Dos matrimonios han quedado para cenar en la casa de uno de ellos. Son cultos, reconocidos profesionales y gozan de una buena posición. El encuentro es importante, sobre todo para Enrique, pues cuenta con que su jefe, Roberto, le pueda ayudar en su carrera profesional. Pero todo empieza a complicarse desde el principio y nada resulta como estaba previsto y era deseable. La novelista y dramaturga francesa Yasmina Reza, autora, entre otros títulos, de la exitosa pieza ‘Arte’, nos propone un inteligente y divertido, con su punto de acidez y sarcasmo, juego teatral en el que se suceden tres posibilidades distintas de una misma, complicada y reveladora noche. Ahora, tras pasar con gran éxito por varias salas alternativas , llega al Espacio Zafra Teatro (Paseo del Marqués de Zafra, 35, Madrid), donde podrá verse el viernes 10, sábado 11 y domingo 12 de abril, en un logrado montaje a cargo de la joven directora de escena, actriz, bailarina, coreógrafa y docente Susana Merino. «Encarnar un personaje —declara — es un viaje íntimo, que me vincula a él a partir de un recorrido interno y emocional. Sin embargo, la dirección me obliga a tener una mirada más amplia del proyecto. Reconozco que me fascina dirigir actores, y siento que, gracias a mi bagaje como actriz, me es sencillo, a la vez que estimulante. Conozco los lugares habituales por los que pasamos los actores en la creación del personaje. Evolucionar de la interpretación a la dirección, en mi caso, ha sido orgánico. Ambas facetas, se complementan maravillosamente». La versión es de Natalia Menéndez, quien la dirigió en 2006 (el texto está publicado en Alba), y el elenco lo forman Alex Tormo, Rosa Mohino, Alfonso Lucas y Lola Bardallo.Susana Merino se confiesa lectora de Yasmiza Reza: «Desde siempre he sentido una atracción hacia su universo. Convierte lo cotidiano, en algo profundamente revelador. Sus textos cuestionan la sociedad occidental de las clases aburguesadas y aparentemente sus personajes navegan en conversaciones triviales, resultando frágiles y ridículos, todo bajo el paraguas de un tono humorístico que lo hace aún más atractivo. En su obra, Yasmina Reza pone la lupa en las relaciones humanas y sus tensiones ocultas , obligando tanto a los personajes como al público, a enfrentarse a sí mismos. Para mí, es fuente de inspiración».Esta inspiración ha dado un excelente fruto en su montaje de ‘Tres versiones de la vida’, poco representado en España, sobre el que comenta: «Nada más leerla pensé que daría mucho juego escénico. Se agolparon las imágenes en mi mente, y tuve clara mi propuesta. La estructura poco convencional de la obra me atrajo muchísimo, y su riqueza en cuanto a niveles de significado. Desde el punto de vista de dirección siempre me ha interesado lo metateatral, y este texto invita a explorar los lenguajes del teatro. Me imaginé a los personajes atrapados en una ruleta de la suerte, sin salida, predestinados a jugar. Por eso, siempre permanecen en escena. En cada versión, la ruleta giraría y los personajes volverían a la casilla de salida. Una propuesta minimalista: un solo espacio y cuatro personajes, para centrarnos y potenciar los rasgos psicológicos de los protagonistas. La dramaturga francesa es maestra en hacer aflorar conflictos universales como la guerra de egos, la competición en la educación de los hijos, el estatus dentro del matrimonio, la imagen social … Sus diálogos aparentemente simples, están cargados de doble sentido . Los personajes muestran seguridad, empoderamiento, pero a medida que buceas en ellos, descubres que están rotos por dentro, que los vínculos creados con sus iguales son frágiles, inmaduros e insostenibles».Noticia relacionada No No La gran dramaturga de Francia Yasmina Reza: «En los juicios hay mucha violencia y mucho teatro» Bruno Pardo PortoY añade: «Los personajes intentan aparentar aquello que se supone que tienen que ser, en conversaciones civilizadas y poco a poco y con ayuda del alcohol van descomponiéndose y alejándose de ese ‘decoro’ pactado por las leyes sociales, pasando a ‘desnudarse’ y desprotegerse de todo convencionalismo , expresando lo que son realmente, competitivos, clasistas, narcisistas, violentos y aún con todo, frágiles, vulnerables, pequeños y miserables. Me apasiona todo lo que tiene que ver con el estudio del comportamiento humano. Aquello que se ve frente a aquello que se calla. Los silencios llenos de subtexto, las intenciones que matizan el cómo se dice el diálogo. Y cómo se expresa aquello que no se dice. Es la esencia misma del teatro. Y el planteamiento de Yasmina Reza, nos lleva hacia un tema profundamente filosófico: ¿Realmente somos libres en nuestras decisiones?». Susana Merino explica lo que ha querido potenciar en su puesta en escena: «A través de la escenografía, evocamos el azar como elemento fundamental en la vida. El linóleo del suelo dibuja una ruleta de la suerte, que se refuerza por el sonido propio de una ruleta de casino y junto con la iluminación, se pone en primera línea esa idea del azar en nuestras vidas. El mobiliario blanco y de formas redondeadas, sugiere cómo la bolita salta. Mi objetivo era integrar el espacio escénico como un personaje más, considerando que no solo cambian los personajes en cada versión, sino también el espacio que gira, ofreciéndonos perspectivas distintas. Diría que tiene algo de cinematográfico. Quise contrastar el naturalismo de las interpretaciones de los actores frente al simbolismo de los elementos escenográficos».«A través de la escenografía, evocamos el azar como elemento fundamental en la vida»¿Cómo ve la situación del teatro hoy, se ha recuperado de la pandemia?: «El impacto de la pandemia no puede explicarse sin tener en cuenta la crisis del 2008. Porque si la pandemia fue un ‘shock’ fuerte, porque se cerraron las salas, es cierto, no cambió el modelo productivo, que ya venía de la crisis del 2008, donde se rompió un modelo estructural que aún hoy día no se ha reconstruido. Disminuyeron los presupuestos de cultura a nivel estatal, autonómico y municipal y también cayeron las subvenciones, lo que dio más peso a la taquilla, a los patrocinios, al modelo de ‘crowdfunding’, pero debilitó enormemente la estabilidad económica de las pequeñas compañías y del artista, llevándolos a la precariedad.Y cuando llegó la pandemia golpeó ese modelo frágil, debilitándolo aún más. El teatro que emerge después de ambos golpes es más comercial, por ejemplo el ‘boom’ de los musicales, los montajes con caras conocidas, porque evidentemente hay una necesidad de asegurar público. Y, por otro lado, en salas pequeñas, sobreviven proyectos de nuevos lenguajes escénicos , con temáticas más sociales y experimentales. Por eso hoy día, el teatro es muy vivo creativamente, capaz de llenar salas, pero estructuralmente inestable. Sigue sin cuidarse. Es paradójico que en pandemia se cerraran todas las salas, pero el arte del teatro llegó a todos los hogares, a través del ‘streaming’, y la labor del Centro de Documentación Teatral que facilitó muchas obras para su visionado. Fueron las artes vivas, para muchas personas el bote salvavidas, y nadie entiende que sigamos siendo un gremio tan abandonado, con tantas fisuras en el marco legislativo y con un índice altísimo de profesionales en paro. Lanzo esta reflexión». Dos matrimonios han quedado para cenar en la casa de uno de ellos. Son cultos, reconocidos profesionales y gozan de una buena posición. El encuentro es importante, sobre todo para Enrique, pues cuenta con que su jefe, Roberto, le pueda ayudar en su carrera profesional. Pero todo empieza a complicarse desde el principio y nada resulta como estaba previsto y era deseable. La novelista y dramaturga francesa Yasmina Reza, autora, entre otros títulos, de la exitosa pieza ‘Arte’, nos propone un inteligente y divertido, con su punto de acidez y sarcasmo, juego teatral en el que se suceden tres posibilidades distintas de una misma, complicada y reveladora noche. Ahora, tras pasar con gran éxito por varias salas alternativas , llega al Espacio Zafra Teatro (Paseo del Marqués de Zafra, 35, Madrid), donde podrá verse el viernes 10, sábado 11 y domingo 12 de abril, en un logrado montaje a cargo de la joven directora de escena, actriz, bailarina, coreógrafa y docente Susana Merino. «Encarnar un personaje —declara — es un viaje íntimo, que me vincula a él a partir de un recorrido interno y emocional. Sin embargo, la dirección me obliga a tener una mirada más amplia del proyecto. Reconozco que me fascina dirigir actores, y siento que, gracias a mi bagaje como actriz, me es sencillo, a la vez que estimulante. Conozco los lugares habituales por los que pasamos los actores en la creación del personaje. Evolucionar de la interpretación a la dirección, en mi caso, ha sido orgánico. Ambas facetas, se complementan maravillosamente». La versión es de Natalia Menéndez, quien la dirigió en 2006 (el texto está publicado en Alba), y el elenco lo forman Alex Tormo, Rosa Mohino, Alfonso Lucas y Lola Bardallo.Susana Merino se confiesa lectora de Yasmiza Reza: «Desde siempre he sentido una atracción hacia su universo. Convierte lo cotidiano, en algo profundamente revelador. Sus textos cuestionan la sociedad occidental de las clases aburguesadas y aparentemente sus personajes navegan en conversaciones triviales, resultando frágiles y ridículos, todo bajo el paraguas de un tono humorístico que lo hace aún más atractivo. En su obra, Yasmina Reza pone la lupa en las relaciones humanas y sus tensiones ocultas , obligando tanto a los personajes como al público, a enfrentarse a sí mismos. Para mí, es fuente de inspiración».Esta inspiración ha dado un excelente fruto en su montaje de ‘Tres versiones de la vida’, poco representado en España, sobre el que comenta: «Nada más leerla pensé que daría mucho juego escénico. Se agolparon las imágenes en mi mente, y tuve clara mi propuesta. La estructura poco convencional de la obra me atrajo muchísimo, y su riqueza en cuanto a niveles de significado. Desde el punto de vista de dirección siempre me ha interesado lo metateatral, y este texto invita a explorar los lenguajes del teatro. Me imaginé a los personajes atrapados en una ruleta de la suerte, sin salida, predestinados a jugar. Por eso, siempre permanecen en escena. En cada versión, la ruleta giraría y los personajes volverían a la casilla de salida. Una propuesta minimalista: un solo espacio y cuatro personajes, para centrarnos y potenciar los rasgos psicológicos de los protagonistas. La dramaturga francesa es maestra en hacer aflorar conflictos universales como la guerra de egos, la competición en la educación de los hijos, el estatus dentro del matrimonio, la imagen social … Sus diálogos aparentemente simples, están cargados de doble sentido . Los personajes muestran seguridad, empoderamiento, pero a medida que buceas en ellos, descubres que están rotos por dentro, que los vínculos creados con sus iguales son frágiles, inmaduros e insostenibles».Noticia relacionada No No La gran dramaturga de Francia Yasmina Reza: «En los juicios hay mucha violencia y mucho teatro» Bruno Pardo PortoY añade: «Los personajes intentan aparentar aquello que se supone que tienen que ser, en conversaciones civilizadas y poco a poco y con ayuda del alcohol van descomponiéndose y alejándose de ese ‘decoro’ pactado por las leyes sociales, pasando a ‘desnudarse’ y desprotegerse de todo convencionalismo , expresando lo que son realmente, competitivos, clasistas, narcisistas, violentos y aún con todo, frágiles, vulnerables, pequeños y miserables. Me apasiona todo lo que tiene que ver con el estudio del comportamiento humano. Aquello que se ve frente a aquello que se calla. Los silencios llenos de subtexto, las intenciones que matizan el cómo se dice el diálogo. Y cómo se expresa aquello que no se dice. Es la esencia misma del teatro. Y el planteamiento de Yasmina Reza, nos lleva hacia un tema profundamente filosófico: ¿Realmente somos libres en nuestras decisiones?». Susana Merino explica lo que ha querido potenciar en su puesta en escena: «A través de la escenografía, evocamos el azar como elemento fundamental en la vida. El linóleo del suelo dibuja una ruleta de la suerte, que se refuerza por el sonido propio de una ruleta de casino y junto con la iluminación, se pone en primera línea esa idea del azar en nuestras vidas. El mobiliario blanco y de formas redondeadas, sugiere cómo la bolita salta. Mi objetivo era integrar el espacio escénico como un personaje más, considerando que no solo cambian los personajes en cada versión, sino también el espacio que gira, ofreciéndonos perspectivas distintas. Diría que tiene algo de cinematográfico. Quise contrastar el naturalismo de las interpretaciones de los actores frente al simbolismo de los elementos escenográficos».«A través de la escenografía, evocamos el azar como elemento fundamental en la vida»¿Cómo ve la situación del teatro hoy, se ha recuperado de la pandemia?: «El impacto de la pandemia no puede explicarse sin tener en cuenta la crisis del 2008. Porque si la pandemia fue un ‘shock’ fuerte, porque se cerraron las salas, es cierto, no cambió el modelo productivo, que ya venía de la crisis del 2008, donde se rompió un modelo estructural que aún hoy día no se ha reconstruido. Disminuyeron los presupuestos de cultura a nivel estatal, autonómico y municipal y también cayeron las subvenciones, lo que dio más peso a la taquilla, a los patrocinios, al modelo de ‘crowdfunding’, pero debilitó enormemente la estabilidad económica de las pequeñas compañías y del artista, llevándolos a la precariedad.Y cuando llegó la pandemia golpeó ese modelo frágil, debilitándolo aún más. El teatro que emerge después de ambos golpes es más comercial, por ejemplo el ‘boom’ de los musicales, los montajes con caras conocidas, porque evidentemente hay una necesidad de asegurar público. Y, por otro lado, en salas pequeñas, sobreviven proyectos de nuevos lenguajes escénicos , con temáticas más sociales y experimentales. Por eso hoy día, el teatro es muy vivo creativamente, capaz de llenar salas, pero estructuralmente inestable. Sigue sin cuidarse. Es paradójico que en pandemia se cerraran todas las salas, pero el arte del teatro llegó a todos los hogares, a través del ‘streaming’, y la labor del Centro de Documentación Teatral que facilitó muchas obras para su visionado. Fueron las artes vivas, para muchas personas el bote salvavidas, y nadie entiende que sigamos siendo un gremio tan abandonado, con tantas fisuras en el marco legislativo y con un índice altísimo de profesionales en paro. Lanzo esta reflexión». Dos matrimonios han quedado para cenar en la casa de uno de ellos. Son cultos, reconocidos profesionales y gozan de una buena posición. El encuentro es importante, sobre todo para Enrique, pues cuenta con que su jefe, Roberto, le pueda ayudar en su carrera profesional. Pero todo empieza a complicarse desde el principio y nada resulta como estaba previsto y era deseable. La novelista y dramaturga francesa Yasmina Reza, autora, entre otros títulos, de la exitosa pieza ‘Arte’, nos propone un inteligente y divertido, con su punto de acidez y sarcasmo, juego teatral en el que se suceden tres posibilidades distintas de una misma, complicada y reveladora noche. Ahora, tras pasar con gran éxito por varias salas alternativas , llega al Espacio Zafra Teatro (Paseo del Marqués de Zafra, 35, Madrid), donde podrá verse el viernes 10, sábado 11 y domingo 12 de abril, en un logrado montaje a cargo de la joven directora de escena, actriz, bailarina, coreógrafa y docente Susana Merino. «Encarnar un personaje —declara — es un viaje íntimo, que me vincula a él a partir de un recorrido interno y emocional. Sin embargo, la dirección me obliga a tener una mirada más amplia del proyecto. Reconozco que me fascina dirigir actores, y siento que, gracias a mi bagaje como actriz, me es sencillo, a la vez que estimulante. Conozco los lugares habituales por los que pasamos los actores en la creación del personaje. Evolucionar de la interpretación a la dirección, en mi caso, ha sido orgánico. Ambas facetas, se complementan maravillosamente». La versión es de Natalia Menéndez, quien la dirigió en 2006 (el texto está publicado en Alba), y el elenco lo forman Alex Tormo, Rosa Mohino, Alfonso Lucas y Lola Bardallo.Susana Merino se confiesa lectora de Yasmiza Reza: «Desde siempre he sentido una atracción hacia su universo. Convierte lo cotidiano, en algo profundamente revelador. Sus textos cuestionan la sociedad occidental de las clases aburguesadas y aparentemente sus personajes navegan en conversaciones triviales, resultando frágiles y ridículos, todo bajo el paraguas de un tono humorístico que lo hace aún más atractivo. En su obra, Yasmina Reza pone la lupa en las relaciones humanas y sus tensiones ocultas , obligando tanto a los personajes como al público, a enfrentarse a sí mismos. Para mí, es fuente de inspiración».Esta inspiración ha dado un excelente fruto en su montaje de ‘Tres versiones de la vida’, poco representado en España, sobre el que comenta: «Nada más leerla pensé que daría mucho juego escénico. Se agolparon las imágenes en mi mente, y tuve clara mi propuesta. La estructura poco convencional de la obra me atrajo muchísimo, y su riqueza en cuanto a niveles de significado. Desde el punto de vista de dirección siempre me ha interesado lo metateatral, y este texto invita a explorar los lenguajes del teatro. Me imaginé a los personajes atrapados en una ruleta de la suerte, sin salida, predestinados a jugar. Por eso, siempre permanecen en escena. En cada versión, la ruleta giraría y los personajes volverían a la casilla de salida. Una propuesta minimalista: un solo espacio y cuatro personajes, para centrarnos y potenciar los rasgos psicológicos de los protagonistas. La dramaturga francesa es maestra en hacer aflorar conflictos universales como la guerra de egos, la competición en la educación de los hijos, el estatus dentro del matrimonio, la imagen social … Sus diálogos aparentemente simples, están cargados de doble sentido . Los personajes muestran seguridad, empoderamiento, pero a medida que buceas en ellos, descubres que están rotos por dentro, que los vínculos creados con sus iguales son frágiles, inmaduros e insostenibles».Noticia relacionada No No La gran dramaturga de Francia Yasmina Reza: «En los juicios hay mucha violencia y mucho teatro» Bruno Pardo PortoY añade: «Los personajes intentan aparentar aquello que se supone que tienen que ser, en conversaciones civilizadas y poco a poco y con ayuda del alcohol van descomponiéndose y alejándose de ese ‘decoro’ pactado por las leyes sociales, pasando a ‘desnudarse’ y desprotegerse de todo convencionalismo , expresando lo que son realmente, competitivos, clasistas, narcisistas, violentos y aún con todo, frágiles, vulnerables, pequeños y miserables. Me apasiona todo lo que tiene que ver con el estudio del comportamiento humano. Aquello que se ve frente a aquello que se calla. Los silencios llenos de subtexto, las intenciones que matizan el cómo se dice el diálogo. Y cómo se expresa aquello que no se dice. Es la esencia misma del teatro. Y el planteamiento de Yasmina Reza, nos lleva hacia un tema profundamente filosófico: ¿Realmente somos libres en nuestras decisiones?». Susana Merino explica lo que ha querido potenciar en su puesta en escena: «A través de la escenografía, evocamos el azar como elemento fundamental en la vida. El linóleo del suelo dibuja una ruleta de la suerte, que se refuerza por el sonido propio de una ruleta de casino y junto con la iluminación, se pone en primera línea esa idea del azar en nuestras vidas. El mobiliario blanco y de formas redondeadas, sugiere cómo la bolita salta. Mi objetivo era integrar el espacio escénico como un personaje más, considerando que no solo cambian los personajes en cada versión, sino también el espacio que gira, ofreciéndonos perspectivas distintas. Diría que tiene algo de cinematográfico. Quise contrastar el naturalismo de las interpretaciones de los actores frente al simbolismo de los elementos escenográficos».«A través de la escenografía, evocamos el azar como elemento fundamental en la vida»¿Cómo ve la situación del teatro hoy, se ha recuperado de la pandemia?: «El impacto de la pandemia no puede explicarse sin tener en cuenta la crisis del 2008. Porque si la pandemia fue un ‘shock’ fuerte, porque se cerraron las salas, es cierto, no cambió el modelo productivo, que ya venía de la crisis del 2008, donde se rompió un modelo estructural que aún hoy día no se ha reconstruido. Disminuyeron los presupuestos de cultura a nivel estatal, autonómico y municipal y también cayeron las subvenciones, lo que dio más peso a la taquilla, a los patrocinios, al modelo de ‘crowdfunding’, pero debilitó enormemente la estabilidad económica de las pequeñas compañías y del artista, llevándolos a la precariedad.Y cuando llegó la pandemia golpeó ese modelo frágil, debilitándolo aún más. El teatro que emerge después de ambos golpes es más comercial, por ejemplo el ‘boom’ de los musicales, los montajes con caras conocidas, porque evidentemente hay una necesidad de asegurar público. Y, por otro lado, en salas pequeñas, sobreviven proyectos de nuevos lenguajes escénicos , con temáticas más sociales y experimentales. Por eso hoy día, el teatro es muy vivo creativamente, capaz de llenar salas, pero estructuralmente inestable. Sigue sin cuidarse. Es paradójico que en pandemia se cerraran todas las salas, pero el arte del teatro llegó a todos los hogares, a través del ‘streaming’, y la labor del Centro de Documentación Teatral que facilitó muchas obras para su visionado. Fueron las artes vivas, para muchas personas el bote salvavidas, y nadie entiende que sigamos siendo un gremio tan abandonado, con tantas fisuras en el marco legislativo y con un índice altísimo de profesionales en paro. Lanzo esta reflexión». RSS de noticias de cultura
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