La Semana Santa de Málaga va a estrenar este año una solución llamada a acabar con una de las imágenes más controvertidas de los últimos recorridos procesionales: la de los operarios aplicando líquido anticeras sobre el pavimento del Centro. Un equipo de la Universidad de Málaga (UMA) ha desarrollado un nuevo recubrimiento sólido, definido por sus impulsores como una « alfombra invisible ».Esta solución busca resolver de una vez tres problemas a la vez: los resbalones , la acumulación de cera y la protección de la piedra del casco histórico.El sistema ha sido diseñado por el Departamento de Química Inorgánica, Cristalografía y Mineralogía de la Universidad de Málaga tras más de un año de trabajo para sustituir la fórmula utilizada hasta ahora. En pasadas ediciones, el mecanismo aplicado consistía en extender sobre el suelo un líquido anticeras que impedía que la cera de los cirios se adhiriera directamente a la piedra. Ese sistema facilitaba la limpieza cada mañana, pero dejaba a cambio un pavimento húmedo en pleno centro de la ciudad, con el consiguiente riesgo para peatones y hombres de trono.Francisco Ignacio Franco, profesor de la Universidad de Málaga, ha explicado que el principal inconveniente del sistema anterior era precisamente ese efecto de suelo mojado. «Ese líquido anticeras generaba una humedad en el suelo, en el pavimento, que hacía que los viandantes, tanto aquellos que están saliendo en procesión como los que están disfrutando de la Semana Santa, pudieran sufrir algún tipo de resbalón », ha señalado. Una solución que cambia el modeloA ello se sumaban las quejas de las cofradías, que venían advirtiendo de que aquel producto podía manchar las túnicas y de que la presencia de operarios delante de los cortejos afeaba la imagen de la procesión.La nueva propuesta rompe con esa filosofía. Ya no se trata de aplicar un líquido sobre un pavimento pulido por décadas de tránsito, sino de crear una película endurecida sobre la piedra. Esa película funciona como una protección integral del suelo y se compone de tres elementos.El primero de ellos actúa como barrera entre la roca y la cera. De esta forma, la cera caliente no penetra en el pavimento del casco histórico. El segundo incorpora una arena de tamaño muy fino, inferior a 250 micras, que aporta un fuerte efecto antideslizante. El tercero añade una terminación oleofóbica que reduce la adherencia de la cera a la superficie, de manera que su retirada posterior resulta mucho más sencilla con el barrido habitual.La comparación elegida por los investigadores ayuda a entender el resultado. «La arena no se ve, pero se nota cuando tú pasas la suela del zapato, notas que no desliza», ha precisado el profesor. Ese componente genera una textura muy suave, casi imperceptible a la vista, pero suficiente para aumentar el agarre incluso en condiciones de humedad. Según detalla el equipo, la capa deja además un brillo natural sobre la piedra , como si el pavimento hubiera sido renovado.El proyecto arrancó en septiembre de 2024, cuando el Ayuntamiento de Málaga encargó a los expertos universitarios una alternativa al líquido anticeras o una fórmula que corrigiera sus efectos indeseados. En un primer momento, los trabajos se orientaron a hacer menos resbaladizo aquel compuesto, pero la investigación acabó concluyendo que cualquier líquido aplicado sobre una superficie pétrea y muy pulida iba a generar problemas de deslizamiento . La solución pasaba, por tanto, por abandonar ese modelo y apostar por una capa sólida, semejante a un barniz, que endurece pocos minutos después de su aplicación.Aplicación en dos fasesLa previsión es que el recubrimiento se extienda en dos momentos de la Semana Santa: una primera vez antes del comienzo de los desfiles procesionales y una segunda aplicación a mitad de la semana . Con ello se busca mantener la eficacia de la protección sin necesidad de recurrir cada jornada a intervenciones visibles en plena calle.Junto a la seguridad, el desarrollo incorpora una vertiente de conservación patrimonial. Franco ha recordado que la piedra del pavimento necesita transpirar. Cuando la cera caliente penetra en sus poros, los sella y dificulta la evaporación de la humedad interior, lo que puede terminar dañando la roca con el paso del tiempo. La capa protectora evita ese contacto directo y preserva la porosidad del suelo del casco histórico, una cuestión especialmente sensible en una ciudad que concentra buena parte de su Semana Santa sobre pavimentos de valor urbano y patrimonial.La iniciativa también responde a una demanda expresa del mundo cofrade. La eliminación del líquido anticeras y de su aplicación delante de los cortejos permite preservar mejor la estética de las procesiones , uno de los aspectos que más se había criticado en los últimos años. Málaga va a estrenar así una solución discreta a simple vista, pero decisiva bajo los pies de miles de personas.Con esta «alfombra invisible», la ciudad encara la próxima Semana Santa con una herramienta pensada para mejorar la seguridad , facilitar la limpieza y proteger el patrimonio. Todo ello sin alterar la imagen de una celebración que convierte cada primavera el corazón de Málaga en escaparate de fe, tradición y también de innovación aplicada a sus calles. La Semana Santa de Málaga va a estrenar este año una solución llamada a acabar con una de las imágenes más controvertidas de los últimos recorridos procesionales: la de los operarios aplicando líquido anticeras sobre el pavimento del Centro. Un equipo de la Universidad de Málaga (UMA) ha desarrollado un nuevo recubrimiento sólido, definido por sus impulsores como una « alfombra invisible ».Esta solución busca resolver de una vez tres problemas a la vez: los resbalones , la acumulación de cera y la protección de la piedra del casco histórico.El sistema ha sido diseñado por el Departamento de Química Inorgánica, Cristalografía y Mineralogía de la Universidad de Málaga tras más de un año de trabajo para sustituir la fórmula utilizada hasta ahora. En pasadas ediciones, el mecanismo aplicado consistía en extender sobre el suelo un líquido anticeras que impedía que la cera de los cirios se adhiriera directamente a la piedra. Ese sistema facilitaba la limpieza cada mañana, pero dejaba a cambio un pavimento húmedo en pleno centro de la ciudad, con el consiguiente riesgo para peatones y hombres de trono.Francisco Ignacio Franco, profesor de la Universidad de Málaga, ha explicado que el principal inconveniente del sistema anterior era precisamente ese efecto de suelo mojado. «Ese líquido anticeras generaba una humedad en el suelo, en el pavimento, que hacía que los viandantes, tanto aquellos que están saliendo en procesión como los que están disfrutando de la Semana Santa, pudieran sufrir algún tipo de resbalón », ha señalado. Una solución que cambia el modeloA ello se sumaban las quejas de las cofradías, que venían advirtiendo de que aquel producto podía manchar las túnicas y de que la presencia de operarios delante de los cortejos afeaba la imagen de la procesión.La nueva propuesta rompe con esa filosofía. Ya no se trata de aplicar un líquido sobre un pavimento pulido por décadas de tránsito, sino de crear una película endurecida sobre la piedra. Esa película funciona como una protección integral del suelo y se compone de tres elementos.El primero de ellos actúa como barrera entre la roca y la cera. De esta forma, la cera caliente no penetra en el pavimento del casco histórico. El segundo incorpora una arena de tamaño muy fino, inferior a 250 micras, que aporta un fuerte efecto antideslizante. El tercero añade una terminación oleofóbica que reduce la adherencia de la cera a la superficie, de manera que su retirada posterior resulta mucho más sencilla con el barrido habitual.La comparación elegida por los investigadores ayuda a entender el resultado. «La arena no se ve, pero se nota cuando tú pasas la suela del zapato, notas que no desliza», ha precisado el profesor. Ese componente genera una textura muy suave, casi imperceptible a la vista, pero suficiente para aumentar el agarre incluso en condiciones de humedad. Según detalla el equipo, la capa deja además un brillo natural sobre la piedra , como si el pavimento hubiera sido renovado.El proyecto arrancó en septiembre de 2024, cuando el Ayuntamiento de Málaga encargó a los expertos universitarios una alternativa al líquido anticeras o una fórmula que corrigiera sus efectos indeseados. En un primer momento, los trabajos se orientaron a hacer menos resbaladizo aquel compuesto, pero la investigación acabó concluyendo que cualquier líquido aplicado sobre una superficie pétrea y muy pulida iba a generar problemas de deslizamiento . La solución pasaba, por tanto, por abandonar ese modelo y apostar por una capa sólida, semejante a un barniz, que endurece pocos minutos después de su aplicación.Aplicación en dos fasesLa previsión es que el recubrimiento se extienda en dos momentos de la Semana Santa: una primera vez antes del comienzo de los desfiles procesionales y una segunda aplicación a mitad de la semana . Con ello se busca mantener la eficacia de la protección sin necesidad de recurrir cada jornada a intervenciones visibles en plena calle.Junto a la seguridad, el desarrollo incorpora una vertiente de conservación patrimonial. Franco ha recordado que la piedra del pavimento necesita transpirar. Cuando la cera caliente penetra en sus poros, los sella y dificulta la evaporación de la humedad interior, lo que puede terminar dañando la roca con el paso del tiempo. La capa protectora evita ese contacto directo y preserva la porosidad del suelo del casco histórico, una cuestión especialmente sensible en una ciudad que concentra buena parte de su Semana Santa sobre pavimentos de valor urbano y patrimonial.La iniciativa también responde a una demanda expresa del mundo cofrade. La eliminación del líquido anticeras y de su aplicación delante de los cortejos permite preservar mejor la estética de las procesiones , uno de los aspectos que más se había criticado en los últimos años. Málaga va a estrenar así una solución discreta a simple vista, pero decisiva bajo los pies de miles de personas.Con esta «alfombra invisible», la ciudad encara la próxima Semana Santa con una herramienta pensada para mejorar la seguridad , facilitar la limpieza y proteger el patrimonio. Todo ello sin alterar la imagen de una celebración que convierte cada primavera el corazón de Málaga en escaparate de fe, tradición y también de innovación aplicada a sus calles. La Semana Santa de Málaga va a estrenar este año una solución llamada a acabar con una de las imágenes más controvertidas de los últimos recorridos procesionales: la de los operarios aplicando líquido anticeras sobre el pavimento del Centro. Un equipo de la Universidad de Málaga (UMA) ha desarrollado un nuevo recubrimiento sólido, definido por sus impulsores como una « alfombra invisible ».Esta solución busca resolver de una vez tres problemas a la vez: los resbalones , la acumulación de cera y la protección de la piedra del casco histórico.El sistema ha sido diseñado por el Departamento de Química Inorgánica, Cristalografía y Mineralogía de la Universidad de Málaga tras más de un año de trabajo para sustituir la fórmula utilizada hasta ahora. En pasadas ediciones, el mecanismo aplicado consistía en extender sobre el suelo un líquido anticeras que impedía que la cera de los cirios se adhiriera directamente a la piedra. Ese sistema facilitaba la limpieza cada mañana, pero dejaba a cambio un pavimento húmedo en pleno centro de la ciudad, con el consiguiente riesgo para peatones y hombres de trono.Francisco Ignacio Franco, profesor de la Universidad de Málaga, ha explicado que el principal inconveniente del sistema anterior era precisamente ese efecto de suelo mojado. «Ese líquido anticeras generaba una humedad en el suelo, en el pavimento, que hacía que los viandantes, tanto aquellos que están saliendo en procesión como los que están disfrutando de la Semana Santa, pudieran sufrir algún tipo de resbalón », ha señalado. Una solución que cambia el modeloA ello se sumaban las quejas de las cofradías, que venían advirtiendo de que aquel producto podía manchar las túnicas y de que la presencia de operarios delante de los cortejos afeaba la imagen de la procesión.La nueva propuesta rompe con esa filosofía. Ya no se trata de aplicar un líquido sobre un pavimento pulido por décadas de tránsito, sino de crear una película endurecida sobre la piedra. Esa película funciona como una protección integral del suelo y se compone de tres elementos.El primero de ellos actúa como barrera entre la roca y la cera. De esta forma, la cera caliente no penetra en el pavimento del casco histórico. El segundo incorpora una arena de tamaño muy fino, inferior a 250 micras, que aporta un fuerte efecto antideslizante. El tercero añade una terminación oleofóbica que reduce la adherencia de la cera a la superficie, de manera que su retirada posterior resulta mucho más sencilla con el barrido habitual.La comparación elegida por los investigadores ayuda a entender el resultado. «La arena no se ve, pero se nota cuando tú pasas la suela del zapato, notas que no desliza», ha precisado el profesor. Ese componente genera una textura muy suave, casi imperceptible a la vista, pero suficiente para aumentar el agarre incluso en condiciones de humedad. Según detalla el equipo, la capa deja además un brillo natural sobre la piedra , como si el pavimento hubiera sido renovado.El proyecto arrancó en septiembre de 2024, cuando el Ayuntamiento de Málaga encargó a los expertos universitarios una alternativa al líquido anticeras o una fórmula que corrigiera sus efectos indeseados. En un primer momento, los trabajos se orientaron a hacer menos resbaladizo aquel compuesto, pero la investigación acabó concluyendo que cualquier líquido aplicado sobre una superficie pétrea y muy pulida iba a generar problemas de deslizamiento . La solución pasaba, por tanto, por abandonar ese modelo y apostar por una capa sólida, semejante a un barniz, que endurece pocos minutos después de su aplicación.Aplicación en dos fasesLa previsión es que el recubrimiento se extienda en dos momentos de la Semana Santa: una primera vez antes del comienzo de los desfiles procesionales y una segunda aplicación a mitad de la semana . Con ello se busca mantener la eficacia de la protección sin necesidad de recurrir cada jornada a intervenciones visibles en plena calle.Junto a la seguridad, el desarrollo incorpora una vertiente de conservación patrimonial. Franco ha recordado que la piedra del pavimento necesita transpirar. Cuando la cera caliente penetra en sus poros, los sella y dificulta la evaporación de la humedad interior, lo que puede terminar dañando la roca con el paso del tiempo. La capa protectora evita ese contacto directo y preserva la porosidad del suelo del casco histórico, una cuestión especialmente sensible en una ciudad que concentra buena parte de su Semana Santa sobre pavimentos de valor urbano y patrimonial.La iniciativa también responde a una demanda expresa del mundo cofrade. La eliminación del líquido anticeras y de su aplicación delante de los cortejos permite preservar mejor la estética de las procesiones , uno de los aspectos que más se había criticado en los últimos años. Málaga va a estrenar así una solución discreta a simple vista, pero decisiva bajo los pies de miles de personas.Con esta «alfombra invisible», la ciudad encara la próxima Semana Santa con una herramienta pensada para mejorar la seguridad , facilitar la limpieza y proteger el patrimonio. Todo ello sin alterar la imagen de una celebración que convierte cada primavera el corazón de Málaga en escaparate de fe, tradición y también de innovación aplicada a sus calles. 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