El accidente ferroviario de Toledo despertó recuerdos de otras tragedias similares que se llevaron por delante la vida de cientos de pasajeros y que, a día de hoy, siguen coleando. Ante la dimensión de lo acontecido en Urda, y desde «todo nuestro apoyo y solidaridad a las personas afectadas», representantes de las asociaciones de víctimas de los accidentes de Angrois y Adamuz han elevado la voz ante esta tercera gran desgracia ferroviaria en la historia reciente de España. «Sabemos, porque lo hemos vivido en primera persona, el sufrimiento y la incertidumbre que acompañan a una tragedia de estas características. Nos ponemos a su disposición. No están solos» arranca el comunicado al que ha tenido acceso ABC, que pone el foco en el contexto en el que se ha producido. «La tragedia de Toledo no es un hecho aislado, ni una desgracia imprevisible. Es simplemente la consecuencia directa de unos gobiernos y un Estado que, tras la tragedia de Angrois, y tras la de Adamuz sigue mirando hacia otro lado. Ha vuelto a suceder y volverá a pasar» prosigue el texto, en el que ambas asociaciones toman la palabra para señalar en una misma dirección. «Tras la tragedia de Angrois, la UE abrió dos procedimientos de infracción contra España por incumplir la normativa de seguridad ferroviaria. Además, Europa inició una auditoría a Renfe, ADIF, cuyo contenido -pese a las trabas del gobierno- se consiguió en 2024. Auditoría acompañada por una carta en la que la comisaria europea de Transportes expresaba su preocupación al gobierno por una serie de deficiencias en todo el sistema ferroviario» explican los afectados.Sobre el suceso que ha costado la vida a cerca de 70 personas en el siniestro de Toledo, estas dos asociaciones lo tienen claro. «Se prioriza la no asunción de responsabilidades por parte del Estado, tanto a nivel político, técnico y judicial frente a la seguridad y vida de los pasajeros. Se puede elegir entre culpar o aprender, porque ambas son incompatibles. En Angrois y Adamuz, y parece que Toledo, la prioridad de los diferentes gobiernos (PSOE y PP), es culpar a quien no tiene autoridad y no aprender de los numerosos fallos de gestión» asumen sobre la respuesta política en este tipo de tragedias. Y sobre las causas, van más allá. «El error humano -destacan en letras mayúscula- nunca es la causa de una tragedia en un sistema complejo y regulado como es ferroviario. La consecuencia es obvia: la repetición de tragedias» se encargan de recalcar.MÁS INFORMACIÓN noticia No Ricardo Díaz, ingeniero ferroviario, sobre la causa del accidente: «De ser un error humano, en todo caso es de la gestión del control y de la vigilancia»«Por desgracia, España ostenta, con diferencia, el récord mundial de tragedias y fallecidos en alta velocidad. Deberíamos aprender de Japón, donde, desde que comenzó a operar en 1964, no se ha registrado ni una sola muerte ni lesión grave de pasajeros en accidentes de alta velocidad» lanzan para, a continuación, exigir «verdad y asunción de responsabilidades» ante el encadenado de accidentes en la red española de trenes. El accidente ferroviario de Toledo despertó recuerdos de otras tragedias similares que se llevaron por delante la vida de cientos de pasajeros y que, a día de hoy, siguen coleando. Ante la dimensión de lo acontecido en Urda, y desde «todo nuestro apoyo y solidaridad a las personas afectadas», representantes de las asociaciones de víctimas de los accidentes de Angrois y Adamuz han elevado la voz ante esta tercera gran desgracia ferroviaria en la historia reciente de España. «Sabemos, porque lo hemos vivido en primera persona, el sufrimiento y la incertidumbre que acompañan a una tragedia de estas características. Nos ponemos a su disposición. No están solos» arranca el comunicado al que ha tenido acceso ABC, que pone el foco en el contexto en el que se ha producido. «La tragedia de Toledo no es un hecho aislado, ni una desgracia imprevisible. Es simplemente la consecuencia directa de unos gobiernos y un Estado que, tras la tragedia de Angrois, y tras la de Adamuz sigue mirando hacia otro lado. Ha vuelto a suceder y volverá a pasar» prosigue el texto, en el que ambas asociaciones toman la palabra para señalar en una misma dirección. «Tras la tragedia de Angrois, la UE abrió dos procedimientos de infracción contra España por incumplir la normativa de seguridad ferroviaria. Además, Europa inició una auditoría a Renfe, ADIF, cuyo contenido -pese a las trabas del gobierno- se consiguió en 2024. Auditoría acompañada por una carta en la que la comisaria europea de Transportes expresaba su preocupación al gobierno por una serie de deficiencias en todo el sistema ferroviario» explican los afectados.Sobre el suceso que ha costado la vida a cerca de 70 personas en el siniestro de Toledo, estas dos asociaciones lo tienen claro. «Se prioriza la no asunción de responsabilidades por parte del Estado, tanto a nivel político, técnico y judicial frente a la seguridad y vida de los pasajeros. Se puede elegir entre culpar o aprender, porque ambas son incompatibles. En Angrois y Adamuz, y parece que Toledo, la prioridad de los diferentes gobiernos (PSOE y PP), es culpar a quien no tiene autoridad y no aprender de los numerosos fallos de gestión» asumen sobre la respuesta política en este tipo de tragedias. Y sobre las causas, van más allá. «El error humano -destacan en letras mayúscula- nunca es la causa de una tragedia en un sistema complejo y regulado como es ferroviario. La consecuencia es obvia: la repetición de tragedias» se encargan de recalcar.MÁS INFORMACIÓN noticia No Ricardo Díaz, ingeniero ferroviario, sobre la causa del accidente: «De ser un error humano, en todo caso es de la gestión del control y de la vigilancia»«Por desgracia, España ostenta, con diferencia, el récord mundial de tragedias y fallecidos en alta velocidad. Deberíamos aprender de Japón, donde, desde que comenzó a operar en 1964, no se ha registrado ni una sola muerte ni lesión grave de pasajeros en accidentes de alta velocidad» lanzan para, a continuación, exigir «verdad y asunción de responsabilidades» ante el encadenado de accidentes en la red española de trenes. El accidente ferroviario de Toledo despertó recuerdos de otras tragedias similares que se llevaron por delante la vida de cientos de pasajeros y que, a día de hoy, siguen coleando. Ante la dimensión de lo acontecido en Urda, y desde «todo nuestro apoyo y solidaridad a las personas afectadas», representantes de las asociaciones de víctimas de los accidentes de Angrois y Adamuz han elevado la voz ante esta tercera gran desgracia ferroviaria en la historia reciente de España. «Sabemos, porque lo hemos vivido en primera persona, el sufrimiento y la incertidumbre que acompañan a una tragedia de estas características. Nos ponemos a su disposición. No están solos» arranca el comunicado al que ha tenido acceso ABC, que pone el foco en el contexto en el que se ha producido. «La tragedia de Toledo no es un hecho aislado, ni una desgracia imprevisible. Es simplemente la consecuencia directa de unos gobiernos y un Estado que, tras la tragedia de Angrois, y tras la de Adamuz sigue mirando hacia otro lado. Ha vuelto a suceder y volverá a pasar» prosigue el texto, en el que ambas asociaciones toman la palabra para señalar en una misma dirección. «Tras la tragedia de Angrois, la UE abrió dos procedimientos de infracción contra España por incumplir la normativa de seguridad ferroviaria. Además, Europa inició una auditoría a Renfe, ADIF, cuyo contenido -pese a las trabas del gobierno- se consiguió en 2024. Auditoría acompañada por una carta en la que la comisaria europea de Transportes expresaba su preocupación al gobierno por una serie de deficiencias en todo el sistema ferroviario» explican los afectados.Sobre el suceso que ha costado la vida a cerca de 70 personas en el siniestro de Toledo, estas dos asociaciones lo tienen claro. «Se prioriza la no asunción de responsabilidades por parte del Estado, tanto a nivel político, técnico y judicial frente a la seguridad y vida de los pasajeros. Se puede elegir entre culpar o aprender, porque ambas son incompatibles. En Angrois y Adamuz, y parece que Toledo, la prioridad de los diferentes gobiernos (PSOE y PP), es culpar a quien no tiene autoridad y no aprender de los numerosos fallos de gestión» asumen sobre la respuesta política en este tipo de tragedias. Y sobre las causas, van más allá. «El error humano -destacan en letras mayúscula- nunca es la causa de una tragedia en un sistema complejo y regulado como es ferroviario. La consecuencia es obvia: la repetición de tragedias» se encargan de recalcar.MÁS INFORMACIÓN noticia No Ricardo Díaz, ingeniero ferroviario, sobre la causa del accidente: «De ser un error humano, en todo caso es de la gestión del control y de la vigilancia»«Por desgracia, España ostenta, con diferencia, el récord mundial de tragedias y fallecidos en alta velocidad. Deberíamos aprender de Japón, donde, desde que comenzó a operar en 1964, no se ha registrado ni una sola muerte ni lesión grave de pasajeros en accidentes de alta velocidad» lanzan para, a continuación, exigir «verdad y asunción de responsabilidades» ante el encadenado de accidentes en la red española de trenes. RSS de noticias de espana
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