La foto supone una escalada. Cinco exconsellers de Cultura de la Generalitat de Cataluña han plantado una querella preventiva contra la decisión judicial de trasladar las pinturas de Sijena desde el MNAC hasta el convento aragonés del que proceden. Es una escalada porque ya no se trata de apurar trámites jurídicos o administrativos. Es una maniobra para que resulte muy difícil, mejor imposible, el traslado. Los consejeros aducen ahora que el proceso judicial ha sido «político». Y lo dicen ellos con esa cara de curadores de arte que ponen, qué cara más duradera, puestos en fila para querellarse preventivamente como si se pudiera amenazar al médico antes de la intervención: ojito que si se le infecta un punto le va a caer la mundial. Quiere convertirse en garantes de la preservación patrimonial y hacen bien en recordar que el Ministerio nunca encargó el informe del Instituto de Patrimonio Cultural Español (IPCE), máxima autoridad. Olvidan lo dignos que se sentaban en el patronato del MNAC con el representante ministerial que siempre estuvo ahí: ¿no pensaron en que el informe del IPCE era necesario antes de llegar a las sentencias? Curiosa memoria selectiva e insólita prepotencia administrativa la que rodea este caso. Claro que son pinturas delicadas. Pero más delicado me parece que Ferran Mascarell se burle por rutina: «Tienen la absoluta convicción de que la catalanidad debe liquidarse», dijo. Sabiendo lo lejos que está esa frase de la verdad, comprendan que no tome en serio las otras que dicen. La foto supone una escalada. Cinco exconsellers de Cultura de la Generalitat de Cataluña han plantado una querella preventiva contra la decisión judicial de trasladar las pinturas de Sijena desde el MNAC hasta el convento aragonés del que proceden. Es una escalada porque ya no se trata de apurar trámites jurídicos o administrativos. Es una maniobra para que resulte muy difícil, mejor imposible, el traslado. Los consejeros aducen ahora que el proceso judicial ha sido «político». Y lo dicen ellos con esa cara de curadores de arte que ponen, qué cara más duradera, puestos en fila para querellarse preventivamente como si se pudiera amenazar al médico antes de la intervención: ojito que si se le infecta un punto le va a caer la mundial. Quiere convertirse en garantes de la preservación patrimonial y hacen bien en recordar que el Ministerio nunca encargó el informe del Instituto de Patrimonio Cultural Español (IPCE), máxima autoridad. Olvidan lo dignos que se sentaban en el patronato del MNAC con el representante ministerial que siempre estuvo ahí: ¿no pensaron en que el informe del IPCE era necesario antes de llegar a las sentencias? Curiosa memoria selectiva e insólita prepotencia administrativa la que rodea este caso. Claro que son pinturas delicadas. Pero más delicado me parece que Ferran Mascarell se burle por rutina: «Tienen la absoluta convicción de que la catalanidad debe liquidarse», dijo. Sabiendo lo lejos que está esa frase de la verdad, comprendan que no tome en serio las otras que dicen. La foto supone una escalada. Cinco exconsellers de Cultura de la Generalitat de Cataluña han plantado una querella preventiva contra la decisión judicial de trasladar las pinturas de Sijena desde el MNAC hasta el convento aragonés del que proceden. Es una escalada porque ya no se trata de apurar trámites jurídicos o administrativos. Es una maniobra para que resulte muy difícil, mejor imposible, el traslado. Los consejeros aducen ahora que el proceso judicial ha sido «político». Y lo dicen ellos con esa cara de curadores de arte que ponen, qué cara más duradera, puestos en fila para querellarse preventivamente como si se pudiera amenazar al médico antes de la intervención: ojito que si se le infecta un punto le va a caer la mundial. Quiere convertirse en garantes de la preservación patrimonial y hacen bien en recordar que el Ministerio nunca encargó el informe del Instituto de Patrimonio Cultural Español (IPCE), máxima autoridad. Olvidan lo dignos que se sentaban en el patronato del MNAC con el representante ministerial que siempre estuvo ahí: ¿no pensaron en que el informe del IPCE era necesario antes de llegar a las sentencias? Curiosa memoria selectiva e insólita prepotencia administrativa la que rodea este caso. Claro que son pinturas delicadas. Pero más delicado me parece que Ferran Mascarell se burle por rutina: «Tienen la absoluta convicción de que la catalanidad debe liquidarse», dijo. Sabiendo lo lejos que está esa frase de la verdad, comprendan que no tome en serio las otras que dicen. RSS de noticias de cultura
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