Siete integrantes de una misma familia se han sentado este martes en el banquillo del Juzgado de lo Penal número 1 de Lugo, acusados de protagonizar una violenta pelea entre parientes que dejó tres heridos y que tuvo su origen en el reparto de una herencia. La Fiscalía reclama seis meses de cárcel para cada uno de ellos por un delito de riña tumultuaria, a lo que se suman varias multas por lesiones.El altercado se remonta al 12 de febrero de 2023, cuando dos hermanos acudieron por la mañana a visitar a un tercero en una localidad del municipio de Mondoñedo. Allí coincidieron con la familia de un cuarto hermano, formada por su esposa, su hija, su yerno y su cuñado, con quienes mantenían una relación rota desde hacía tiempo por desavenencias en torno a una herencia. El encuentro derivó en una pelea campal en la que, según las acusaciones cruzadas, se llegaron a emplear palos, piedras y hasta una hoz de grandes dimensiones.Las versiones de los implicados son radicalmente opuestas. Los dos hermanos que llegaron primero al lugar sostienen que caminaban sin intención de provocar a nadie cuando fueron agredidos de forma repentina con palos y piedras. El otro bando, sin embargo, asegura que fueron ellos quienes empuñaban las hoces y atacaron primero, y que solo tomaron los palos para defenderse. Añaden que llevaban tiempo sintiéndose amenazados por los dos hermanos, a quienes describen como personas conflictivas que, según afirman, los esperaban cada tarde en el mismo punto del pueblo.En la vista oral, celebrada este martes, cada uno de los acusados ha ratificado la versión de su respectivo grupo. El hermano al que iban a visitar los dos primeros ha comparecido como testigo y ha respaldado su relato, negando de forma tajante que en la pelea llegara a usarse ninguna hoz.El origen del conflicto se remonta al reparto de una herencia que distanció a uno de los hermanos del resto de la familia, hasta el punto de que dejaron de dirigirse la palabra. Precisamente esa misma mañana, antes de que estallara la pelea, el grupo familiar había pasado por la vivienda heredada, propiedad de otro hermano ajeno al pleito, para recoger algunas pertenencias.Del enfrentamiento resultaron heridos los dos hermanos señalados como portadores de las hoces. Uno de ellos sufrió un corte en una pierna y varios golpes en la cabeza. También el hermano de la otra parte presentó lesiones, y su familia ha alegado además que la chaqueta de la joven implicada quedó dañada por el filo de un arma cortante durante la refriega.En este punto se centra una de las acusaciones más graves del caso. El yerno del hermano está señalado como el presunto autor de ese corte, al que se atribuye el uso de un instrumento cortante durante la pelea. Tanto los dos hermanos heridos como sus familiares niegan rotundamente que él portara arma alguna en ningún momento del altercado.Antes de llegar a juicio, los abogados de las distintas partes intentaron alcanzar un acuerdo extrajudicial, sin éxito. La relación entre los familiares ya venía deteriorada por un litigio previo relacionado con el reparto de la herencia, lo que impidió encontrar un punto de entendimiento también en esta ocasión.Además de la pena de prisión por riña tumultuaria, la Fiscalía pide una multa de 2.400 euros para el yerno por un delito de lesiones con instrumento peligroso, y sanciones de 540 euros cada uno para el padre y la hija por lesiones de menor gravedad. A todo ello se suman las indemnizaciones reclamadas por los daños que los distintos acusados se causaron mutuamente durante la pelea. Siete integrantes de una misma familia se han sentado este martes en el banquillo del Juzgado de lo Penal número 1 de Lugo, acusados de protagonizar una violenta pelea entre parientes que dejó tres heridos y que tuvo su origen en el reparto de una herencia. La Fiscalía reclama seis meses de cárcel para cada uno de ellos por un delito de riña tumultuaria, a lo que se suman varias multas por lesiones.El altercado se remonta al 12 de febrero de 2023, cuando dos hermanos acudieron por la mañana a visitar a un tercero en una localidad del municipio de Mondoñedo. Allí coincidieron con la familia de un cuarto hermano, formada por su esposa, su hija, su yerno y su cuñado, con quienes mantenían una relación rota desde hacía tiempo por desavenencias en torno a una herencia. El encuentro derivó en una pelea campal en la que, según las acusaciones cruzadas, se llegaron a emplear palos, piedras y hasta una hoz de grandes dimensiones.Las versiones de los implicados son radicalmente opuestas. Los dos hermanos que llegaron primero al lugar sostienen que caminaban sin intención de provocar a nadie cuando fueron agredidos de forma repentina con palos y piedras. El otro bando, sin embargo, asegura que fueron ellos quienes empuñaban las hoces y atacaron primero, y que solo tomaron los palos para defenderse. Añaden que llevaban tiempo sintiéndose amenazados por los dos hermanos, a quienes describen como personas conflictivas que, según afirman, los esperaban cada tarde en el mismo punto del pueblo.En la vista oral, celebrada este martes, cada uno de los acusados ha ratificado la versión de su respectivo grupo. El hermano al que iban a visitar los dos primeros ha comparecido como testigo y ha respaldado su relato, negando de forma tajante que en la pelea llegara a usarse ninguna hoz.El origen del conflicto se remonta al reparto de una herencia que distanció a uno de los hermanos del resto de la familia, hasta el punto de que dejaron de dirigirse la palabra. Precisamente esa misma mañana, antes de que estallara la pelea, el grupo familiar había pasado por la vivienda heredada, propiedad de otro hermano ajeno al pleito, para recoger algunas pertenencias.Del enfrentamiento resultaron heridos los dos hermanos señalados como portadores de las hoces. Uno de ellos sufrió un corte en una pierna y varios golpes en la cabeza. También el hermano de la otra parte presentó lesiones, y su familia ha alegado además que la chaqueta de la joven implicada quedó dañada por el filo de un arma cortante durante la refriega.En este punto se centra una de las acusaciones más graves del caso. El yerno del hermano está señalado como el presunto autor de ese corte, al que se atribuye el uso de un instrumento cortante durante la pelea. Tanto los dos hermanos heridos como sus familiares niegan rotundamente que él portara arma alguna en ningún momento del altercado.Antes de llegar a juicio, los abogados de las distintas partes intentaron alcanzar un acuerdo extrajudicial, sin éxito. La relación entre los familiares ya venía deteriorada por un litigio previo relacionado con el reparto de la herencia, lo que impidió encontrar un punto de entendimiento también en esta ocasión.Además de la pena de prisión por riña tumultuaria, la Fiscalía pide una multa de 2.400 euros para el yerno por un delito de lesiones con instrumento peligroso, y sanciones de 540 euros cada uno para el padre y la hija por lesiones de menor gravedad. A todo ello se suman las indemnizaciones reclamadas por los daños que los distintos acusados se causaron mutuamente durante la pelea. Siete integrantes de una misma familia se han sentado este martes en el banquillo del Juzgado de lo Penal número 1 de Lugo, acusados de protagonizar una violenta pelea entre parientes que dejó tres heridos y que tuvo su origen en el reparto de una herencia. La Fiscalía reclama seis meses de cárcel para cada uno de ellos por un delito de riña tumultuaria, a lo que se suman varias multas por lesiones.El altercado se remonta al 12 de febrero de 2023, cuando dos hermanos acudieron por la mañana a visitar a un tercero en una localidad del municipio de Mondoñedo. Allí coincidieron con la familia de un cuarto hermano, formada por su esposa, su hija, su yerno y su cuñado, con quienes mantenían una relación rota desde hacía tiempo por desavenencias en torno a una herencia. El encuentro derivó en una pelea campal en la que, según las acusaciones cruzadas, se llegaron a emplear palos, piedras y hasta una hoz de grandes dimensiones.Las versiones de los implicados son radicalmente opuestas. Los dos hermanos que llegaron primero al lugar sostienen que caminaban sin intención de provocar a nadie cuando fueron agredidos de forma repentina con palos y piedras. El otro bando, sin embargo, asegura que fueron ellos quienes empuñaban las hoces y atacaron primero, y que solo tomaron los palos para defenderse. Añaden que llevaban tiempo sintiéndose amenazados por los dos hermanos, a quienes describen como personas conflictivas que, según afirman, los esperaban cada tarde en el mismo punto del pueblo.En la vista oral, celebrada este martes, cada uno de los acusados ha ratificado la versión de su respectivo grupo. El hermano al que iban a visitar los dos primeros ha comparecido como testigo y ha respaldado su relato, negando de forma tajante que en la pelea llegara a usarse ninguna hoz.El origen del conflicto se remonta al reparto de una herencia que distanció a uno de los hermanos del resto de la familia, hasta el punto de que dejaron de dirigirse la palabra. Precisamente esa misma mañana, antes de que estallara la pelea, el grupo familiar había pasado por la vivienda heredada, propiedad de otro hermano ajeno al pleito, para recoger algunas pertenencias.Del enfrentamiento resultaron heridos los dos hermanos señalados como portadores de las hoces. Uno de ellos sufrió un corte en una pierna y varios golpes en la cabeza. También el hermano de la otra parte presentó lesiones, y su familia ha alegado además que la chaqueta de la joven implicada quedó dañada por el filo de un arma cortante durante la refriega.En este punto se centra una de las acusaciones más graves del caso. El yerno del hermano está señalado como el presunto autor de ese corte, al que se atribuye el uso de un instrumento cortante durante la pelea. Tanto los dos hermanos heridos como sus familiares niegan rotundamente que él portara arma alguna en ningún momento del altercado.Antes de llegar a juicio, los abogados de las distintas partes intentaron alcanzar un acuerdo extrajudicial, sin éxito. La relación entre los familiares ya venía deteriorada por un litigio previo relacionado con el reparto de la herencia, lo que impidió encontrar un punto de entendimiento también en esta ocasión.Además de la pena de prisión por riña tumultuaria, la Fiscalía pide una multa de 2.400 euros para el yerno por un delito de lesiones con instrumento peligroso, y sanciones de 540 euros cada uno para el padre y la hija por lesiones de menor gravedad. A todo ello se suman las indemnizaciones reclamadas por los daños que los distintos acusados se causaron mutuamente durante la pelea. RSS de noticias de espana
Noticias Similares
