<p>Desde nuestra óptica europea y con la angustia anquilosada por el futuro de la UE, hemos puesto el foco en cómo <strong>Viktor Orban</strong> ha centrado su campaña en atacar a Bruselas. Sin embargo, su artillería dialéctica iba también en otra dirección: Ucrania. Orban ha hecho de la hostilidad a Kiev una pieza clave de su batalla electoral y del presidente <strong>Volodimir Zelenski</strong> la ‘bestia negra’ a batir (con permiso del millonario y filántropo <strong>George Soros</strong>).</p>
Desde nuestra óptica europea y con la angustia anquilosada por el futuro de la UE, hemos puesto el foco en cómo Viktor Orban ha centrado su campaña en atacar a
<p>Desde nuestra óptica europea y con la angustia anquilosada por el futuro de la UE, hemos puesto el foco en cómo <strong>Viktor Orban</strong> ha centrado su campaña en atacar a Bruselas. Sin embargo, su artillería dialéctica iba también en otra dirección: Ucrania. Orban ha hecho de la hostilidad a Kiev una pieza clave de su batalla electoral y del presidente <strong>Volodimir Zelenski</strong> la ‘bestia negra’ a batir (con permiso del millonario y filántropo <strong>George Soros</strong>).</p>
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