Un violento episodio ha vuelto a poner en jaque la seguridad del Centro Penitenciario de Puerto III , en El Puerto de Santa María (Cádiz). Lo que se inició como una intervención de asistencia médica urgente derivó el pasado sábado 31 de octubre en una nueva agresión contra el personal de la prisión. Según han denunciado los sindicatos CSIF y Tampm (Tu Abandono Me Puede Matar), un interno alojado en el módulo 14 fingió sufrir un ataque epiléptico para tender una trampa a los trabajadores. Se abalanzó sobre un funcionario, lo agarró del cuello con presunta intención de asfixiarlo y le propinó numerosos cabezazos y patadas.Los hechos ocurrieron en torno a las 12.30 horas de la jornada del pasado sábado en el interior del recinto penitenciario gaditano, según han revelado ambas organizaciones. El recluso empezó a mostrar síntomas compatibles con un desvanecimiento o crisis epiléptica, por lo que se activó el protocolo para su traslado de urgencia hacia la Enfermería. Sin embargo, durante el desplazamiento, el interno abandonó bruscamente su supuesta emergencia médica y se abalanzó por sorpresa contra el funcionario que lo custodiaba. Según detalla el comunicado emitido por Tampm, el preso aprisionó el cuello del funcionario con sus manos tratando de ahogarlo.La rápida reacción de los compañeros que escoltaban la comitiva resultó crucial para evitar un desenlace fatal. Varios funcionarios intervinieron para reducirlo. Tras varios minutos de tensión, consiguieron neutralizar al interno, aunque la violencia empleada por este dejó secuelas físicas en los trabajadores . Uno de ellos ha tenido que escayolarse un brazo, tiene la articulación de la muñeca abierta y múltiples contusiones e impactos por todo el cuerpo, por lo que ha tenido que darse de baja. Intentó agredir a un facultativo 24 horas antesTanto CSIF como Tampm han puesto el foco en la reincidencia del preso y en la falta de medidas preventivas tras un primer incidente ocurrido apenas 24 horas antes. El viernes 30 de octubre, el mismo interno ya había fingido un desvanecimiento en su celda y, al ser trasladado a la consulta médica , intentó agredir físicamente al facultativo de guardia.A la mañana siguiente, el recluso volvió a alegar indisposición física, aunque en esa ocasión el personal sanitario determinó que se trataba de una simulación y ordenó su reingreso al módulo. Pocas horas después ejecutaba el ataque al funcionario. Tras el último ataque, la administración ha procedido a derivar al interno al módulo de aislamiento .Frente a la gravedad de lo sucedido, la respuesta sindical ha sido unánime. Desde la sección de CSIF en Puerto III se ha solicitado formalmente a la Dirección que revise de inmediato la clasificación penitenciaria del agresor, pasando del segundo grado al primer grado —el más severo y restrictivo del ordenamiento penal español— con el objetivo de priorizar la seguridad del personal, al tiempo que han reclamado su traslado urgente a otro centro penitenciario.Por su parte, Tampm ha señalado que el ataque se ha producido apenas 16 días después de la entrada en vigor, el pasado 15 de octubre, de la Ley Orgánica 4/2026, de 13 de octubre, que reconoce a los funcionarios penitenciarios la condición de agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones. La central exige que este avance no se quede en una mera declaración de intenciones y que la agresión sea perseguida bajo la calificación penal de delito de atentado contra agente de la autoridad. Asimismo, demanda que la Administración penitenciaria proporcione al agredido la cobertura legal institucional y el íntegro resarcimiento económico por las lesiones sufridas.Falta de especialistas en las cárcelesAmbas organizaciones coinciden en que lo acontecido en Puerto III no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa del deterioro continuado de las condiciones laborales en las prisiones españolas. CSIF recalca que Instituciones Penitenciarias continúa aplicando medidas «totalmente insuficientes» para frenar un goteo incesante de agresiones a las plantillas, que se ve agravado por la falta de personal y de medios materiales.Ambos sindicatos alertan sobre la desprotección sanitaria en las cárceles. La falta de personal médico para cubrir las plazas vacantes impide prestar una atención adecuada a una población reclusa cada vez más numerosa, marcada por severas patologías de salud mental y cuadros severos de adicción a estupefacientes. La ausencia de diagnósticos y tratamientos psiquiátricos continuados actúa, según denuncian, como un peligroso detonante de altercados y episodios de extrema violencia en los módulos, dejando a los trabajadores penitenciarios en una situación de riesgo. Un violento episodio ha vuelto a poner en jaque la seguridad del Centro Penitenciario de Puerto III , en El Puerto de Santa María (Cádiz). Lo que se inició como una intervención de asistencia médica urgente derivó el pasado sábado 31 de octubre en una nueva agresión contra el personal de la prisión. Según han denunciado los sindicatos CSIF y Tampm (Tu Abandono Me Puede Matar), un interno alojado en el módulo 14 fingió sufrir un ataque epiléptico para tender una trampa a los trabajadores. Se abalanzó sobre un funcionario, lo agarró del cuello con presunta intención de asfixiarlo y le propinó numerosos cabezazos y patadas.Los hechos ocurrieron en torno a las 12.30 horas de la jornada del pasado sábado en el interior del recinto penitenciario gaditano, según han revelado ambas organizaciones. El recluso empezó a mostrar síntomas compatibles con un desvanecimiento o crisis epiléptica, por lo que se activó el protocolo para su traslado de urgencia hacia la Enfermería. Sin embargo, durante el desplazamiento, el interno abandonó bruscamente su supuesta emergencia médica y se abalanzó por sorpresa contra el funcionario que lo custodiaba. Según detalla el comunicado emitido por Tampm, el preso aprisionó el cuello del funcionario con sus manos tratando de ahogarlo.La rápida reacción de los compañeros que escoltaban la comitiva resultó crucial para evitar un desenlace fatal. Varios funcionarios intervinieron para reducirlo. Tras varios minutos de tensión, consiguieron neutralizar al interno, aunque la violencia empleada por este dejó secuelas físicas en los trabajadores . Uno de ellos ha tenido que escayolarse un brazo, tiene la articulación de la muñeca abierta y múltiples contusiones e impactos por todo el cuerpo, por lo que ha tenido que darse de baja. Intentó agredir a un facultativo 24 horas antesTanto CSIF como Tampm han puesto el foco en la reincidencia del preso y en la falta de medidas preventivas tras un primer incidente ocurrido apenas 24 horas antes. El viernes 30 de octubre, el mismo interno ya había fingido un desvanecimiento en su celda y, al ser trasladado a la consulta médica , intentó agredir físicamente al facultativo de guardia.A la mañana siguiente, el recluso volvió a alegar indisposición física, aunque en esa ocasión el personal sanitario determinó que se trataba de una simulación y ordenó su reingreso al módulo. Pocas horas después ejecutaba el ataque al funcionario. Tras el último ataque, la administración ha procedido a derivar al interno al módulo de aislamiento .Frente a la gravedad de lo sucedido, la respuesta sindical ha sido unánime. Desde la sección de CSIF en Puerto III se ha solicitado formalmente a la Dirección que revise de inmediato la clasificación penitenciaria del agresor, pasando del segundo grado al primer grado —el más severo y restrictivo del ordenamiento penal español— con el objetivo de priorizar la seguridad del personal, al tiempo que han reclamado su traslado urgente a otro centro penitenciario.Por su parte, Tampm ha señalado que el ataque se ha producido apenas 16 días después de la entrada en vigor, el pasado 15 de octubre, de la Ley Orgánica 4/2026, de 13 de octubre, que reconoce a los funcionarios penitenciarios la condición de agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones. La central exige que este avance no se quede en una mera declaración de intenciones y que la agresión sea perseguida bajo la calificación penal de delito de atentado contra agente de la autoridad. Asimismo, demanda que la Administración penitenciaria proporcione al agredido la cobertura legal institucional y el íntegro resarcimiento económico por las lesiones sufridas.Falta de especialistas en las cárcelesAmbas organizaciones coinciden en que lo acontecido en Puerto III no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa del deterioro continuado de las condiciones laborales en las prisiones españolas. CSIF recalca que Instituciones Penitenciarias continúa aplicando medidas «totalmente insuficientes» para frenar un goteo incesante de agresiones a las plantillas, que se ve agravado por la falta de personal y de medios materiales.Ambos sindicatos alertan sobre la desprotección sanitaria en las cárceles. La falta de personal médico para cubrir las plazas vacantes impide prestar una atención adecuada a una población reclusa cada vez más numerosa, marcada por severas patologías de salud mental y cuadros severos de adicción a estupefacientes. La ausencia de diagnósticos y tratamientos psiquiátricos continuados actúa, según denuncian, como un peligroso detonante de altercados y episodios de extrema violencia en los módulos, dejando a los trabajadores penitenciarios en una situación de riesgo. Un violento episodio ha vuelto a poner en jaque la seguridad del Centro Penitenciario de Puerto III , en El Puerto de Santa María (Cádiz). Lo que se inició como una intervención de asistencia médica urgente derivó el pasado sábado 31 de octubre en una nueva agresión contra el personal de la prisión. Según han denunciado los sindicatos CSIF y Tampm (Tu Abandono Me Puede Matar), un interno alojado en el módulo 14 fingió sufrir un ataque epiléptico para tender una trampa a los trabajadores. Se abalanzó sobre un funcionario, lo agarró del cuello con presunta intención de asfixiarlo y le propinó numerosos cabezazos y patadas.Los hechos ocurrieron en torno a las 12.30 horas de la jornada del pasado sábado en el interior del recinto penitenciario gaditano, según han revelado ambas organizaciones. El recluso empezó a mostrar síntomas compatibles con un desvanecimiento o crisis epiléptica, por lo que se activó el protocolo para su traslado de urgencia hacia la Enfermería. Sin embargo, durante el desplazamiento, el interno abandonó bruscamente su supuesta emergencia médica y se abalanzó por sorpresa contra el funcionario que lo custodiaba. Según detalla el comunicado emitido por Tampm, el preso aprisionó el cuello del funcionario con sus manos tratando de ahogarlo.La rápida reacción de los compañeros que escoltaban la comitiva resultó crucial para evitar un desenlace fatal. Varios funcionarios intervinieron para reducirlo. Tras varios minutos de tensión, consiguieron neutralizar al interno, aunque la violencia empleada por este dejó secuelas físicas en los trabajadores . Uno de ellos ha tenido que escayolarse un brazo, tiene la articulación de la muñeca abierta y múltiples contusiones e impactos por todo el cuerpo, por lo que ha tenido que darse de baja. Intentó agredir a un facultativo 24 horas antesTanto CSIF como Tampm han puesto el foco en la reincidencia del preso y en la falta de medidas preventivas tras un primer incidente ocurrido apenas 24 horas antes. El viernes 30 de octubre, el mismo interno ya había fingido un desvanecimiento en su celda y, al ser trasladado a la consulta médica , intentó agredir físicamente al facultativo de guardia.A la mañana siguiente, el recluso volvió a alegar indisposición física, aunque en esa ocasión el personal sanitario determinó que se trataba de una simulación y ordenó su reingreso al módulo. Pocas horas después ejecutaba el ataque al funcionario. Tras el último ataque, la administración ha procedido a derivar al interno al módulo de aislamiento .Frente a la gravedad de lo sucedido, la respuesta sindical ha sido unánime. Desde la sección de CSIF en Puerto III se ha solicitado formalmente a la Dirección que revise de inmediato la clasificación penitenciaria del agresor, pasando del segundo grado al primer grado —el más severo y restrictivo del ordenamiento penal español— con el objetivo de priorizar la seguridad del personal, al tiempo que han reclamado su traslado urgente a otro centro penitenciario.Por su parte, Tampm ha señalado que el ataque se ha producido apenas 16 días después de la entrada en vigor, el pasado 15 de octubre, de la Ley Orgánica 4/2026, de 13 de octubre, que reconoce a los funcionarios penitenciarios la condición de agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones. La central exige que este avance no se quede en una mera declaración de intenciones y que la agresión sea perseguida bajo la calificación penal de delito de atentado contra agente de la autoridad. Asimismo, demanda que la Administración penitenciaria proporcione al agredido la cobertura legal institucional y el íntegro resarcimiento económico por las lesiones sufridas.Falta de especialistas en las cárcelesAmbas organizaciones coinciden en que lo acontecido en Puerto III no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa del deterioro continuado de las condiciones laborales en las prisiones españolas. CSIF recalca que Instituciones Penitenciarias continúa aplicando medidas «totalmente insuficientes» para frenar un goteo incesante de agresiones a las plantillas, que se ve agravado por la falta de personal y de medios materiales.Ambos sindicatos alertan sobre la desprotección sanitaria en las cárceles. La falta de personal médico para cubrir las plazas vacantes impide prestar una atención adecuada a una población reclusa cada vez más numerosa, marcada por severas patologías de salud mental y cuadros severos de adicción a estupefacientes. La ausencia de diagnósticos y tratamientos psiquiátricos continuados actúa, según denuncian, como un peligroso detonante de altercados y episodios de extrema violencia en los módulos, dejando a los trabajadores penitenciarios en una situación de riesgo. RSS de noticias de espana/andalucia
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