Nos ha dejado Fermín . Lo ha llamado ‘su’ Nazareno en esta Cuaresma de 2026 y él ha entrado en la Casa en la que no hace falta la mediación de una imagen tallada para contemplar y adorar al Señor de los Señores. Allí habrá besado devotamente los pies de ‘Jesús’ y la mano inmaculada de la Nazarena, por primera vez sin lágrimas en su rostro inigualable; después habrá saludado afablemente al Beato Cristóbal, que sin duda le habrá agradecido la devoción y el trabajo que le profesó. Dios reparte sus dones a su libérrimo e imprevisible antojo: a unos les concede la inspiración en el arte , a otros el manejo de las palabras, a otros la capacidad manual y a otros la inteligencia para la medicina o la tecnología. A Fermín le regaló una voz inigualable, personalísima y solemne, que no necesitaba impostar y supo poner generosamente al servicio de quien se la pidiera en todo tipo de actos eclesiales, culturales o cofradieros. También dejó trabajos escritos, de investigación o devoción, y en 1989 fue autor, posiblemente, del mejor preámbulo en verso que se ha leído en un pregón de Semana Santa: una bella y solemne perífrasis rimada del ‘Padre Nuestro’ en versos lentos y escanciados que verbalizaban la devoción a su titular. Lo conocí en 1985 –yo tenía veintiocho años y él dos menos–, cuando se sumó al equipo que, en un alarde de inconsciencia juvenil, se lanzó a la aventura de emitir en directo para Radio Mezquita (hoy Onda Cero), las procesiones de Semana Santa desde el palco de Las Tendillas ; no teníamos ni experiencia ni papeles y nuestro único bagaje técnico eran dos micrófonos pinchados en una línea telefónica. Aún conservo las grabaciones de algunos de esos días y, la verdad, ninguno nos dimos cuenta de que estábamos haciendo historia de la comunicación cofrade en Córdoba. En ese palco descubrí en Fermín a un cofrade de raza, representante –quizá– de una especie que, por su forma radical y profunda de sentir y de vivir la condición de cofrade, ha entrado de forma irremediable en vías de extinción. Ahora que puedes contemplar cara a cara a ‘tu Nazareno’, amigo Fermín , hermano Fermín, utiliza tu voz inolvidable para interceder ante Él por los que te hemos conocido y apreciado. Nos ha dejado Fermín . Lo ha llamado ‘su’ Nazareno en esta Cuaresma de 2026 y él ha entrado en la Casa en la que no hace falta la mediación de una imagen tallada para contemplar y adorar al Señor de los Señores. Allí habrá besado devotamente los pies de ‘Jesús’ y la mano inmaculada de la Nazarena, por primera vez sin lágrimas en su rostro inigualable; después habrá saludado afablemente al Beato Cristóbal, que sin duda le habrá agradecido la devoción y el trabajo que le profesó. Dios reparte sus dones a su libérrimo e imprevisible antojo: a unos les concede la inspiración en el arte , a otros el manejo de las palabras, a otros la capacidad manual y a otros la inteligencia para la medicina o la tecnología. A Fermín le regaló una voz inigualable, personalísima y solemne, que no necesitaba impostar y supo poner generosamente al servicio de quien se la pidiera en todo tipo de actos eclesiales, culturales o cofradieros. También dejó trabajos escritos, de investigación o devoción, y en 1989 fue autor, posiblemente, del mejor preámbulo en verso que se ha leído en un pregón de Semana Santa: una bella y solemne perífrasis rimada del ‘Padre Nuestro’ en versos lentos y escanciados que verbalizaban la devoción a su titular. Lo conocí en 1985 –yo tenía veintiocho años y él dos menos–, cuando se sumó al equipo que, en un alarde de inconsciencia juvenil, se lanzó a la aventura de emitir en directo para Radio Mezquita (hoy Onda Cero), las procesiones de Semana Santa desde el palco de Las Tendillas ; no teníamos ni experiencia ni papeles y nuestro único bagaje técnico eran dos micrófonos pinchados en una línea telefónica. Aún conservo las grabaciones de algunos de esos días y, la verdad, ninguno nos dimos cuenta de que estábamos haciendo historia de la comunicación cofrade en Córdoba. En ese palco descubrí en Fermín a un cofrade de raza, representante –quizá– de una especie que, por su forma radical y profunda de sentir y de vivir la condición de cofrade, ha entrado de forma irremediable en vías de extinción. Ahora que puedes contemplar cara a cara a ‘tu Nazareno’, amigo Fermín , hermano Fermín, utiliza tu voz inolvidable para interceder ante Él por los que te hemos conocido y apreciado. Nos ha dejado Fermín . Lo ha llamado ‘su’ Nazareno en esta Cuaresma de 2026 y él ha entrado en la Casa en la que no hace falta la mediación de una imagen tallada para contemplar y adorar al Señor de los Señores. Allí habrá besado devotamente los pies de ‘Jesús’ y la mano inmaculada de la Nazarena, por primera vez sin lágrimas en su rostro inigualable; después habrá saludado afablemente al Beato Cristóbal, que sin duda le habrá agradecido la devoción y el trabajo que le profesó. Dios reparte sus dones a su libérrimo e imprevisible antojo: a unos les concede la inspiración en el arte , a otros el manejo de las palabras, a otros la capacidad manual y a otros la inteligencia para la medicina o la tecnología. A Fermín le regaló una voz inigualable, personalísima y solemne, que no necesitaba impostar y supo poner generosamente al servicio de quien se la pidiera en todo tipo de actos eclesiales, culturales o cofradieros. También dejó trabajos escritos, de investigación o devoción, y en 1989 fue autor, posiblemente, del mejor preámbulo en verso que se ha leído en un pregón de Semana Santa: una bella y solemne perífrasis rimada del ‘Padre Nuestro’ en versos lentos y escanciados que verbalizaban la devoción a su titular. Lo conocí en 1985 –yo tenía veintiocho años y él dos menos–, cuando se sumó al equipo que, en un alarde de inconsciencia juvenil, se lanzó a la aventura de emitir en directo para Radio Mezquita (hoy Onda Cero), las procesiones de Semana Santa desde el palco de Las Tendillas ; no teníamos ni experiencia ni papeles y nuestro único bagaje técnico eran dos micrófonos pinchados en una línea telefónica. Aún conservo las grabaciones de algunos de esos días y, la verdad, ninguno nos dimos cuenta de que estábamos haciendo historia de la comunicación cofrade en Córdoba. En ese palco descubrí en Fermín a un cofrade de raza, representante –quizá– de una especie que, por su forma radical y profunda de sentir y de vivir la condición de cofrade, ha entrado de forma irremediable en vías de extinción. Ahora que puedes contemplar cara a cara a ‘tu Nazareno’, amigo Fermín , hermano Fermín, utiliza tu voz inolvidable para interceder ante Él por los que te hemos conocido y apreciado. RSS de noticias de espana/andalucia
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