas habrían de sobrevivir dos puertos de primera y uno de segunda.La otra resaca de la víspera era Tom Pidcock. El escurridizo ciclista inglés, que había ganado siete minutos y medio el viernes y amanecía a solo nueve segundos del podio, volvió a ser uno de los protagonistas del día, al meterse en una fuga de calidad que obligó a trabajar a UAE durante muchos kilómetros. Alpecin contuvo inicialmente la carrera para que Jasper Philipsen ganase el primer esprint intermedio y recortase terreno a Mads Pedersen en la pelea por el ‘maillot verde’. Apenas comenzó el larguísimo Grand Ballon, sin embargo, comenzaron las hostilidades. Demarraron Carapaz, Paret-Peintre, Healy, los hermanos Johannessen, Rubio, Bernal, Arensman, Tiberi y otros escaladores de prestigio, incluido Pidcock. También tres hombres de Movistar. Pablo Castrillo volvió a mostrar su generosidad: atacó junto a Ben Healy en las rampas finales del Grand Ballon, trabajó sin reservarse demasiado y contribuyó a tensar una escapada donde abundaban corredores sin voluntad de colaboración. Después logró llevar a su compañero Einer Rubio a la fuga que se consolidó de esa fuga inicial: un sexteto que llegaría con un minuto y medio de ventaja a la última ascensión. Desafortunadamente para ellos, UAE nunca dio muestras de querer desentenderse de la victoria.Uno de esos fugados, Valentin Paret-Peintre, fue recogiendo los puntos de la montaña por delante de Carapaz y pasó a ser líder virtual de esa clasificación. Por detrás, Pidcock quedó durante muchos kilómetros en un grupo intermedio, atrapado entre los hombres de cabeza y un pelotón que UAE mantenía bajo vigilancia. Arensman sufrió un pinchazo inoportuno; Vauquelin y otros aspirantes fueron perdiendo contacto, y el ritmo del equipo del líder comenzó a reducir las diferencias. En el Ballon d’Alsace, con el agua reapareciendo sobre la carretera y el pelotón cada vez más adelgazado, UAE terminó neutralizando la maniobra de Pidcock.Ataque de CarapazDespués de las cotas no puntuables del Schirm y el Hundsruck, y cuando quedaban 30 kilómetros, la etapa entraba en su verdadero territorio: los supervivientes de la fuga (Paret-Peintre, Carapaz, Rubio y los hermanos Johannessen) seguían por delante, pero ya no tenían margen suficiente para sentirse a salvo. En la meta caía una tormenta bestial que se iría a otro valle cuando llegaron los corredores.El puerto tenía 11 kilómetros; los primeros cuatro, durísimos. Decathlon marcó un ritmo dañino muy pronto, mientras Ayuso y Pidcock mostraban signos tempranos de debilidad. Por delante ya sólo quedaban el siempre admirable Carapaz y Tobias Johannessen, apenas con un minuto. Ayuso se agarraba como podía al pelotón de los elegidos mientras Decathlon hacía sufrir a todos. A Pogacar ya le quedaba únicamente Del Toro como escolta.Carapaz logró desprenderse de su compañero noruego de fuga, pero quedaban demasiados kilómetros. Visma también fue valiente y siguió tensando la subida cuando Decathlon se quedaba sin efectivos. Sólo los más fuertes aguantaban en el grupo cabecero, de apenas diez unidades. Dejó de llover. El ecuatoriano lograba mantener la ventaja de un minuto con Pogacar y compañía. Cuando Vingegaard aceleró el ritmo; ‘Pogi’ se adhirió a su rueda trasera como una lapa. Evenepoel sufrió mucho con el ritmo del danés. También Carapaz, que vio su ventaja reducirse a la mitad. Ayuso, sólido, parecía tener a tiro el podio virtual, pero no pudo con el esperado ataque final de Pogacar.El líder soltó el hachazo a siete de meta y voló hacia allí como si no le hubiesen puesto a prueba. Vingegaard trató de no perderle de vista y encabezó la reacción, soltando a todos los demás. Un magnífico Seixas (tercero ya en la general) pudo soldarse a él con el tiempo y colaborar para no perder mucho tiempo. Al final se les unió Del Toro. En la meta entraron con más de medio minuto de desventaja, resignados pero satisfechos por haberlo intentado todo frente al ciclista que está marcando una era. RSS de noticias de deportes
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