«No ve la hora» de morir. Con 56 años y sin ninguna enfermedad física, Wendy Duffy, ex asistente social, ha decidido poner fin a su vida. Su caso está dando que hablar en el Reino Unido, tanto por el peso de una tragedia personal como por la ley de muerte asistida, bloqueada en la Cámara de los Lores pese a haber sido aprobada por la Cámara de los Comunes.
«Ya no siento ninguna alegría por vivir», dice la mujer, que perdió a su único hijo hace años. Su historia ha vuelto a situar en el centro de la atención la propuesta de ley sobre la muerte asistida
«No ve la hora» de morir. Con 56 años y sin ninguna enfermedad física, Wendy Duffy, ex asistente social, ha decidido poner fin a su vida. Su caso está dando que hablar en el Reino Unido, tanto por el peso de una tragedia personal como por la ley de muerte asistida, bloqueada en la Cámara de los Lores pese a haber sido aprobada por la Cámara de los Comunes.
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