La Fiscalía Provincial de Madrid pide entre tres y seis años de prisión para una banda de expoliadores arqueológicos –tres hombres y tres mujeres– que adquirían piezas robadas para venderlas en el mercado legal. El representante del Ministerio Público les imputa un delito de blanqueo y otro de grupo criminal. El juicio comenzará este martes. El escrito de acusación indica que entre los años 2015 y 2022 tres hermanos –uno de ellos ya fallecido– crearon una trama «estable» y «eficaz» para hacerse con distintas piezas arqueológicas, casi todas procedentes de Andalucía y de origen ilícito . Posteriormente, se unieron al grupo otras dos personas, que también han fallecido. y una de las acusadas, que se dedicaban a preparar las transacciones para las operaciones de venta de las piezas adquiridas, «simulando documentalmente su origen lícito procedente de herencias respectivas inexistentes».Con esa documentación, vendían las piezas al dueño de una galería de antigüedades en Barcelona, registrando las adquisiciones y su supuesta procedencia en su libro. Para la confección de los documentos de venta implicaban a la hija de uno de los fallecidos, «siguiendo a conveniencia instrucciones de su padre y tíos».Los hermanos utilizaban a otra mujer, a su hija y a otros dos fallecidos como como supuestos vendedores, y a testaferros para cobrar el importe de las ventas en sus cuentas bancarias, «que extraían de inmediato en metálico para abonar a los verdaderos titulares de las operaciones, los citados hermanos».De esta manera, en las once operaciones que llevaron a cabo se introdujeron las piezas saqueadas en el mercado legal de antigüedades, «ocultando su ilícito origen, y produciendo sustanciosos beneficios económicos para los integrantes de la estructura descrita». La Fiscalía Provincial de Madrid pide entre tres y seis años de prisión para una banda de expoliadores arqueológicos –tres hombres y tres mujeres– que adquirían piezas robadas para venderlas en el mercado legal. El representante del Ministerio Público les imputa un delito de blanqueo y otro de grupo criminal. El juicio comenzará este martes. El escrito de acusación indica que entre los años 2015 y 2022 tres hermanos –uno de ellos ya fallecido– crearon una trama «estable» y «eficaz» para hacerse con distintas piezas arqueológicas, casi todas procedentes de Andalucía y de origen ilícito . Posteriormente, se unieron al grupo otras dos personas, que también han fallecido. y una de las acusadas, que se dedicaban a preparar las transacciones para las operaciones de venta de las piezas adquiridas, «simulando documentalmente su origen lícito procedente de herencias respectivas inexistentes».Con esa documentación, vendían las piezas al dueño de una galería de antigüedades en Barcelona, registrando las adquisiciones y su supuesta procedencia en su libro. Para la confección de los documentos de venta implicaban a la hija de uno de los fallecidos, «siguiendo a conveniencia instrucciones de su padre y tíos».Los hermanos utilizaban a otra mujer, a su hija y a otros dos fallecidos como como supuestos vendedores, y a testaferros para cobrar el importe de las ventas en sus cuentas bancarias, «que extraían de inmediato en metálico para abonar a los verdaderos titulares de las operaciones, los citados hermanos».De esta manera, en las once operaciones que llevaron a cabo se introdujeron las piezas saqueadas en el mercado legal de antigüedades, «ocultando su ilícito origen, y produciendo sustanciosos beneficios económicos para los integrantes de la estructura descrita». La Fiscalía Provincial de Madrid pide entre tres y seis años de prisión para una banda de expoliadores arqueológicos –tres hombres y tres mujeres– que adquirían piezas robadas para venderlas en el mercado legal. El representante del Ministerio Público les imputa un delito de blanqueo y otro de grupo criminal. El juicio comenzará este martes. El escrito de acusación indica que entre los años 2015 y 2022 tres hermanos –uno de ellos ya fallecido– crearon una trama «estable» y «eficaz» para hacerse con distintas piezas arqueológicas, casi todas procedentes de Andalucía y de origen ilícito . Posteriormente, se unieron al grupo otras dos personas, que también han fallecido. y una de las acusadas, que se dedicaban a preparar las transacciones para las operaciones de venta de las piezas adquiridas, «simulando documentalmente su origen lícito procedente de herencias respectivas inexistentes».Con esa documentación, vendían las piezas al dueño de una galería de antigüedades en Barcelona, registrando las adquisiciones y su supuesta procedencia en su libro. Para la confección de los documentos de venta implicaban a la hija de uno de los fallecidos, «siguiendo a conveniencia instrucciones de su padre y tíos».Los hermanos utilizaban a otra mujer, a su hija y a otros dos fallecidos como como supuestos vendedores, y a testaferros para cobrar el importe de las ventas en sus cuentas bancarias, «que extraían de inmediato en metálico para abonar a los verdaderos titulares de las operaciones, los citados hermanos».De esta manera, en las once operaciones que llevaron a cabo se introdujeron las piezas saqueadas en el mercado legal de antigüedades, «ocultando su ilícito origen, y produciendo sustanciosos beneficios económicos para los integrantes de la estructura descrita». RSS de noticias de espana
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