<p>Cuando escuché las noticias del último Consejo de Ministros me acordé de una cita atribuida a un político americano, <strong>Everett Dirksen</strong>: «Aquí tenemos dos partidos. Uno es el partido malvado y el otro es el partido estúpido. De vez en cuando, los dos partidos se unen para hacer algo que es a la vez malvado y estúpido. Eso se llama bipartidismo.» Esto viene a cuento de que la noticia estrella del consejo fue que iban a <strong>bajar los impuestos de carburantes</strong> para que los ciudadanos no sufran por la guerra de Irán. Dado que esa idea ya la habían flotado por las redes desde la derecha, uno de sus representantes espetó al gobierno: «bienvenidos a la fachosfera». </p>
Si la oferta está limitada a corto plazo, la disminución de impuestos acabará en los bolsillos de los oferentes. O sea, de las empresas energéticas y de Putin ahora mismo. Ahí ya se ve claramente que la idea es malvada, además de idiota.
<p>Cuando escuché las noticias del último Consejo de Ministros me acordé de una cita atribuida a un político americano, <strong>Everett Dirksen</strong>: «Aquí tenemos dos partidos. Uno es el partido malvado y el otro es el partido estúpido. De vez en cuando, los dos partidos se unen para hacer algo que es a la vez malvado y estúpido. Eso se llama bipartidismo.» Esto viene a cuento de que la noticia estrella del consejo fue que iban a <strong>bajar los impuestos de carburantes</strong> para que los ciudadanos no sufran por la guerra de Irán. Dado que esa idea ya la habían flotado por las redes desde la derecha, uno de sus representantes espetó al gobierno: «bienvenidos a la fachosfera». </p>
Actualidad Económica
